Publicidad:
Logo de La Coctelera

Deuda externa, inflación y Menem

La crisis financiera argentina de 2001

8 Diciembre 2006

Identidad Estatal y la Confianza y el Optimismo hacía el Sector Publico:

Tanto en reflexiones políticos como económicos, he notado una diferencia sutil pero omnipresente entre el optimismo y la confianza que expresa la gente de los EEUU y de Argentina hacía sus propios sectores públicos. Mientras se puede ver la confianza en el sector público dentro de los EEUU a través del éxito y poder de organizaciones estatales como el Securities and Exchange Comisión, no existe una organización parecido en Argentina, y durante la segunda mitad del siglo XX, y ejemplos de la alineación de los intereses del sector público con el sector privado parecen ser en escasez (ve la dictadura y la cantidad de negocios que cerraron en Argentina, o las medidas de austeridad instalado por el Fondo Monetario durante la presidencia de Menem y de la Rúa). En otro ejemplo todavía más claro, simplemente hay que mirar a la falta de confianza hacía las instituciones públicas en Argentina (y su puesto 93 entre 163 países en su transparencia nacional; EEUU es el 20). Para entender bien las diferencias en el optimismo y la confianza hacía el sector público, hay que fijar en lo que determina la legitimad del estado nacional, o mejor dicho, en el proceso de formación de la idea del estado, o la identidad del estado. Como Tulchin enseña, hubo diferencias muy grandes en la formación de la identidad nacional entre los EEUU y Argentina y mientras en el periodo inicial de los EEUU surgió una idea de qué era un ser americano, Argentina carecía de los factores que hubiera haber unido a la gente con una identidad nacional. En este ensayo voy a examinar las causas históricas de la falta de confianza y optimismo hacía el sector público en Argentina (y el opuesto en los EEUU) y mostrar en que aspectos se puede ver las diferencias hoy en día.

Por el propósito de este ensayo, necesito aclarar como voy a definir confianza, optimismo, e identidad, y la relación causal que veo entre ellos. Mientras confianza y optimismo son obviamente ideas que miran hacía el futuro, son ideas que también son fuertemente y implícitamente ligados al pasado. En los mercados de acciones por ejemplo, el hecho de que los precios del pasado han parecido como olas, dan confianza y optimismo a los inversores de que en el futuro, la ola va a subir otra vez. Como hablo sobre la confianza y el optimismo sostenido por la gente hacía el sector público (el área de los asuntos de la nación debajo del control del gobierno), el pasado que está informando la confianza en el futuro debe ser el concepto e historia del estado – o la identidad del estado. Por ejemplo, frecuentemente se puede oír en los EEUU que personas no están de acuerdo con el gobierno, pero todavía confían en el sistema democrática, o la idea omnipresente de le legitimidad (y identidad) del estado. Entonces, veo una relación causal entre la identidad del estado y la confianza y optimismo sostenido por la gente hacía el sector público.

Aunque este ensayo no tiene la profundidad definir la identidad del estado argentino ni americano, sí tiene el propósito iluminar los hechos históricos que pueden explicar las diferencias en la formación de estas identidades, y así, las expresiones diferentes de confianza y optimismo en la sociedad americana y argentina hacía sus sectores públicos.

El artículo de Joseph Tulchin que se llama, La Argentina y los Estados Unidos. Historia de una desconfianza nos ayuda puntualizar las razones en las formaciones de los EEUU y Argentina que ayudaron construir las diferencias entre las identidades estatales. Según Tulchin, de los factores que informan una visión del mundo de un país, son importantes las experiencias históricas, la geográfica y las aspiraciones nacionales colectivas, las cuales eran diferentes entre los EEUU y Argentina. Como Tulchin enseña, mientras los EEUU y Argentina son dos países poblados fuertemente por inmigrantes, el primero ha sido capaz de construir una fuerte sensibilidad sobre su identidad, mientras el segundo ha tenido dificultad en autodefinirse. Como él escribe, los EEUU tienen una política externa caracterizada por una aguda sensibilidad ante las causas de las interacciones internaciones y su propia lucha de independencia unificó el país. Además, Tulchin nota como la lejanía de Europa permitió a los EEUU alejarse de las disputas dinastías europeas y como Jonathan Monten añade, los EEUU querían formar su propio gobierno en un modelo fuertemente anti el viejo régimen – en una manera que fue entendido y sostenido por toda la gente de los EEUU. También, el constante riesgo de las fronteras (Canadá por un lado, y México por el otro) llevaron a los EEUU prestar mucha atención a la definición de sus fronteras y proporcionó a los dirigentes de los EEUU una razón para la aumentación de su territorio.

