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19 Diciembre 2007

Algunos trucos para (sobre)vivir en Siberia

Esta es una guía para personas con poca suerte y/o poca pasta, que carecen de calefacción central y se valen de un radiador de aceite y un calentador de aire bajito, para empezar un miércoles cualquiera por la mañana, en el más crudo invierno (o lo peor, en el principio del más crudo, lo cual quiere decir que esto va a más y a peor, señores), o para volver a casa tras un largo día de pluriempleo; y no morir congelados en su propio recibidor. Enumeraremos los consejos prácticos y truquillos de supervivencia con un orden completamente aleatorio, porque así soy yo.

1.- Al llegar a casa, no creas que te has salvado de la cara uniexpresión con la que vienes andando por la calle con este frío helador, no señora. Lo primero, con el abrigo aún puesto, es encender el radiador a la máxima potencia, en el lugar en el que vayas a pasar las horas siguientes. En mi caso, mi habitación, porque es lo que antes se calienta y porque si quiero escribir chorradas como ésta, es donde me corresponde estar.

2.- Si necesitas ir al baño, procura que sea un número de veces infierior a dos, como mucho, antes de acostarte. Más que nada porque no hay cuerpo que resista salir al pasillo más de dos veces al día. Para ello, puedes aprovechar tu lugar de trabajo o el último bar en el que has estado tomándote una caña para así llegar a casa meada y (los que no tengan pudor) cagada.

3.- Lo mismo pasa con la cocina. Si puedes llegar a casa cenada (si vas de cañas es un punto a favor, siempre que vayas a bares simpáticos en los que las tapas no sean sólo almendras o aceitunas, aunque yo podría alimentarme sólo de aceitunas todo el invierno, si nos ponemos tontos), tanto mejor. En el caso de tener que cocinar (tarde o temprano esto acaba pasando), pasamos al siguiente punto. Minipunto para la tarea de fregar los platos, que además de resultarme relajante (sí, tengo ciertas excentricidades, qué pasa), te calienta las manitas para un rato.

4.- Para operaciones de alto riesgo, esto es, de expedición al gélido exterior, recomendamos hacer acopio de todas las capas cebolliles en forma de prenda que puedas encontrar. En mi caso, la última capa de la cebolla es una gran rebeca verde con flecos que bien pudo ser un teleñeco en otra vida, amarrado a la cintura con cualquier cosa que encuentre (es una rebeca muy bonita, pero sin botones ni hostias). El resultado no es precisamente el cúlmen del glamour, claro. De hecho, me parezco bastante a un ayudante de Santa Claus, una especie de elfo tiritón. Cuantas más capas, mejor, y cuanto más te parezcas a una bola de lana rellena de algodón, más cerca estarás de comprender a lo que me refiero. Las camisetas por dentro de las braguitas, los calcetines por fuera de los pantalones y cuantas combinaciones antilujuria se te ocurran. Ni que decir tiene que cuando salgas a la calle con todas esas capas (procura colocar las capas en orden más estético previamente) y entres en el metro (esa pequeña sucursal del infierno en la tierra) para ir a tu lugar de trabajo o a donde quiera que vayas, te cagarás en mis muertos y tendrás que ir quitándote una a una todas las capas o sufrir un baño en tus propios sudores dentro del abrigo, a modo de monosauna gratuita.

5.- El radiador es tu mejor amigo. Aunque pagues millones en electricidad, ése es un mal menor, créeme. Lleva tu radiador a todas partes, tirando del cable a modo de correa, como si fuera un perrito. Apoya los pies (cubiertos en varios calcetines) sobre él mientras ves una peli. Coloca allí toda la ropa que vas a ponerte mientras te duchas, sujetador y bragas fundamentalmente, así como calcetines. Y no temas a los vaqueros calcinados, porque te salvarán el culo de la muerte más ridícula (ya saben, la muerte por congelación de culo, de toda la vida, vamos). Todo esto nos va llevando irremediablemente al peor momento del día: la ducha mañanera (y no me digan que me duche por la noche porque lo mismo da que da lo mismo).

