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Categoría: Cine


Marilyn Monroe en el desierto de Nevada durante el rodaje de Vidas Rebeldes

(...viene de primera parte)

Las luchas de egos han hecho correr ríos de tinta y suponemos que mucho sudor. Y mas aún cuando juntas al excéntrico y genial director danés Lars Von Trier con la islandesa más famosa del mundo; Björk, que de ser (o ir de especial) también sabe un rato largo. El caso es que la islandesa estuvo dudando hasta el final sobre si participar o pasar de Bailando en la oscuridad, un agrio y crítico musical sobre una inmigrante checa medio ciega que trabaja en Estados Unidos. Lars von Trier ya había demostrado con Rompiendo las olas que era capaz de dejar al espectador clavado en la butaca para tratar de digerir auténticos dramones... pero Björk era mucha Björk y si la peli iba a ser un musical, tenía que ser ella y no el director de la película quién controlara y diera el visto bueno a las escenas musicales. Lo cual puede tener su lógica, si no fuera porque este juego de poder estuvo a punto de desesperar a más de uno en el rodaje (al parecer a Björk no le importaba desaparecer alguna vez del set). Lo cuenta la propia Catherine Deneuve durante el diario que escribió en el deseperante rodaje y del que se publicaron algunos fragmentos en el diario inglés The Guardian:

12 de julio: Llego al estudio a las 8 a.m. Todo preparándose y llega la noticia de que Björk no viene. Quiere que se le conceda la última palabra en el montaje de los números musicales. Su agente le ha dicho que no aparezca hasta que todo eso se negocie. Qué absurdo. Ya hay 35 bailarines esperando [en el set]. Ella está acostumbrada a ser el centro de todo y de controlarlo todo. A las 11, vamos a la cafetería y estudiamos las opciones.

Lars aparece. Está preocupado, herido, harto y finalmente furioso. A posteriori, me parece que el conflicto se veía venir desde el principio: las dudas de Björk, su negativa a participar en la película durante un año, su aceptación final. Su música es maravillosa, tan original, pero ha tenido que aceptar compromisos demasiado duros para alguien acostumbrado a trabajar por su cuenta.

Finalmente Björk consiguió el control creativo de los números musicales (algunos tan geniales como éste) y pero acabaron por desquiciarse y odiarse mútuamente.

Desquiciadas también acabaron dos estrellas míticas entre las míticas del Hollywood clásico. Míticas y enemigas hasta la muerte, Bette Davis y Joan Crawford dedicaron buena parte de su carrera a dedicarse caricías tales como "no mearía en Joan Crawford ni aunque estuviera en llamas". Bette era una actriz de carácter, talentosa y alabada por la crítica mientras que Joan Crawford, que también tenía su genio, ejercía de megaestrella egomaníaca. Nadie, ni menos ellas, se atrevió a juntarlas en un plató. Hasta que ya alejadas de sus glory days Robert Aldrich decidió contratarlas para rodar ¿Qué fue de Baby Jane?, un drama acerca de una crecidita actriz infantil perdida en sus papeles de infancia a sus 40 y largos años y su odiada hermana, también actriz, pero que por contra vivel del éxito en el presente. El tiempo no aplacó el asco que se profesaban estas dos fieras y, en consecuencia, durante el rodaje se dedicaron a tocarse las narices mútuamente. Que el marido de Joan Crawford era un jefazo de Pepsi, pues Bette Davis se instalaba una máquina de Coca-Cola en el plató. Que Bette Davis hería de verdad a Crawford en una de las escenas, pues Joan Crawford se metía pesos por el vestido para ponerle las cosas difíciles a Davies cuando ésta la tuvo que arrastrar en una de las escenas del largometraje. Dicha escena, obviamente, tuvo que repetirse más de una vez porque Joan involutariamente abría los ojos o cometía, por así decirlo, algún que otro fallo imprevisto. La cara del equipo técnico ante tal espectáculo de odio a manos de dos señoras ya de cierta edad y en una etapa de sus vidas no muy buena de sus carreras, tuvo que ser un poema. Bette Davis fue nominada al Oscar a la mejor actriz por dicho papel (y que Joan Crawford había rechazador por considerar que el papel de Baby Jane era para feas). Cuando el presentador anunció el nombre de otra ganadora, Joan, quien también había ido a la ceremonia de los Oscar, mostró su alegría sin importarle absolutamente nada. Lo importante era que Bette había perdido.

Otros intérpretes complicados en muchos aspectos siempre fueron Marlon Brandon y Marilyn Monroe. Por el actor se peleaban los mejors directores para tenerlo en los proyectos más importante gracias a su calidad com intérprete, pero Brando pocas veces puso las cosas fáciles. Pasaba de aprenderse los guiones, se montaba juergas y, en defenitiva cualquier mujer era una buena excusa para olvidarse de cualquier rodaje. Tal y como señala La Voz de Galícia "Marlon Brando se superó a sí mismo en Rebelión a bordo (1962). Dos años de incidencias y desavenencias, un guión manipulado por varios escritores, cambios de director, tensiones entre los actores, ocho finales distintos y una inversión de 25 millones llevaron a la Metro al borde de la bancarrota.Sólo la coincidencia en el tiempo con Cleopatra la salvó de ser recordada como la película más cara de la historia del cine".