En cambio, en ningún momento Argentina estimuló con éxito las ventajas para aumentar sus fronteras y como nota Tulchin, consecuentemente, el sentido de identificación nacional adoptó la forma de convivencia territorial con las ex-partes del virreinato, en la vez de hacer otra identidad propia a Argentina en su conjunta. Por otro lado, Argentina nunca confrontó a una amenaza externa (excepto de las invasiones inglesas) que habría haber contribuido al desarrollo de un sentido en favor de la unidad territorial o de espíritu. El enorme éxito del modelo de agro exportación también destruyo virtualmente cualquier intento por desollar industrias nacionales que unificarían el país. Y finalmente, como Juan Baustista Alberdi definió mejor, “Nuestra política…debe proveer a buscar los tratados de amistad y comercio con el extranjero, como garantías de nuestro régimen constitucional” la cual en mi opinión dejo la necesidad de creer fuertes instituciones políticos que hubieron ayudado a Argentina definir y unificar su postura política a través de sus acciones en la esfera internacional. Esta tendencia de solamente meterse en acuerdos de comercio y no en compromiso políticos Tulchin se llama “La visión del Túnel” y según él, duro hasta la década de los 1930’s haciendo daño a los procesos de unificación en la política interna. En suma, mientras las condicionantes externas de los EEUU tenían el efecto de consolidar la idea de su identidad estatal, Argentina seguía buscando la suya.

Un hecho muy interesante que profundiza este punto es la decisión de Argentina en la Exposición Mundial en Paris, 1889, rechazar todos los rasgos de su identidad cultural. Como escribe Alvaro Fernandez-Bravo, ‘Argentina decidió definir su identidad en contra a América Latina y también contra su patrimonio hispano visto a través de la arquitectura francés y vegetal en su pabellón. Fernández-Bravo continua escribiendo que según la posición y documentos oficiales de Argentina en 1889, Argentina es un país europa que ha reinventado su historia y patrimonio y ahora se considera como una nación sin un pasado’ y claramente, sin una idea clara de una identidad estatal.

Cuando entramos al siglo XX, podemos ver los efectos diferentes de una identidad estatal bastante fija en los EEUU, y otra identidad todavía en limbo en Argentina, acerca del tratamiento y acciones de los sectores públicos. Pero antes de continuar, debo mencionar el autor Kalevi Holsti y su explanación de los factores que contribuyen a un estado fuerte y entonces, al poder que los dirigentes de un estado fuerte puede exigir. En suma, Holsti escribe que la estabilidad y el grado de fuerza que tiene el estado depende de: la idea del estado (historia, tradición, cultura, nacionalidad, ideología), base física del estado (territorio, población, recursos, salud), expresión institucional (maquina de gobierno, leyes, normas, funcionarios del gobierno), la legitimidad vertical (la concurrencia entre estado y población), y la legitimidad horizontal (la cohesión entre los grupos internos). Los puntos más importante y diferentes en relación a Argentina y los EEUU serían las “ideas del estado” visto a través de Tulchin, y como estas ideas afectaron la “expresión institucional” y la “legitimidad vertical” del estado. En otras palabras, debemos fijar en como las diferencias en las ideas del estado determinaron la confianza puesto en los dirigentes para guiar bien el país, y el optimismo de la gente y de los dirigentes de que sus decisiones serían los mejores y seguidos por toda la población.

La mejor evidencia de una falta de cohesiona acerca de la identidad nacional (y entonces una falta de la habilidad hacer gran cambios por los partes de los dirigentes) sería una falta de continuidad en el régimen político, y en Argentina, este fenómeno es bastante omnipresente en el segundo mitad del siglo XX. Como el profesor Jalif de Bertranou nota en su proyecto, Nuestro tiempo y el pasado. Construcciones discursivas sobre la Argentina desde el medio siglo hasta nuestros días “La inflexión que va de la mitad del siglo XX y las décadas posteriores hasta su finalización ofrece una producción cultural marcado por tensiones políticas, muchas veces extremas.” Como Bertranou enseña, se puede mirar a Juan Domingo Perón y la idea de “La Argentina querida” en sus discursos ante el Honorable Congreso Nacional en la inauguración de sesiones (1946-1952), o a Raul Scalabrini Ortiz y “el ser nacional, entre la identidad y el colonialismo” para examinar los corrientes ideológicas en la formación de las extremas ideológicas, pero la historia de la política Argentina desde la segunda mitad del siglo XX nos pinta un dibujo bastante más claro de la falta de continuidad.

