Aída

Este domingo comenzó la nueva temporada de "Aída". En este desolador panorama de comedia televisiva simplona y anticuada, esta serie supone un soplo de aire fresco y un bastión cómico que recogió el legado de "7 Vidas", y que ha conseguido mantenerse incólume ante los vaivenes programativos de este ente nuestro.
Qué voy a decir yo, claro. Todavía escriben la serie muchos de mis viejos colegas de guionismo (un abrazo para los que me leéis). Estos chicos y chicas curran como jabatos y se nota en el resultado, de diálogos pulidos y pensados hasta la última coma.
Cogí el capítulo empezado, entre otras cosas porque el alternador de mi coche me dejó tirado junto al Calderón (casualidad misma, que no soy futbolero) y tuve que esperar una grúa mientras el castañeteo de mis dientes me ayudaba a mascar mi cabreo supino. Pero ésa es otra historia. Lo que vi del capítulo me gustó en general, aunque creo que "Aída" sigue adoleciendo de algunos de los mismos problemas que ya me agotaban cuando aún yo andaba por ahí. Sobre todo noto una flagrante falta de originalidad en las tramas, motivada por un exceso de confianza en el diálogo, trufado de chistes, muchos de ellos excelentes, pero que a veces me interrumpen la historia.
Por otra parte, como mucha gente comenta, "Aída" tiene un matiz más chusco y guarrete del que tenía "7 Vidas", como si se hubieran rendido a esa supuesta evidencia, tan pregonada por los canales, de que el público español demanda casquería y pedorretas, y que no sabe captar otro tipo de comedia más inteligente.
En este capítulo concreto me cantó un poco la trama de Sole (en la que creía que Mauricio mataba a sus empleados inmigrantes), que visitaba a su querida amiga arrabalera a cambio de traicionar un poco a su personaje, más ingenuo y crédulo de lo que solía ser.
Pero, como decía al principio, la serie se mantiene en un nivel muchísimo más que aceptable. Echo de menos un poco a Carmen Machi, menos aprovechada que en su serie predecesora, pero no deja de ser una auténtica gozada escuchar cada palabra que sale de su boca. Y magníficos también el resto del reparto, especialmente un inevitablemente gracioso Paco León, el friki de Eduardo Casanova (Fidel), Pepe Viyuela (Chema) y Mariano Peña (Mauricio).
Un pajarito me ha dicho que Carmen Machi está algo cansada del personaje. Esperemos que sea un rumor, y que tengamos Aída para rato. Al menos, mientras no se renueve el panorama de la ficción televisiva española. Porque la verdad, no andamos muy sobrados de bastiones en los que fijarnos, para qué nos vamos a engañar...





lachicadelatele dijo
No estoy de acuerdo. Creo que ha bajado el nivel con respecto a la temporada anterior.
9 Enero 2007 | 02:43 PM