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El Guionista Hastiado

"¿Quién necesita a un guionista? Dadme un director competente y un par de actores inteligentes y en 8 semanas os mostraré a los 3 tipos más nerviosos que hayáis visto". Groucho Marx

26 Marzo 2008

El escritorcito

Azcona se ha ido. Fue el ejemplo perfecto de lo que es un buen guionista: un tipo alejado de grandezas y publicidades, amante del cine, obsesionado por escribir personajes de la calle, que sabía fundir como nadie conflicto y comedia, que nos conocía a los españolitos como si nos hubiera parido, y que nunca dejó de escribir y de buscar su propia voz.

Escribió su primer guión "El pisito", con 32 años. Un puto genio. Yo los cumplo este verano, y a su lado me siento insignificante, pequeñísimo, ridículo. Al menos soy consciente de ello. Cuánto guionista novel se cree el rey del mambo con viente añitos deslustrados. Aprender, aprender, aprender... debería serlo todo en este oficio. Él nunca dejó de hacerlo, ni nosotros con él.

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18 Marzo 2008

Quién revisa al revisor

Últimamente varios guionistas más o menos noveles me han comentado que les han ofrecido la posibilidad de trabajar en departamentos de ficción de algunas de las grandes cadenas de televisión. Estos departamentos internos son los que coordinan, vigilan y gestionan el trato con las series (y, en ciertos casos, con los filmes coproducidos). Algunos de estos compañeros están tratando de conseguir un trabajo como guionistas, y tenían dudas respecto a si aceptar o no un puesto centrado en la lectura y el análisis de ideas ajenas, donde la creatividad, por lo general, queda en un segundo plano.

Lo gracioso de todo esto es que algunos de estos guionistas habían enviado pruebas de guión a ciertas series en las que no habían logrado pasar el filtro, y sin embargo tenían acceso a un puesto de trabajo donde podrían opinar, influir o incluso decidir sobre los guiones de esas series para las que no consiguieron ser contratados. Evidentemente, no iban a ocupar puestos directivos en esos canales, pero muchas de las decisiones que se toman en las cadenas respecto a qué rumbo debe tomar una serie, o qué proyectos salen adelante, están basadas en informes realizados por estos jóvenes entusiastas que se dejan la piel leyendo páginas y páginas de guiones, muchas veces terribles.

Éste es sólo un ejemplo que incide en algunos de los problemas más flagrantes de la ficción televisiva de este país, que tienen que ver con el habitual desfase y desencuentro que se da entre los creadores de una serie y la cadena que la compra. Mientras que los guionistas "serios" sueñan con escribir "The Wire", "Los Soprano" o "CSI", las cadenas sueñan con repetir "Cuéntame" o "El Comisario". Mientras que a los guionistas de comedia nos gustaría escribir "Arrested Development", "Curb your enthusiam" o "The office" (otra cosa es que supiéramos), las cadenas piden "Los hombres de Paco", "Aída" y "Aquí no hay quien viva" (con todos los respetos para estas series con tantas cosas que me gustan, pero el desfase en las aspiraciones es evidente).

Mientras que en EEUU las productoras son las que se dedican a producir las series, y las cadenas, a emitirlas, aquí el proceso creativo se expande como un globo y atañe a diferentes equipos, de tal forma que las cadenas asumen como propia no ya la decisión de comprar o no un producto, sino la tarea de resolver y encauzar sus guiones, y las (tantísimas) productoras, ansiosas por vender sus proyectos y llevarse bien con los compradores, entran al trapo sin despeinarse. Cosas de la oferta y la demanda.

