Marilyn Monroe en el desierto de Nevada durante el rodaje de Vidas Rebeldes
Las luchas de egos han hecho correr ríos de tinta y suponemos que mucho sudor. Y mas aún cuando juntas al excéntrico y genial director danés Lars Von Trier con la islandesa más famosa del mundo; Björk, que de ser (o ir de especial) también sabe un rato largo. El caso es que la islandesa estuvo dudando hasta el final sobre si participar o pasar de Bailando en la oscuridad, un agrio y crítico musical sobre una inmigrante checa medio ciega que trabaja en Estados Unidos. Lars von Trier ya había demostrado con Rompiendo las olas que era capaz de dejar al espectador clavado en la butaca para tratar de digerir auténticos dramones... pero Björk era mucha Björk y si la peli iba a ser un musical, tenía que ser ella y no el director de la película quién controlara y diera el visto bueno a las escenas musicales. Lo cual puede tener su lógica, si no fuera porque este juego de poder estuvo a punto de desesperar a más de uno en el rodaje (al parecer a Björk no le importaba desaparecer alguna vez del set). Lo cuenta la propia Catherine Deneuve durante el diario que escribió en el deseperante rodaje y del que se publicaron algunos fragmentos en el diario inglés The Guardian:
12 de julio: Llego al estudio a las 8 a.m. Todo preparándose y llega la noticia de que Björk no viene. Quiere que se le conceda la última palabra en el montaje de los números musicales. Su agente le ha dicho que no aparezca hasta que todo eso se negocie. Qué absurdo. Ya hay 35 bailarines esperando [en el set]. Ella está acostumbrada a ser el centro de todo y de controlarlo todo. A las 11, vamos a la cafetería y estudiamos las opciones.
Lars aparece. Está preocupado, herido, harto y finalmente furioso. A posteriori, me parece que el conflicto se veía venir desde el principio: las dudas de Björk, su negativa a participar en la película durante un año, su aceptación final. Su música es maravillosa, tan original, pero ha tenido que aceptar compromisos demasiado duros para alguien acostumbrado a trabajar por su cuenta.
Finalmente Björk consiguió el control creativo de los números musicales (algunos tan geniales como éste) y pero acabaron por desquiciarse y odiarse mútuamente.
Desquiciadas también acabaron dos estrellas míticas entre las míticas del Hollywood clásico. Míticas y enemigas hasta la muerte, Bette Davis y Joan Crawford dedicaron buena parte de su carrera a dedicarse caricías tales como "no mearía en Joan Crawford ni aunque estuviera en llamas". Bette era una actriz de carácter, talentosa y alabada por la crítica mientras que Joan Crawford, que también tenía su genio, ejercía de megaestrella egomaníaca. Nadie, ni menos ellas, se atrevió a juntarlas en un plató. Hasta que ya alejadas de sus glory days Robert Aldrich decidió contratarlas para rodar ¿Qué fue de Baby Jane?, un drama acerca de una crecidita actriz infantil perdida en sus papeles de infancia a sus 40 y largos años y su odiada hermana, también actriz, pero que por contra vivel del éxito en el presente. El tiempo no aplacó el asco que se profesaban estas dos fieras y, en consecuencia, durante el rodaje se dedicaron a tocarse las narices mútuamente. Que el marido de Joan Crawford era un jefazo de Pepsi, pues Bette Davis se instalaba una máquina de Coca-Cola en el plató. Que Bette Davis hería de verdad a Crawford en una de las escenas, pues Joan Crawford se metía pesos por el vestido para ponerle las cosas difíciles a Davies cuando ésta la tuvo que arrastrar en una de las escenas del largometraje. Dicha escena, obviamente, tuvo que repetirse más de una vez porque Joan involutariamente abría los ojos o cometía, por así decirlo, algún que otro fallo imprevisto. La cara del equipo técnico ante tal espectáculo de odio a manos de dos señoras ya de cierta edad y en una etapa de sus vidas no muy buena de sus carreras, tuvo que ser un poema. Bette Davis fue nominada al Oscar a la mejor actriz por dicho papel (y que Joan Crawford había rechazador por considerar que el papel de Baby Jane era para feas). Cuando el presentador anunció el nombre de otra ganadora, Joan, quien también había ido a la ceremonia de los Oscar, mostró su alegría sin importarle absolutamente nada. Lo importante era que Bette había perdido.
Otros intérpretes complicados en muchos aspectos siempre fueron Marlon Brandon y Marilyn Monroe. Por el actor se peleaban los mejors directores para tenerlo en los proyectos más importante gracias a su calidad com intérprete, pero Brando pocas veces puso las cosas fáciles. Pasaba de aprenderse los guiones, se montaba juergas y, en defenitiva cualquier mujer era una buena excusa para olvidarse de cualquier rodaje. Tal y como señala La Voz de Galícia "Marlon Brando se superó a sí mismo en Rebelión a bordo (1962). Dos años de incidencias y desavenencias, un guión manipulado por varios escritores, cambios de director, tensiones entre los actores, ocho finales distintos y una inversión de 25 millones llevaron a la Metro al borde de la bancarrota.Sólo la coincidencia en el tiempo con Cleopatra la salvó de ser recordada como la película más cara de la historia del cine".
