Logo de La Coctelera

Francis Ford Coppola rodando Apocalypse Now

Sí, sí sí... porque no todo fue siempre coser y cantar; porque hasta Audrey Hepburn seguro que perdió los nervios y la compostura en algún rodaje; porque hasta un maniático controlador como Stanley Kubrick quizás vio como su plató se convertía en un caos. Lo cierto es que hay veces que 90 minutos de imágenes se conviertieron en toda una pesadilla durante meses de largo y agotador rodaje.

En ocasiones la causa del problema son, en cierto modo lógicas. Levantar una mega producción en color como Lo que el viento se llevó estaba claro que no iba a ser una tarea fácil. Y evidentemente no lo fue. Hasta cinco directores pasaron por el plató, cada uno cortando y pegando el trabajo de los demás; 1.400 actrices aspiraron al papel de Scarlet 0'Hara en interminables castings durante dos años hasta que al final (pero bastante al final) Vivien Leigh fue la escogida. Más de 4,25 millones de dólares de presupuesto de la época se invierton durante los 140 días en que duró el rodaje hasta conseguir una película faráonica, un clásico entre los clásicos. Y no contento con tantos tropiezos, esperas e impedimentos, el famoso "Francamente querida, me importa un bledo" estuvo a punto de ser censurado. Menos mal que al productor David O. Selznick no le importó soltar otro fajo más de billetes (ya había quemado 4 millones de dólares) con tal de sortear la censura y estrenar la cinta. Estaba convencido que su film sería un clásico imperecedero. Y con razón.

Está claro que rodajes tan excesivos no pueden reproducirse tan a la ligera en las alegres colinas de Hollywood, más si el que paga es un productor y la rentabilidad no está asegurada. Pero a veces las cosas se complican y lo que inicialmente tiene un presupuesto de 2 millones de dólares acaba costando la friolera de 44 millones de dólares. Hablamos claro que sí de Cleoptara con Liz Taylor a la cabeza. El tiempo ha acabado acusando a una excesiva improvisación durante el rodaje de tal despilfarre. Tanto el director como los actores se cambiaron a mitad del rodaje y, además, se tuvo que volver a empezar a filmar cuando el afamado director Joseph L. Mankiewich cogió las riendas y fue el único con el suficiente sentido común para señalar que Londres no era el lugar ideal para rodar una película sobre el viejo, caluroso y exótico Egipto. Está claro que los 250.000 dólares que se gastaban semanalmente en agua embotellada tampoco ayudaban a ahorrar, ni todo el lujo de los decorados, trajes y demás de la bella Cleopatra. Pero al contrario que con Lo que el viento se llevó, Cleopatra no fue un éxito y casi arruinó a la Twenty Century Fox.

Aunque para carreras suicidas la de Kevin Costner cuando levantó la futurista ciudadela de Waterworld en medio del mar en un alarde de ingeniería y demás efectos especiales para que sus hombres con branquias pudieran nadar con libertad. Muchos, todavía no se explican esos 25.000 millones de las antiguas pesetas.

"Todos los que han venido a Filipinas parecen estar experimentando algo que les afecta profundamente, cambiando su perspectiva sobre el mundo o sobre ellos mismos, lo mismo le ocurre a Willard en el transcurso de la película, desde luego a mi me está pasando algo y a Francis también." Eleanor Coppola.

Finalmente si hablamos de rodajes técnicamente complicados debemos señalar el cine bélico como uno de los géneros que más complicaciones puede conllevar para cualquier planificación o presupuesto. Que se lo digan a Francis Ford Coppola, quien tras más de 10 intentando adaptar la novela El corazón de la tinieblas, sólo consiguió el apoyo, la financiación y la energía necesaria para tal reto tras el éxito de El Padrino. El objetivo de Coppola era trasladar de la novela de Joseph Conrad a la guerra del Vietnam. Y desde luego el rodaje de Apocalypse Now en Filipinas fue una verdadera batalla contra los elementos. Para empezar, los actores se lo pusieron difícil al bueno de Coppola; Harvey Keitel, que intepretaba al capitán Willard, fue substuido a las dos semanas por Martin Sheen. Martin no solía beber pero el día de su cumpleaños lo celebró por todo lo alto. Esa fiesta quedó para la posteridad puesto que Coppola aprovechó para rodar la impactante escena inicial de la película. Poco después Sheen tuvo un ataque al corazón que casi acaba con su vida (incluso un cura llegó para administrarle la extrema unción) y estuvo varios meses apartado del rodaje. Por su parte, Marlon Brando hizo lo que se esperaba de Marlon Brando, ir a la suya. Llegó pesando casi 120 quilos y sin haberse preparado el personaje (y mucho menos leído el libro). Tras una dieta, empezó a preparar al enigmático Kurtz a conciencia hasta el punto de pasarse 3 días discutiendo con el pobre Coppola cómo había que enfocar el personaje.

