Receta de hoy: Calamares Gigantes.
Conocidos científicamente bajo el nombre de Architeuthis. Pueden llegar a pesar entre los 200 Kgs y la media tonelada y el lugar donde se han producido sus capturas es a lo largo y ancho del planeta. Pero principalmente en el mar Cantábrico. Dada su extrañeza y el carácter científico que existe tras estos animalitos, cada vez que es capturado un ejemplar, su puesta a la venta es casi improbable. Por no decir imposible. Así, que no es fácil poderlos encontrar en los mercados ni en las tiendas de delicatesen. Pero.... Siempre hay excepciones y, existe un pueblecito en el norte de España una cofradía dedicada a elaborar tan suculento plato: Calamares Gigantes.
Muchas son las maneras, pero la mas típica es la que a continuación reflejo:

Para empezar, la dureza de estos animales es extraordinaria y, a pesar de los diferentes intentos que se han realizado, finalmente se ha optado por cocinar solamente la terminación de dos de sus tentáculos. Este es el exquisito manjar que caracteriza a los calamares gigantes además de la dificultad existente para hacerse con uno de ellos. Unas estructuras llamadas fotóforos, los mayores órganos luminiscentes de la naturaleza descubiertos hasta la fecha y cuyo sabor y textura puede codearse con los Cuarovs del Mar Adriático o con el propio caviar, y no precisamente el iraní... Es la parte aprovechable de todo el animal. Bien, sigamos con la receta. El peso aproximado de los tentáculos puede rondar entre los diez y los veinte Kilogramos. Primeramente, se hervirán durante 20 minutos a fuego lento, es aconsejable hacerlo en un recipiente de cobre. Una vez hervidos, dejar reposar hasta que un líquido sensiblemente rosado empiece a supurar. Este proceso puede llevar entre 30 y 45 minutos. Retirar este líquido, mezclarlo con aceite de oliva y sal y, aplicar en las diferentes lonchas de aproximadamente 200 grs cada una, que previamente habremos troceado. Dejar reposar entre 6 y 8 horas y buen provecho...
Es importante respetar esta última parte del proceso. La del reposo. De lo contrario, un regusto amargo se mantendrá como constante. La tinta del cefalópodo jamás se deberá ingerir dada su ligera toxicidad.

Un cocinero que quiso ser cocinero. En la actualidad pinto cuadros y trabajo con ilustraciones destinadas a vestir las paredes de las cocinas. Siempre que pinto o trato de cocinar utilizo como banda sonora clásicos: Beach Boys, Silver Apples, Velvet, Kinks... Trato desde mediados de los ochenta de seguir un poco, aunque sin rozar la locura la escena musical: Los Pixies cuando tomaron por primera vez Barcelona, los ya fallecidos Smiths (no hay vuelta atrás....) etc...etc.... Y en la actualidad me fascinan mucho Bloc Party y Sigur Rós.... Si tengo que mencionar un grupo español: Golpes Bajos. Una película, entre tantas y tantas: Milagro en Milán......
Contacto: diltoro@yahoo.es
Genos Dei dijo
La Ilustre Sociedad de Amantes de la tinta del Calamar Gigante aconseja a los consumidores una ingestión responsable de la misma. El estado alterado de conciencia que la mínima toxicidad de la tinta provoca, alumbra, que no deslumbra.
Sin embargo el sentido de este comunicado, aprobado por todos los socios que componen la ISATCG, es dar a conocer las propiedades de la tinta del CG - Calamar Gigante -, compuesta por elementos extrógenos que, además de provocar una aceleración en los enlaces neuronales, con la consecuente lucidez atávica, deja un cutis fino y exento de espinillas.
Con todo ello no pretendemos desvirtuar la receta expuesta por el Sr. Cocinero Diltoro, también llamado "el que quiso ser cocinero", receta ancestral legada por la tradición oral de generación en generación, sino, precisamente, enriquecerla y informar al mundo de que la tinta del CG - Calamar Gigante - tiene las propiedades del líquido seminal creador e impulsor de la vida, sin lllegar a ser éste.
Por tanto aconsejamos vivamente que sea cocinada en la forma descrita por el Gran Maestre de nuestra logia tintada, Don C. Arguinianum, receta que se halla encriptada en incunables de la antigua Grecia, la cual mantuvo, en época del faraón Akhenaton, época de tránsito entre el reinado del Dios Amón al del Dios Atón, una hegemonía tal en los mares conocidos que, para ese pueblo, pescar Calamares Gigantes con la mera ayuda de un pequeño anzuelo, constituyó un deporte sagrado entre los Sacerdotes Guardianes del Dios Minotauro.
Durante mil veces mil años fue así....y así será.
Genos Dei, "el que decidió vivir en un tonel de vino Mencía".
Un saludu y feliz siglo 21.
"sosbe rapa rikan"
30 Diciembre 2005 | 01:30 PM