Por su parte, Marilyn Monroe era una toda una experta en hacerse esperar durante horas y horas antes de aparecer por el plató y en repetir una y otra vez escenas de lo más tontas. Aunque si hubo un rodaje duro para la actriz (y para todos los que participaron en él) fue en Misfits (Vidas Rebeldes), una de esas películas repleta de nombres que quitan el hipo. A saber; dirigida por John Houston, escrita por el prestigioso dramaturgo y por entonces marido de Marilyn, Arthur Miller, e interpretada por auténticas leyendas para cualquier cinéfilo como son Clark Gable, la propia Marilyn y el también excesivo Montgomery Clift. Durante aquel rodaje, nadie estaba ni en su sano juicio ni en su mejor momento. El matrimonio Miller estaba en crisis y hay quien quiso ver en esos personajes atormentados del moderno oeste un retrato de la actriz a manos de su ya desencantado marido. La rubia de oro efectivamente estaba cada día más insegura y tomaba más tranquilizantes, y eso significaba que las esperas se alargan y se alargaban minetras el pobre Clark Gable que ya no sabía que hacer. Había adelgazado 11 quilos para el papel y cada día (y durante 111 días) tenía que esperar a que alguno de sus compañeros dejara las drogas, o que Arthur Miller dejara de retocar cada noche el guión o que John Houston, el director, pusiera orden a todo aquel jaleo.

Pero poner orden era todavía mas difíil que rodar si la tercera estrella en discordia en medio de aquel desierto era el por entonces ya roto y alcoholizado ( y 4 veces nominado al Oscar) Montgomery Cliff. En un anterior rodaje el actor se había destrozado la cara, y además no tenía muy bien asumida su homosexualidad, así que se cada día más se abandonaba más y más a las drogas y al alcohol. Se hizo amigo de Marilyn, quizás porque era el único ser en peor estado mental y físico que él. Finalmente el rodaje pudo mas o menos terminarse aunque con una tremenda leyenda negra a sus espladas: antes de estrenarse tanto Marilyn, Clark Gable como Montgomery Clift habían muerto. Marilyn por la famosa sobredosis de pastillas, Gable 1 día después de terminar el rodaje por un ataque al corazón y Clift por un problema cardíaco.

"Permanecer entre todos aquellos maniaco-depresivos era como estar en medio de un campo de minas"

Por si no fueran pocas tragedías algunos rodajes estuvieron a punto a acabar como el rosario del aurora. Rodando El árbol de la vida, el antrs citado actor Montgomery Clift se destrozó la cara en un accidente de tráfico y una vez recuperado tuvo que seguir con el rodaje aunque con otro rostro. Por su parte, Brandon Lee, hijo de Bruce Lee murió rodando El Cuervo tal y como su padre, Bruce Lee, había muerto en la ficción; de un disparo.

Francis Ford Coppola rodando Apocalypse Now

Sí, sí sí... porque no todo fue siempre coser y cantar; porque hasta Audrey Hepburn seguro que perdió los nervios y la compostura en algún rodaje; porque hasta un maniático controlador como Stanley Kubrick quizás vio como su plató se convertía en un caos. Lo cierto es que hay veces que 90 minutos de imágenes se conviertieron en toda una pesadilla durante meses de largo y agotador rodaje.

En ocasiones la causa del problema son, en cierto modo lógicas. Levantar una mega producción en color como Lo que el viento se llevó estaba claro que no iba a ser una tarea fácil. Y evidentemente no lo fue. Hasta cinco directores pasaron por el plató, cada uno cortando y pegando el trabajo de los demás; 1.400 actrices aspiraron al papel de Scarlet 0'Hara en interminables castings durante dos años hasta que al final (pero bastante al final) Vivien Leigh fue la escogida. Más de 4,25 millones de dólares de presupuesto de la época se invierton durante los 140 días en que duró el rodaje hasta conseguir una película faráonica, un clásico entre los clásicos. Y no contento con tantos tropiezos, esperas e impedimentos, el famoso "Francamente querida, me importa un bledo" estuvo a punto de ser censurado. Menos mal que al productor David O. Selznick no le importó soltar otro fajo más de billetes (ya había quemado 4 millones de dólares) con tal de sortear la censura y estrenar la cinta. Estaba convencido que su film sería un clásico imperecedero. Y con razón.

Está claro que rodajes tan excesivos no pueden reproducirse tan a la ligera en las alegres colinas de Hollywood, más si el que paga es un productor y la rentabilidad no está asegurada. Pero a veces las cosas se complican y lo que inicialmente tiene un presupuesto de 2 millones de dólares acaba costando la friolera de 44 millones de dólares. Hablamos claro que sí de Cleoptara con Liz Taylor a la cabeza. El tiempo ha acabado acusando a una excesiva improvisación durante el rodaje de tal despilfarre. Tanto el director como los actores se cambiaron a mitad del rodaje y, además, se tuvo que volver a empezar a filmar cuando el afamado director Joseph L. Mankiewich cogió las riendas y fue el único con el suficiente sentido común para señalar que Londres no era el lugar ideal para rodar una película sobre el viejo, caluroso y exótico Egipto. Está claro que los 250.000 dólares que se gastaban semanalmente en agua embotellada tampoco ayudaban a ahorrar, ni todo el lujo de los decorados, trajes y demás de la bella Cleopatra. Pero al contrario que con Lo que el viento se llevó, Cleopatra no fue un éxito y casi arruinó a la Twenty Century Fox.

