El paredón de la risa

Ayer martes topé en mi zapeo tontorrón con el nuevo programa del amigo Segura, "Sabías a lo que venías". La verdad es que me decepcionó bastante, al menos el rato que vi (a lo mejor tuve la mala suerte de pillar los peores y más aburridos 20 minutos del programa, pero no creo que la ingeniería cabalística me apoye esta teoría).
Los genios de Globomedia, en la repetición de fórmulas archirequetevistas y reconocibles ("Show de Flo", "Club de la comedia", "Fuentes & Cia"), ha conseguido que incluso el ácido, socarrón, vocinglero y turuleto Santi Segura se vuelva aburrido y convencional.
Clamo en el desierto por milmillonésima vez: ¿por qué la contención, el conservadurismo y la repetición imperan en la creación de los contenidos televisivos de este país, en vez del riesgo, la imaginación, e incluso la provocación? ¿Es para no asumir riesgos? ¿Y de verdad creen que no los asumen ideando proyectos que antes de nacer huelen ya más a muerto que la caterva ideológica de los adalides de la conspiración del 11-M?
Una de las pocas cosas que provocó mi interés es un breve espacio de humor animado firmado por la divertida gente de "El Jueves", con quienes he trabajado últimamente y que ya me habían hablado del proyecto. A pesar de un guión mejorable y de algunos problemas técnicos, sobre todo de audio, el espacio destaca al menos por su carácter rompedor y tocapelotas, con ganas de provocar al personal, que algo queda. Promete maneras.
Pero hubo otros momentos de "Sabíais a lo que veníais" que me fastidiaron especialmente. Por ejemplo, bajo el pretexto de dar una oportunidad a nuevos cómicos amateur, el presentador dio paso a un concurso en el que tres jóvenes comicos, más temblequeantes que las tetas de sabrina montada en el toro loco, debían hacer reír al público en el tiempo récord de un minuto.
Eso no es un concurso: es una hijoputada. Muy pocos cómicos profesionales, con tablas, saldrían airosos de ese lance ante un público que no les conoce, porque el humor exige un tempo, un conocimiento del personaje, un crescendo. En un minuto te tienes que atener a contar un chiste o tirarte un pedo, y eso no es ningún mérito evaluable (excepto, quizás, para "Los incorregibles albóndigas"). Aun así, el chaval "ganador" del minuto de la risa desprendió simpatía y un punto surrealista que mereció el calor del público. Algo es algo, un muñeco roto menos.
Al mediodía también disfruté un rato de Ángel Martín en la nueva versión diurna de "Sé lo que hicísteis...". Lástima que hayan dejado pasar la oportunidad de cambiar el hortera y faubista decorado (marca de fábrica Globomediana) pero gracias a dios también han mantenido lo mejor de cuando eran semanales, rebajando la presencia de innecesarios colaboradores, y potenciando la pareja Ángel-Patricia, de la cual, él brilla como siempre y elude los defectos de un exceso de guionización gracias a una frescura muy de agradecer, y ella está bien en su papel de partenaire (aunque debería limitar sus estallidos de risa, que empiezan a cansar un poco). La broma con el chino yo me la habría ahorrado porque olía a falso y era previsible; lo mejor, para mí, es cuando se atienen a la bufa televisiva, que tan buen material les ofrece.
De momento, notable alto para el nuevo espacio diario, que supone un alivio y un sano competidor ante la cansina, moralmente perjudicial e hipócrita presencia del vespertino tomate. Sin embargo, el verdadero reto de "Sé lo que hicisteis..." está por venir, cuando dentro de tres meses se vean obligados a seguir frescos, divertidos e ingeniosos a diario, cuando ya se empiecen a acabar las ideas y los vídeos... Mis mejores deseos de que salgan airosos del lance.










Ruth dijo
Lo de Santiago Segura ha sido bastante desastroso. Creo que se generaron expectativas desmesuradas respecto a su persona (qué presión), y estuvo algo lento. Lo del concurso de cómicos es demencial. A ver si mejoran.
11 Abril 2007 | 11:18 PM