Pdv: ENCUENTROS FCOM. Alan Berliner y Wide Awake
Antes de la proyección de Wide Awake, el aula 1 ya está abarrotada de estudiantes con curiosidad por descubrir la última obra de Alan Berliner. Esta cinta en la que explora su dificultad para conciliar el sueño y el nacimiento de su hijo, arrancó carcajadas del público y preparó el ambiente antes de la aparición de su autor. Cuando Berliner llegó, todos estabamos expectantes, y al final nadie se echó atrás por la limitación del idioma (el coloquio iba a ser en ingles). Mereció la pena. A Alan se le notaba mucho más relajado que en la sesión del Civican del día anterior, se sentó sobre la mesa del profesor y se permitió bromear varias veces a lo largo de su charla. De hecho, y aludiendo a Wide Awake rompió el hielo diciendo “no pasa nada si os habéis dormido durante la proyección, lo entiendo perfectamente”.
Comenzó su exposición diciendo que todo documentalista elige un tema al que tiene acceso para constituir su película. Él ha escogido siempre los temas a los que tenia un acceso más directo e inmediato: familiares, películas domésticas… para acabar recurriendo a alguien a quien conoce muy bien y que no le pondrá ningún obstáculo: él mismo. Wide Awake es quizás su obra mas íntima porque es la que más trata sobre sí mismo. Admite, sin embargo, que ser el cineasta y a la vez el objeto de su película no es fácil, pero es la forma en la que trabaja más a gusto.
Así, intenta que cada película nueva sea más personal que la anterior, pero a su vez más universal. Pues Alan admite que lo que le gusta es abordar temas universales desde su propio punto de vista. De esta forma, cualquiera puede opinar y, ante todo, plantearse cuestiones acerca de lo visto (todo el mundo tiene una forma de dormir o no dormir, luego todo el mundo reflexiona de alguna manera después de ver Wide Awake). Pero al mismo tiempo, Alan procura hacer un cine mas íntimo, y cuanto más mete la cámara en su vida personal, más cuidado debe tener si quiere ser respetuoso consigo mismo y sus familiares. A pesar de las dificultades, Alan se considera satisfecho con el resultado final de sus obras y dice que no quitaría nada de lo incluido, pues cree que ha sido honesto en todo momento.
Cuando un alumno sacó el tema, Berliner recalcó lo que ya abordara en su Masterclass: jamás trabaja con un guión. Él se plantea cada película como una aventura, un viaje de camino incierto y destino desconocido. Lo que él quiere es ser cambiado por sus películas, que sean toda una experiencia. Otro rasgo característico de Alan, que también queda reflejado en Wide Awake en el delirante momento post-café, es su afán de coleccionista (aún confiesa que lo que se muestra en su obra no es más que una pequeña parte de sus archivos). Además de tener algo de neurótico y obsesivo, ese acto de recolectar y archivar es para él “su manera de dar sentido al caos mundial”. El mero hecho de detenerse a recortar las fotografías de un periódico le hace detenerse a reflexionar sobre esas noticias, y el acto de escoger un nombre para un grupo de imágenes le resulta incluso poético. Las paredes repletas de archivos contienen una historia que no solo esta ahí, vibra, y él siente que esos archivos le apelan constantemente: “¡Haz una película sobre mí!”.
Si algo dejó claro Alan Berliner es que le fascina ser cineasta. Aunque él mismo se encarga de casi todas las labores (edición, grabación, producción…) y esto hace su trabajo más largo y difícil, cree firmemente que volcarse en su obra y creer en ella hasta el final es importante. Según Alan, son imprescindibles las 3P: Pasión, Proceso, (entender que no se puede hacer una película en un instante) y Paciencia. Y después de todo, asumir que una película necesita muchos arreglos, por lo que hay que saber renunciar a metraje que ha costado tiempo y dinero si realmente no encaja en la obra final.
Respecto a sus incursiones en otros campos, Alan declaró que por el momento no tenía intenciones de hacer sus pinitos en el mundo de la ficción. Confesó que había tenido propuestas no sólo para hacer cine de ficción, sino también para publicidad, pero acabó rechazándolas. Según dijo, se encuentra muy a gusto con lo que hace y el dinero no es tan importante para él como estar satisfecho con sus películas.
Antes de finalizar, quiso revelarnos cual fue su primer trabajo. Le llamaron desde la americana ABC para que clasificara y archivara sonidos, y pasaba horas escuchando y diferenciando distintos tipos de vientos, silbidos… un trabajo idóneo para un fanático recolector. De ahí se comprende su gusto por el uso de efectos sonoros en sus cintas. Sin embargo, Alan aclara que él nunca había estudiado nada relacionado con aquello y que aceptó el empleo sin tener ni idea, pero que se arriesgó y… le salió bien. Por eso, animó a todos los alumnos allí presentes a saber lanzarse, coger todas las oportunidades en su momento y no tener miedo, porque, al final, así es como uno va avanzando.
Sabiñe

percy dijo
"no trabaja con un guión. Él se plantea cada película como una aventura, un viaje de camino incierto y destino desconocido."
es una frase fantástica, para enamorarse del cine, poética... pero alguien se lo cree? no es cierta, no es creíble. ¿porque muchos grandes cineastas mienten como bellacos?
5 Marzo 2007 | 09:03 PM