6.- La ducha. Ay. Procuraremos evitar perder lo que nos queda de dignidad, intentando por todos los medios no gimotear mientras nos quitamos el pijama (y el teleñeco, y los cuatro pares de calcetines). Nos repetiremos a modo de mantra cualquier cosa que sirva para consolarnos (no hay dolor, no hay dolor). En mi caso, esta mañana, una buena amiga me ha dicho (creo que no lo decía totalmente en serio) que el frío es sanísimo, que me pondrá la piel tersa y que en primavera seré la envidia de todos. Esto, posiblemente, no sea cierto, y de todas formas no es lo que se dice suficiente, pero hay que agarrarse a lo que sea. También ha alabado mis pezones, muy maja ella. Encenderemos, antes de todo el radiador de aire caliente a los pies, y quizá (en casos extremos) abriremos el grifo de agua caliente (todo lo caliente que se pueda a riesgo de quemarnos los pies al entrar en la ducha) y dejaremos que el baño se llene de vaho, y que todo parezca una representación onírica y fantástica en la que no hay sufrimiento. Luego, bajo el chorro de agua caliente todo es felicidad, pero hay que ser fuerte para enjabonar el cuerpo de una, porque el gel, hagas lo que hagas, te pongas como te pongas, está frío de cojones. A la mierda el aroma de té verde o la colorterapia: el gel es una putada, y punto.

Y hasta aquí, de momento, todo lo que se me ocurre mientras estoy renderizando millones de frames. En próximas entregas, la práctica guía para sobrevivir al horno que es mi casa en julio, con sólo un ventilador, sin acabar el verano hecha un charquito en el suelo.

Y ahora, voy a comerme un donut, por valiente y pobrecita de mí.

Brrra.

servido por Miss Calamar 18 comentarios compártelo favorito

18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mimala

mimala dijo

...menos el metro ( por eso de vivir en una ciudad de provincias) es una radiografía de mi día a día. y en lugar de calefactor de aire caliente (se me acaban jodiendo todos) opté por estufita halógena con sus 2 barritas que, puestas a sacar algo bueno, da una luz muy chula. además aquí en el norte, cuando te metes en la cama las sábanas estan mojadas....y entonces gritas y los vecinos a lo mejor se confunden y piensan que qué mal polvo para semejantes gritos, y que no, que es frío el que me está follando a mi....ai calamarcita-ita-ita, que frío.....pero me has hecho reir tanto con tu post de hoy....beso en témpano

19 Diciembre 2007 | 12:04 PM

pablito

pablito dijo

Si es que la lucha contra los elementos es siempre dura. Cuando era estudiante en Barcelona vivia en un piso tan frio que nos quitábamos un poco de ropa antes de salir a la calle. Te lo juro.

19 Diciembre 2007 | 01:37 PM

Pandora

Pandora dijo

Joder, mi día a día es exactamente así (hasta me relaja fregar los platos :-) Ahora en invierno mi casa es el Polo y, sin exagerar, hay momentos del día en los que abro la ventana de la habitación para que se caliente un poco. En serio. Y en verano mi casa es un puto infierno, dormimos en la terraza, andamos medio desnudos y no paramos de sudar hasta que dan las 8 de la tarde. ¿Y si los Reyes Magos dejaran en casa de mi casero un sistema de calefacción central y un buen aire acondicionado por lo buenos que hemos sido como inquilinos? Ainssss, qué perra es la vida!!!

19 Diciembre 2007 | 01:42 PM

am_zoo

am_zoo dijo

Has leído "Un día en la vida de Ivan Denisovich", de Alexander Solzhenitzyn?

Y la peli "Derzu Uzala", de Akira Kurosawa... Es larga y lenta, pero muy bonita. Una peli ecológica.

19 Diciembre 2007 | 02:30 PM

Miss Calamar

Miss Calamar dijo

Mi colada en el radiador ahora, que si no, no se termina de secar en semanas.
Me apunto las recomendaciones am_zoo.
Voy a cocinar, envuelta en capas.
Muacks a todos.

19 Diciembre 2007 | 02:43 PM

unaovarios

unaovarios dijo

Jajajajajaja me apunto todos, que aquí (50 kms. de Madrid) hace un frío que hiela hasta el hambre, por aquello de no abrir la boca y porque ya se sabe, que el españolito después de comer siente frío... Muchos besos

19 Diciembre 2007 | 04:47 PM

dada

dada dijo

No acabo de entender qué es "el teleñeco" pero tienes razón: ¡Gulag, dulce gulag!

19 Diciembre 2007 | 04:52 PM

El Hombre Sentimental

El Hombre Sentimental dijo

Ah, señorita, sus palabras me han transportado hacia atrás en el tiempo, cuando vivía en un curioso piso en la calle Postas (la del cine X de Sol) en donde no teníamos calefacción y los suelos, lo juro, hacían cuesta... E incluso más atrás, cuando vivía en otra casa en Knocklyon (Dublín) en donde sí teníamos una estupendísima calefacción PERO nunca se encendía porque mis muy tacañas compañeras de piso (tres españolas y una alemana) decían que "se gastaba mucho". Animalitos míos... pero si os lo íbais a gastar en Couldina... En fin, a usted que lo ha sufrido creo que no le sorprenderá saber que no duré mucho en ninguna de las dos casas. ¡Recuerdos de juventud y frío! Saludos a sus pezones (los míos, en mi casa de Dargle Hill, cortaban. Parece un título de película de terror: "La casa de Dargle Hill"...).