Por su parte, Marilyn Monroe era una toda una experta en hacerse esperar durante horas y horas antes de aparecer por el plató y en repetir una y otra vez escenas de lo más tontas. Aunque si hubo un rodaje duro para la actriz (y para todos los que participaron en él) fue en Misfits (Vidas Rebeldes), una de esas películas repleta de nombres que quitan el hipo. A saber; dirigida por John Houston, escrita por el prestigioso dramaturgo y por entonces marido de Marilyn, Arthur Miller, e interpretada por auténticas leyendas para cualquier cinéfilo como son Clark Gable, la propia Marilyn y el también excesivo Montgomery Clift. Durante aquel rodaje, nadie estaba ni en su sano juicio ni en su mejor momento. El matrimonio Miller estaba en crisis y hay quien quiso ver en esos personajes atormentados del moderno oeste un retrato de la actriz a manos de su ya desencantado marido. La rubia de oro efectivamente estaba cada día más insegura y tomaba más tranquilizantes, y eso significaba que las esperas se alargan y se alargaban minetras el pobre Clark Gable que ya no sabía que hacer. Había adelgazado 11 quilos para el papel y cada día (y durante 111 días) tenía que esperar a que alguno de sus compañeros dejara las drogas, o que Arthur Miller dejara de retocar cada noche el guión o que John Houston, el director, pusiera orden a todo aquel jaleo.
Pero poner orden era todavía mas difíil que rodar si la tercera estrella en discordia en medio de aquel desierto era el por entonces ya roto y alcoholizado ( y 4 veces nominado al Oscar) Montgomery Cliff. En un anterior rodaje el actor se había destrozado la cara, y además no tenía muy bien asumida su homosexualidad, así que se cada día más se abandonaba más y más a las drogas y al alcohol. Se hizo amigo de Marilyn, quizás porque era el único ser en peor estado mental y físico que él. Finalmente el rodaje pudo mas o menos terminarse aunque con una tremenda leyenda negra a sus espladas: antes de estrenarse tanto Marilyn, Clark Gable como Montgomery Clift habían muerto. Marilyn por la famosa sobredosis de pastillas, Gable 1 día después de terminar el rodaje por un ataque al corazón y Clift por un problema cardíaco.
"Permanecer entre todos aquellos maniaco-depresivos era como estar en medio de un campo de minas"
Por si no fueran pocas tragedías algunos rodajes estuvieron a punto a acabar como el rosario del aurora. Rodando El árbol de la vida, el antrs citado actor Montgomery Clift se destrozó la cara en un accidente de tráfico y una vez recuperado tuvo que seguir con el rodaje aunque con otro rostro. Por su parte, Brandon Lee, hijo de Bruce Lee murió rodando El Cuervo tal y como su padre, Bruce Lee, había muerto en la ficción; de un disparo.
Está claro que rodajes tan excesivos no pueden reproducirse tan a la ligera en las alegres colinas de Hollywood, más si el que paga es un productor y la rentabilidad no está asegurada. Pero a veces las cosas se complican y lo que inicialmente tiene un presupuesto de 2 millones de dólares acaba costando la friolera de 44 millones de dólares. Hablamos claro que sí de Cleoptara con Liz Taylor a la cabeza. El tiempo ha acabado acusando a una excesiva improvisación durante el rodaje de tal despilfarre. Tanto el director como los actores se cambiaron a mitad del rodaje y, además, se tuvo que volver a empezar a filmar cuando el afamado director Joseph L. Mankiewich cogió las riendas y fue el único con el suficiente sentido común para señalar que Londres no era el lugar ideal para rodar una película sobre el viejo, caluroso y exótico Egipto. Está claro que los 250.000 dólares que se gastaban semanalmente en agua embotellada tampoco ayudaban a ahorrar, ni todo el lujo de los decorados, trajes y demás de la bella Cleopatra. Pero al contrario que con Lo que el viento se llevó, Cleopatra no fue un éxito y casi arruinó a la Twenty Century Fox.


Y es que a veces la realidad supera a la ficción. Y en el caso de This Spinal Tap, la frase cobra más sentido que nunca. Fruto del éxito de la película, los actores decidieron formar en la realidad Spinal Tap. ¿Sus álbumes? La banda sonora de la película y el disco de retorno "Break like wind" sigeun siendo los dos álbumes disponibles. Aun y así el grupo cuenta con una extensa discografía de ficción y que incluye discos con singles y titúlos tan absurdos como "Listen to the flower people" correspondiente a su etapa hippie, BrainHammer (1970), disco en el que encontramos su megahit "Big Bottom"o el polémico disco de portada negra "Smell the glove". Precisamente este año la banda ha vuelto a reunirse y estarán tocando en Londres con motivo del 


Lugosi, procedente de la mismísima Tranilvania, aterrizó en Hollywood y gracias su aspecto extraño, pero elegante, ya su peculiar inglés consiguió el papel protagonista de 

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