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Corazón y Medio

El blog de María Paz, una nena con hipoplasia de ventrículo izquierdo

28 Febrero 2006

Paco

El día que María entró en el Sanatorio Fleni, Verónica seguía internada en La Suizo Argentina. Por ende, yo estaba solo, esperando poder verla, aunque sea un ratito. Luego llegaron Ariel y Carlitos. Después de un par de horas, estábamos en la sala de espera de terapia intensiva, esperando que me dejen pasar.
Por ser sábado, había mas visitas que lo habitual, sobre todo para los chicos que estaban en terapia intermedia. Y mientras para nosotros el reloj parecía no moverse, cada tanto se anunciaban visitas para “Paco”. Que suerte tenía Paco, pensaba yo. Seguramente ya estaría mejor, o no estará tan grave, si es que tanta gente lo puede visitar.
Luego de unos días, uno ya conoce todas las caras de la gente que esta por los pasillos. Los médicos, las enfermeras, los familiares, las mucamas, todos se convierten en parte de ese paisaje que ciertamente, hubiésemos preferido no conocer. La mamá de Paco era una chica joven, que permanentemente estaba en el Sanatorio, y a la que Verónica y yo comenzábamos a saludar, como a todos los que veíamos todos los días. Siempre estaba con una sonrisa, por lo menos así la recuerdo. El Padre era un muchacho morocho, a quién veíamos un poco menos. No sé por qué, pero siempre nos pareció que Paco no estaría tan mal, estaba en terapia intermedia, tenía muchas visitas, mientras que María seguía inconsciente.
Un día, la mamá de Paco se paró en la puerta del box de María y conversó con nosotros, se interesó por María y por lo que le pasaba. Y grande fue nuestra decepción cuando preguntamos por Paco. Tenía una enfermedad genética, a causa de la incompatibilidad entre los genes de su mamá y su papá. La enfermedad era progresiva y no tenía solución, todos los chicos que la padecían morían indefectiblemente, entre los seis meses y el año de vida.
En los foros para padres encontré muchas historias de padres y madres que perdieron a sus hijos, muchos a penas pudieron compartir unas pocas horas de Hospital. Y todos están muy agradecidos de haber tenido posibilidad de vivir esos momentos.
¿Quien sabe cuanto tiempo le queda por vivir? Yo muchas veces vivo angustiado por lo que pueda ocurrirle a Maria Paz, sin tener en cuenta que lo que importa es cada ratito que pasemos juntos, y no desperdiciar la bendición de tenerla con nosotros.

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Sobre mí

Carlos Saavedra. 32 años, vivo en Burzaco, Buenos Aires, Argentiina.

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