"¿Quién necesita a un guionista? Dadme un director competente y un par de actores inteligentes y en 8 semanas os mostraré a los 3 tipos más nerviosos que hayáis visto". Groucho Marx
Después del éxito de ventas obtenido por el juego “Conviértete en guionista (de TV)”, hoy ofrezco en exclusiva los fundamentos del nuevo “Conviértete en guionista (de cine)”, con el que tendrán ustedes aseguradas horas y horas de diversión.
Esta vez el juego consiste, básicamente, en escribir un guión de largometraje y conseguir que se ruede y se estrene. Pronto sacaremos una edición internacional del juego (la 2.1), en la que podréis pelearos con ejecutivos de las majors americanas y tiraros a la hija fea de Mel Gibson para conseguir que os produzca vuestro guión. Pero de momento nos centraremos en el mercado español que, por otra parte, tiene suficientes resquicios empresariales, singularidades varias y trampas ocultas como para divertirse mucho más jugando.
1. El guión
Lo primero que debes hacer es escribir un buen guión. Por supuesto, para que la cosa no resulte demasiado fácil (porque sabemos que tú eres un gran guionista), nadie te dará pistas de lo que es un buen guión. Puedes considerar que un buen guión es algo intenso pero contenido, una historia pequeña que hable de los verdaderos problemas de la gente, o bien puedes apostar por un largometraje de acción y/o fantasía que nos deje a todos patidifusos con cantidades ingentes de explosiones, giros impactantes y efectos especiales. ¡Hay tantas posibilidades!
Puedes optar por escribir género o cine "de autor". Si eliges la segunda opción te sentirás bien contigo mismo, podrás decir que eres íntegro, que eres un contador de historias y que comprendes la poesía que hay en los momentos cotidianos. El resto de jugadores podrán darte collejas y llamarte "triste" y no dejarte jugar con la wii. Si escribes género ganarás (presumiblemente) más dinero y ayudarás a enriquecer nuestra industria (o a gente que trabaja en ella, lo que algunos creen que es lo mismo), con lo que acabarás facilitando la posibilidad de que alguien (incluso tú) llegue a rodar más adelante su película más personal. Si optas por ser comercial, posiblemente tu película aburrirá lo mismo, pero siempre podrás decir que al menos la gente ha entendido lo que querías contar (que serán cosas que has copiado de otras películas de género).
Puedes dejar que otros concursantes lean tu guión. Parte de lo divertido del juego es que ellos podrán engañarte para que creas que es un gran guión y no lo reescribas y así ellos puedan escribir uno mejor, ¡ja! También pueden hundirte en la miseria para que te convenzas de que no vales para esto y te retires del juego.
2. La venta
Una vez tengas escrito tu guión tendrás que venderlo. Es la parte del juego que más se parece al monopoly. También se parece a un oficio muy antiguo y a expresiones como "travesía en el desierto", "diáspora" o "ir pa ná es tontería". Tienes varias posibilidades:
- Venderlo a una productora. La mayoría te dirán que ni siquiera reciben guiones. Pero tú puedes insistir. Aquellas a las que se lo mandes ni te responderán, probablemente. Alguna que otra te copiará la idea (aunque es muy posible que esto sea algo que te has montado tú en tu cabeza). ¡Jaja! ¿Quién dijo que fuera un juego fácil?
- Presentarlo a un concurso. No tendrás oportunidades de ganar si es una comedia. No tendrás oportunidades de ganar si es una película violenta y salvaje. No tendrás oportunidades de ganar si es una película demasiado "de género". Pero puedes solventar todas estas dificultades si tienes la tarjeta "conozco a miembros del jurado" o "el resto de participantes caen tan mal que me lo dan a mí por eliminación". Pero ojo, son tarjetas difíciles de conseguir, ¿alguien se ofrece a barajar el mazo?
- Vendérselo a un pariente que tiene mucho dinero para que te la produzca. Para ello tienes que convencerle de que tienes talento, de que va a recuperar el dinero, y de que va a ser una película de la que va a sentirse orgulloso. Aquí es donde el juego entra en el terreno de las grandes mentiras. ¡Uy, qué emoción, esto es mejor que el mus!
3. Las reescrituras
Si consigues pasar a esta tercera fase, oye, ya tienes mucho ganado, ¡no desfallezcas! Una vez que has vendido el guión debes tirar el dado. El número resultante multiplicado por tres será el número de reescrituras que tendrás que hacer de tu guión metiendo cambios estúpidos. Multiplicado por seis, será el número de reuniones estúpidas a las que tendrás que acudir para que te expliquen esos cambios estúpidos.
