20 Abril 2008

Colofón, ( IV ):
Esclavitud y Expansión del Capitalismo
La enorme acumulación generada con el circuito atlántico (según Blackburn, del orden de los £4.336.000 en el caso inglés, hacia 1770 solamente[11] -en dinero actual, esto es equivalente a más de £500.000.000; para el período de 1783-93, los esclavistas de Liverpool producían ganancias del orden de los £2.360.000[12]) permite una inusitada expansión de la industria metropolitana, que llevará al desarrollo del industrialismo capitalista[13]. El indicador más evidente del vínculo entre esclavitud y el capitalismo industrial, es el desarrollo que tuvieron todas las ramas de la industria vinculadas a las materias primas provenientes de las plantaciones: en Inglaterra la industria textil floreció en lugares como Lancaster y Manchester alimentada por el algodón producido en las colonias americanas por mano de obra esclava. Hacia fines del siglo XVIII tres cuartas partes de las importaciones de algodón de Inglaterra provenían de las plantaciones[14]; durante este mismo período, las importaciones algodoneras de quintuplicaban en volumen[15]. Pero hacia 1803, menos del 8% de las importaciones de algodón provenían de Turquía o lugares con mano de obra libre, siendo todo el resto del algodón producido por esclavos[16]. Las exportaciones de productos de algodón de Inglaterra, aumentaron de un valor de £23.000 en 1701 a £5.500.000 en 1800[17]. Las refinerías de azúcar de Londres, Bristol y Liverpool, al igual que las industrias tabacaleras de Maryland en EEUU y de Glasgow en Escocia, todas dependían del producto de los esclavos.
La industria metalúrgica tuvo una gran expansión con los requerimientos de herramientas y maquinaria para las plantaciones, así como con la producción de manufacturas para enviar a África. Para dar una idea de la proporción del tráfico de manufacturas en metal hacia África, hacia fines del siglo XVIII, Inglaterra exportaba, anualmente, entre 283.000 y 394.000 armas de fuego al África occidental[18]. En 1770 el 96% de los clavos producidos en Inglaterra iban a África[19].
Pero los mercados coloniales no solamente requerían de textiles y herramientas: harina, aceite, vinos, carnes saladas, entre otros, constituían los productos cuyo comercio enriquecía a la burguesía mercante. Además, crecientemente, las economías antillanas requerían de la importación de madera y alimentos, pues los efectos de la monoproducción intensiva de productos de plantación (café, tabaco, algodón, azúcar) ya se comenzaban a hacer sentir, en términos del hambre y la deforestación. Estando la producción centrada en las necesidades de la metrópoli y no en las necesidades internas de las colonias, frecuentemente, no se producían suficientes productos alimentarios de primera necesidad[20]. A su vez, el margen de control de esta burguesía mercante sobre los precios era considerable, particularmente en el caso de St. Domingue donde, dependiendo de la época, el margen de diferencia en los precios coloniales y metropolitanos, variaban de 6 a 70%[21].
Las exportaciones de Liverpool, por citar al puerto más próspero del circuito, aumentaban de 18.371 toneladas registradas en 1719 a 260.382 en 1792[22]. La demanda por manufacturas aumentaba exponencialmente, y fue el aumento de esta demanda, íntimamente ligada al circuito atlático, lo que estimuló los genios inventores de Watt, Kay, Hargreaves y Arkwright a aplicar los principios y descubrimientos científicos al desarrollo técnico de la industria durante el siglo XVIII, constituyendo la llamada "Revolución Industrial".
En el caso francés, los puertos que participaron activamente en el circuito –Bordeaux, Nantes, La Rochelle y Rouen, entre otros- también se beneficiaron enormemente de esta acumulación de capital, y vieron prosperar la industria de la refinación del azúcar, la metalurgia, la cordelería y los astilleros. La industria textil francesa desarrollada en Normandía también dependía casi exclusivamente de la importación de algodón antillano[23], y esta industria, a su vez, estimuló el desarrollo, hacia 1770 de una industria química vinculada estrechamente a la textilería[24]. Se calcula que hacia 1790 unos 5.000.000 de franceses dependían directa e indirectamente, de las actividades vinculadas y alimentadas por el trabajo esclavo[25]. Sin embargo, el desarrollo industrial en Francia durante el siglo XVIII no fue sino un desarrollo localizado e incapaz de impulsar un mercado capitalista nacional unificado[26] hasta después del período revolucionario abierto en 1789 que aseguró la hegemonía burguesa y la modernización del Estado. Pero no nos cabe ninguna duda de que el desarrollo logrado por las colonias y el trabajo esclavista durante los siglos XVII-XVIII precipitaron el conflicto entre el antiguo régimen y la burguesía que culminó en la Gran Revolución Francesa.
Pero los efectos del circuito atlántico en la expansión del capitalismo se hacían sentir también en el terreno del crédito y el préstamo. Muchas industrias y negocios pudieron expandirse y comenzar por el capital adelantado en forma de préstamo por parte de la burguesía mercante[27]. La burgesía mercante invertía o prestaba capital para inversiones, que tejieron una red de créditos sólida que jugó un papel de gran importancia en las economías metropolitanas de esa época[28].