Aunque para carreras suicidas la de Kevin Costner cuando levantó la futurista ciudadela de Waterworld en medio del mar en un alarde de ingeniería y demás efectos especiales para que sus hombres con branquias pudieran nadar con libertad. Muchos, todavía no se explican esos 25.000 millones de las antiguas pesetas.

"Todos los que han venido a Filipinas parecen estar experimentando algo que les afecta profundamente, cambiando su perspectiva sobre el mundo o sobre ellos mismos, lo mismo le ocurre a Willard en el transcurso de la película, desde luego a mi me está pasando algo y a Francis también." Eleanor Coppola.

Finalmente si hablamos de rodajes técnicamente complicados debemos señalar el cine bélico como uno de los géneros que más complicaciones puede conllevar para cualquier planificación o presupuesto. Que se lo digan a Francis Ford Coppola, quien tras más de 10 intentando adaptar la novela El corazón de la tinieblas, sólo consiguió el apoyo, la financiación y la energía necesaria para tal reto tras el éxito de El Padrino. El objetivo de Coppola era trasladar de la novela de Joseph Conrad a la guerra del Vietnam. Y desde luego el rodaje de Apocalypse Now en Filipinas fue una verdadera batalla contra los elementos. Para empezar, los actores se lo pusieron difícil al bueno de Coppola; Harvey Keitel, que intepretaba al capitán Willard, fue substuido a las dos semanas por Martin Sheen. Martin no solía beber pero el día de su cumpleaños lo celebró por todo lo alto. Esa fiesta quedó para la posteridad puesto que Coppola aprovechó para rodar la impactante escena inicial de la película. Poco después Sheen tuvo un ataque al corazón que casi acaba con su vida (incluso un cura llegó para administrarle la extrema unción) y estuvo varios meses apartado del rodaje. Por su parte, Marlon Brando hizo lo que se esperaba de Marlon Brando, ir a la suya. Llegó pesando casi 120 quilos y sin haberse preparado el personaje (y mucho menos leído el libro). Tras una dieta, empezó a preparar al enigmático Kurtz a conciencia hasta el punto de pasarse 3 días discutiendo con el pobre Coppola cómo había que enfocar el personaje.

Quien tan bien fue perdiendo quilos fueron Coppola y su mujer Eleanor. Todo eran problemas, cada noche se reescribía una y otra vez el guión y, por si fuera poco el ambiente de trabajo se iba volviendo cada vez más perturbador. “Al igual que el Capitán Willard, yo subía río arriba en una selva lejana, en busca de respuestas y una especie de catarsis. Hicimos ‘Apocalypse’ como los americanos hacían la guerra en Vietnam: éramos demasiados, teníamos demasiado dinero y demasiado equipo - y poco a poco nos volvimos locos.", reflexionó Coppola.

Por si fuera poco, el rodaje (y todo el equipo) corrió un serio peligro cuando les pilló el peor tifón en 40 años. El coproductor Gray Frederickson lo definió como “una lluvia tan intensa que no veías tu mano delante de la cara”. Quedaron destrozados casi todos los decorados hechos con tanto esmero por Dean Tavoularis así que tuvo que reconstruirlos. Además, el equipo tuvo que ser atendido en un hospital de Manila por desnutrición cuando a resultas del tifón se quedaron aislados.

Para acabar de rematar tal locura, el entonces presidente de Filipinas, Ferdinando Marcos, se llevaba a menudo los helicópteros y los pilotos del rodaje para luchar contra las fuerzas rebeldes que se oponían a su gobierno.

En total, Coppola utilizó 600.000 metros de película (370 horas) a lo largo de un rodaje de 238 días. El resultado fue más que brillante.

REC: miedo en directo

27 Dic 07 En: Cine P-R

La película que ha arrasado en los cines este invierno tan sólo ha costado, en lo material, 1,5 millones de euros, una grabación a base de cámaras digitales y móviles de alta definición y un plató situado en un edificio antiguo en el número 34 de la Rambla de Catalunya, en Barcelona. El resultado ha superado las expectativas desde que sus directores Jaume Balagueró yPaco Plaza arrasaran tanto en con premios como en aplausos del público en el último Festival de Cinede Catalunya (o Festival de Sitges, como se conocepopularmente al certámen). La comparación con films de desorbitado presupuesto y escaso éxito es demasiado obvia. La bruja de Blair ya había demostrado que para provocar miedo y tener repercusión mediática a veces es más importante el ingenio que un abultado talonario.