Perón asume poder (inicialmente como jefe del Departamento de Labor) en 1946 cuando los militares quitan el gobierno constitucional, pero cae en 1955 cuando los militares se ponen en contra de su política y asume un régimen interino militar (Revolución Libertador) que trata de librar Argentina del justicialismo de Perón. En 1958 la Unión Cívica Radical Intransigente gana las elecciones pero en 1962 Arturo Frondizi está visto como una amenaza comunista por los militares y Arturo Illia de la Union Civica Radical del Pueblo toma las reinas hasta que General Juan Carlos Onganía Caballo se instala en un golpe del estado en 1966. Con su política obsesionado con la amenaza anti-comunista, hubo mucha resistencia hacía Onganía y los militares como los Montaneros y Cordobaza, y estos regímenes terminaron con el retorno de elecciones libres en 1973 cuando gana Hector Cámpora y el partido Frente Justicialista de Liberación Nacional con la señal, “Cámpora para gobierno. Perón para el poder.” Brevemente, después del pragmatismo de Perón y menos con Isabelita, llegaron los militares en 1976 cuya idea fue eliminar todos los elementos subversivos peronistas del gobierno y la sociedad. En 1983 tenemos un retorno de un dirigente con ideas vinculados con el idealismo y el radicalismo, Raúl Alfonsín, pero después de dos sesiones de hiperinflación (1983 y 1989) y el Levantamiento de los Carapintadas, Carlos Menem sube, y se ve un giro ortodoxo liberal en la economía política. Con Menem, la económica y el MERCOSUR funciona bastante bien hasta 1998 cuando Brasil devalúa su moneda y Argentina pierda la única fuente de superávit de intercambio y el efecto es grande para la economía. Fernando de la Rúa acepta más ayuda económicamente del IMF aunque sabe que el ciclo no puede durar, y Argentina declara el default en 2001 y Edwardo Duhalde devalúa la moneda en 2002.

Después de 1946, en los EEUU claramente ocurrieron cambios de presidentes, o tiempos que causaron conflicto interno como la falta de legitimidad horizontal con el movimiento de derechos civiles, la Guerra de Vietnam, el estrés de la guerra fría o la caída del mercado de capitales en 1989, pero a lo mejor, después de la Segunda Guerra Mundial, la historia política en este periodo ha sido marcada por estabilidad. Dada esta estabilidad, no es un hecho llamativo que el sector público gozara de un apoyo interno bastante fuerte (relativo a Argentina), y entonces, sus poderes y decisiones eran estables y aceptados durante este periodo.

Se pone obvio entonces, que la “idea” o “identidad” del estado era mucho más claro en los EEUU que Argentina dada a la continuidad política que ayudo crear la legitimidad en el sector publico. Como escribí antes, un bien determinado identidad estatal sostenido por la gente, daría a los dirigente mas legitimidad y optimismo tomar riesgos y contar con el apoyo de la población. Aunque ya hemos visto brevemente la estabilidad política en los EEUU a partir de la segunda mitad del siglo XX, un hecho en particular profundizará la noción de cómo el optimismo y confianza de la gente hacia el sector publico puede ser visto a través de las acciones riesgosas de los dirigentes.

Como el profesor Francisco Corigliano de la Universidad Torcuato Di Tella enseña, un ejemplo claro en el pasado del los EEUU que muestra la confianza y optimismo de los dirigentes y también población norte americano, fue El Plan Marshall, en 1947-8, cuando los dirigentes de los Estados Unidos (autorizados por los votos del senado y congreso) se dedicaron a la reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial. Aunque fuentes dicen que este plan fue tanta una estratégica para la seguridad de los EEUU a través de la construcción de una base fuerte en Europa contra la amenaza comunista y contra una recesión mundial, en todos términos, los EEUU gastaron una cantidad de dinero que ni un país había pensado antes, 13 mil millones de dólares, y sin ningún tipo de garantía que el plan iba a funcionar. Como Corigliano nos contó, “Para mi, este plan muestra claramente el fe y optimismo que tiene los americanos [a lo mejor hacía y en el sector publico], un optimismo y confianza que carecemos acá en Argentina, y en Latino América en general.”

