Era como contemplar un universo en redondo, haciendo ruidos de eses y efes cada cierto tiempo.

Ssssss.... fffff..... ¡¡FSFS!!

Estaba todo comprimido, todo, ¿me oyes?, en círculos que se deformaban, círculos elocuentes y arrítmicos. Círculos de humo o algo así. Y me quedé hipnotizada mirando hacia dentro de la olla, hasta que me fui a por la cámara. Luego al reproducirlo, me vi dentro. Lo vi dentro, más bien. Y es que así está mi cabeza últimamente, hirviendo, removiéndose, sin parar quieta, a punto de ebullición, húmeda y esponjosa. Y con una banda sonora tranquila y medianamente apacible, la mayoría de las veces. Más o menos así: