Barreras arquitectónicas, un lastre para la movilidad de todos
En febrero de 1981 se aprobó en pleno en Elche la "Ordenanza sobre supresión de barreras arquitectónicas", que indicaba:
Las disposiciones de esta Ordenanza se aplicarán:
b) A los mismos elementos constructivos e instalaciones, ya existentes con anterioridad a la indicada vigencia, mediante su adaptación paulatina a esta normativa...
Destacamos a continuación algunos artículos, a los que hay que reconocer su validez para mejorar la accesibilidad y la convivencia en la ciudad, pero que particularmente no hemos visto adaptados:
Artículo 11º. 2. Para la seguridad de los invidentes tampoco existirán obstáculos verticales en ningún punto de la superficie que comprenda el paso de peatones.
Artículo 15º. Las zanjas y demás obras en la vía pública, se señalizarán convenientemente mediante vallas doradas de luces rojas, que se mantendrán encendidas durante la noche y dispuestas de forma que los invidentes puedan detectar a tiempo la existencia del obstáculo.
Artículo 20º. 1. Los accesos desde la vía pública a todo tipo de edificios públicos (colegios, bibliotecas, juzgados, correos, etc) y a los locales comerciales se harán salvando el desnivel entre el pavimento interior y la acera con rampas o vados que reúnan las características descritas en el artículo 7º.
Artículo 22º. Se aconseja que en las promociones de edificación privadas se supriman, en la medida de lo posible, las barreras arquitectónocas en la forma descrita en los artículos anteriores y en espacial en lo que se refiere a los accesos desde la vía pública hasta el ascensor en caso de que exista.
Y mostramos algunos ejemplos que demuestran que aún estamos lejos de haber adaptado el espacio completamente:
Obviamente, desde 1981 han cambiado muchas cosas en la ciudad de Elche, y de hecho a los gobernantes les enorgullece decir que es una de las mejor adaptadas de toda España. Pero aún queda mucho por hacer.
Desde Denuncia en un clic el mensaje que queremos lanzar no es el de pedir la solidaridad con las personas en sillas de ruedas.
Lo que queremos es recordar que en cualquier momento a lo largo de la vida todos podemos sufrir un accidente o una enfermedad que derive en una minusvalía, podemos necesitar muletas para movernos, sacar a pasear un carrito de bebé, hacer la compra con un carro, descargar un camión para entrar la mercancía a un comercio... En el mejor de los casos, llegar a viejos y movernos con bastón.
Por eso, la adaptabilidad de las ciudades es un trabajo por el que todos debemos apostar y que los gobiernos deben acelerar. Se trata, simplemente, de hacer la ciudad más accesible y habitable para todos.