Pero lo cierto es que en REC la sencillez es la clave del éxito. El argumento es simple: una joven periodista de una cadena local que graba un reportaje en una central de bomberos y que acude junto a ellos a un aviso en un misterioso piso de Barcelona. La realización es efectiva y sin excentricidades; grabamos formato digital y concámara en mano y metemos a los actores en un piso sin decirles lo que va a succeder. De acuerdo que Balagueró y Plaza no han descubierto nada ya que el falso documental (con entrevistas includias) está a la orden del día. Pero es un recurso que sigue funcionando a la perfección. Por último, el reparto apuesta por acercarse al máximo a la realidad; de hecho, la única cara conocida es Manuela Velasco, una chica que hasta hace dos días se encargaba de presentar supermona videoclips de 40TV.

Si a esta buscada cotidianiedad le añades ritmo, misterio y unos vecinos estrambóticamente convencionales (una pareja de ancianos que no se enteran; el típico "rarito de mamá"; unos chinos con un taller de costura en el sótano del edificio y unos policías más empeñados en demostrar quien manda que en actuar) tenemos una película de miedo consistente, correcta y que puede mirarde frente a otras propuestas del género, y que supera a las sobadísimas secuelas de"Se lo que hiciesteis el último verano..." y a la media de comedias españolas de argumento más que nefasto.

Sin embargo, tantos elogios no acaban de hacer justicia a REC ya que, si uno espera encontrarse con el film de terror definitivo, puede llevarse un pequeño chasco. Lo último de Balagueró y Plaza es un film entretendido y con pulso pero el guión quizás peca de querer crear muchas expectativas y deja demasiados hilos por coser.

[SPOILER] ¿Por qué se habla tanto del abuelo chino enfermo si no sale? ¿Por qué no se nos explica más exhaustivamente cómo se produce el contagio de la Niña de Madeirosal perro? [FIN DEL SPOILER]

A pesar de estos detalles, lo cierto es que REC vale la pena por su ritmo y especialmente por su última media hora final, la más terrorífica y en la que el peculiar actor Javier Botet y un gran equipo de profesionales consiguen dejar a más de uno helado en su butaca. Por cierto, que el edificio donde se grabó REC es el edificio más popular de Barcelona.


¿Marilyn Manson con resaca?

Pocas películas y pocos documentales retrataron y parodiaron el mundo del rock con tanta exactitud y humor como lo hizo Rob Reiner con This is Spinal Tap. Estrenada en 1984, la obra fue acogida con cierta resignación e incredulidad tanto por parte del público como de algunas bandas. ¿El retrato de la decadencia de una banda de rock duro con letras estúpidas? ¿Un bajista escondiéndose un plátano en la entrepierna para simular más paquete? ¿Un grupo formado por tipos con pocas luces hablando de karmas musicales? ¿Un disparate tras otro encima de un escenario? This is Spinal Tap ¿era un chiste o un homenaje?

Menos mal que el tiempo puso las cosas en un sitio, y la película ha acabado por convertirse en una de esas pocas cintas de humor que pueden ser catalogadas como obras de culto. Incluso los Simpson rindieron un bonito homenaje al film. This is Spinal Tap es un documental ficticio (con todos los tics hacia los documentales musicales) sobre Spinal Tap, un grupo formado por David St. Hubbins, Nigel Tufniel, Derek Smalls y una larga lista de baterías caídos o muertos por combustiones espontáneas. Ninguno de ellos tiene demasiadas luces. Davis, el cantante, parece más interesado por mantener su karma zodiacal que por otra cosa. Tufnel, parodiando a guitarristas virtuosos como Ritchie Blackmore o Yngie Malsteen, es un compositor con aspiraciones de convertirse en el nuevo Mozart del rock pero la pega de que posee la misma sensibilidad que un adolescente salido. Sólo el puede titular a una bella melodía de piano como "Lick my Love Pump" ("Chupa mi bomba de amor"). Ambos interpretan una lúcida parodia de las grandes parejas musicales como Lennon/McCartney, Jagger/Richards o Page/Plant. Se discuten, se pelean y compiten por liderar un grupo en el que lo absurdo es fundamental.

El tercer integrante estable de la banda es Derek Smalls, el bajista. Con un parecido muy semejante al de Frank Zappa, Derek es el tapado que aguanta como puede las luchas de ego entre el cantante y el guitarra. También es el componente con las aspiraciones más básicas: pasarlo bien y componer un álbum con música tocada por un bajo que trate "del bajo como símbolo de la base de la humanidad llegando a ser una humanidad común". ¿Fantástico, no? Revisionando hace poco la película, la inferencia y la falta de personalidad de Smalls me recordó a la actitud de Kirk Hammet, guitarrista de Metallica, en la versión real de This is Spinal Tap que sin querer se marcaron Metallica con su documentalSome Kind of Monster. Tanto Smalls en la ficción, como Hammet en la realidad tenían como objetivo "ser el miembro del grupo que aportara el equilibrio entre dos personalidades tan marcadas". Vamos, que simplemente no cortaban ni pinchaban en el grupo.