Las reescrituras deberán contentar a: El productor. La secretaria del productor. La mujer del productor. La amante del productor. El lector de guiones de la productora (esto no es obligatorio). La portera del chófer del productor. El actor protagonista. El director de cásting. El director de la película. Cualquiera de estas personas tiene derecho a veto sobre tu guión: una mala palabra y nunca llegará a rodarse. ¡Uy, uy, uy, peligro!
4. El director
Si tu guión va por buen camino, alguien tendrá que dirigirlo. Puedes hacerlo tú mismo (sobre todo si eres director novel), con lo que podrías llegar a ganar un montón de puntos al final de juego. Pero también puedes conseguir que tu guión se convierta en un truño de película, y además no podrás echarle la culpa de tu fracaso a nadie más (bueno, siempre hay alguien, tranquilo).
Si el guión lo dirige otra persona, ¡prepárate! Deberás estar dispuesto a cambiar la trama, los personajes, las escenas y los diálogos. Vamos, que será otro guión. A partir de este punto ya no podrás decir que es "tu" película". Nadie como un buen director para saber qué es lo que querías contar exactamente. Tú no tienes ni idea. Él además le dará ese toque visual que permitirá que la historia no se entienda, pero quedará todo muy bonito, con suerte.
5. El cásting
¡Esto avanza, chicos! Si has llegado hasta aquí es que eres bueno, o bien has conseguido la carta de "me estoy tirando a la persona correcta". Sea como sea, tiene su mérito, oyes.
El cásting de tu película determinará la calidad de la misma y el éxito que tenga. Son conceptos que no van juntos, no os liéis. Si tenéis la suerte de que una gran estrella (dentro de lo relativo que es eso en nuestro gran país) quiere protagonizar tu peli, estás de suerte. Tendrás que reescribir su papel y cambiar el final de la película porque se ha encaprichado en no morir (o en morir, depende la escuela de interpretación que siga), pero conseguirás llegar muchos puntos para afrontar con solvencia las siguientes fases del juego: distribución, exhibición y crítica.
6. La distribución
¿Creías que lo tenías todo hecho? ¡No! ¡Aún puedes caer en la casilla de las películas rodadas que nunca se estrenaron! Si enfadas al distribuidor (o a su mujer, o a su amante, o a su chiuaua) puede mandarte derechito a la casilla de salida.
También puede ser que te estrenen con dos copias en cines de las afueras, o que el cartel de tu película no tenga nada que ver con el tema de la misma, o que la publiciten menos que las alternativas a la gasolina. ¡Recuerda, el juego no termina hasta el final, no te duermas!
7. Las críticas
Incluso aunque seas ganador en el juego y consigas que tu guión se lleve a la gran pantalla, no olvides que en ese caso estarás a merced de las críticas más despiadadas. Tus amigos, tus padres, tus vecinos, tus amigos de la infancia, tus enemigos, tus compañeros de trabajo, la sección de trompetas de la filarmónica de tu pueblo, la crítica especializada, la crítica bloguera, la crítica de patio, los cineastas, guionistas y demás compañeros de profesión... todos ellos pondrán tu película (bueno, la del director) de vuelta al aire. Tendrán el derecho a mandar a la mierda todo tu trabajo con un par de frases mal paridas tipo "¿y de verdad merecía la pena rodar algo así?" o "éste qué se ha creído".
Y entonces, se preguntarán, ¿cuál es el premio en el juego? Pues vayan ustedes a saber, yo no lo he inventado.
Adjunto, amigos míos, el último comunicado de ALMA y TACE...
Queridos compañeros y compañeras,
Tras la primera entrega de las firmas recogidas por ALMA y TACE para reforzar las reivindicaciones de los trabajadores del audiovisual, fuimos relativamente optimistas. Si FAPAE escuchaba seriamente nuestras reivindicaciones, podrían crearse las bases de una relación laboral justa en el cine y el resto de la producción audiovisual.
Lamentablemente, esta primera impresión no se ha confirmado en hechos y los productores sólo están dispuestos a tocar pequeños matices del actual convenio que consideramos prácticamente insignificantes.
Es decir, estamos en el mismo punto de siempre en la historia de los que luchan por conseguir condiciones dignas de trabajo: NADIE NOS VA A REGALAR NADA.