El problema no es tanto quién tiene más criterio a la hora de tomar decisiones creativas (¿Cuál es el tono de la serie? ¿Qué personajes funcionan mejor? ¿Tiene que haber mucho de llorar, o mucho de reir? ¿Cuántas tetas ponemos por capítulo?). De hecho, muchas veces las cadenas tienen mejores criterios (tengo unos cuantos amigos y amigas que trabajan en estos departamentos y de cuyo talento no tengo dudas). Lo jodido es que el proceso de toma de decisiones se dilata de una forma excesiva. Las cadenas suelen opinar sobre guiones ya escritos, lo que implica que un cambio brusco de dirección puede afectar a guiones requeterematados. Incluso aunque ese giro repentino sea acertado, sus consecuencias son siempre las mismas: varios capítulos reescritos rápidamente, de manera chapucera, sin tiempo para mimar los detalles y corregir los errores. Y, en lo que a mi experiencia respecta, no hay duda: siempre lucirá más un guión con una premisa más floja que ha sido trabajado concienzudamente, que uno que parte de una idea más brillante pero que se ha escrito rápido y mal (y esto, en aquellos casos en que realmente se opte por una idea brillante que mejora la serie, que son muy pocos).

Ya lo he dicho muchas veces: para mí, uno de los mayores problemas de la ficción de este país tiene que ver con la falta de previsión, con la racanería en los tiempos de la preproducción, con el desdén por los pilotos, con la falta de mimo en los mapas de tramas, en las escaletas, en todas esas cosas que se hacen antes de ponerse a escribir diálogos como locos y para las que nunca hay tiempo, entre otras cosas porque todo se cambia diecisiete veces, porque hay que satisfacer a demasiadas cabezas pensantes (coordinador, productor ejecutivo, jefe de ficción de la productora, analista de la cadena, jefe de ficción de la cadena...). Y al final de esa loca loca carrera en la que tienes que dejar contenta a tanta gente (que hace que nuestro oficio y el de meretriz sean comparados tantas veces), con frecuencia uno se da cuenta de que por el camino nadie se ha acordado de pensar en el público.

Si nos ponemos nihilistas podemos decir que en guión nadie sabe nada. Es posible. Pero entonces mucha gente junta sólo sabe más cantidad de nada. En fin, sé que es predicar en el desierto, pero como llega a mis oídos que algunos de esos miembros de los departamentos de ficción de las cadenas me leen de vez en cuando, les pediré, desde mi más humilde humildad (que tampoco es tan humilde, vale) que nos dejen a los guionistas hacer nuestro trabajo (bastantes trifulcas tenemos ya dentro de los propios equipos), que confíen en que nuestros errores no serán más numerosos, ni más morrocotudos, que los suyos, sólo serán distintos, y tendremos más tiempo para corregirlos. Es cierto, pues, que nos equivocaremos, pero si se toman las decisiones diecisiete veces, se corre el peligro de equivocarse diecisiete veces, mientras que acertar diecisiete veces no creo que sea algo muy posible, o al menos no muy probable (excepto si se trata de mí cabreando a gente con mis posts, que no fallo una, oyes).

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17 Marzo 2008

Vuelve "La Familia Mata"

El volumen de trabajo me impide prestarles a ustedes la debida atención, dispénsenme. Tendrán más detalles, de momento sólo les digo que "La Familia Mata" volverá, presumiblemente, a principios de Abril. Estoy seguro de que no pueden aguantarse las ganas.

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12 Marzo 2008

The Rocky Horror Picture Show

Hoy tengo dos recomendaciones/invitaciones (eso sí, sólo para madrileños o visitantes capitales), para que no todo en este blog sea hablar de cosas inútiles y mentarse a la madre los unos a los otros.

El pasado viernes (después de mi azaroso salvamento métrico) tuve el placer de disfrutar de la proyección-espectáculo de "The Rocky Horror Picture Show" que cada viernes tiene lugar en la sala Yasta (C/ Valverde 10, cerca Gran Vía). Cuesta diez euros y te dan un kit con chorraditas para jugar durante la proyección (sombreritos, periódico, matasuegras...).