Mientras el Plan Marshall muestra la confianza y el optimismo hacía el sector público de los EEUU, la contra cara de este optimismo y confianza se puede ver al principio del siglo XXI en Argentina, con la publicación diaria de un número que representa el Riesgo País. Aunque sí hay una medida publicada en los EEUU de la popularidad del presidente, jamás se puede encontrar el Riesgo País en las primeras páginas de los periódicos (dada su quinta posición de menos riesgo mundial entre 185 países). Como el Riesgo País está definido como la probabilidad de que haya cambios en el ambiente comercial que afectaría la rentabilidad de negocio en este país y depende mucho en la estabilidad política del país, tiene sentido de que Argentina sostiene un riesgo bastante alta. En mecanismo de cálculo de Riesgo Pais, J.P. Morgan Chase mantiene un índice que se llama EMBI (Emerging Markets Bond Index) y cuanta menos certeza existe de que el país honre sus obligaciones, más alta será el EMBI de ese país, y viceversa. Aunque no es explicito, la existencia de este medida de riesgo y su importancia en Argenta refleja la falta de optimismo y confianza en el sector publico, dado el vínculo explicito entre las acciones del gobierno y su afecto profundo para todas las instituciones privadas. Por ejemplo, cuando cayó el peso (a pesar de decisiones políticos), casi todos los argentinos sintieron el efecto, que conllevó una falta de confianza en todas esferas del gobierno: en la policía, en el gobierno corporativo y leyes financieros, etc., (y ahora puedo decir que esta falta de confianza y optimismo es una consecuencias de la falta de una idea clara de la identidad del estado).

El siguiente parte de este ensayo no es un análisis histórico sino una redacción de mi percepción de la falta de confianza y optimismo en Argentina hacía el sector público, que yo he aprendido a través de mis discusiones con amigos argentinos. Sobre el almuerzo en mi pasantía en el Centro para la Estabilidad Financiero, hablamos mucho sobre la política y de las instituciones en Argentina, y muchas veces me preguntan, ¿Cómo es en los EEUU? la cual me hace reconocer las diferencias del optimismo y la confianza hacía el sector público. Un tópico que discutimos fue la policía y me contaron que acá, la policía siempre está ligada con las drogas - no hay cuestión. ¿Como pueden manejar coches tan buenos después de trabajo si no ganan mucho? un compañero me preguntó. ¿Es así en EEUU me preguntaron? y respondí que claramente si existe la corrupción de la policía en algunos casos, pero a lo mejor, hay mucha más confianza en la policía y cuando voy a un policía por ayuda, sinceramente creo que él está allá para ayudar. “Casi nunca es así, en Argentina” me respondió. “Casi nunca.”

Como las elecciones estaban aproximándose rápidamente, en otro almuerzo hablamos sobre lo que hacen los partidos políticos para ganar. Inmediatamente surgió el tema de comprar votos en Argentina - votos para comida. “Así es, y ellos siempre van arreglar algo” dijo un empleo. ¿Pasan estas trampas en los EEUU me preguntaron? y dije que tiene que pasar algo (por ejemplo la elección de Bush y los votos en Florida), pero nunca es tan explicito como “votos para comida.” O sea, en los EEUU, no es una idea que mucha gente sostiene, que las todas alecciones son comprados. Pero también es diferente en los EEUU porque solo tenemos dos, y a veces tres partidos importantes entre los cuales podemos elegir. Entonces, no hay la necesidad comprar votos porque votas automáticamente demócrata, republicano, o a veces, moderado o independiente. En cambio, hay muchos partidos políticos en Argentina que nos muestra claramente como una “idea” o una “identidad” del estado no existe en Argentina como es en los EEUU, y entonces la legitimidad y optimismo puesto en un funcionario no es automático y existe la necesidad comprar votos.

