Ana en sus 13

Como podéis leer aquí, Ana Obregón ha sufrido un (inútil) varapalo judicial que, presumo, le habrá hecho perder durante medio segundo esa sonrisa de hiena operada que tanto gusta -según dicen ciertos directivos- al público familiar. Así resumiendo, un juez le ha venido a asegurar que, aunque se apresurara a registrar la biblia de la serie con su nombre, ella no era la creadora ni la guionista de "Ana y los 7", y que por lo tanto se levanta la medida cautelar que impedía emitir los últimos capítulos grabados en los que ella ya no salía (porque moría en un accidente de avión), secuestrados judicialmente a causa de la demanda que ella había interpuesto porque "violaban el derecho a la integridad de la obra de la creadora".
(Para entenderlo todo bien, no se pierdan el clarísimo post de pianista, que se me ha adelantado en el tema del día).
Aparte de la lógica pregunta que a todos nos asalta de inmediato (¿quién coño quiere ver esos últimos capítulos?), la noticia se me antoja divertida por seguir esa corriente judicial que se empeña en dar fe de las cosas más sabidas de la vida. Decir que Ana Obregón no es guionista, es como decir que Madonna no es virgen, que la lluvia cae hacia abajo, o que Isabel San Sebastián es la peor periodista que Dios podía haber creado en su infinita estupidez. Obviedades.
Y aclaro más aún: si Ana Obregón es guionista, yo soy Helena de Troya y tengo un lío con Asdrúbal. Ustedes calcularán las posibilidades.
En este país tan de listos y oportunistas y avispados pelotazeros y creadores innatos, resulta que todos somos guionistas. Si un imbécil cualquiera, en un ataque de originalidad, dice "tengo una idea: una serie sobre bomberos con Coronado", o "me se ha ocurrido una serie sobre un médico y su familia", o "voy a hacer una serie mezcla de "sonrisas y lágrimas" y "Pretty Woman" en la que yo seré la protagonista absoluta", y resulta que tiene contactos o pasta o suerte y va y resulta que la serie se hace (sea o no un truño, eso ya es otro cantar), pues el tío o tía ya es guionista, y productor ejecutivo, y coordinador de guión, y autor de la idea original, y el que recoge los premios y hace las entrevistas y se lleva la pasta y el creador de la serie.
Y ésta última palabra es importante: creador. Desde aquí reivindico la implantación de este palabro que en EEUU tienen tan asumido y que no dejan pasar en sus créditos: "Creado por:".
Porque una idea de una linea, en sí misma, no es nada, y menos en esta televisión nuestra tan conservadora y públicofamiliera. Esa idea hay que pensarla, escribirla, hay que crear y definir a los personajes (lo más importante), hay que establecer el tono, elegir los decorados, estructuras las lineas horizontales de las tramas principales, definir la franquicia, acertar con los conflictos... y escribir los guiones, claro.
Son tantas cosas que hay que hacer que lo lógico es que el profano que quiera crear una serie con una idea suya asuma la necesidad de contratar a profesionales que la desarrollen, y que son, a la postre, los verdaderos creadores, aunque se mantenga su estatus de "autor de la idea original".
La amiga Ana (esa mujer que aseguraba que con "Ellas y el sexo débil" buscaba "la calidad y no la audiencia" Sic.), que se dedique a seducir pavisosos o a investigar nuevas variantes del biodiésel, si tan lista es, pero que nos deje a los demás hacer nuestros trabajos.
Y si de talento innato para el espectáculo se trata, entonces que esta esforzada monja que me he encontrado en el blog del mambo taxi, sea contratada ya, por dios, para presentar "Supervivientes", "Factor X" o para moderar apasionados debates políticos. El que vale, vale, oyes.









ALX dijo
XDDDD
Lo de la monja es ilusión y lo demás son tonterías. Joer, no se le acababa la cuerda...
20 Mayo 2007 | 11:26 PM