
Fin de semana de campamento. Otoño en las sierras de Córdoba. El paraíso. Veinticinco adolescentes empeñadas en cambiar el estado de las cosas. Y dos maestras y una monja dispuestas a dejar las cosas como estaban. Y un cura. No estaba claro su papel. No participaba de las excusiones. No nos enseñaba a hacer fogatas. No jugaba al amigo invisible. Ni hablar de bañarse en el arroyo. Era un respaldo eclesiástico. Podíamos morir tranquilas. Allí estaba él para aplicarnos la extremaunción. Problemas de conciencia? Remordimientos? Una confesión al alcance de la mano!
Y también estaba allí para hablarnos de las relaciones pre-matrimoniales. Estábamos en plena convulsión setentista. Leíamos a Kerouac como si lo entendiéramos y releíamos hasta el paroxismo en el guión pirata de UltimoTango en París la escena de la mantequilla. Nos intercambiábamos anfetaminas de todos los colores y formas Y algunas ya comentaban sobre la píldora anticonceptiva y cómo las engordaba. Nos atraían los varones pero a la vez nos gustábamos entre nosotras. No hablábamos de matrimonio sino de ganar experiencia. Sin la sombra del Sida, nos alumbraba una idea del sexo libre y despreocupada. Pero en los campamentos se debatía sobre las relaciones prematrimoniales. Generación tras generación.
Era evidente que las maestras ese año habían hecho algún curso con puntaje porque agregaron otro tema: Cómo me llevo con mis padres?. Estábamos en plena vorágine planetaria. Habían matado al Che. Y en Francia estaban recopilando las consignas del mayo del 68. En Córdoba se estaba gestando el cordobazo. Y el hermano de una compañera nos explicaba cómo se armaba una bomba molotov. Pero no había nada más acuciante y revolucionario que indagar sobre la relación con nuestros padres. El mundo, en llamas. Las maestras, con paños fríos. Y nosotras, llenas de ampollas.
Con María y la negra Gorrochategui compartimos carpa. Y una que otra confesión. “Yo ya me acosté”. “Yo también. Apagá el sol de noche”. ”Boluda, yo ya me acosté con un chico:” Toinggg! En la oscuridad, nuestra sorpresa fluorescente iluminaba toda la escena. Y con los codos apoyados en el piso y las manos sosteniendo nuestras cabezas infectadas de incógnitas, nos dispusimos a escuchar la revelación. Fue como una estampida. La corriente sanguínea fue a contramano. Y nuestras hormonas giraron en sentido contrario a las agujas de un reloj.
Y así dejamos de pensar una relación sexual en términos de agricultura y germinación. La semillita que papá quién sabe cómo introduce en el vientre de mamá le dio paso a un caballo brioso abalanzándose sobre la yegua. Y viceversa. Así que era eso. Una cabalgata. Dos en un mismo caballo. O una misma yegua. Hasta que monté en pelo mi propia historia, la de María fue la verdad revelada. Aunque a esa edad, la mayoría de las veces cabalgábamos solas.
Como el cura andaba por ahí con su carga de sacramentos perecederos, decidí consumirle alguno antes de que se le vencieran.
Y le confesé una cabalgata ajena como propia. No porque fuera pecado sino porque era el novio de mi mejor amiga. “La culpa me persigue como un buscapié”, le dije. Y el cura, como pudo, me absolvió de lo que no había sucedido y fue a preparar su charla sobre relaciones pre-matrimoniales. Como si nada hubiera pasado. Un secreto de confesión. Una adolescente amazona. Los dos guardamos nuestro secreto. Uno por obligación. La otra, por vocación
-Che, qué boluda! ¿por qué te fuiste con el cura en vez de ir a nadar?
Queridas negra Gorrochategui y María: les contesto unos cuántos años después. Esta yegua le tiene miedo al agua.
21 comentarios
Escribe un comentario
- Posts (RSS)
- Comentarios (RSS)
Sobre diario de una mitomana
Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca.

Vade retro
30 oct 2006 | 05:42 PM
Imagino que se deberá a que nunca estuve en un colegio más de un año, por los constantes traslados laborales de mi madre, pero mis escapadas con mis contemporáneos nunca versaron sobre asuntos tan interesantes como descubrir lo que había tras el proceso de la "insemillación".
Aunque si recuerdo que mi descubrimiento pasó por una clase en que nos mostraban un video (que debo reconocer me frustró bastante porque salían en la cama moviendose debajo de las mantas ) y la conversación que mantenían las "iniciadas" justo detrás de mí.