La relación entre la acumulación del capital que produjo la esclavitud y la expansión capitalista que llevó al desarrollo industrial es un hecho suficientemente demostrado[29]. Pero no es un hecho mecánico: la acumulación de riquezas, como hemos dicho, no se traduce necesariamente en inversión ni en desarrollo industrial si no están las relaciones sociales capitalistas necesarias para producir este resultado. Los ejemplos de España y Portugal, naciones involucradas en el tráfico esclavista desde sus inicios, nos recuerda que la esclavitud por sí sola no producía más que fabulosas ganancias que, en el mejor de los casos, no fueron más que eso, fabulosas ganancias, y en el peor de los casos, sirvieron solamente para engordar a los banqueros alemanes y holandeses quienes sí supieron darle buen uso al flujo de capitales[30]. Solamente se pudo producir con la riqueza generada por la esclavitud un salto al industrialismo en las sociedades inglesa, y en menor medida, en la francesa y norteamericana, por las relaciones sociales prevalecientes en éstas, que hicieron que la burguesía, como clase social hegemónica, capitalizara este inmenso flujo de riquezas y lo transformara en desarrollo industrial y capital productivo.
Hacia comienzos del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, el circuito atlántico pasaba por uno de sus mejores momentos. Pese a que St. Domingue se encontraba en pleno proceso revolucionario y que la demanda de esclavos decreciera en la Sudamérica Hispana[31], las colonias inglesas aumentaban su producción y demanda de esclavos. Inglaterra transportó entre 1791 y 1800, 400.000 esclavos hacia el Caribe, pese a las dificultades causadas por la guerra con Francia en esos años[32]. Jamaica producía 60.000 toneladas de azúcar en 1791, y hacia 1805 casi duplicaba la producción, llegando a las 100.000 toneladas. Cuba también expandía dramáticamente su producción azucarera, aumentando el número de acres dedicados a la plantación de zafra de 3.000 en 1762 a 500.000 en 1792[33], e importando entre 1790 y 1810 unos 150.000 esclavos[34]. Portugal no se quedaba atrás y entre 1801 y 1810, 200.000 esclavos fueron importados al Brasil[35]. Ya hemos visto a comienzos de este capítulo las ganancias que el circuito produjo para la ciudad de Liverpool durante el decenio de 1783-93. ¿Qué factores son, entonces, los que llevan al término del tráfico? Para responder a estas preguntas no podemos dejar de ver el contexto general dentro del cual el tráfico tuvo lugar, ni podemos pasar por alto las profundas transformaciones sociales vividas por los países involucrados en el circuito durante esos años, así como tampoco podemos ignorar, como frecuentemente se hace, el rol activo que los mismos esclavos tuvieron a la hora de romper sus cadenas.
[11] Cit. en Walvin, op.cit. p.160
[12] Davidson, op.cit., p.82
[13] El trabajo de Eric Williams (Capitalism and Slavery, "El capitalismo y la esclavitud", publicado en Londres en 1944) es pionero en este sentido.
[14] El resto, provenía de países donde el algodón era trabajado por mano de obra libre, como Turquía. Thomas, op.cit. p.515
[15] Walvin, op.cit., p.161
[16] Thomas, op.cit., p.540
[17] Davidson, op.cit. p.79
[18] Walvin, op.cit., p.125. Birmingham fue la ciudad en Inglaterra que alcanzó gran notoriedad en la manufactura de armas de fuego.
[19] "Enslavement and Industrialisation", Robin Blackburn, p.4, http://www.bbc.co.uk/history/british/abolition/
[20] La dependencia de la importación de alimentos es uno de los efectos más devastadores de la monoproducción y del desarrollo económico centrado hacia la exportación primaria. Ni hace falta mencionar que tal panorama, desafortunadamente, es aún demasiado familiar en América Latina.
[21] Dupuy, op.cit., p.16
[22] Davidson, op.cit. p.77
23] Ver por ejemplo el artículo de Elizabeth Crawford "Women: from abolition to the vote" http://www.bbc.co.uk/history/british/abolition
[24]Crawford, op.cit., http://www.bbc.co.uk/history/british/abolition
[25] Ibid
[26] Walvin, op.cit., p.153
[27] Ibid, p.164
[28] Este proceso se detalla en el libro de Adam Hochschild "Bury the Chains", Pan Books, 2006.
[29] Thomas, op.cit., p.550
[30] Walvin, op.cit., p.165
[31] Thomas, op.cit., p.788
[32] Davidson, op.cit., p.256
[33] En la cultura popular jamaicana, con la fusión de elementos bíblicos, Babilonia se asocia frecuentemente a la sociedad moderna y Sión a África, a aquel paraíso prístino del que los esclavos fueron arrancados. La idea del retorno a África está omnipresente en la cultura afro-antillana; los esclavos haitianos sostenían que el arcoiris era el camino de regreso al Congo –que, al igual que Sión, servía de sinónimo para África. Entendiéndose a África no solamente como una entidad física y temporal, sino como un proyecto utópico de libertad y bienestar.
[34] "Of Inhuman Bondage" Steve King, The Economist, p.94, "The World in 2007" (Edición Especial, Diciembre del 2006)
[35] "21st Century Slaves", Andrew Cockburn, National Geographic, Septiembre del 2003.
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20 Abril 2008