Y es que a veces la realidad supera a la ficción. Y en el caso de This Spinal Tap, la frase cobra más sentido que nunca. Fruto del éxito de la película, los actores decidieron formar en la realidad Spinal Tap. ¿Sus álbumes? La banda sonora de la película y el disco de retorno "Break like wind" sigeun siendo los dos álbumes disponibles. Aun y así el grupo cuenta con una extensa discografía de ficción y que incluye discos con singles y titúlos tan absurdos como "Listen to the flower people" correspondiente a su etapa hippie, BrainHammer (1970), disco en el que encontramos su megahit "Big Bottom"o el polémico disco de portada negra "Smell the glove". Precisamente este año la banda ha vuelto a reunirse y estarán tocando en Londres con motivo del Live Earth. Por cierto, Spinal Tap tocarán después de Metallica. Lo que son las cosas.

Por otra parte, muchos grupos se sintieron identificados y retratados por el documental. No es de extrañar, pues buena parte de los gags están inspirados en la realidad. Jeanine Pettibone, la entrometida y manipuladora novia del cantante Davis y manager temporal de Spinal Tap, es un guiño como un pino a una de las mujeres más controvertidas de la música del siglo pasado: Yoko Ono. ¿No decían que MicK Jagger se escondía bananas en el paquete para aparentar? Cuando Nigel Tufnel trata de tocar la guitarra con un violín y con el pie ¿no emula acaso a Jimmy Page? ¿Las ridículas letras de Spinal Tap no son menos ridículas que las de muchos grupos de rock? Cuando Aerosmith vieron el documental se platearon demandar a los productores porque pensaban que se estaban riendo de ellos. En This is Spinal Tap nadie se escapa de la burla. Ni los productores, ni el director del supuesto documental, ni los mánagers ni siquiera las groupis y los grupos teloneros. Existe la versión íntegra de la película, de casi cuatro horas de duración, en la que The Dose, el grupo telonero, son expulsados de la gira por culpa del contagio masivo que provoca el herpes de la cantante de dicha banda.

No hay mejor manera de poner el punto final a este artículo que rememorando uno de los highlights de la película: el momento Stonehenge. Ahí Black Sabbath se sintieron identificados "sólo que en nuestro caso nuestro decorado era mucho más grande".

"Mi nena me va como un esmoquin de carne / Me gusta hundirla con mi torpedo rosa"
Spinal Tap

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Palabra de Woody

18 Jun 07 En: Cine Y,Z


La primera semana de Woody Allen en Barcelona, ciudad en la que rodará su inminente nueva película, ha sido bastante intensa. El pobre hombre (que ya tiene una edad) ha tenido que soportar el acoso de la prensa, el agobio de Caiga Quien Caiga (impagables las imágenes de uno de los reporteros del programa gritándole a la oreja) y el show mediático de su investidura como Doctor Honoris Causa por parte de la Universitat Pompeu Fabra. Por si fuera poco, además de sentirse como el nuevo Mr.Marshall cultural o el nuevo Copito de Nieve de la ciudad, el pobre sigue con la manía de buscar localizaciones para su nuevo film en medio del batiburrillo popular y de los guiris con chancletas que hace tiempo inundan la ciudad y que por cierto, será el papel que interprete Scarlet Johanson en la película.

A la espera del resultado final de dicho film (que por cierto, tiene detalles inquietantes como la participación de actores catalanes tan pésimos como Lloll Beltrán y el hostiable Joel Joan) y, otorgándole el beneficio de la duda gracias a su calidad pero sobre todo la habilidosa ironía más desternillante de Allen, lo cierto es que no estaría mal encontrárselo un día en medio del Raval. Soon Yi ya sabemos que compra en el Born (la pobre, lo que le espera). Y digo que no estaría mal encontrárselo no para que te estampe su firma en un folio, sinó para poder acercarte a un hombre aparentemente tan poca cosa pero capaz de escribr frases tan geniales como "El hombre consta de mente y cuerpo, pero el cuerpo es el único que se divierte" o la célebre cita de Misterioso Asesinato en Manhattan "Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran unas ganas de invadir Polonia".

Lo cierto es que a lo largo de toda su extensa filmografía, Woody Allen ha conseguido crear una recopilación de frases que bien podrían llenar varias hojas de la libreta de Grandes Frases de la Historia. O al menos del cine. Y lo mejor es su estilo moderno. Desde el sexo ("Tú usas el sexo para expresar cualquier emoción menos amor", Maridos y mujeres o "La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visité la estatua de la Libertad", Delitos y faltas); pasando por las relaciones de pareja ("El sexo entre dos personas es una cosa hermosa; entre cinco es fantástico... o "¿Es sucio el sexo?. Únicamente si se hace bien"); incluso la filosofía ("Se suicidó, era el mayor intelectual que he conocido, y dejó una nota que decía "salgo por la ventana" o "Para tí soy ateo. Para Dios, soy la fiel oposición", Recuerdos) y la vida en general ("Te quiero contar una historia tremenda acerca de la anticoncepción oral: le dije a esa chica que si quería hacer el amor conmigo y me dijo que no").