Resulta inquietante como, a pesar del tiempo, la iglesia católica sigue debatiendo sobre temas de caducidad señalada hasta la saciedad.
Una frase que me escribiré para no olvidar es la de cabalgar sola...me encantó.
Mariana
30 oct 2006 | 05:43 PM
Adolescentes yeguas, ahora que dice, mis amigas y hermanas, el día que se enteraron "que me acosté". ¡No sabe lo que pasé con la envidia de esas yeguas! Y eso que ya había sida, apenas sabíamos quién era el Che, de anfetas ni hablar, con fumar un porro era suficiente para ser un temible drogadicto. Pero qué concidencia, la confesión transcurrió en un campamento bajo la supervisión de la tía de una de las yeguas.
Jeje, que los tiempos avanzan y retroceden en formato enrulado.
(Otra vez, Rigoletto no tiene nada que ver con este comentario).
Rosario
30 oct 2006 | 06:09 PM
Uf! que delicia eso de tener el cuerpo a punto de estallar, en plena adolescencia y ... sin la palabra SIDA de por medio!.
Leyéndote me siento allí en esa carpa, sólo que con la paranoia sanitaria que sustitiyó en gran medida a la culpa religiosa... No había cura hablando de pecados, había un médico dándo información técnica.
El mundo en llamas, la yegua en estampida... un post placentero.
sansar
30 oct 2006 | 07:29 PM
Marta, inventora de pecadillos para que los curas no se queden sin trabajo. Amén.
El único curso prematrimonial que he tenido el gusto, lo recibí antes de casarme por un matrimonio de católicos muy practicantes. Pero ya para entonces este caballo loco y su yegua habían cruzado unas cuantas llanuras.
Me lo he pasado pipa leyéndote.
laluzenmi
30 oct 2006 | 09:57 PM
dios mío, porque estoy haciendo un curso acelerado de islandés-español, pero te prometo un comment con caracolito para mañana. qué felicidad leerte.
Luzbel Guerrero
31 oct 2006 | 01:05 PM
¡Que maravilla querida!, leerle a Ud. es un recreo placentero; disfruto de su humor y su ingenio (y no le digo nada de su memoria). Estupenda narración con la que mi día empeza con la esperanza de que un día tragará con un pactito. A sus pies.
PD: Como a mi cuchi cuchi vieni qua (vade retro) lo de: "cabalgar solas" me parece un puntazo. ¿Quién no se manda una galopadita a lomos de sí mismo de cuando en cuando?. Yell que esté libre de pescado que lance la primera red, verá qué guapo.
Maite
31 oct 2006 | 01:20 PM
Yo, la primera vez que ví a un cura, tendría unos 5 años, y "confesarse" me pareció lo más absurdo del mundo; creí que todos se habían vuelto locos... Debo agradecer a mis progenitores la ausencia total de inculcamientos a ese respecto. Qué época extraña, esa del "despertar"... la verdad es que no volvería a pasarla por nada del mundo. Me gusta mucho más ésta, la del "disfrutar despierta"... Un abrazo, hermana cordón.
Luzbel Guerrero
31 oct 2006 | 07:20 PM
¿Lo quiere con azúcar en el contorno del vaso?
MARIA DEL NORTE
31 oct 2006 | 09:37 PM
Problemas de conciencia ? Remordimientos ? Productos Sprayette le ofrece la solución adecuada: su confesión al alcance de la mano. Satisfacción garantizada. Shhhame shhhha, compre shhhhhhha !
Juaaaaassssssss
Esa pudo haber sido la publicidad para el curita ante el cual te confesaste amazona, pero de mentiritas porque María fue la mas veloz :)
Je je Sos una genia total, como siempre con estas historias tan llenas de chispa coooordoobesa (léase con el cantito de esa tierra)
Aluciné con “En la oscuridad, nuestra sorpresa fluorescente iluminaba toda la escena” … imaginaba las caripelas incrédulas ante el relato de la cabalgata de María.
Un beso, yegua !
Honey
31 oct 2006 | 09:52 PM
Ay Martita, llevaba días viendo que habías escrito algo y sin tiempo para leerte con tranquilidad. Tus posts se van a convertir en ese cafetito rico y humeante que deseas tomarte sin prisas el fin de semana. Paso de desaprovechar tanto aroma en un vaso de plástico y a todo correr!.