Para algunos de este país formado por una analgama de amnésicos, ignorantes activos o pasivos, pasotas-apolíticos, o simplemente, -y, lo más grave-, fascistas añorantes de un tiempo bárbaro, lo que ocurrió desde el 17/18 de julio de 1936 hasta la muerte del criminal dictador Franco fueron tan solo las consecuencias del "Glorioso Movimiento Nacional", la recuperación de la España-Cristiana-Imperial "Una, Grande y Libre", o cómo mal mayor, "una Tontería". Al menos, en ésta última categoría habría que incluir a Ramsés, cuyos posts abundan en la defensa del sistema político español actual, el ataque al gobierno, -más rosa que rojo del PSOE-, y que ha calificado de esta manera el último de mis post dedicado al rey y a su padre, y a sus pretendidas cualidades democráticas.

Por contra, y afortunadamente, existe otro amplio grupo de españoles que dignifican al país al honrar la memoria de los que se opusieron al fascismo y que aún conservan la misma, y por ello consideran a la transición política española y todo lo que acaeció a continuación como un auténtico engaño a la ciudadanía verdaderamente demócrata. Obviamente, me siento orgulloso de pertenecer a éstos últimos y continuaré denunciando la falacia democrática en la que vivmios y la cada vez más evidente pérdida de las libertades que sufrimos, así como las contradiciones de este sistema capitalista. En esta línea coloco el siguiente post: una "Tontería más", -cómo la calificaría Ramsés-, del franquismo y particularmente del "cuñadísimo" Serrano Suñer" que, no se olvide, obraba con conocimiento absoluto y a las órdenes del "Caudillo":

Carta de Mauthausen
Joaquim Pisa
Aventura en la Tierra 17 de Abril de 2008
Hoy me llegó un correo electrónico de Mauthausen Memorial Archives (MMA). Casualidades de la vida, en el momento en que estoy preparando un viaje que haré la semana próxima a Mauthausen, Gusen y Hartheim, el vía crucis de campos de exterminio que recorrió mi tío-abuelo Mariano Carilla Albalá antes de ser asesinado por los nazis, resulta que MMA contesta a mi petición de datos sobre Mariano, que les formulé el 19 de junio de 2007.
El MMA es un servicio del Ministerio del Interior austríaco (¿se imaginan que en España el encargado de velar por la memoria histórica fuera su homónimo español?). Como buenos germánicos son lentos pero concienzudos, pues junto con el correo electrónico me han remitido un archivo en PDF con toda la información de que disponen sobre este caso. Buena parte de esa información ya la conocía a través de la asociación española Amical de Mauthausen y de la base de datos Censo de Españoles Deportados a Campos Nazis 1940-1945 , en el Portal PARES del Ministerio de Cultura español.