Quien tan bien fue perdiendo quilos fueron Coppola y su mujer Eleanor. Todo eran problemas, cada noche se reescribía una y otra vez el guión y, por si fuera poco el ambiente de trabajo se iba volviendo cada vez más perturbador. “Al igual que el Capitán Willard, yo subía río arriba en una selva lejana, en busca de respuestas y una especie de catarsis. Hicimos ‘Apocalypse’ como los americanos hacían la guerra en Vietnam: éramos demasiados, teníamos demasiado dinero y demasiado equipo - y poco a poco nos volvimos locos.", reflexionó Coppola.

Por si fuera poco, el rodaje (y todo el equipo) corrió un serio peligro cuando les pilló el peor tifón en 40 años. El coproductor Gray Frederickson lo definió como “una lluvia tan intensa que no veías tu mano delante de la cara”. Quedaron destrozados casi todos los decorados hechos con tanto esmero por Dean Tavoularis así que tuvo que reconstruirlos. Además, el equipo tuvo que ser atendido en un hospital de Manila por desnutrición cuando a resultas del tifón se quedaron aislados.

Para acabar de rematar tal locura, el entonces presidente de Filipinas, Ferdinando Marcos, se llevaba a menudo los helicópteros y los pilotos del rodaje para luchar contra las fuerzas rebeldes que se oponían a su gobierno.

En total, Coppola utilizó 600.000 metros de película (370 horas) a lo largo de un rodaje de 238 días. El resultado fue más que brillante.


Ciudad: Amsterdam
Sala: Melkweg
Fecha: 23-02-2008

Canales, bicicletas, marihuana, prostitutas bajo las luces rojas ... sin duda, si alguien quiere montarse una buena fiesta en una ciudad realmente singular de Europa, Amsterdam es el lugar. Precisamente el libertinaje holandés daba más glamour todavia si cabe a uno de los primeros conciertos en Europa de los Gutter Twins, o lo que es lo mismo, la unión musical de dos viejos amigos como son Mark Lanegan y Greg Dulli. Dos tipos más que peculiares con un curriculum profesional marcado por la calidad, pero también por una trayectoria personal que se ha movido por zonas realmente oscuras. Quizás por eso se presentan como los gemelos del barrio bajo.

Mark Lanegan siempre ha sido el típico tío duro, alto y poco amigo de las conversas que uno imagina sentado en la esquina del bar, a las cuatro de la mañana, tomándose un whisky y apurando el último cigarro. Es su segundo paquete del día. Claro que su gesto serio y su voz profunda ayudan a mitificarlo como ese tipo extraño y misterioso que canta también y que vete a saber que se ha metido. Porque meter, se ha metido y su delator siempre ha sido su aspecto físcio. La suerte, claro está, no le sonrió tanto a nivel musical como a sus colegas de Seattle Kurt Cobain, Layne Stanley o Chris Cornell ya que pese a la calidad de su grupo de toda la vida, hablamos de Screaming Trees, nunca llegaron a despuntar a nivel comercial. Fueron lo que ahora se le llama un grupo de culto, un concepto que en el momento y más aun cuando te quedas sin discográfica, no te mola nada pero que con el tiempo no acaba por ser una mala etiqueta. En el caso de Lanegan, si hoy en día sigue girando y tiene cada vez más éxito es gracias a su extensa carrera en solitario (donde destaca su álbum Whisky for the Holy Ghost) y a sus colaboraciones ya que su voz de tabaco negro ha sonado en discos de Queens of the Stone Age, Isobell Campbell, Soulsavers y ahora junto su colega de barra Greg Dulli.

Un hombre como Greg Dulli que se presenta como un gentleman y al que le gusan las faldas más que a un tonto un lápiz sin duda debe ser un tipo con carisma. Como en el caso de Lanegan te lo imaginas en la barra de un bar fumando y viviendo como un cosaco. Pero al contrario que el arisco de Seattle, Dulli seguramente sería el ese tipo que se lleva a todas las nenas y que pone un buen disco de Soul para follar. Su banda Afghan Wings fue la primera banda de fuera de Seattle que fichó Sub Pop y cuando los grunges asaltaron la lista de éxitos, el bueno de Greg trató de quitarse de encima dicha etiqueta (que le pega más a Mark Lanegan) a base de cuidados vídeos, trajes caros y canciones sobre amores, desamores, sexo y alcohol, pero con el toque gentleman que siempre ha buscado este señor. Quizás, el poco éxito que los Afghan Wings lo llevó a juntarse en algún bar con Lanegan y no es de extrañar que ambos ahogaran sus penas en largas noches de excesos de todo tipo. A saber.

