Por qué triunfó “Kiss FM”
Tranquilos, esto sigue siendo un blog de guión. Recurro a esta pregunta para explicar una personal teoría sobre el universo audiovisual.
Kiss FM era una emisora pequeñita, con pocos oyentes hace unos años. Pero poco a poco fue consiguiendo más audiencia hasta convertirse en uno de los “pelotazos” radiofónicos de los últimos años. ¿Cuál es el secreto de este éxito?
Durante los 80´ y 90´ las emisoras construyeron un castillo de naipes musical que se distinguía por su “dirigismo”. Decidían lo que debíamos oír y cuándo. Y siempre eran “los últimos éxitos”, temazos novedosos que pegaban durante unas semanas o meses y luego se olvidaban para siempre. “Los 40” es el máximo exponente de la radiofórmula borreguil, en la que además nos toman el pelo, ya que el “número uno” es, simplemente, el que más dinero ha pagado para que le promocionen.
¿Y qué pasaba con todos esos temazos de años y décadas anteriores? ¿Habían dejado de ser temazos? ¿Ya no nos gustaban? Claro que no. Es sólo que no parecían “rentables” para una industria empeñada en renovar la producción para que consumiéramos más y más y más y nunca paráramos de comprar.
Y he aquí que una pequeña emisora descubre que nos siguen gustando las canciones que hemos bailado y tarareado desde niños. De hecho, nos gustan mucho más que las mierdas de canciones "de éxito" compuestas “para gustar”, siempre con los mismos patrones prestablecidos, con los mismos cuatro acordes decididos de antemano, los mismos ritmos machacones… (otra cosa es que "Kiss FM" haya machacado también hasta la saciedad los cuatro temas que tienen, al igual que M80 y otras semejantes... Pero el acierto ya lo habían tenido).
En el universo audiovisual veo una tendencia parecida. El mundo está cambiando. El Emule, Youtube, la televisión digital y futuros derivados acabarán con las cadenas generalistas y la escasez de contenidos frescos. La mejor noticia de todas es que a partir de hoy, todo lo que se haga, existirá ya para siempre. Cualquier chaval en el futuro podrá ver, igual que nosotros, capítulos de “Cheers” o de “Seinfeld”, podrá ver las películas de Billy Wilder y las de Woody Allen, los excesos del dogma o las payasadas de los hermanos Marx. Incluso podrá ver las peores películas de todos los tiempos, si le apetece. Nadie nos robará eso ya (excepto una hipotética y criminal tercera guerra mundial, pero no nos pongamos en lo peor).
Por eso es tan difícil enganchar ya al público con nuevos productos. Las cadenas tienen la idea equivocada de que sus competidores son los otros canales, pero no es así. Conforme pasan los años, la competencia se multiplica exponencialmente. ¿Por qué debería engancharme a nuevos estrenos mediocres, si puedo ver (en DVD, en plataformas digitales, en mi ordenador) capítulos de “Frasier”, de “MASH”, “Yes, Minister”, “Friends”, “Enredo”, “Juzgado de Guardia”, “Murphy Brown”, “Taxi”, "7 Vidas", "Aquí no hay quien viva"… y tantas y tantas buenas series y películas y documentales que ha dado ya (y más que dará) la historia? ¿Que no son "lo último de lo último"? ¿Y qué, si me gustan?
Pronto sólo funcionarán productos pensados para atrapar al espectador. No siempre será la calidad la nota predominante, pero sí habrá una apuesta, al menos, por la originalidad y la eficacia, por crear productos pensados, no paridos. “Mujeres Desesperadas”, “Los Soprano”, “Arrested Developtment”, “House”, “Lost”, “24”, “Little Britain”, “Curb your enthusiam”… gustan porque son buenas, porque están bien hechas y te entretienen y te atrapan. Y esa será, a partir de enseguida, la exigencia mínima que deberemos plantearnos a la hora de crear nuevos productos.
Sigue habiendo negocio, claro. Se reeditan los DVD´s de millones de éxitos anteriores y se venden como churros. Pero esto también será limitado. Primero, porque así esos éxitos están cada vez en manos de mas gente que, presumiblemente, los compartirá.
Además preveo que en menos de diez años el DVD será un soporte anticuado (ya lo es, en realidad) y que el P2P, el “video on demand” y el intercambio de ficheros directamente de usuario a usuario (tú me pasas al portátil, por el aire, la filmografía de Woody Allen que llevas en el móvil, pulsando cuatro teclas) son el futuro.
En contra de lo que pronostican los agoreros de la SGAE (de la que soy socio, qué le vamos a hacer), todo eso no traerá más que riqueza cultural. Cuantas más cosas de calidad veo, más ganas me entran de ver otras que me den la misma diversión. Oigo en los extras de un film hablar a un director de sus referencias cinematográficas, y me intereso por encontrarlas. La cultura se retroalimenta, no se excluye a sí misma. Y tranquilos, los creadores siempre encontraremos la forma de ganarnos la vida. Los que tienen los días contados son los gerifaltes que sólo saben de dinero, y que pretenden meternos sus bazofias con embudo, convencidos de ser el soporte de una supuesta “cultura nacional” que así, como concepto, a nadie le importa demasiado.


Pianista dijo
De acuerdo en casi todo. Aunque no dejo de preguntarme por qué, en mitad de esta revolución cultural, nos sigue pareciendo revolucionario degustar los productos de una época en la que el "dirigismo" del que hablas era más brutal que nunca.
Algunos días me emociono hasta la lágrima pensando en la posibilidad de darles una definitiva patada en el culo a esos hijosdeputa que esperan seis meses antes de estrenar aquí las pelis de Woody Allen; y otros días recuerdo al Príncipe de Salina diciendo: "todo tiene que cambiar para que todo siga igual".
Necesito una aspirina.
26 Octubre 2006 | 12:17 PM