En síntesis el MMA me confirma las fechas de llegada de Mariano a cada uno de esos campos: Mauthausen el 25 de enero de 1941 (provenía del campo de clasificación Stalag XII-D, en Tréveris) y Gusen el 17 de febrero posterior. Sabía que Mariano había muerto el 29 de septiembre de 1941, y pensaba que había sido gaseado en el camión cámara de gas rodante que hacía la ruta Gusen-castillo de Hartheim. Pero Mariano no tuvo esa suerte: según el MMA llegó vivo a Hartheim el 16 de agosto. Es decir estuvo en ése lugar, acaso uno de los más siniestros de todo el universo concentracionario y de exterminio nazi, durante casi un mes y medio. Les ahorraré describirles lo que ocurría en Hartheim, y por qué considero que habría sido afortunado de haber sido gaseado en el camino al castillo.

En el archivo PDF vienen imágenes escaneadas de las anotaciones escritas a máquina en las que la burocracia nazi iba reflejando ése trasiego. Son anotaciones pulcras, concisas y ordenadas, redactadas en un alemán seco y eficaz. Hay errores típicos de escribientes que naturalmente no debían estar familiarizados con el idioma español: el oficinista de Mauthausen convierte el apellido Albalá en Alcalá (¡aunque escribe la tilde!), y el que redactó el acta de defunción transformó Mariano en Marino. También la grafía del pueblo de origen de Mariano les dio bastante trabajo: en sucesivas anotaciones Lanaja se convirtió en La Naja, La Maja e incluso en La Haya. No faltan los sucesivos números que le fueron tatuando de campo en campo.

El oficio de Mariano quedó anotado como Landwirt (granjero, campesino). Lo cierto es que siendo joven había emigrado a Barcelona, donde probablemente trabajaría en la industria. Sin embargo, al tener que encarar los prolegómenos de su final en aquél universo de horror, el hombre dio como oficio el que ejerciera en su pueblo durante sus primeros años; seguramente no fue casualidad, sino un deseo consciente de reafirmar la propia identidad.

La clasificación que recibió fue "Rotspanier", "español rojo". Seguro que la recibió con orgullo.
A mi regreso les contaré de mi viaje a esa geografía del horror y de la memoria.
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19 Abril 2008
19/04/2008: Tenemos una cita
Galileo
Loqesomos 19 de abril de 2008
77 años de aniversarios de nuestra II República y horribles recuerdos como el levantamiento fascista contra el pueblo soberano, viene bien hacer un poco de memoria histórica, la que demandamos también con ansia de justicia.
Veintiocho años de Constitución, de consolidación de una transición del franquismo a la democracia, por arte de magia de "birle birloque"…

Recordando, 1936.
"Mi respetado General: En forma tal vez impremeditada, cuando la guerra en España tenía sólo el carácter de una lucha interna, he intentado tomar parte en ella…
… Actualmente, la lucha parece tomar, cada vez más, aspectos de una guerra contra enemigos exteriores, guerra en la que todos los buenos españoles de mi edad habrán podido hallar un puesto de combate. El deseo de hallarlo yo también, y en forma que aleje toda suspicacia, me mueve a someter a la benévola atención de Vuestra Excelencia mi aspiración…
… Yo no sé, mi General, si al escribirle así infrinjo las normas protocolarias con que es normal dirigirse a un Jefe de Estado. Le ruego, en todo caso, disculpe el que confíe a su corazón de soldado este anhelo mío de servir a España al lado de mis compañeros.

Con mis votos más fervientes por que Dios le ayude en la noble empresa de salvar a España, le ruego acepte el testimonio de respeto con que se reitera a sus órdenes y muy afectuosamente e. s. m."
Juan de Borbón. 7 diciembre de 1936
Carta de Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII, a Franco solicitando su admisión en las filas facciosas, en la que deja claro su posicionamiento "democrático" sobre el golpe militar, que mayoritariamente había parado el pueblo.

Seguimos, 1939.
"Me pide usted que defina mi actitud con respecto a mi Patria en estos momentos, y, aunque lo que voy a decirle quizás no agrade a algunos, deseo que mis palabras queden bien reflejadas para evitar errores y que se pueda interpretar lo que en realidad yo no haya dicho.
En estos instantes importa, más que nunca, que todos los españoles se agrupen alrededor del Caudillo Franco, que ha conseguido la victoria.
YO OBEDECERE LAS ORDENES DEL GENERAL FRANCO, que ha reconquistado la Patria, y por tanto, ME CONSIDERO UN SOLDADO MAS A SU SERVICIO.