Lo cierto es que superando con más o menos gracia sus problemas personales, los gemelos tóxicos aparecieron la pequeña sala Melkweg (Via Láctea en holandés) con un disco muy disfrutable y de calidad bajo el brazo como es Saturnalia. "The Stations", la canción inaugural del disco fue la encargada de romper el silencio. O mejor dicho, la grave voz de Lanegan, que parece mejorar cada vez más a medida que pasa el tiempo, empezó a rugir tal y como lo hace él, aferrado perpetuamente al micrófono, con los ojos cerrados y vestido de riguroso negro. Pocos artistas consiguen tanta atención sin apenas pestañear. Greg Dulli, por supuesto elegantemente vestido, es el encargado de la parte "show" del concierto: baila, fuma sin parar, anima al público y da rienda suelta a esa vena loca suya que ha veces le da por enseñar. "God's Children" y "The Body" siguieron con el repaso al nuevo disco ( y que todavía no se ha publicado) hasta que sonó "Live With Me", un tema ya conocido y que ambos bordaron. Más si a continuación uno comprueba como Lanegan solventa con matestría un registro mucho más dulce que lo que en él suele ser habitual en "Seven Stories" y como ambos rematan con "Idle Hands", una de las mejores canciones del disco.

La recta final la marcaron temas nuevos como "Bete Noir" y la beatliana "I was in love with you" con Greg Dulli a los teclados o "Who will lead us?" o "Front Street", tiempo suficiente para ver a Greg Dulli cogiendo el micro y sentándose en un taburete al más puro estilo crooner o para comprobar que ambos se reparten el protagonismo, eso sí cada uno manteniendo su peculiar estilo.

Con el público en el bolsillo y con un concierto más eléctrico de lo que uno podría esperar, los bises fueron uno de los mejores momentos de la noche, en parte porque además de presentarnos su último disco, el dúo tambén decidió repasar algunos temas de sus respectivas carreras. "River Rise", "No Easy Action" y la cañera "Metamphetamine Blues" cayeron por parte de Lanegan, mientras que Dulli optó por tocar canciones de uno de sus proyectos musicales, los Twilight Singers. "King Only", la versión "Number 9" y "Papillion" contentaron a los fans dullinianos. Si a eso le añadimos que hacia el final de "Papillion" Mark Lanegan entonó aquello de "The hour is ending, can't you see/ There is no way now, to get free/ In the shadow of the season/ Without a reason, to carry on/ Without a reason, without a reason", o lo que es lo mismo, los primeros versos de "Shadow of the Season", una de las mejores canciones de Screaming Trees lo que obtenemos es una noche de muy buena música.

Hasta Mark Lanegan parecía contento.

Es difícil saber que se le pasaría por la cabeza a David Bowie cuando, tras lo éxitos de Ziggy Stardust and the Spiders from Mars y Station to Station, vivía base de cocaína y no pesaba más de 45 quilos. Bueno, en realidad, no es tan complicado. Probablemente su día a día consistía en levantarse a las 4 de la tarde con los ojos hundidos y la mirada clavada en el infinito. En lugar de un café, pedía "más" e iba y venía sin saber qué pasaba por la vida. Probablemente, pasaba de la vida. Y él sin enterarse.

En el mundo artístico se suele comentar que en estados graves de sufrimiento, locura, adición o depresión un artista puede sacar lo mejor de sí mismo. Los mitos y los ejemplos (salvando las distancias) están ahí: Van Gogh y su oreja, Rimbaud y sus poemas de Una temporada en el infierno; el film Vidas rebeldes, con dos atormentados actores como protagonistas (Montgomery Cliff y Marilyn Monroe) y un matrimonio a punto de romperse en el plató (el de la exuberante rubia de platino con el dramaturgo y guionista Arthur Miller); o el unplugged de Alice In Chains, donde pese a que Layne Stanley parecía más muerte que vivo, consiguieron grabar un directo realmente emocionante. Aunque a veces no hay final feliz. Ian Curtis, líder de Joy Division y que sufría graves problemas epilépticos, se ahorcó en la cocina de su casa mientras sonaba The Idiot de Iggy Pop.

Pero en el caso de Bowie sus 45 quilos de excesos no le pedían una obra de arte, le pedían una solución. Y para encontrarla el Duque Blanco se trasladó a Berlín atraído por el emergente kraut rock alemán. Iggy Pop le acompañaba, no en vano el chico de Detroit también necesitaba una solución a sus problemas con las drogas. El destino elegido por ambas estrellas del rock no fue fruto del azar: a mediados de los setenta la ciudad alemana era un emergente centro artístico bastante cool y moderno.