No está de más recordar que aparte de sus películas, Woody Allen cuenta con una interesante obra literaria. Especialmente recomendables son sus tres libros de cuentos Como acabar de una manera por todas con la cultura, Sin plumas y Perfiles. La editorial Tusquets ha publicado la triologíacon el título de"Cuentos sin plumas". En catalán, La Columna tiene una recopilación titulada Tots els contes.Y hablando de recopilaciones y de cuentos, no está de más poner el siguente fragmento de Tots el contes (convenientemente traducido):

Las listas de Metterling
Venal & Hijos ha publicado por fin el primer volúmen largamente esperado de las listas de la lavandería de Metterling (Las listas de la lavandería completa de Hans Metterling, vol. I, 437, pag...), con un ensayo erudito del célebre estudioso de Metterling, Gunther Eisenbud. La decisión de publicar esta obra por separado, antes de completar la immensa oeuvre en cuatro volúmenes, es al mismo tiempo bienvenida e inteligente, porque este libro apagará los rumores de que Venal & Hijos (...) iban detrás de los beneficios ininterrumpidos de la misma mina. ¡Que equivocados que estaban los murmuradores!. En efecto, la primera lista de la lavandería de Metterling

Lista núm. I
6 pares de calzoncillos
4 camisetas
6 pares de calcetines azules
4 camisas azules
2 camisas blancas
6 pañuelos
Sin almidón

sirve como introducción perfecta y casi total a este genio turbado conocido entre sus contemporáneos como el "Rarito de Praga". Metterling escribió esta lista mientras escribía Confesiones de un queso monstruoso, aquella obra de culpidora significación filosófica en la que demostró no sólo que Kant estaba equivocado en lo que respecta al universo sinó que no había pagado nunca ninguna consumición. El rechazo de Metterling hacia el almidón es típica del periodo, y cuando esta cesta en concreto le llegó demasiado encartonada, Metterling se cabreó y se deprimió (...). Está claro, Breuer ya habia señalado la relación entre la ropa interior encartonada y la sensación constante de Metterling de que los hombres nalgudos malhablaban de él (Metterling: Psicosis paranoicodepresiva y las primeras listas, Zeis Press).La incapacidad para seguir las instrucciones aparece en la única obra teatral de Metterling, Asma, cuando Needleman lleva la maldita pelota de tennis Valhalla por error. El enigma evidente de la segunda lista

Lista núm. 2
7 pares de calzoncillos
5 camisetas
7 pares de calcetiens negros
6 camisas azules
6 pañuelos
Sin almidón

son los sietes pares de calcetines negros, ya quese sabe que desde hace tiempo Metterling sentía una profunda atracción por el azul. En efecto, durante años, la mención de cualquier otro color le hacia rabiar, y una vez amorró a Rilke contra la miel porque el poeta dijo que prefería las mujeres de ojos marrones. Según Anna Freud ("Los calcetines de Metterling como expresión de la madre fálica"), su cambio inesperado hacia un color de calcetines más oscuro se relaciona con su infelicidad a raíz del "Incidente de Bayereuth". Fue allí, durante el primer acto de de Tristany cuando estornudó,e hizo volar el peluquín de uno de los protectores más rico de la ópera. El auditorio se convulsionó, pero Wagner lo defendió con su cita ahora clásica "Todo el mundo estornuda". Con esto, Cosima Wagner estalló en lloros y acusó a Metterling de sabotear la obra de su marido.

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El exitazo de Sin City (alabada a rabiar tanto por el público no afín a los cómics de Frank Miller como también aplaudido por los más milleristas, especialmente gracias a la escenificación en la gran pantalla de casi todas las viñetas) es la causa de la gran expectación que ha generado 300. Eso, y el magnífico tráiler hecho a partir de las escenas más épicas y lleno también de hombres musculosos gritando con las venas del cuello súper tensas eso de "Esto es Espaaaaaaaaaaartaaa". Y lo cierto es que el tráiler (con la instrumental "Just like you imaginated" de Nine Inch Nails sonando de fondo) resume a la perfección lo que nos encontramos en 300: una estética muy elaborada, tíos cachas en calzoncillos matándose entre sí y diálogos militar-trascendentales.

Pero vayamos por partes. En cuanto a lo visual, lo cierto es que las películas basadas en las historias de Frank Miller se dejan querer por la cámara y por los efectos especiales. En consecuencia, 300 resulta un ejercicio visual realmente bello. Si en Sin City los blancos, grises y negros digitales hacían maravillas con los ojos del espectador de turno, en 300 los ocres pero también los rojos, el rojo de las capas y por supuesto el rojo de la sangre (especialmente persa) consiguen el deseadísimo y súper buscadísimo efecto de boquiabiertismo en el tío ese que está en la butaca y que en lugar de tragarse esa palomita que sostiene con su mano a apenas dos centímetros de su boca ha decido esperar para ver las consecuencias del ataque de los espartanos. No es para menos puesto que la puesta en escena es casi que es la principal excusa para rodar ahora una película de este tipo. Si es así, objetivo conseguido.