Se trata de pasárselo bien, cosa que supongo que a todos ustedes les gustará. Un grupo de audaces, enérgicos y solventes actores interpretan algunas de las escenas al mismo tiempo que acontecen en la pantalla. El público interactúa con ellos tirando arroz, soplando matasuegras, protegiéndose con periódicos bajo la lluvia y gritando todo tipo de insultos y obscenidades a la pareja protagonista. Y por supuesto, cantando y bailando hasta donde uno quiera. Todo esto se puede seguir sentado en el suelo o de pie, mientras te puedes permitir el lujo de tomarte un copazo y echarte tus cigarros, que no es moco de pavo, oyes.

En fin, que se trata de una sesión catártica, entusiasta y muy divertida, y se la recomiendo como si no hubiera dios. Hace años, cuando vi la película en DVD me pareció un poco tostón (debí quedarme dormido porque había bastantes cosas que no recordaba). Esta vez me lo pasé como un niño y encima me salió de gratis porque me invitaron. Y además, al principio, hay striptease. Por si no les había convencido todavía.

Si quieren más información, aquí la tienen.


Y en otro orden de cosas, como sé que muchos de ustedes se quedan con las ganas año tras año de asistir al taller de guión de Comedia Televisiva que imparto en Cuba, os aviso de que este año también tenéis la opción de asistir a este otro curso que voy a impartir en el NIC con la colaboración de un buen guionista y amigo. En principio, no habrá mojitos ni piscina (sería un poco raro), pero podrán aprender casi, casi, lo mismo.

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8 Marzo 2008

Lo real inverosímil

Ayer saqué a una señora de las vías del metro. Por supuesto, no vayan ustedes a correr y a imaginar heroicidades ni gestas hercúleas, fue todo rápido y fácil. Yo entraba en el andén leyendo un guión. Iba despistado, imbuido de ese pequeño e imaginario mundo propio del Hastiado. De pronto oigo gritar a una anciana. Ella y un niño pequeño tiran de los brazos de una mujer de unos cincuenta años que está en el foso de las vías, intentando subir.

Miro el reloj de la estación. Quedan dos minutos para que venga el metro. No hay casi gente o está lejos. Tiro mi guión y mi mochila al suelo y me acerco corriendo. Paso por delante de una gorda gitana (no intento ser despectivo, sólo cuento lo que hubo) que habla por el móvil y que comienza a relatar a su interlocutor lo que está viendo "Ay, chica, una loca que se ha metido en las vías del metro. Pero qué gente hay por el mundo... A ver si la sacan, ya va un chico".

Llego hasta la señora, la cojo de los sobacos y tiro hacia arriba. Pesa más de lo que parece. Consigo subirla arrastrándola un poco contra el borde del andén y la separo del abismo. Parece que se hace daño. Pero no ha pasado nada, aún queda un minuto para que llegue el metro.

La señora se levanta, la anciana y el niño respiran tranquilos y se alejan unos metros, no parecen conocer a la señora. "¿Qué ha pasado?", pregunto. "Es que se me cayó el anillo", dice la mujer. Muestra un anillo de oro deslucido. La gitana se acerca gritando mientras sigue con el móvil en la oreja. "¿Usted está loca o qué? ¡Se podía haber matado! ¡Eso no se hace, coño, no está permitido!".

La señora guarda su anillo con cuidado, en un bolsillo de su vestido. Me doy cuenta de que tiene algún problema mental, su forma de hablar y sus respuestas denotan que algo no funciona bien en su cabeza. "Me he hecho daño en la rodilla", dice agarrándose la pierna izquierda. "Me duele". Pero camina bien, no parece grave.

Recojo las hojas sueltas del guión, que se han desperdigado por el suelo. La gitana sigue gritando "¡No sólo se pone en peligro usted, está poniendo en peligro a todo el mundo! ¡Eso no se puede hacer! Es que la gente está fatal..." Parece que se va a alejar, pero se vuelve y sigue recriminando a la mujer. "¿No ve que el tren tendría que frenar de golpe por su culpa? Hay que tener más cabeza, ¿eh?" Otra vez parece que se cansa, pero vuelve. La mujer, magullada y avergonzada, baja la cabeza. "No hace falta que siga gritándole, ¿no ve que está muerta del susto?". Eso es lo que tenía que haberle dicho. Pero no dije nada, sólo la miré con seriedad.