En Berlín, Bowie encontró mucho más que una cura. Se juntó con dos tipos talentosos como Toni Visconti y al ex-Roxy Music Brian y los tres empezaron a grabar y a producir un total de tres discos que poco tenían que ver con lo que hasta el momento habían hecho cada uno de ellos por separado. Las referencias al avant garde, el kraut rock alemán y la música electrónica del momento tomaron un mayor protagonismo. Y las canciones dejaron de ser perfectos singles glam-rock para dejar paso a canciones mucho más largas y elaboradas.

Fruto de este periodo, David Bowie grabó tres de sus mejores y más experimentales discos: el fascinante Low, el elaborado Heroes y el más flojo, Lodger. Además, el inglés produjo en apenas un año los dos primeros discos de Iggy Pop, los también exitosos The Idiot y Lust for Life. Quizás sea Low el disco más representativo de toda esta etapa de inspiración y de cierta trasgresión, ya que temas como la instrumental "Speed of life" o "Sound and Vision" representan a ese renacido Bowie berlinés: un tipo mucho más arty, más enigmático (la portada de Low es una de las carátulas más fascinantes de la música) y más centrado en la música.

Quién sabe que sería de Bowie si no se hubiera regresado a Europa. Probablemente hubiera seguido deprimido y colocado demasiado tiempo. O quizás, simplemente es mejor levantar el vuelo que tocar fondo. Aunque en el arte nunca se sabe.

  • 7 comentarios compártelo favorito
  • Tags: , ,

Como de cine ya tenemos a Gatabunda al tanto de todo lo que se ha cocido este año y como yo he estado más al tanto a nivel músical, aquí os dejo mi particular TOP 10 de Los mejores discos de 2007. Pero como las opiniones son como los culos; todos tenemos uno, Kar también tiene un interesanteTOP 5 .

1. DOWN -III: Over the under. Por sus melodías metálicas y por su sonido añejo pero contundente, el tercer disco de este proyecto formado por Phil Anselmo (ex - Pantera) y Pepper Keenan (Corrosion of Conformity) entre otros músicos, consigue ser el disco más destacado del año. Casi nunca he disfrutado con el metal, pero éste disco ha conseguido acompañarme un buen número de semanas. Y además Anselmo ha dejado sus berridos y demuestra su gran poderío vocal cuando decide cantar. Chapeau.

2. MANIC STREET PREACHERS: Send away the tigers. En el año de los regresos, los Manic Street Preachers también volvieron. Pero en su caso nose reajuntaron para hacer una mega gira de come- back tras un largo periodo de silencio. No. En su caso volvieron con un disco inspiradísimo en el que casi todas sus canciones son, por así decirlo, redondas, perfectas. Sin dudarlo, este es un disco de pop - rock de calidad y con temazos como "Indian Summer" o "The second great depression". Atrás queda cierto tono demasiado serio e incluso pomposo.

3. QUEENS OF THE STONE AGE: Era Vulgaris. Josh Homme y sus reinas hace tiempo que apuestan por cambiar en cada nuevo disco con el objetivo de evitarrepetir la misma fórmula. Tras el éxito de ese disco algo oscuro pero exitoso como fue Songs for the deaf, y después de publicar su obra más comercial (Lullabies to paralyze), Homme concebió un disco que pocos esperaban. Retorcido, contundente y poco accesible. Era Vulgaris requiere más de una escucha para desenmarañar cierta confusión incial (aunque temas como "Misfit Love" destacan a la primera). Pero una vez que entras incluso te alegras de que estos tipos sigan arriegando. Keepn on rollin premia a los chicos listos. El tour está a la vuelta de la esquina:

February, 14, 2008 - Rockstar Live, Bilbao, Spain
February, 15, 2008 - Riviera. Madrid, Spain
February, 16, 2008 - Razzmatazz, Barcelona, Spain

4. VIAJE A 800: Estampida de trombones. El stoner ha llegado a Algeciras. Y como debe ser, es decir,con contundencia, oscuridad y psicodelia. "Los ángeles que hay en mi piel", uno de los mejores singles del año y el primer tema del disco, es junto a "El amor es un perro del infierno" una buena muestra de la inspiración que Estampida de trombones. Claro que las influencias están claras, pero hay que tener calidad para marcarse un disco así y encima proponerse experimentar. Quizás esa sea la clave. Esperemos que sea el inicio de una más que notable carrera musical en continuo ascenso.

5. ARCADE FIRE: Neon Bible. Muchas listas van a encabezar los canadienses Arcade Fire con su segundo disco tras aquel exitoso Funeral. Y no es para menos, puesto que con Neon Bible el grupo ha conseguido potenciar sus canciones, aparentemente sencillas ymuy distintivas, crezcan en parte por la gran labor de producción. Sobresalen la inicial "Black Mirror", "No cars go" y "Keep the cars running".Sin embargo lo mejor de este dico es lo bien que suena en directo gracias a ese sonido que consiguen los 10 músicos sobre el escenario (nno es para menos). Así lo demostraron el Summercase donde fueron los grandes triunfadores.