Por ello apelamos a tu compromiso como firmante de nuestras reivindicaciones, para que te puedas implicar lo más activamente posible. Las oficinas, los teléfonos y los correos de TACE y ALMA están abiertos a tu participación.
Por el momento, te pedimos que participes en la difusión de la campaña zona de producción audiovisual = zona de explotación laboral difundiendo el archivo adjunto.
También te pedimos que contestes a la siguiente pregunta:
¿Crees que debemos pensar ya en paros y movilizaciones para que se escuche nuestra voz?
TVE ha decidido parar la grabación del sexto capítulo de "Plan América", que estaba ya en curso, ante los bajos índices de audiencia del estreno el pasado lunes 7, lo que supone, de facto, el final para la serie. Para mucha gente ese dato supuso una sorpresa y son muchas las razones que se han buscado -a posteriori- para justificarlo. Unas cuantas de las argumentaciones que he oído son:
- El lunes era un mal día para estrenar.
- TVE no la ha publicitado suficientemente.
- No es una serie para TVE, que tiene un público envejecido.
- En general, no es el tipo de serie que se ve en este país en tv.
- Ya hay muchas series de médicos.
- La historia era demasiado truculenta, echaba para atrás.
- El capítulo era aburrido, no enganchaba.
Al fin he podido ver el capítulo entero (lo pueden ver aquí) y he de decir que estoy de acuerdo, sobre todo, con las cuatro primeras argumentaciones, no con las últimas.
"Plan América" es un producto muy digno, bien rodado, valiente, esforzado. Conociendo cómo es el público español, puedo entender que no haya funcionado, pero me entristece que no lo haya hecho. Mi opinión al respecto es la siguiente, por si a alguien le interesa...
Lo que más me ha gustado
- Las ganas de epatar, la valentía a la hora de afrontar conflictos potentes. La secuencia del comienzo, los últimos diez minutos...
- La sencillez con la que la cámara recoge en algunos momentos los sentimientos de los personajes sin necesidad de diálogos.
- Los actores. Buen trabajo de cásting. Quizá demasiados guapos y guapas, aunque soy consciente de que eso es algo ineluctable, inherente al medio.
- La idea en sí misma. Es cierto que hay muchas series de médicos, pero ésta tiene sello propio. La medicina ofrece un marco rico en conflictos, siempre con la muerte acechando, en el que los sentimientos de los personajes se derraman en estado puro. Un universo como el que ofrece "Plan América" añade la tensión y el peligro constante de las armas y la violencia. El resultado depende, siempre, de los personajes y las relaciones entre ellos, pero el punto de partida es abono puro para la ficción.
- La fotografía demuestra una vez más que el HD ya está instalado entre nosotros para quedarse, y que puede dar resultados mucho más que aceptables.
Lo que menos me gustó
- Los primeros veinte minutos tras la secuencia inicial. La cosa se relaja demasiado, la presentación de personajes se me hace algo pesada y se pierde la tensión y la intensidad que se había planteado en un principio.
- El conflicto del médico recién llegado y los flashbacks que intentan explicar cuál es su pasado. Innecesarios, poco claros, y aun así algo previsibles. También es cuestión de gustos, a mí los tíos atormentados me cansan un poco (me recuerda éste al pesado de Jack de "Perdidos", incluso físicamente).
- Echo en falta que los planos respiren más, que haya más planos de situación y veamos mejor las localizaciones. El primer plano es muy televisivo, pero si abusas de él pierde su efecto.
- Me agota un poco tanta música subrayando todo el rato.
- Algunos detalles concretos que me cantan un poco: el hecho de que la chica lleve una camiseta del "Che" (¿es que no sabe a dónde va?); la muerte final "en off", que podría haberse rodado y planteado de manera más creíble; el exceso de crudeza de la joven que no quiere "estampitas" en su cuarto; el momento en el que el guerrillero entra buscando al herido, al que estaban operando ahí mismo hace un momento y no sabemos dónde ha ido (ni lo llegamos a saber)...
En fin, no pasa nada, la televisión es así y nadie se va a morir. Estoy convencido de que el equipo de la serie volverá a levantar nuevos proyectos que seguro serán aún mejores. Pero creo que "Plan América" merecía mejor trato por parte de TVE, que vuelve a demostrar que la paciencia y el respeto por el producto no son abundantes en nuestra industria. Ellos sabían (o deberían haber sabido) lo que tenían entre manos. Era lógico que no empezara fuerte, ¿pero cargárselo al primer día? No señor, si apuestas por algo así, primero véndelo bien, prográmalo bien, y luego déjalo respirar, confía en él, dale tiempo para que la gente que no ve nunca TVE, o directamente no ve televisión, pueda enterarse de que hay por ahí una serie que ha dado un pasito para adelante... Una lástima, oye tú.
Antes de enrollarme, un breve espacio publicitario: Mañana a las 8 habrá una inmejorable sesión informativa en la que mi colega Sergio Vicente y yo mismo responderemos ponderamente a todo tipo de cuestiones que queráis platear sobre el curso que vamos a impartir en el NIC. Si aún tienen ustedes dudas acerca de la conveniencia de cursar o no dicho taller, estoy seguro de que se las aclararemos, probablemente para mal, pero al menos nos encontrarán guapos y listos y reirán como no lo han hecho nunca, dentro de lo serio del asunto.
En otro orden de cosas, les recuerdo de nuevo que este próximo lunes se estrena la segunda temporada de "La Familia Mata". Desgraciadamente el azar o la mala baba han querido que ese mismo día se lance a la arena también "Plan América", serie de la que ya hemos hablado por aquí unas cuantas veces. Maldita sea esta profesión que te obliga tantas veces, ay, a competir con allegados. Les deseo audiencias astronómicas, siempre por detrás de las nuestras, claro, no vayamos a ser todos unos falsos (puestos a pedir imposibles, que se hunda CSI). Yo, de todas formas, no podré ver ninguna de las dos, ya que ese día precisamente comienza el taller del que hacía autobombo más arriba.
He de reiterar mi admiración y alborozo ante la calidad y el acierto de las promos que Antena 3 ha realizado para anunciar esta segunda temporada (pergeñadas por el grande JM), y que fueron rodadas en su totalidad a lo largo de un único día.
Como -curioso- aperitivo de la temporada que viene, rescato unas páginas del cementerio de las escenas que nunca fueron ni serán, que estaba destinada a abrir el capítulo del próximo lunes. Se trata de una idea perpetrada en equipo que yo me limité a poner sobre el papel, con un recurso inspirado de refilón en cierta secuencia de otra serie, que hace un tiempo les colgué aquí (atención, concurso). Tratábamos de mostrar sin demasiadas palabras la nueva situación de tensión y malrollismo que se ha instalado en casa de los Mata. Por desgracia -según yo lo veo-, la cadena nos pidió amablemente que escribiéramos algo más "explicativo". Queda patente así, una vez más, que todo lo que no sea literal, parloteado y mascadito, no encuentra fácil acomodo en los guiones de este país. Ustedes la critiquen. A mí me gustaba, snif.
13. 01. CASA. COCINA. INT/MAÑANA 1
ELVIRA y FERMÍN desayunan en silencio. Entra RAQUEL, les da un beso y se sienta.
RAQUEL
Buenos días...
FERMÍN
Buenos días…
ELVIRA
Buenos días...
GLORIA sale de la despensa con unas cajas de leche. Elvira y ella se miran con tensión.
GLORIA (Sonríe muy falsa) Buenos días.
ELVIRA (Con desdén) Buenos días.
Fermín va a coger una magdalena de una fuente con varias, pero Elvira se adelanta, las coge todas y se las pone en el plato. Fermín se levanta harto y se va. Por la otra puerta entra SUSANA, parece enfadada.
GLORIA (Amable) Buenos días.
Susana se sienta a la mesa sin responder ni mirarla. Come algo. Entra ARTURO.
ARTURO (Contento) Buenos días.
Arturo va a coger algo de un armario pero Gloria se lo cierra de un golpe, a punto de pillarle los dedos, mirando furiosa a Elvira. Arturo retrocede cagado, se sienta y se sirve algo.
ARTURO (A Susana) Buenos días.
SUSANA le mira enfadada, se levanta y se va. Arturo la mira dolido. Entra MARCOS con un crespón. Parece muy hundido.
MARCOS (Triste) Buenos días.
Marcos se sienta y solloza un poquito, pero se contiene haciendo un esfuerzo. Raquel le mira, harta, se levanta y se va. MÓNICA entra con cara de mala leche y se sienta. Arturo la mira temeroso.
ARTURO (Sonríe con miedo) Buenos días.
MÓNICA (Cabreada) ¡¿Buenos días?! ¡¿Buenos días?!
Arturo se levanta acojonado y se va. Se cruza con PABLO que se sienta a la mesa.
PABLO
Buenos días...
Gloria y Mónica miran a Pablo cabreadas y se van. Pablo mira a Marcos que rompe a llorar. Elvira come como si nada. Pablo flipa mucho.
Ayer sábado pude disfrutar en San Fernando de Henares de "La Tortuga de Darwin", obra protagonizada por la inconmensurable Carmen Machi. Ya lo he dicho tantas veces... nunca dejará de asombrarme el talento, la humildad y la fuerza que destila cada frase, cada movimiento, cada reacción de los personajes a los que da vida esta mujer y amiga.
Para mucha gente en este país la Machi es simplemente "Aída", una mujer inculta, barriobajera, y gritona que nos hace mucho de reír los domingos en Telecinco. Pero quienes hemos trabajado a su lado, y cualquiera que la haya visto interpretar otros papeles, sabe que es una actriz camaleónica, exacta, que sabe darle verdad a cada parlamento, encontrar la comedia en cada palabra, capaz de sacar oro (interpretativo) hasta de la mierda (guionística).
En "La tortuga de Darwin" Carmen hace un papel dificilísimo, muy exigente en lo que respecta a la interpretación y la creación de personaje, pero también al esfuerzo físico que debe realizar y al complicado texto que defender. Cuando salió a escena y vi cómo se movía, cómo hablaba, cómo se situaba en escena, pensé que era imposible que se mantuviera así durante toda la obra. Pero lo hizo, y se llevó paletadas de ovaciones de un público entregado que se rompía las manos al final de cada acto, e incluso interrumpiendo la obra.
Los otros tres actores, más bien flojos, se robaron unos minutos finales de gloria que sólo iban dirigidos a ella. El texto me resultó algo pretencioso e insistente en lugares comunes, y me aburrió un poco cuando no era Carmen la que le daba vida. Algunos buenos monólogos y unos cuantos chistes bien medidos salvaron un libreto que no imagino protagonizado por nadie más.
Ahora van a irse de provincias, a lo largo de todo el año. No se la pierdan, es una buena oportunidad de ver a Carmen Machi en todo su esplendor ahora que parece que en breve -finalmente-, Aída va a dejar de estar en "Aída". Y encima pueden llevarse sin miedo la familia, porque es una obra que divierte a todo tipo de espectadores. Espabilen y recomienden sin pudor.
Azcona se ha ido. Fue el ejemplo perfecto de lo que es un buen guionista: un tipo alejado de grandezas y publicidades, amante del cine, obsesionado por escribir personajes de la calle, que sabía fundir como nadie conflicto y comedia, que nos conocía a los españolitos como si nos hubiera parido, y que nunca dejó de escribir y de buscar su propia voz.
Escribió su primer guión "El pisito", con 32 años. Un puto genio. Yo los cumplo este verano, y a su lado me siento insignificante, pequeñísimo, ridículo. Al menos soy consciente de ello. Cuánto guionista novel se cree el rey del mambo con viente añitos deslustrados. Aprender, aprender, aprender... debería serlo todo en este oficio. Él nunca dejó de hacerlo, ni nosotros con él.
Últimamente varios guionistas más o menos noveles me han comentado que les han ofrecido la posibilidad de trabajar en departamentos de ficción de algunas de las grandes cadenas de televisión. Estos departamentos internos son los que coordinan, vigilan y gestionan el trato con las series (y, en ciertos casos, con los filmes coproducidos). Algunos de estos compañeros están tratando de conseguir un trabajo como guionistas, y tenían dudas respecto a si aceptar o no un puesto centrado en la lectura y el análisis de ideas ajenas, donde la creatividad, por lo general, queda en un segundo plano.
Lo gracioso de todo esto es que algunos de estos guionistas habían enviado pruebas de guión a ciertas series en las que no habían logrado pasar el filtro, y sin embargo tenían acceso a un puesto de trabajo donde podrían opinar, influir o incluso decidir sobre los guiones de esas series para las que no consiguieron ser contratados. Evidentemente, no iban a ocupar puestos directivos en esos canales, pero muchas de las decisiones que se toman en las cadenas respecto a qué rumbo debe tomar una serie, o qué proyectos salen adelante, están basadas en informes realizados por estos jóvenes entusiastas que se dejan la piel leyendo páginas y páginas de guiones, muchas veces terribles.
Éste es sólo un ejemplo que incide en algunos de los problemas más flagrantes de la ficción televisiva de este país, que tienen que ver con el habitual desfase y desencuentro que se da entre los creadores de una serie y la cadena que la compra. Mientras que los guionistas "serios" sueñan con escribir "The Wire", "Los Soprano" o "CSI", las cadenas sueñan con repetir "Cuéntame" o "El Comisario". Mientras que a los guionistas de comedia nos gustaría escribir "Arrested Development", "Curb your enthusiam" o "The office" (otra cosa es que supiéramos), las cadenas piden "Los hombres de Paco", "Aída" y "Aquí no hay quien viva" (con todos los respetos para estas series con tantas cosas que me gustan, pero el desfase en las aspiraciones es evidente).
Mientras que en EEUU las productoras son las que se dedican a producir las series, y las cadenas, a emitirlas, aquí el proceso creativo se expande como un globo y atañe a diferentes equipos, de tal forma que las cadenas asumen como propia no ya la decisión de comprar o no un producto, sino la tarea de resolver y encauzar sus guiones, y las (tantísimas) productoras, ansiosas por vender sus proyectos y llevarse bien con los compradores, entran al trapo sin despeinarse. Cosas de la oferta y la demanda.
El problema no es tanto quién tiene más criterio a la hora de tomar decisiones creativas (¿Cuál es el tono de la serie? ¿Qué personajes funcionan mejor? ¿Tiene que haber mucho de llorar, o mucho de reir? ¿Cuántas tetas ponemos por capítulo?). De hecho, muchas veces las cadenas tienen mejores criterios (tengo unos cuantos amigos y amigas que trabajan en estos departamentos y de cuyo talento no tengo dudas). Lo jodido es que el proceso de toma de decisiones se dilata de una forma excesiva. Las cadenas suelen opinar sobre guiones ya escritos, lo que implica que un cambio brusco de dirección puede afectar a guiones requeterematados. Incluso aunque ese giro repentino sea acertado, sus consecuencias son siempre las mismas: varios capítulos reescritos rápidamente, de manera chapucera, sin tiempo para mimar los detalles y corregir los errores. Y, en lo que a mi experiencia respecta, no hay duda: siempre lucirá más un guión con una premisa más floja que ha sido trabajado concienzudamente, que uno que parte de una idea más brillante pero que se ha escrito rápido y mal (y esto, en aquellos casos en que realmente se opte por una idea brillante que mejora la serie, que son muy pocos).
Ya lo he dicho muchas veces: para mí, uno de los mayores problemas de la ficción de este país tiene que ver con la falta de previsión, con la racanería en los tiempos de la preproducción, con el desdén por los pilotos, con la falta de mimo en los mapas de tramas, en las escaletas, en todas esas cosas que se hacen antes de ponerse a escribir diálogos como locos y para las que nunca hay tiempo, entre otras cosas porque todo se cambia diecisiete veces, porque hay que satisfacer a demasiadas cabezas pensantes (coordinador, productor ejecutivo, jefe de ficción de la productora, analista de la cadena, jefe de ficción de la cadena...). Y al final de esa loca loca carrera en la que tienes que dejar contenta a tanta gente (que hace que nuestro oficio y el de meretriz sean comparados tantas veces), con frecuencia uno se da cuenta de que por el camino nadie se ha acordado de pensar en el público.
Si nos ponemos nihilistas podemos decir que en guión nadie sabe nada. Es posible. Pero entonces mucha gente junta sólo sabe más cantidad de nada. En fin, sé que es predicar en el desierto, pero como llega a mis oídos que algunos de esos miembros de los departamentos de ficción de las cadenas me leen de vez en cuando, les pediré, desde mi más humilde humildad (que tampoco es tan humilde, vale) que nos dejen a los guionistas hacer nuestro trabajo (bastantes trifulcas tenemos ya dentro de los propios equipos), que confíen en que nuestros errores no serán más numerosos, ni más morrocotudos, que los suyos, sólo serán distintos, y tendremos más tiempo para corregirlos. Es cierto, pues, que nos equivocaremos, pero si se toman las decisiones diecisiete veces, se corre el peligro de equivocarse diecisiete veces, mientras que acertar diecisiete veces no creo que sea algo muy posible, o al menos no muy probable (excepto si se trata de mí cabreando a gente con mis posts, que no fallo una, oyes).
Soy guionista. De comedia, casi siempre. A veces tengo mala leche, pero eso me hace más divertido. Me solivianta que la ficción de este país esté en manos de ejecutivos encorbatados en lugar de en las de gente que tiene ganas de contar historias y divertir.