Imaginación
María, déjate llevar por tu imaginación. Eso me dice un correo electrónico esta mañana. Anunciando no sé qué. Ni lo he abierto, ya lo hago yo, sin faltarme nunca. Respecto al catarro, se confirman mis sospechas. Ahora la garganta no pica tanto, ahora abulta, sopesa, remesa, atraganta, dolorece, oscurece e impide. Vamos, que me duele de la hostia, sobre todo al tragar. Un eco en mi cabeza, formado con distintas voces que me son sin duda familiares, repite la palabra miel, seguida de leche, o precedida más bien, es decir; leche-miel. Pero no puedo. La leche con miel es superior a mis fuerzas. Me tomo un café, que además está frío, porque me da la gana. Ahora todas las voces me miran (voces que miran, está clarísimo) con cara de reproche materno. Esta tarde compraré seis kilos de naranjas y me los comeré uno tras otro como una máquina de hacer zumo, pero sin hacer zumo. Es una lástima lo de ir a trabajar cuando tienes la cabeza llena de mocos. Pero lo bueno del día es que anoche empecé un libro que tenía ganas, muchas, de empezar. Mi madre me lo regaló, comprado en mis narices en un puesto absurdo del Rastro. Una edición preciosa con un dibujo muy bonito en la portada. Quiero enmarcarlo, pero en lugar de eso, me lo leeré. Gracias a los medicamentos sólo aguanté seis páginas (cálculo aproximado) pero qué grandes seis páginas seis. Luego le hago una foto y la cuelgo. Ahora, a la ducha. Qué lástima tener que desnudarse cuando no dejas de estornudar. El cuerpo debería tener un sistema de autolavado de emergencia, para no desnudarte cuando estás acatarrado. Te podrían nacer aspersores (es la primera vez que escribo esta palabra, ni puta idea) en miniatura, que soltaran a presión pequeños chorritos enanos de agua con jabón. Y luego los poros son como bocas de secadores y no te da tiempo a pasar frío. Eso, o que todas las casas tuvieran bañera para disfrutar de largos baños de agua calentita y sales. Eso, o que los antigripales realmente funcionaran, de un día para otro. Eso, o que yo dejara de pensar con los dedos tanta nimiedad y tanta chorrez, y me lanzara a la aventura fantástica de empezar este martes.
(*)Al fondo de un vaso, una pastilla de eferalgan (un gramo) con la raya en medio hace fzzzssssss. Es magnífico. Creo que es probable que tenga fiebre.
Y olé.
Acciones compulsivas a tutiplén



Edu Alfaro dijo
lo que tienes que hacer es pillarte algún sistema de calefacción! y ya no será un problema el desnudarse.... aunque creo que nunca lo fue.
Bon día!
7 Noviembre 2007 | 09:48 AM