6. SOULSAVERS: It's Not How Far You Fall, It's the Way You Land. Ni idea de quiénes eran Soulsavers hastaque un tipo que debe fumar dos paquetes de cigarros al día,que se debe un whisky cada media noche (o eso nos gusta presuponer a los mitómanos de estos músicos canallas hasta el amancer) y que cada vez se acerca más a lasprofudidades vocalesde Tom Waits o Leonard Cohen decidió tomar cartas en el asunto. Ése adicto a la nicotina no es otro que Mark Lanegan. Si no lo conocen, ya va siendo hora, escuchen éste disco. Porque los que ya lo conocemos nos hemos deletiado con canciones nuevas que suenan a viejo, a rock, a soul, amuchas cosas a la vez pero que por encima de todo están más que bien paridas."Revival" es el single del año. "Kingdoms of rain" también podría serlo. Su concierto en Barcelona, un muy buen recuerdo.

7. RADIOHEAD: In Rainbows. Lanzados a la cabeza de iniciativas que buscan superar la crisis de la industria musical con nuevas ideas (en su caso, colgando su último disco en internet y dejando que sus fans pagasen lo que consideraran y que por cierto, con una media de 14 euros y más de un millón de descargas,no es que hayan salido perdiendo), In Rainbows, en lo musical, tampoco se ha quedado atrás. Menos experimental que otras obras, más directo y con buenas canciones, este dobl disco (aparte de la descarga gratis de su disco) los ha vuelto a situar en los más comentado y escuchado del año.

8. MINISTRY: The Last Sucker. El último disco de Ministry, literalmente, ha sido el punto y final a una larga carrera de metal industrial llena de sombras y claros. Bien es cierto que los últimos tiempos han estado marcados por más claros que sombras gracias al particular odio que el grupo siente hacie George Bush (hijo) y que parece haber reactivado su furia, sus ganas y su inspiración. The Last Sucker sigue con su contundencia habitual a un buen nivel y además añade algún que otro experimento como es la versión más bizarra que se ha hecho hasta el momento de "Roadhouse Blues" de The Doors. Bye, bye

9. NINE INCH NAILS: Year Zero. Trent Reznor deció plantear un punto y aparte con este disco. Y se creó la controversia: muchos de sus fans odian Year Zero, otros lo aman y a unos terceros se nos indigesta a partir de la séptima canción. Debe ser muy duro reinventarse constantemente pero al menos NIN lo han intendado aunque el resultado sea menos genial de lo que éste hombre nos tiene acostumbrados. O nos tenía. No obstante, NIN se han marcado una buena gira que nos dejó un muy buen concierto en Barcelona y Trent ha decidido posicionarse en el bando de los artistas que buscan alternativas gracias a internet. Veremos que pasa.

10. GRINDERMAN: Grinderman. Este año Nick Cave decidió juntarse con algunos de los miembros de sus inseparables Bad Seeds y el resultado fue un disco algo más rockero, más blues y más garajero y con el inconfundible estilo del australiano. Al tratarse de uan versión reducida de los Bad Seeds puede que muchos se depcionen si esperan encontrar a un Nick Cave en un proyecto paralelo musical muy diferente. Pero de lo que no hay duda es de que este hombre saber poner este punto de misterior y de oscuridad sin convertise en un jevi de manual.

REC: miedo en directo

27 Dic 07 En: Cine P-R

La película que ha arrasado en los cines este invierno tan sólo ha costado, en lo material, 1,5 millones de euros, una grabación a base de cámaras digitales y móviles de alta definición y un plató situado en un edificio antiguo en el número 34 de la Rambla de Catalunya, en Barcelona. El resultado ha superado las expectativas desde que sus directores Jaume Balagueró yPaco Plaza arrasaran tanto en con premios como en aplausos del público en el último Festival de Cinede Catalunya (o Festival de Sitges, como se conocepopularmente al certámen). La comparación con films de desorbitado presupuesto y escaso éxito es demasiado obvia. La bruja de Blair ya había demostrado que para provocar miedo y tener repercusión mediática a veces es más importante el ingenio que un abultado talonario.

Pero lo cierto es que en REC la sencillez es la clave del éxito. El argumento es simple: una joven periodista de una cadena local que graba un reportaje en una central de bomberos y que acude junto a ellos a un aviso en un misterioso piso de Barcelona. La realización es efectiva y sin excentricidades; grabamos formato digital y concámara en mano y metemos a los actores en un piso sin decirles lo que va a succeder. De acuerdo que Balagueró y Plaza no han descubierto nada ya que el falso documental (con entrevistas includias) está a la orden del día. Pero es un recurso que sigue funcionando a la perfección. Por último, el reparto apuesta por acercarse al máximo a la realidad; de hecho, la única cara conocida es Manuela Velasco, una chica que hasta hace dos días se encargaba de presentar supermona videoclips de 40TV.