Por contra el argumento, pese a que parece ser bastante fiel al original, no obtiene resultados tan brillantes. Principalmente porque estar durante dos horas escuchando frases épicas y gloriosas (para gloria la pluma del Rey Jerjes) acaba por cansar un poco. No es que los espartanos no sean creíbles. Sin duda los músculos y la pose de Gerard Butler, el rey Leónidas, y del resto de los soldados dan muy bien el pego (no es el caso del Rey Jerjes, quien en lugar de representar a un sanguinario dios persa parece más bien una reinona a punto departicipar en un concurso de travestis. La voz grave, contrapuesta con su look de Dennis Rodman con falda, tampoco ayuda a darle algo de seriedad).

El problema es que ese narrador con toques chulescos que utiliza Frank Miller queda mejor en el cómic que en el cine. En la gran pantalla, eso gritos espartanos, esas frases como "No son 300 hombres, son 300 espartanos" o "Vuelve con tu escudo o sobre él" se hacen un tanto pesadas si no hay algo más. O más bien si te esperas algo más que tortas y sangre. O más si durante toda la película se busca en tono épico y dramático y de repente se aparece la carroza gay del rey Jerjes y suelta esa frase, LA FRASE DE LA PELÍCULA, con la virginidad anal del rey Leónidas a punto de mira. "No es a mi látigo a lo que mas temen mis soldados, sino a mi poder divino. Póstrate ante mi Leonidas y no tendrás porque temerme", no es insinuación. Es una actitud ante la vida y que lo único que provoca es una risotada inmensa en los cines.

Aun y así la película puede acabar siendo objeto de culto. Especialmente para mujeres, culturistas y homosexuales. Porque aparte de sangre, sudor y lágrimas en 300 también hay mucha carne. Mucha carne masculina.De manera arrolladora. Pectorales inmensos, abdominales marcadísimos, nalgas duras y piernas hipermusculadas. Toda una oda al músculo y al vigor con lemas auténticamente pegadizos (Espaaaaaaaartaaaaa). Al fin y al cabo, estos espartanos eran muy modernos.

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Johnny Deep y Martin Landau en una escena de Ed Wood


El estreno de la película de Billy Wilder El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard) debió ser sin duda un momento muy extraño para muchos de los actores, actrices y directores que acudieron a tal evento. Es fácil imaginarse a un montón de estrellas y wannabes, maquillados y vestidos para la ocasión: enjoyados con sus diseños más exclusivos yviendo reflejada su gloria en la cara del típico fan que pide a grtiso un autógrafo. Y sin embargo ahí estaba Billy Wilder para aguarles el ego trip personal. ¿El motivo? La pobre Norma Desmond, el personaje principal de El crespúsculo de los dioses y que tan bien encarnó Gloria Swanson. No en vano El crespúsculo... no es más que la historia de una vieja gloria del cine venida a menos y que se niega a aceptar que sus 15 minutos de fama ya pasaron a la historia. Para todos aquellos actores y actrices que acudieron a ver dicho filme debió resultarles algo humillante ver cual podría ser su final si no sabían encajar muy bien la brevedad de la fama. Porque lo cierto es que estas cosas pasan y existen muchos ejemplos de celebridades que han estado al borde del precipicio después de una imparable espiral decadente: drogas, alcohol, peleas, divorcios, excentricidades varias...

Sin embargo, pese a lo caras que puedan resultar las curas de desintoxicación, lo cierto es que eso no es lo peor que le puede pasar a un actor. Precisamente es otra película en blanco y negro, aunque esta vez rodada en los noventa, la que nos muestra otra variante, bastante más cruel, de lo que puede pasar cuando uno no sabe encajar la fama: que el actor acabe creyéndose demasiado el papa que interpreta. La película es Ed Wood, de Tim Burton. En dicho film, Martin Landau da vida al personaje real de Bela Lugosi, el Drácula más famoso del cine clásico, un hombre que acabó devorado por su personaje.

Lugosi, procedente de la mismísima Tranilvania, aterrizó en Hollywood y gracias su aspecto extraño, pero elegante, ya su peculiar inglés consiguió el papel protagonista de Drácula (1931)de Tod Browning. Lugosi alcanzó rápidamente la fama puesto que el género de terror era una de los más populares de la época. Él se sentía a gusto con ese papel de macabro Don Juan y tanto el público como los productores veían en él el tipo ideal para encarnar el príncipe de Transilvania. Así que Lugosi decidió explotar el filón y encadenó rodaje tras rodaje. Pero lo único que hacía en todos esos films era interpretar a Drácula. Y al final acabó creyéndose su personaje. Nada de método Stanislavsky ni interiorización del personaje. Bela Lugosi era Drácula y como tal iba siempre vestido como el conde transilvano. El problema llegó cuando el trabajo empezó a escasear. Lugosi ya no recibía tantas ofertas pero sin embargo él seguía siendo Drácula. Y lo fue hasta el final de sus días, cuando pese a estar enganchado a la morfina, seguía durmiendo en un ataúd.

Lo mismo le pasó a Johnny Weismüller. O l oque es lo mismo, a Tarzán. El actor pasó de ser nadador olímpico a interpretar con gran éxito y durante doce películas al rey de la selva en compañía de su inseparable Jane. Al igual que Lugosi, Weismüller acabó encasillándose (¿si le iba bien, para qué cambiar?) y cuando los papeles empezaron a escasear no supo orientar su carrera puesto que él era Tarzán.