19 Diciembre 2007 | 05:06 PM

El Hombre Sentimental

El Hombre Sentimental dijo

Ah, y sí, Pablito, te creemos. Un amigo mío tuvo una casa en Malasaña en la que en invierno llegaba a hacer más frío dentro que fuera. De verdad.

19 Diciembre 2007 | 05:08 PM

dada

dada dijo

Algunas percepciones cambian tras tu post, Calamar.

Por ejemplo el famoso anuncio de Shakleton que decía:

"Se buscan hombres para un viaje peligroso. Paga reducida. Frío intenso. Largos meses en la más completa oscuridad. Peligro constante. Es dudoso que puedan regresar a salvo. En caso de éxito, recibirán honores y reconocimiento."

Parece, ahora, un anuncio de la sección de contactos. Bajo la razón "Calamara"

19 Diciembre 2007 | 05:15 PM

mamporrero

mamporrero dijo

Abrígate Calamar que, por otra parte, es evidente que el frío te despeja el ingenio: Me he reído de lo lindo con tus frioleras cuitas..
Un beso.

19 Diciembre 2007 | 11:30 PM

Miss Calamar

Miss Calamar dijo

unaovarios, me alegro de que te rías, cómo no, aunque es raro, yo cuando termino de comer suelo sentir más hambre.

Mr Sentimental! Qué alegría verle por aquí, por favor, dígame que en su nuevo hogar (allá por Ginebra, ¿no? Nunca me acuerdo) tiene calefacción, que usted ya ha sufrido bastante!

Dadá, yo apenas entiendo tampoco al teleñeco, pero si agito las manos con él puesto, parece que saluda él. Respecto a la sección de contactos, ayer (que entré por aquí en la tienda de escaqueo) me hizo usted reír. Un momento...¿ahora la que no puede dejar de hablar de usted soy yo?

Mampo, ya tengo varias capas puestas, me dispongo en un rato a llevar a cabo la operación ducha. Señorcristobenditoquéhorror.

Besos tiritones (y eso que hace menos frío que ayer, o eso me digo a mí misma, para darme ánimos).

:P

20 Diciembre 2007 | 08:12 AM

Oli

Oli dijo

Impresionante, has descrito a la perfeccion mis años de estudiante en un piso en Ourense, sin calefaccion, y con solo un radiador....punto por punto!

Abrigate preciosa, abrigate bien y lo superarás!

BESITOS!!!!

20 Diciembre 2007 | 08:20 AM

Miss Calamar

Miss Calamar dijo

Jeje, gracias Oli, podemos hacer fondo común y comprarme un segundo radiador coherente, por favoooooooooor?
:P

20 Diciembre 2007 | 08:21 AM

Alicia

Alicia dijo

no aguanto el frío y menos cuando se mete dentro de los huesos, hasta en el alma, pero como me he reído leyéndote y desde aquí solo puedo enviarte un caluroso abrazo, claro que la propuesta del radiador no está nada mal
petonets

20 Diciembre 2007 | 12:06 PM

Miss Calamar

Miss Calamar dijo

Gracias, supermami, a ver si cae una instalación de calefacción por navidad.
:)

22 Diciembre 2007 | 01:20 PM

Jane

Jane dijo

Jajaja... he llegado aquí a través de minyacairiel y la he entendido perfectamente leyendo su post... en el piso en el que viví durante tres años en Sevilla la ventana del balcón no cerraba bien y se quedaba un hueco de unos cinco o seis centímetros separada de la pared... vamos, un señor hueco por donde se colaba el "frío" de Sevilla (después de pasar un mes en Madriz, eso ni es frío ni es na... pero molesta un montón). De esa experiencia aprendí: 1, que más vale una manta en la ventana que en la cama y 2, que una estufa de aceite nunca NUNCA es una mala amiga y se amortiza en una noche...
Lo del gel... yo lo echo en la esponja, la estrujo un poco para que la esponja se chupe el gel y después pongo la esponja un poco en el agua caliente... el gel sigue estando frío, pero la esponja suelta agua calentita y se compensa... es lo que aprendí en el baño que tenía azulejos sujetos con cinta de embalar...

24 Diciembre 2007 | 01:46 PM

Miss Calamar

Miss Calamar dijo

Me apunto lo de la esponja, no había caído en esa blandita y útil herramienta.
A los chinos que voy a por una, ahora mismo!
Un saludo Jane.
:)

27 Diciembre 2007 | 12:22 PM

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