Si a esta buscada cotidianiedad le añades ritmo, misterio y unos vecinos estrambóticamente convencionales (una pareja de ancianos que no se enteran; el típico "rarito de mamá"; unos chinos con un taller de costura en el sótano del edificio y unos policías más empeñados en demostrar quien manda que en actuar) tenemos una película de miedo consistente, correcta y que puede mirarde frente a otras propuestas del género, y que supera a las sobadísimas secuelas de"Se lo que hiciesteis el último verano..." y a la media de comedias españolas de argumento más que nefasto.

Sin embargo, tantos elogios no acaban de hacer justicia a REC ya que, si uno espera encontrarse con el film de terror definitivo, puede llevarse un pequeño chasco. Lo último de Balagueró y Plaza es un film entretendido y con pulso pero el guión quizás peca de querer crear muchas expectativas y deja demasiados hilos por coser.

[SPOILER] ¿Por qué se habla tanto del abuelo chino enfermo si no sale? ¿Por qué no se nos explica más exhaustivamente cómo se produce el contagio de la Niña de Madeirosal perro? [FIN DEL SPOILER]

A pesar de estos detalles, lo cierto es que REC vale la pena por su ritmo y especialmente por su última media hora final, la más terrorífica y en la que el peculiar actor Javier Botet y un gran equipo de profesionales consiguen dejar a más de uno helado en su butaca. Por cierto, que el edificio donde se grabó REC es el edificio más popular de Barcelona.


¿Marilyn Manson con resaca?

Fecha: 22 de Noviembre
Lugar: Pavelló Olímpic de Badalona (Barcelona)

Un cartel así apenas hubiese provocado dudas hace unos años. Tanto Turbonegro como Marilyn Manson entienden que el rock’n’roll debe ir de la mano de la Srta. Teatralidad y de la gran dama Espectáculo. Sin embargo, pasado los quince minutos de fama del egocéntrico factor Sorpresa, el show acabó por convertirse en una repetición de algo que ya no era impactante y que, más acusado y grave en el caso del Reverendo, cojeaba por la falta de la deseada Creatividad.

Sin embargo la noche acabó dejando un grato recuerdo. De acuerdo que Turbonegro son un grupo ideal para ver en un club respaldados por los fieles seguidores de la Turbojend, su club de fans. Pero los nórdicos supieron jugar en campo contrario y que, en este caso, estaba mayoritariamente compuesto por fans adolescentes amantes del rimel de Marilyn Manson y sus lacayos del infierno. Con Von Helvete a la cabeza y con Pamparius más recogidito, Turbonegro repasaron algunos de sus mítico himnos punk rock – glam como “I got Erection” o “The Age of Pamparius”. Y por supuesto tocaron temas de su último disco Retox. Y pese a que consiguieron animar a más de una goticolocaza, uno se quedó con ganas de degustar su particular fiesta en familia.

Estaba claro que la estrella de la noche sigue siendo un tipo que ya no es lo que era a pesar de lo que piensen sus jóvenes fans. Sin rabia y más atento en la golosa Fama, Manson ofreció un show bastante correcto, más de lo que cabría esperar, pese a Eat me drink me apenas aporte novedades (excepto por el gusto por los medios tiempos oscuros) y sin que su carisma esté a la altura de aquel tipo que atemorizó a los padres y fascinó a los hijos.

En apenas hora y cuarto la banda tiró de canciones nuevas (“If I was your vampire” o “Heart Shapper Glasse”) pero sobretodo de hits ante el deleite de unos de los públicos más agradecidos que un artista puede tener; de ese tipo fans que reconocen todas y cada unas de las canciones y que celebra las primeras estrofas de “Rock is dead” o “The Fight song” con un caluroso y animoso salto colectivo y que duraría hasta el final.

El punto final de la obra rockera estuvo marcada por el guiño cariñoso y con el estilo que el grupo hizo de épocas más excitantes. Tras “The Reflecting Good”, unos de los mejores temas del grupo, Marilyn Manson volvió a sacar su púlpito de agitar las masas en “Antichrist Superstar” y se explayó con su retahíla de gestos y pantomimas políticas. El final, con la inevitable “The Beatiful People”, dejó claro que sus shows todavía son agradecidos. Llamen a la Srta. Diversión, sin más.

Set list Marilyn Manson: If I Was Your Vampire / Disposable Teens / mOBSCENE / Tourniquet / Irresponsible Hate Anthem / Are You The Rabbit? / Sweet Dreams / Lunchbox (Medley) / The Fight Song / Putting Holes in Happiness / Heart-Shaped Glasse / The Dope Show / Rock Is Dead / The Reflecting God / Antichrist Superstar / The Beautiful People

Nada mejor que tomar aire y escribir sobre música para superarse del estrés y de la hiperactividad...

