La comedia lesiva

La comedia, como ya he contado otras veces, puede ser una valiosa arma para subvertir convenciones morales o sociales anacrónicas, para desenmascarar miserias políticas, o sacarle los colores a hipócritas, lameculos o fascistillas que se escudan tras una coraza de seriedad y trascendencia. Y así lo hacen ahora muchos buenos programas televisivos (CQC, El Intermedio, Muchachada Nui, Noche Hache...) y tantos internautas hiperactivos.
Pero toda arma puede utilizarse para el bien o para el mal. Pegarle en las nalgas a George Bush con una vara podría llegar a ser muy divertido (y todo un acontecimiento mediático), pero hacerlo con un niño indefenso de cinco años, una brutalidad sin sentido.
Por Internet circula este vídeo que desgrana las torpezas y horteradas más frecuentes por sitios como el My Space o los Fotologs. Y me ha producido sensaciones contradictorias. He de reconocer que es divertido, inteligente y que tiene una mala uva muy certera. Pero, al mismo tiempo, me produce cierto rechazo.
Porque no hay nada más fácil que ridiculizar a chavalas y chavales inocentes que se exponen ante la red mundial para compartir sus inquietudes, sus aficiones y sus experiencias. Es cierto que a veces son ridículos, es cierto que algunos son frikis, y que te puedes reír mucho con ellos. Pero no dejan de ser presa fácil, y no tiene mucho sentido hacer sangre con ellos.
La comedia es, también, valentía. El que realmente se considere un tipo divertido y cañero, que le eche cojones, que arriesgue y se encisque con aquellos que merecen de verdad escarnio público, con los poderosos, con los hijos de puta, no con los desprotegidos y los inocentes. No hay nada más triste e indignante que leer algunos de los comentarios que se vierten contra esa tristemente famosa florecilla (algunos, incluso, animándola al suicidio). Dale a un cobardica una piedra y un poco de anonimato, y se creerá el rey del mambo, cuando no será más que el príncipe de los gilipollas.




B. dijo
Entiendo la contradicción. Este vídeo es muy bueno y es una putada. Pero dice tantas verdades con respecto a borerguismo y promociones, que de alguna forma podría ser algo más que una ridiculización de estos pobres chicos. El tono me suena mogollón a Rodrigo Cortés, será él el autor?
20 Septiembre 2007 | 01:09 PM