La gente no pone atención
Caminaba por la calle cuando noté que dentro de una patota juvenil de jóvenes, había dos de mirada extraña. Un varón y una mujer que caminaban de la mano. Los crecé de frente. La mujer me miró a los ojos y retrocedió un paso, yo tuve que cerrar los ojos porque sentí que se metía adentro mío y que podía saber todo, exactamente todo lo que estaba pensando. El varón me golpeó con el hombro cuando pasó por al lado mío y fue como si me diera una descarga eléctrica.
Estoy cansado de avisarlo: la gente está dejando de ser como era. Esos bichos infectos que nacieron después del 80 no son como éramos antes. Cuando todo el mundo se dé cuenta, va a ser demasiado tarde pero nadie va a poder decir que no les avisé.