BETTY BLOWTHORCH -ARE YOU MAN ENOUGH?. Sus referencias están claras. La voz de Bianca Butthole lo dice en "Big Hair, Broken Heart": Guns N' Roses, L.A., Motley Crüe, el whisky y, en definitiva, el rock angelino, ése en el que los tatuajes, la diversión, el alcohol y el rock'n'roll más fiestero reinan, son su razón de ser. Y como es obvio, en Are you man enough? encontramos canciones al más puro estilo angelino y que tantas y tantas bandas han hecho y siguen haciendo. La diferencia es que Betty Blowtorch consiguieron crear auténticos hits como "I wanna be your sucker" o la divertida "Love/Hate" en un disco que suena 100% rock attiude y que seguro que hubiera cosechado un gran éxito si su carismática líder Bianca Butthole no hubiera muerto en un accidente de tráfico tras acabar de grabar el álbum. Una lástima, porque sabían bastante de lo que significa tener actitud.

THE CURE - GREATEST HITS. La sencillez de las versiones acústicas de éxitos como"Boys Dont' Cry" o "Love song" permiten certificar que la gracia de The Cure no radica tanto en ese oscuro maquillaje (que también, el cardado de Robert Smith y su rimmel son marca de la casa)como en saber combinar canciones simples con ese regusto gótico sin demasiadas extravagancias (que no hablamos de Lordi, precisamente). Y este Greatest Hits, precisamente, vale la pena por eso además de ser una estupenda manera de calentar motores para su gira por Spain en abril.

DOWN - OVER THE UNDER. Déjemonos de tonterías y cojamos de vez en cuando uno de esos discos lleno de ruidaco denso e ideal para mover la cabeza y hacer air guitar. Tras un largo periodo sin editar ningún disco, la superbanda de Nueva Orleans integrada porPepper Keenande Corrosion of conformityy el impredecible Phil Anselmo (ex- Pantera, ni más ni menos) vuelven con unálbum espléndido y capaz de convencer hasta a los que no somos demasiado amantes del metal más duro.Porque en Over the under hay ruido, sí, pero también grandes melodías, buenas guitarras y un cantante en pleno estado de gracia. Y eso que Phil Anselmo, cuando canta en lugar de berrear,siempre ha tenido en su garganta todo un potencial, pero en Over the under su voz tiene un protagonismo muy destacado en piezas como esa inicial "Three stars and one sun" o "Nothing in return". Altamente recomendable.

RADIOHEAD - IN RAINBOWS. Tras el éxito de ofrecer sus fans este nuevo In Rainbows por internet, sin contar con su discográfica,y al precio que sus lealesseguidores desearanRadiohead han conseguido poner su nueba obra en boca todos. ¿El resultado? En lo comercial, han demostrado que existen alternativas más allá de las guerra entre usuarios- discográficas y sociedades generales de autores. Claro, queellos eran Radiohead y ya tenían un nombre. Enlo musical, el grupo sigue apostando por combinar temás con garra como esa espectacular "Bodysnatchers" con canciones más pausadas y que, como ya es habitual,podrían servir de banda sonora para cualquier película del estilo futurista - pesimista como ese íntima "Nude" o "All I need".La novedad radica en que el grupo parece haberse alejado de experimentos sonoros para centrarse en ofrecer un disco más compacto. Por cierto, el grupo ha anunciado una gira Europea que incluye Barcelona. Falta determinar la fecha.

NEIL YOUNG - ON THE BEACH.Cuando un artista posee tantos discos, tantas etapas musicales y tantas canciones fundamentales comoBob Dylan o Neil Young, la pereza o el no saber por donde empezar pueden suponer un obstáculo. En el caso de Bob Dylan, todavía no he superado esa barrera incial. Con Young, puse más voluntad y, antes de que On the beach cayera en mis manos, lo había intentado con su última obra Living at war y con After the Gold Rush sin demasiado éxito. No hubo nada que me enganchara, nada más el nombre del artista. Sin embargo, conOn the beach la cosa cambió. La melancolía y la tristeza que, sin abusar del color negro y abrazando el blue, desprenden las ocho canciones de este gran disco me atraparon, literalmente,al instante. Pese a que en el disco encontremos canciones llenas de fuerza como la inicial "Walk on",son temascomo esa triste "On the beach" ("Thought my problems are meaningless, that don't make them go away") ese estupendo punto final con "Ambulance blues" las que realmente resumen a la perfección el sentimiento y el significado de esta gran joya.

Pollock a solas con su ira

NINE INCH NAILS - THE DOWNWARD SPIRAL. Recuperar este disco una fría tarde de invierno nunca está de más. Y esta vez, en lugar de centrarse en escuchar esos hits industriales del calibre de "Marcho of the pigs" o "Closer" uno podría acercarse al lado más conceptual del disco. Porque de ser así, uno se puede maravillar de la manera con la que Trent Reznor consiguió crear, en boca de Lou Reed, "la banda sonora de un cuadro de Pollock" gracias a esa repetición de melodías, pasajes, sonidos y conceptos ("nothing can stop me now") a lo largo de las 11 canciones que componen uno de los discos más originales que dio la década de los noventa.Es que de hecho, la calidad deThe Downward Spiral radica en ese "todo" sonoro.

'1984' de George Orwell

18 Nov 07 En: M-O

No es broma. La plaza George Orwell de Barcelona está situada en el centro de la ciudad, en la zona baja de Las Ramblas. Tanto la plaza como sus alrededores, especialmente la calle Escudellers, paso obligado para volver al famoso paseo, son conocidos entre los barceloneses por su peculiar ambiente. Poco podemos observar de la Barcelona fashion y moderna que se proyecta al mundo. Más bien al contrario: lateros, prostitutas, okupas y cada vez más guiris y jóvenes invaden día y noche la zona. Tan peculiar ambiente acabó por bautizar el homenaje urbano al escritor y periodista inglés como "la plaza del Tripi". Las autoridades municipales decidieron controlar la zona con cámaras de vigilancia y la policía pasea a menudo los coches patrulla con un resultado, a primera vista, más bien discreto. Los punkis siguen visitando a George Orwell. Sin embargo, pocas cosas resumen tan bien el mensaje de la obra cumbre de Orwell, 1984, como esa advertencia municipal ilustrada con una cámara de vigilancia.

Que 1984 es una de las obras más influyentes y visionarias del siglo XX es indiscutible. Puede que la obra de Orwell comparta dicho honor junto con el psicoanalismo de Freud, La Metaforfosis de Kafka o los 15 minutos de fama de Andy Warhol. Este alegato anticomunista, antiestalinista y antifascista que Orwell escribió después de luchar en la Guerra Civil Española en las filas del POUM consiguió un doble mérito que pocas obras pueden alcanzar.

En primer lugar, 1984 describió con especial crudeza y delicado detallismo la censura y la represión de una etapa histórica dominada en Europa por el totalitarismo tanto de izquierdas como de derechas. Una etapa en la que la historia de reescribía a base de guerras, genocidios de censura y que Orwell retrató sin necesidad de convertir su obra en un relato repleto de sangre y escenas violentas. No lo necesitaba. La represión, la sensación de impotencia y la pasmosa falta de libertad de la sociedad controlada en todos los aspecto por el Gran Hermano, símbolo del comandante en jefe convertido en Dios y juez, son de una brutalidad lo suficientemente descriptiva por sí misma incluso cuando el Gran Hermano no vigila ("a los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno").

Por otra parte, la otra virtud de 1984 es su actualidad. Hoy en día cuando la globalización ha rentabilizado una determinada cultura y la ha convertido en un fenómeno global; cuando el poder parece estar escondido en la ubicuidad de las sedes de las grandes multinacionales (que ya representan dos tercios del comercio mundial según el observatorio DESC) y cuando los medios de comunicación tiene el mayor poder que han tenido en su historia (y que no es otro que el de convertir un suceso local en un fenómeno global), 1984 también puede convertirse en una lectura crítica del presente. O es que, por poner un ejemplo, ¿Es muy retorcido entenderla expansión del inglés (o el chino si no fuera tan difícil) como una nueva neolengua? ¿Acaso eldesconcierto y el miedo deWinston Smith, el funcionario que trabaja reinventando la historia para el Ministerio de la Verdad, noson demasiado reales?

Afuera, incluso a través de los ventanales cerrados, el mundo parecía frío. Calle abajo se formaban pequeños torbellinos de viento y polvo; los papeles rotos subían en espirales y, aunque el sol lucía y el cielo estaba intensamente azul, nada parecía tener color a no ser los carteles pegados por todas partes. La cara de los bigotes negros miraba desde todas las esquinas que dominaban la circulación. En la casa de enfrente había uno de estos cartelones. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las grandes letras, mientras los sombríos ojos miraban fijamente a los de Winston. En la calle, en línea vertical con aquél, había otro cartel roto por un pico, que flameaba espasmódicamente azotado por el viento, descubriendo y cubriendo alternativamente una sola palabra: INGSOC. A lo lejos, un autogiro pasaba entre los tejados, se quedaba un instante colgado en el aire y luego se lanzaba otra vez en un vuelo curvo. Era de la patrulla de policía encargada de vigilar a la gente a través de los balcones y ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de menos. Lo que importaba verdaderamente era la Policía del Pensamiento.