También hablamos sobre los debates políticos televisados y un empleo me contó que los debates acá no tienen mucho peso, y nadie los ve, y yo respondí que en los EEUU los debates si tienen mucho peso y todo el mundo les presta atención. ¿Por qué? me preguntaban. Respondí que quizás es porque las palabras de los dirigentes son algo en que nosotros podemos confiar porque tenemos más optimismo en la legitimidad del gobierno, mientras en Argentina, desde luego, las promesas no han sido cumplidas.
En un punto final, también he notado la habilidad y tendencia de un argentino reírse de la corrupción y de la falta de confianza y optimismo acerca al sector publico, mientras en los EEUU, no se encuentra mucho este tendencia (aunque sí se encuentra el desprecio a Bush). Por ejemplo, mis compañeros en la pasantía se burlan mucho del fracaso político y económico que para ellos representan argentina desde luego. Quizás, esta habilidad y tendencia burlar del sector publico muestra una aceptación de una situación sin optimismo y confianza, una situación basado en un pasado sin continuidad y legitimidad políticamente.

Mientras estaba viajando en Salta, empecé a hablar con un viajero argentino sobre este mismo tema y me pregunto, “¿Qué podemos esperar del gobierno en el futuro o creer ahora cuando los militares nos dijeron que estábamos ganando la Guerra de las Malvinas y claramente perdimos, o cuando todos los funcionarios nos dijeron que el peso no iba a caer y después cayó? Como Tulchin enseña, en los años de formación, Argentina nunca formaba una identidad estatal, y como Fernández-Bravo escribe, en el pabellón en Paris 1889, tampoco la tenía. Donde hay continuidad hay confianza y desde Perón hasta los radicales hasta las dictaduras, Argentina todavía espera una imagen fija de identidad estatal y entonces la legitimidad del sector publico. Quizás una palabra de lunfardo y un frase típico argentino pueden resumir este ensayo y dar perspectiva a la confianza y optimismo argentino: “mishadura” – una situación mala económica generalizado por todo el país, y sobre todo, “Qué se yo.”

El Sarbanes-Oxley Act de 2002 ha sido vista como la reforma más grande de las prácticas de negocios americanos desde el tiempo de Franklin Delano Roosevelt
pagina 4, La Razon, Lunes 6 de noviembre, 2006
Kalevi Holsti, The State, War and the State of War, capitulos 5 y 6
p. 12 Tulchin, Joseph, La Argentina y los Estados Unidos. Historia de una desconfianza, Capitulo 1
Jonathan Monten, The Roots of the Bush Doctrine: Power Nationalism and Promotion of Democracy in US Strategy, International Security, Spring 2005
Profesor Francisco Corigliano, Torcuato Di Tella, practico 20.09.06
http://www.cnea.gov.ar/xxi/argentina-australia/Cigogna_Antoni_23_08_02.pdf
Ambivalent Argentina: Nationalism, Exoticism, and Latin Americanism at the 1989 Paris Universal Exposition. Duke University Press, 2001. Access provided by Middlebury College. http://muse.jhu.edu.ezproxy.middlebury.edu/journals/nepantla/v002/2.1bravo.html
Kalevi Holsti, The State, War and the State of War, capitulos 5 y 6
Jalif de Bertranou, Nuestro tiempo y el pasado. Construcciones discursivas sobre la Argentina desde el medio siglo hasta nuestros días, http://ffyl.uncu.edu.ar/proyectos/Filosofia/
Profesor Francisco Corigliano, Torcuato Di Tella, practico 13.09.06
Country Risk Rating: ^ http://www.euromoney.com/article.asp?ArticleID=1079265&LS=wikiCRs06
The Emerging Markets Bond Index: http://www2.jpmorgan.com/MarketDataInd/EMBI/embi.html
http://www.google.com/search?sourceid=navclient&ie=UTF-8&rls=RNWE,RNWE:2004-45,RNWE:en&q=food+for+votes+in+argentina

servido por cuaderno-latinoamericano sin comentarios compártelo favorito

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario





Sobre mí

Avatar de cuaderno-latinoamericano

Deuda externa, inflación y Menem

ver perfil »
contacto »
Este es el blog de los estudiantes del Programa de Middlebury College en America Latina. Aqui compartimos nuestras experiencias con la nueva cultura e intercambiamos historias, ideas, investigaciones... En fin, todo lo que pueda conectarnos y hacernos sentir parte de la misma comunidad. Ahhh! Y tambiéen podremos estar en contacto con nuestros compañeros en España!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera