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El Guionista Hastiado

"¿Quién necesita a un guionista? Dadme un director competente y un par de actores inteligentes y en 8 semanas os mostraré a los 3 tipos más nerviosos que hayáis visto". Groucho Marx

10 Agosto 2006

La autocrítica

Varios de los comentarios que habéis hecho en posts anteriores inciden en el espinoso asunto de la autocrítica del guionista. Bien, hablaré de ello para zanjar de una vez el tema de "Divinos".

No es una cuestión fácil de resolver la de la autocrítica. ¿Hasta qué punto un escritor (porque eso somos, aunque no siempre se nos considere así) debe ser cruel consigo mismo y con su trabajo? ¿Resulta útil esa actitud a la hora de enfrentarse a la pulsión creativa?

¡Por supuesto! El guionista debe ser implacable con su obra, ser consciente de que todo es mejorable, de que todo es cambiable, de que ninguna de sus ideas es “la mejor idea”...

Os recomiendo la lectura de la biografía que los Monty Python han publicado sobre sí mismos. Es un libraco enorme y caro, pero si tenéis a alguien que os quiera de verdad, os lo regalará. Uno de los hallazgos que me ha deparado su lectura ha sido el descubrimiento de que no son unos genios suprahumanos a los que se les ocurren cosas divertidas sin parar (bueno, un poco sí, pero no tanto). Ellos, como cualquier humorista, reescriben, pulen, rechazan, piensan alternativas...

Para llegar al guión de “La vida de Brian” pasaron varias semanas juntos en un caserón colonial alquilado por Terry William donde discutieron hasta la saciedad cada escena, cada gag, cada palabra. Y de ahí surgieron muchos de los mejores momentos del film.

Me quedo con una idea que daba John Cleese. Según él, para escribir en equipo hay dos vías: alabar lo que está bien, y criticar lo que no funciona. Esto segundo puede parecer más problemático cuando se trabaja en equipo, pero hay que asumir que es, en realidad, un proceso lógico, muy parecido, según él, al de esculpir: uno quita los trozos que sobran para quedarse con esa gran escultura que sabemos que está dentro.

Una vez asumido todo esto, muchas de vuestras opiniones no se referían tanto al sistema de trabajo, sino que afirmaban echar en falta una mayor ración autocrítica respecto a la responsabilidad del guionista en relación a los resultados que se ven en pantalla y en los índices de audiencia... Bien, esto es diferente, y matizable. Para explicarme, os pondré algún ejemplo.

El primero, el del capítulo piloto de “Divinos”. Durante el proceso de venta y posterior grabación de este episodio se escribieron unas trece versiones de guión. Hablo de verdaderas versiones, totalmente diferentes la una de la otra, nada de “cambiar cuatro chistes”. Cada una de ellas, con sus respectivos borradores y escaletas. Además, en este caso, una vez grabados ocho capítulos hubo que reescribirlos manteniendo parte de lo grabado, y haciendo que coincidiera con lo nuevo. Evidentemente, estas versiones no se hicieron por capricho de los guionistas...

Las tres o cuatro primeras versiones del guión se escribieron ateniéndose a unos patrones establecidos previamente (no sé si por desgracia o por fortuna, yo no participé de la idea primigenia). Pero claro, tú primero haces un guión con el que estén de acuerdo tus compañeros guionistas y, hasta donde puedes, tú mismo. Y el coordinador/es de guión. Y el productor o productores ejecutivos (en este caso, tres). Pero luego tendrás que contentar al encargado de nuevos proyectos de la productora. Y luego, a varios de los socios principales de la productora. Y al socio mayoritario.

Y entonces ya entra la cadena, de la cual opinan responsables del departamento de ficción (entre tres y cinco), más el director de nuevos proyectos, el de programación, el director del canal, los de marketing, ventas, las secretarias de cada uno de los anteriormente mencionados, los socios mayoritarios, los amigos de los directivos, las señoras de la limpieza (cuya opinión es la más interesante, pero no nos llega por línea oficial) y el que aparca los coches en el restaurante donde los jefes comen los domingos.

De ahí salen esas trece versiones, de la mezcolanza de todas esas opiniones. Unos nos decían que fuéramos ácidos, otros, que rebajáramos la fiereza de los chistes. Unos querían público joven, otros, familiar. Unos querían hablar del corazón, otros, no sabían de qué leches hablar... El esforzado equipo de guión intenta sacar algo bueno a partir de todo eso, pero claro, es muy complicado.

Así pues, ¿hasta dónde debe llegar la autocrítica del guionista respecto al éxito o fracaso de una serie televisiva? Pues no demasiado lejos, si no quieres volverte loco. Es importante acotar y concretar. O sea, decir: yo ideé esta trama que no funcionó, o ese chiste que no es gracioso. Yo me empeñé en mantener tal personaje, o cual situación... y fue un desastre. Ésa es nuestra responsabilidad.

Por otro lado, mucho de lo escrito en este blog hasta ahora se centra en una idea: la calidad que tenga, o no, un guión, no es para nada el único factor determinante para que una serie tenga éxito en esta televisión nuestra. Veamos una foto de la gente que trabajábamos en 7 Vidas en su momento álgido. (sí, también estoy yo. Pista: podría llevar la bragueta abierta y no se notaría...)

Cada una de estas personas tenía responsabilidad sobre el resultado de la serie. Productor, coproductores, coordinadores, guionistas, actores, dirección, producción, vestuario, maquillaje, atrezzo, departamento artístico, cásting... Todos ellos trabajan en equipo, y todos ellos son responsables del éxito, o fracaso, de una serie.

Y, por supuesto, hay que añadir las estrategias mercantiles de la cadena, que tienen un peso fundamental (¿para qué público hago esto? ¿Cómo lo programo?).

En definitiva: ¿tuvieron culpa del fracaso los guionistas de las series estrenadas y fracasadas durante este último año? Pues un poco sí... pero no tanto.

servido por elguionistahastiado 3 comentarios compártelo favorito

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Antonio

Antonio dijo

Lo peor de todo es de suponer que los guionistas, deben estar a la merce de los productores y de los bodrios que quiera la gente, así que esto corta la inspiración innata de los escritores.
Saludos

10 Agosto 2006 | 02:10 PM

andres

andres dijo

La televisión es un "puto circo". Es una merienda, de blancos, negros o amarillos, dependiendo del país. A veces los italianos se meriendan españoles (Carlotti, Vasile, etc). Otras veces los propios italianos fagocitan italianos (Berlusconi). Pero, que nadie espere grandes hazañas de este medio. Lo mejor, es no esperar nada, salvo una suculenta transferencia a fin de mes que te quite de encima el dolor provocado por la hipoteca. Lo demás, quien quiera que pruebe con la literatura. Aunque eso, como decía el barman de IRMA LA DULCE, también es otra historia. Ah, y por supuesto, los guionistas son tan responsables del éxito o del fracaso de la series como los productores, los montadores, los músicos (aunque estos últimos sólo cobran la pasta y los derechos de autor), y los responsables de las cadenas (que a veces dicen "poner la mano en el fuego por una serie", pero se les olvida que el fuego no arde igual para todos. Y si no que se lo digan a Campanella).
Salud

http://andresfierronovo.blogspot.com/

14 Agosto 2006 | 01:45 AM

Ruth

Ruth dijo

Me recuerda todo esto al fútbol: cuando ganan, ha sido el equipo; cuando pierden, la culpa es del entrenador. ¡Qué injusto!

19 Agosto 2006 | 08:41 AM

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Sobre mí

Soy guionista. De comedia, casi siempre. A veces tengo mala leche, pero eso me hace más divertido. Me solivianta que la ficción de este país esté en manos de ejecutivos encorbatados en lugar de en las de gente que tiene ganas de contar historias y divertir.
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