¿A dónde vamos a ir a parar?
Antes que nada, me gustaría introducir una pequeña definición de "telebasura":es un término despectivo usado en España, que suele utilizarse para referirse a los programas o a la programación televisiva de no ficción a la que se acusa de incumplir los códigos deontológicos del periodismo y difundir
valores negativos (sobre todo en la medida que podría influir en la infancia). Por ejemplo, suele calificarse de telebasura a programas de debate en los que el moderador no es objetivo o no existe, los partidarios de una tendencia son mayoría o, más habitualmente, la discusión se reduce a un griterío ensordecedor en el que predomina el insulto.
Tras leer esta definición, lo primero que me viene a la mente es "programas del corazón". ¿A vosotros no?. Discusiones, griterío, insultos... ¿Alguien ha visto alguna vez A tu lado, o En Antena?, porque seguro que entonces estas palabras anteriormente nombradas les sonarán muy familiares. De echo, es fácil saber qué tipo de programa están dando en la tele sin tan siquiera mirarlo. ¿Cómo? ¡Muy fácilmente!: enciende la tele, ve a la otra punta de tu casa, y escucha con atención si lo que más oyes son insultos, gritos de todo tipo o voces que intentan sobreponerse a otras voces (creando un caos que como mínimo es capaz de levantar un dolor de cabeza).
¿Aún hay gente capaz de decir que esto no es telebasura? Entiendo que sea un modo de entretenerse, de olvidar los problemas propios o de simplemente depasar un rato, y que por ello hayan muchos defensores de estos "programas de entretenimiento". Pero, aún así, ¿no creeis que se han sobrepasado los límites? Recuerdo los primeros meses de vida de el programa A tu lado, de Telecinco. Comenzó a emitirse en el año 2002, yse vendiócomo el "arma definitiva que acabaría con la poderosa influencia de Antena 3, y de la gran Ana Rosa Quintana". Por ese entonces, A tu lado era un talk show en el que, de forma pacífica y tranquila, se nos contaban las novedades del mundo del corazón. No habían sobresaltos: sentada en una larga mesa de madera,Emma García, junto al entrañable Felix Álvarez (Felisuco), nos hablaba de la actualidad en un tono que invitaba a la tranquilidad, a escuchar todo lo que nos tenía que contar mientras nosotros nos relajábamos en el sofá. Nadie gritaba, nadie insultaba, los colaboradores hablaban por turnos... Incluso contábamos con dos humoristas (tan sólo recuerdo el nombra de Alberto Martos) que nos hacían más amenas las tardes de lunes a viernes.
Sin embargo, la fórmula de A tu lado fué cambiando poco a poco, a medida que el éxito que estaban obteniendo enchía sus pechos de orgullo: Felisuco abandonó el programa junto a los dos humoristas, los colaboradores habituales fueron siendo sustituídos poco a poco por concursantes de Gran Hermano y otros reality shows variados, y las tranquilas conversaciones fueron pasando a ser gritos y berridos. Los temas de conversación se desviaron hacia el morbo: ahora sólo interesaba saber quien se acostaba con quien, quien pegaba a quien o quien insultaba a quien. La información de interés fué sustituída por las historias que personajes extravagantes y variopintos nos contaban con el único objetivo de ganar dinero.
Hasta la actitud de los colaboradores fué cambiando. Antes hablaban con amabilidad, ahora parece que se froten las manos ante la carroña fresca que día tras día se sienta en el sofá del plató. Incluso he adivinado en sus rostros sonrisas cínicas y en sus voces tonos de excitación y frialdad, por no hablar de lo felices que se les ve cada vez que hurgan en la vida de cualquier "famosete". Y es que al parecer el objetivo de este programa es hacer daño, reirse de los invitados, hurgar en el pasado en busca de manchas negras... y cuanto más se haga todo esto, mejor.

Pero el caso de A tu lado no es el único. Todos los programas de la actualidad han evolucionado hasta satisfacer las exigencias (y necesidades) de la gente. De echo, podría casi afirmar que el 65% de los programas que actualmente se emiten son del corazón, o programas de "entretenimiento" que camuflados se adentran también en el mundo del famoseo. Y me pregunto... ¿es esto lo que queremos? ¿Acaso cuando encendemos la tele deseamos encontrarnos con la Pantoja, con Eugenia Martínez de Irujo, con Paulina Rubio o con Darek? ¿Acaso nos interesan tanto los noviazgos, las rupturas, los amores o los desamores de los famosos? Parece ser que sí, porque con el tiempo los programas del corazón están creciendo de igual manera que crece una planta a la que previamente se ha alimentado.
¿Acaso no es esto telebasura? Tengamos en cuenta los rasgos característicos de los programas del corazón: manipulación informativa, o confusión de información y opinión, nulo respeto al derecho de intimidad y al honor,conversión del dolor y la miseria humanas en espectáculo, atracción por el sexo, el escándalo y la violencia, utilización del cuerpo humano desnudo, en especial el
femenino, trivialización de la prostitución y el consumo de drogas,la aberración como modelo a imitar, desprecio de cualquier figura de autoridad, apuesta por la pelea en vez del diálogo, lenguaje soez y ofensivo, relativismo cultural, y difusión de la subcultura, fomento de la pseudociencia y el ocultismo.... Tras leer esto, os pido que visualicéis en vuestras mentes cualquier programa del corazón, el que queráis. ¿No responde a lo anteriormente citado? ¿No creeis que encaja perfectamente con lo que os acabo de citar? Pensadlo bien.
Por mi parte, la televisión en mi casa se pasa la gran parte del día apagada. Y no sólo por la falta de tiempo, sino porque no es de mi agrado llegar a casa tras un día agotador y encender la tele para encontrarme a unos cuantos señores llamándose de todo menos bonito de una forma tan brusca y con un tono de voz tan alto que en vez de relajarme, lo que hacen es aumentar mi dolor de cabeza. ¿A dónde vamos a ir a parar? ¿A dónde va a llegar todo esto si se sigue animando a las cadenas a llenar la televisión de bodrios semejantes?.
Para despedirme quiero hacer una pequeña mención al programa Sé lo que hicisteis... Al fin una cadena, la Sexta (para mi, lo mejor que hay en la televisión), nos da un pequeño respiro a todas las personas que, como yo, desean escapar del agobiante mundo del corazón. Gracias a Ángel Martín y a Patricia Conde (a quienes envío un saludo y, porqué no, un beso) puedo reírme de eso que tanto aborrezco, de esos programas que, por mucho que nieguen, no son para mi más que un montón de basura.
Saludos.






elguionistahastiado dijo
Saludos, amiga Alba. Nunca me puedo resistir a desvirgar un nuevo blog, jeje.
Bienvenida al universo bloguero. Comprobarás que es sano, divertido y estimulante. Y es un buen ejercicio de escritura.
Toy muy de acuerdo contigo. Maldita esta tele nuestra; para encontrar un gramo de calidad hay que revolver entre kilos de mierda.
Gracias por la idolatría, y un saludo.
7 Mayo 2007 | 10:42