La fiebre de los libros
Pues no fui a nada de lo que salía en ese programa tan atrayente y confuso al mismo tiempo. A última hora de la tarde, después de ver a una persona a la que quiero con todo lo que tengo a mano (un boli, el cenicero, lo que sea) reírse en la tele por internet (ay canal sur, si en el fondo te echo de menos), me fui a comprar libros. Ea. En el Corte Inglés me llevé (del verbo llevarse por todo el careto, no lo pude evitar) un Baricco que me recomendaron hace tiempo. En la Fnac me volví loca y le pedí a Rosa porfavorsácamedeaquí porque me lo quería llevar todo. Cayó uno de diseño y packaging que me tiene encandilada (y que ya lo quise y lo requise hace mucho tiempo), y un par de cómics que seguramente serán regalos a terceros. O no. Uno es un conejo que viaja y dibuja y las pastas (pastas, tapas, al final todo se junta en el estómago) son rugositas. El otro es de alguien que ya he leído (creo) o de un primo de alguien que ya he leído (creo) y es rojito, pequeño, con un título estupendo y con una historia muy tierna y muy de toda la vida. Me quedé con las ganas de llevarme otro de diseño de carteles musicales y me fui antes de visitar la sección de novela porque me iba a volver loca. Yo no puedo entrar en la fnac. Se me da realmente mal. Luego paseamos y nos dieron un vasito de chocolate caliente y las librerías estaban abiertas pero yo me fui a casa. Me hubiera gustado ir a ver a Chinarro (sí, otra vez, qué pasa) cantar junto al de la nocilla. Otra vez será. Ahora sólo tengo que sacar todo lo que hay en mi estantería y volverlo a meter para que quepa. Mi padre es experto en encajar cosas en sitios inverosímiles. A ver si he heredado algo.
Acciones compulsivas a tutiplén

Chipi dijo
Jajaja, yo salgo con ansiedad de la fnac por no poder arramblar con todo! Pero al menos, no tengo que suplicar que me saquen... ¡a mí siempre me sacan tirándome de la oreja!
24 Abril 2008 | 11:56 AM