La gitana se cansa finalmente y se aleja hablando por el móvil. Llega el tren. La mujer me mira con complicidad y nerviosismo. "Uy, por el canto de un duro, ¿eh?". "Sí". "No te he dado las gracias". "No ha sido nada". Me despido con un gesto y me meto en un vagón. Ella entra en el de al lado, intentando iniciar conversación con la anciana que lleva al niño de la mano. Ambos la miran con cara de susto.

Todo indica que la mujer descendió hasta las vías (no sé cómo) para buscar el anillo que se le había caído, y una vez abajo comprendió que el andén era demasiado alto como para subir por sí misma. No sé qué pasó por su cabeza, no sé por qué ese anillo era tan importante para ella, no sé por qué la gitana se enfadó tanto y por qué no hizo ni siquiera amago de ayudarme, y tampoco entiendo por qué no apareció nadie de seguridad. Lo que sé es que toda la escena fue extraña, inesperada, y rica en acontecimientos, actitudes y detalles para la mente vampírica de un guionista, pero me dejó una sensación de desconcierto que sólo unos cuantos cubatas y mucha diversión nocturna (que en el siguiente post les contaré) pudieron enjuagarme del cuerpo unas horas después.

Como todos sabéis bien porque sois muy listos, en un guión no importa qué es real y qué no, sino qué es verosímil. Una de las frases más escuchadas, y dichas, por los guionistas es eso de: "esto es lo típico que pones en un guión y no se lo cree nadie". Es un argumento tópico, una frase manida, un lugar común que ya cansa. Pero joder, es que tantas veces es una verdad como un templo...

Tags: guion, guionistas

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5 Marzo 2008

Las escenas que no sirven para nada (II)

Ya hablé de todo esto aquí (presuponiendo unas grandes comillas en el titular, como ya entendisteis casi todos). No puedo resistirme a dejaros la secuencia de apertura de la quinta temporada de "The Wire". Nuevamente os tranquilizo avisando de que no pasa nada por verla. No hay spoilers, no hay avances de trama, no hay ningún detonante, no hay giros ni información vital para el seguimiento de la serie.

Los hijoputas de los guionistas de esta magnífica producción, simplemente han escrito lo que les ha salido de los cataplines (que siempre, en su caso, es cosa fina) para recordarnos de qué va esta serie, cuál es su tono, y cómo son los personajes que aparecen en ella.

El video está en VO, I beg your pardon. Pero incluso sin parlotear english pitinglis pueden entender la secuencia si saben lo que significa "true" y "False". Para situar, digamos que un poli negro llamado Bunk intenta hacer confesar a un crío que, presuntamente, ha matado a alguien. ¿Cómo conseguirá hacerle cantar...?

Y encima la frase final (que antecede al capítulo sobre una cartela negra, dentro de esa elegante marca de estilo de la serie) resume perfectamente de qué va la temporada completa (o al menos hasta el capítulo 8, que es el último que he visto): "Cuanto más gorda sea la mentira, más se la tragan".


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3 Marzo 2008

Los titulares del debate (II)

"A los candidatos les deben haber dado drogaína porque están mucho más templados"

"Rajoy no es muy ordenado porque tira al suelo los papeles (de la economía)"

"Zapatero también los tira pero los esconde mejor (sólo se ven en los planos cenitales)"

"Olga Viza cree que un Bledo es un insulto"

"Rajoy intenta ligar con Zapatero porque le guiña el ojo cada dos por tres"

"Rajoy va a lo que le da la gana: "Todo eso que dice está muy bien, ¿pero sabe qué es lo más importante de la política social? La inmigración""

"Los perdigones salibales zapateriles se ven muy claritos con los focos de TV"

