La película que ha arrasado en los cines este invierno tan sólo ha costado, en lo material, 1,5 millones de euros, una grabación a base de cámaras digitales y móviles de alta definición y un plató situado en un edificio antiguo en el número 34 de la Rambla de Catalunya, en Barcelona. El resultado ha superado las expectativas desde que sus directores Jaume Balagueró yPaco Plaza arrasaran tanto en con premios como en aplausos del público en el último Festival de Cinede Catalunya (o Festival de Sitges, como se conocepopularmente al certámen). La comparación con films de desorbitado presupuesto y escaso éxito es demasiado obvia. La bruja de Blair ya había demostrado que para provocar miedo y tener repercusión mediática a veces es más importante el ingenio que un abultado talonario.

Pero lo cierto es que en REC la sencillez es la clave del éxito. El argumento es simple: una joven periodista de una cadena local que graba un reportaje en una central de bomberos y que acude junto a ellos a un aviso en un misterioso piso de Barcelona. La realización es efectiva y sin excentricidades; grabamos formato digital y concámara en mano y metemos a los actores en un piso sin decirles lo que va a succeder. De acuerdo que Balagueró y Plaza no han descubierto nada ya que el falso documental (con entrevistas includias) está a la orden del día. Pero es un recurso que sigue funcionando a la perfección. Por último, el reparto apuesta por acercarse al máximo a la realidad; de hecho, la única cara conocida es Manuela Velasco, una chica que hasta hace dos días se encargaba de presentar supermona videoclips de 40TV.

Si a esta buscada cotidianiedad le añades ritmo, misterio y unos vecinos estrambóticamente convencionales (una pareja de ancianos que no se enteran; el típico "rarito de mamá"; unos chinos con un taller de costura en el sótano del edificio y unos policías más empeñados en demostrar quien manda que en actuar) tenemos una película de miedo consistente, correcta y que puede mirarde frente a otras propuestas del género, y que supera a las sobadísimas secuelas de"Se lo que hiciesteis el último verano..." y a la media de comedias españolas de argumento más que nefasto.

Sin embargo, tantos elogios no acaban de hacer justicia a REC ya que, si uno espera encontrarse con el film de terror definitivo, puede llevarse un pequeño chasco. Lo último de Balagueró y Plaza es un film entretendido y con pulso pero el guión quizás peca de querer crear muchas expectativas y deja demasiados hilos por coser.

[SPOILER] ¿Por qué se habla tanto del abuelo chino enfermo si no sale? ¿Por qué no se nos explica más exhaustivamente cómo se produce el contagio de la Niña de Madeirosal perro? [FIN DEL SPOILER]

A pesar de estos detalles, lo cierto es que REC vale la pena por su ritmo y especialmente por su última media hora final, la más terrorífica y en la que el peculiar actor Javier Botet y un gran equipo de profesionales consiguen dejar a más de uno helado en su butaca. Por cierto, que el edificio donde se grabó REC es el edificio más popular de Barcelona.


¿Marilyn Manson con resaca?