Me encantó como siempre. Por cierto, sabes que tengo familia cordobesa como tú?. De hecho, he estado a punto de ir para allá en Diciembre, pero no sé que pasa con los billetes que se agotan por completo!.
Besotes.
Ernestina
1 nov 2006 | 04:35 PM
Marta, uf! entré a tu blog despues de pasar por el de abuela Elena y lo leí de punta a punta.Me reí tanto que se me caen las lagrimas todavía.En serio, hacia tiempo no disfrutaba tanto y me reia a morir, gracias!
Excelentes tus historias mujer, cuanta chispa!
Te mando un abrazo
Y a riesgo de que quedar media bol...da , es ciertoo que quien postea como Abuela Elena tiene 76 años?? porque si es asi, yo armo las valijas y me voy donde sea a conocerla!!
Luisaya
2 nov 2006 | 07:32 PM
Uf!Qué épocas!sí contára?!...Jajajaj!es una broma nomás.Pero igual éra la época de escuchar boquiabiertas las confesiones de las mejores amigas.Y sí, es cierto, ahí 'dejamos de pensar una relación sexual en términos de agricultura y germinación'(genialmente divertida tu forma de decirlo).
Un abrazo!.
Davichof
3 nov 2006 | 07:20 PM
Marta que buen relato. Tantas referencias: Mayo del 68 (que triste siempre pensé que durante un tiempo, poco tiempo, unos pocos se pudieron mover entre ese estrecho margen entre la inocencia y lo que dejan los poderosos), Keruack, el Cordobazo, El último tango...Respecto al tema de la confesión, (he de confesarte que)siempre me hechó para atrás decirle a un tío con sotana mis pecados, ahora que está bien inventarselos, que trabaje, que se las arregle él con dios, ya que tanto dinero ganan por ser intermediarios. Un abrazo y un beso Marta, genial como siempre.
monse
4 nov 2006 | 04:31 AM
que zarpado luzbel guerrero!
genial y reluciente como siempre lo suyo, que mas se puede agregar cuando todo ha sido dicho hermana mia!
geniaaaaaa
charruita
4 nov 2006 | 08:15 AM
jaaaaaaaaaaa...me parto de risa en cada post tuyo!
Idola total en la escritura!
Sabía que tu blog es uno de mis preferidos? gueno mi hija, que lo sepas!!
Srta Honeychurch
4 nov 2006 | 02:09 PM
Martita, dónde te has metido, se te echa de menos!!
marta drooker
6 nov 2006 | 07:31 PM
Ay, mis queridos amigos: fui raptada por un cúmulo de trabajo. El cúmulo no me dejó tiempo ni para contestarles. A dicho cúmulo debo agregar que estaré sin banda ancha hasta el 27 de noviembre. Quisiera contestarles a cada uno no sólo porque lo merecen sino porque me encanta hacerlo. Pero estoy siendo asediada por otro cúmulo. La invasión cumulosa termina este sábado. No sé si seré millones pero que volveré, volveré! Un abrazo y todos los besos a cada uno de mis queridos amigos virtuales!
Abuela Elenita
6 nov 2006 | 08:42 PM
Cómo se armaba una molotov??!?!? ajajajaja... nieta del medio querida de mi corazón galopero: si mal no me acuerdo, lo qe les enseñabaa rmar ese muchocha era un... era un... cómo se llamaba? era.... ah! ya me acuerdo, le decían nevadito y creo que era una mezcla entre nos yuyos y algo que parecía talco... no sé... era un polvito blanco como la nieve...te acordás? eh? Qué harías sin tu abuela memoriosa, chiquita!
laurabaires
8 nov 2006 | 11:19 PM
Impecable tu post!!!!!! Genera recuerdos, pensamientos, sensaciones y risas. Qué más se puede pedir de la lectura? Gracias!
Luzbel Guerrero
15 nov 2006 | 12:15 PM
Aquí estoy de vuelta, soy un demonio seguidor como perro de sulki, pero es que este también me gusta mucho, y cada tanto me paso para ver las yeguas (el del bigote me pareció demasiado críptico y me quedé en ayunas. Besos Drooker.
PD: Les recuerdo la fórmula yeguas desmemoriadas: nafta, ácido nítrico y clorato de potasio.
marta drooker
16 nov 2006 | 05:10 PM
Laurita, besos para vos a granel. Siempre generosa, caramba.
Luzbel querido, mejor que mejor si el tema del bigote te resultó críptico. De ese modo no notarás mis bigotes.