Se acabaron los tomates (y cerraron la huerta)

Telecinco ha anunciado el fin de "El Tomate" , después de cinco años de andadura. No hay mucho que decir, excepto que a mí la noticia me hace ilusión, así de infantil soy. Entre otras cosas, porque supone un pequeño triunfo para "Sé lo que hicisteis...", que ya se ha hecho un hueco consistente en la programación, gracias en gran parte al gran Ángel Martín.
Pero sobre todo estoy contento porque siempre pensé que se trataba de un programa zafio, malbabero, irresponsable, hecho con muy poco gusto, cizañero y perjudicial para la buena salud mental de los televidentes.
Se parapetaron tras una trinchera de supuesto cinismo y humor corrosivo y se convirtieron en carroñeros, ensalzaron a los sátrapas del corazoneo, a los cornudos, los chivatos, los malhablados, las putones, los mentirosos, horteras y macarras de chiringuito de lujo. Se rieron de los más débiles, de los feos, de los perdidos, iniciaron cruzadas ejemplares contra imbéciles e imbécilas cuyo mayor pecado consistía en ser ricos y famosos sin merecerlo. Pero lo que más me jodía a mí era ese continuo empeño por colarnos como información de interés general lo que no era más que mierda esparcida.
¿De quién es la culpa de tantos años de petardeo ininterrumpido? No creo ni que de los pobres trabajadores que estaban detrás de las cámaras, ni de los reporteros empujados a la caza de la casquería, ni siquiera de los dos empalagosos, horteras y adinerados presentadores. ¿La culpa entonces es de la audiencia, que convirtió en rey de las tardes un programa tan chabacano y amoral? ¿De los directivos a los que sólo importaban los índices de audiencia y la rentabilidad de un programa baratísimo de tan simple en su bajeza?
La culpa, amigos, no es de nadie. La culpa es del que nos dibujó así, amantes del morbo, de la mentira y del escarnio público. A falta de entretenimientos pretéritos al estilo de las quemas de brujas, de las ejecuciones públicas, y de tontos del pueblo a los que apalear y escupir, los hombres y mujeres miramos por la tele para dar satisfacción a nuestros instintos cavernarios. Para que luego digan que este país es moderno y civilizado. Si es que no tenemos otra cosa que lo que nos merecemos...







Pope dijo
Amén
30 Enero 2008 | 06:13 PM