En otras ocasiones, el encasillamiento no es tanto el culpable de los dévaneos del actor de turno. Stanislasvky y su método de interpretación han acabado con la salud mental de más de un actor. La técnica de actuación, que consiste en utilizar los sentimientos y las experiencias del propio actor para interpretar a un personaje, fue un cuchillo de doble filo para gente ya de por sí inestable como Montgomery Cliff. El actor, fiel seguidor del método Stanislasvky, salía muy tocado a nivel emocional de sus interpretaciones. Si a eso le añadimos el hecho de queCliff solía representar a personajes desequilibrados, la cosa a veces se ponía dramática. Más recientemente Daniel Day Lewis acabó como zapatero en un pueblo italiano después de obsesionarse con papel de púgil que interpretaba en The Boxer. Lo cierto es que el actor era de los que se tomaba su papel en serio. Ya durante el rodaje de El último mohicano dio muestras de su obsesión por "ser" el personaje en lugar de interpretar a un personaje.

Sin embargo no todos los actores se lo toman tan en serio. O se toman su trabajo con más ironía. Woody Allen, quien también puede que haya acabado por convertirse en su personaje, al menos tiene una visión mucho menos trascendental de lo que es el trabajo de actor: “Creo que los actores -y, posiblemente, también los directores- se sienten culpables por hacer algo que les resulta tan fácil y tan natural, de manera que tratan de hacerlo más complejo para justificar el sueldo que reciben"

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Las incursiones hollywodienses por el continente africanos han sido más que dispares. Pero no ha sido hasta hace bien poco cuando se nos ha mostrado que África no es solo ese sitio con negros que llevan el equipaje de los blancos (como se puede ver en clásicos de otro tiempo como el caso de Mogambo) ni ese hermoso lugar perfecto para producciones visuales mastodónticas como Memorias de África, película que empezaba con aquella maravillosa imagen de un tren avanzando lentamente por la sabanaafricana.

Sin embargo, desde hace cuatro o cinco años África se está convirtiendo en un lugar perfecto para hacer cine de denuncia made in Holllywood. Una propuesta que resulta increíblemente paradójica si nos ponemos a pensar en lo que podríamos arreglar en Ruanda con todo el presupuesto de uno de estos films. Pero bueno, todo sea por una noble causa (y no me refiero a la de ganar dinero, aunque también, que los productores no son almas caritativas).

Diamante de sangre sigue la estela de otras buenas producciones (y que por cierto, también coincidieron el mismo año) como El jardinero fiel o la impactante Hotel Ruanda. El objetivo yel mensaje entodas ellas es común: mostrar las consecuencias de las avariciosas acciones de los países desarrollados sobre una población que pese a vivir en uno de los continentes con más riquezas naturales, su población parece estar condenada a siglos de guerra civiles y matanzas (Hotel Ruanda, El rey de Escocia), explotación (Diamante de sangre)y miseria enfermedad (El jardinero Fiel).Y todo ello ante la inoperancia y la indiferencia de los países más ricos.
A falta de una potente saga de directores africanos que se dediquen a mostrar qué es lo que allí está pasando desde su propia perspectiva (cosa que por ejemplo parece no estar ocurriendo con Latinoamérica), lo cierto es que hasta el momento las propuestas de cine social made in Hollywood parecen estar funcionando bastante bien. La reciente polémica entre Diamante de sangre yel gremio de joyeros estadounidenses (quiénes se quejaron porque la película muestra como el contrabando en países en conflicto es una de las fuentes de obtención de diamantes), así lo confirma.

Y lo cierto es que Diamante de sangre intenta poner el dedo en la llaga y con ese objetivo nos escenifique las brutales condiciones en que se extraen los diamantes: secuestro, trabajos forzados y malos tratos. El estupendo Dijmon Honsou es el pobre receptor de todos esos abusos y el representante de esa población que no trafica con su propio pueblo. Pero ahí no queda la cosa. Leonardo Di Caprio ejerce de alma blanca vendida, y es la punta del iceberg de una trama de contrabando que se desarrolla entre el más absoluto lujo europeo y que Jennifer Connelly, como periodista no afín a Salsa Rosa, quiere denunciar.

El guión funciona bastante bien pese a ese final tan "mundo maravilloso" que puede resultar demasiado light después de haber visto como una guerrilla pervierte y roba la concienciaa un chaval a base de drogas duras, palizas y un duro entrenamiento militar. Otro "pero" lo tiene el pobre Leonardo Di Caprio y su cara de niño. Ha madurado como actor pero no acaba de resultar convincente como cruel traficante. Benicio del Toro ahí lo hubiese clavado. Precisamente la relación entre Conelly y Di Caprio también adolece de poco tensa. Un poco más de tensión periodista-fuente no le hubiera ido mal.

Aun y así Diamante de sangre es una película con un buen ritmo y una interesante propuesta, especialmente por el retrato que hace de las minas de donde se extraen los diamantes y la red de contrabando(en este caso ambientada en Sierra Leona) así como el proceso de formación de los niños soldados.

Algo es algo. Y si no que se lo digan a África.

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