"Por dios, que alguien organice un encuentro (tutelado) entre Rajoy y su niña"

"De nuevo, qué gran mierda es esto del bipartidismo, y qué coñazo es la política de este país"

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29 Febrero 2008

Haz lo que quieres

Mi bisabuelo fue telegrafista. Mi abuelo fue telegrafista. Mi tío fue telegrafista. Pero mi padre se hizo pintor. Se vino a la capital con quince años para preparar el examen de ingreso en la Facultad de Bellas Artes. Durante un año trabajó en una fábrica desde primera hora de la madrugada llevando la contabilidad de los salarios. Como no sabía nada de números tenía que terminar el trabajo atrasado los fines de semana. Las tardes, sin excepción, las dedicaba a dibujar y dibujar sin descanso; apuntes del natural, carboncillos, desnudos, paisajes. Aprobó el examen de ingreso, terminó una carrera sobresaliente y convirtió su sueño en su trabajo.

Mi madre se había venido a Madrid para trabajar de enfermera, escapando de un futuro en el pueblo que lo mejor que podía ofrecerle era un matrimonio con algún paisano. Mi padre y mi madre se encontraron, se enamoraron y tuvieron tres hijos guapos y listos (yo el que menos de los tres, imagínense cómo serán los otros dos).

Mi padre no ha pasado un día sin pintar desde que era un crío. Ha compaginado su carrera como pintor con su trabajo como profesor de dibujo en Artes y Oficios. Nunca ha querido plegarse a dictados de modas artísticas; siempre pintó lo que quiso y porque quiso. Como tantos otros, ha sufrido las inclemencias de una profesión difícil, donde el oportunismo, la política, el mercadeo y las habilidades sociales siempre han contado más que el talento, la técnica y la honestidad. Ha tenido disgustos, ha padecido los sinsabores de un mercado pensado por y para ricos, le ha brotado la queja más de una vez, pero nunca ha dejado de enfrentarse al lienzo ni de exponer y ha conseguido ser, en esencia, un hombre feliz. Más todavía ahora que, ya jubilado, dedica todo su tiempo a sus dos pasiones: la pintura y la familia.

Mi padre me dio un consejo una vez: "trabaja en algo que te apasione". Mi madre insistió siempre en que trabajara en algo que me permitiera vivir bien. Creo que al hacerme guionista tiré por la calle del medio. Tampoco me arrepiento. Si consigo tener una vida la mitad de buena que la que han tenido ellos, será más que suficiente.

Hoy tengo el día ñoño y familiar, lo sé. Supongo que será porque ayer jueves, al filo de las once de la noche, nació mi segundo sobrino. Nada hay en la vida que traiga más felicidad al mundo que un nuevo retoño. Ante eso, las quejas, peleas y comidillas guionísticas se pierden en la bruma de lo fatuo, de lo intrascendente.

En fin, aquí pueden ver algunos cuadros de mi héroe, por si les interesa. No importa si les gustan o no; lo que viene a recordarles este post es que, incluso en esta sociedad OTeísta veneradora del éxito rápido y fácil, la satisfacción de los logros obtenidos por el trabajo y la voluntad de mejorar todavía tienen algún valor. Cualquier creador debe sufrir y pelearse un poco con el mundo, con su arte y consigo mismo para poder recorrer su propio camino y encontrar sus talentos agazapados.

Así que recuerden, si de verdad desean ser guionistas (no porque les atraiga el glamour de la profesión, que no lo tiene, ni las mieles del éxito, que apenas las hay, sino porque les gusta contar historias...), si de verdad es lo que les pide el cuerpo, no lo duden ni un momento, serán felices. "Trabaja en algo que te apasione".

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Sobre mí

Soy guionista. De comedia, casi siempre. A veces tengo mala leche, pero eso me hace más divertido. Me solivianta que la ficción de este país esté en manos de ejecutivos encorbatados en lugar de en las de gente que tiene ganas de contar historias y divertir.
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