Cuando haya acabado la guerra y la palabra soldado deje de ser adecuada, me convertiré en un español más, A LAS ÓRDENES DEL CAUDILLO, para la reconstrucción de España.
Mi porvenir y el de todos los españoles están ahora en manos del general Franco."
Palabras de Alfonso XIII, en marzo de 1939, a un redactor del diario "Le Journal-Echo de Paris", toda una democrática declaración en una Europa en la que algunos ya apostaban claramente por el nazi-fascismo. Otro reflejo clarísimo de la trayectoria democrática de los Borbones hacia el pueblo que resistía asediado por los bombardeos masivos a la población civil, por las matanzas indiscriminadas, la muerte, el terror

Algo más, 1969.
"Mi general, señores ministros, señores procuradores:
Plenamente consciente de la responsabilidad que asumo, acabo de JURAR como sucesor, a título de rey, LEALTAD A SU EXCELENCIA EL JEFE DEL ESTADO Y FIDELIDAD A LOS PRINCIPIOS DEL MOVIMIENTO NACIONAL Y LEYES FUNDAMENTALES DEL REINO.


Quiero expresar, en primer lugar, que recibo de su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco la LEGITIMIDAD POLÍTICA SURGIDA EL 18 DE JULIO DE 1936 en medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes pero necesarios, para que nuestra patria encauzase de nuevo su destino…
… A pesar de los grandes sacrificios que esta tarea pueda proporcionarme, estoy seguro QUE MI PULSO NO TEMBLARA PARA HACER CUANTO FUERE PRECISO EN DEFENSA DE LOS PRINCIPIOS Y LEYES QUE ACABO DE JURAR"

Juramento de Juan Carlos de Borbón el 23 de julio de 1969, de rodillas y sobre los evangelios (¿?), ante las Cortes franquistas. Su gran discurso deja claros sus objetivos "democráticos" al igual que los Borbones predecesores ¡Para que luego pongan en duda la tradición democrática de la monarquía española! Pero si lo son de toda la vida.

De aquellos polvos, estos lodos… murió el asesino (y en la cama) y todo siguió su transcurso sobre el horario previsto, sin adelantos, sin atrasos, atado y bien atado. Si, así fue, de la noche a la mañana los fascistas del régimen habían pasado a ser demócratas "de toda la vida", la casa real una luchadora incansable por la democracia en España, los partidos históricos de la República hacían las "loas" necesarias, se recibía la bendición americana, alemana y como no la de la Santa Madre Iglesia.
No teníamos historia, no teníamos pasado, partíamos del vacío, "borrón y cuenta nueva", con propaganda, prensa y "una manita de pintura" se puso en marcha el silencio de la transición, se impuso una Constitución que legitimo el "todo vale" y se predico el perdón, la reconciliación… pero sin revisar nada, sin hacer justicia.
Los jueces del TOP pasaron a ser jueces demócratas, la policía franquista y torturadora pasó a ser la policía demócrata, el ejército sublevado el garante de nuestra seguridad, la banca y el capital siguieron siendo la banca y el capital. Todos en su sitio, en su puesto y pasando la herencia del poder de unos a los mismos.

El futuro.
¿Es nuestro?
Para muchos la consigna del día a día ha sido resistir, mantener la esperanza pegada a los principios, que no son otros que una sociedad más justa. Resistencia en el recuerdo de lo que fue la II República, en la sed de justicia, de verdad, resistencia contra la ignorancia, contra la manipulación. Esperanza que camina hacia otro Estado que es posible y es el nuestro, el de la razón, la igualdad, la honradez. Queremos la Tercera como motor de transformación social, y hay que seguir resistiendo, hay que seguir luchando.

Recordemos el "Frente Popular", como ejemplo para avanzar lo más organizadamente (1) , y saber solventar en la discusión constructiva (2) las diferencias que tenemos ("como todo hijo de vecino") claves para seguir en este camino y consolidar el movimiento emergente por la República, cargado de razones, futuro y utopía. Este 19 de abril, volvemos a tener una cita (3) en la calle para manifestarnos, hagamos sitio en nuestra vida esta cita 365 días al año.

Salud y República.
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19 Abril 2008

Colofón, ( III ):
El Circuito Atlántico
Dos hechos fundamentales en este proceso fueron la conquista de América por la corona hispánica y el desarrollo de la navegación moderna, que permitió un inmenso traslado de seres humanos desde África hacia las colonias americanas. Estas colonias requerían de una inmensa fuerza de trabajo: el Caribe se vió casi despoblado apenas pasadas dos décadas de aquel traumático "encuentro" de los dos mundos. El maltrato, las enfermedades, la super-explotación y la violencia de la conquista aniquilaron completamente a las poblaciones originales caribeñas pasado un par de décadas y produjeron una hecatombe demográfica sin parangón en la historia humana en el continente americano. Ante la incapacidad de conseguir mano de obra suficiente y para explotar en la medida necesaria[3], los hispanos solucionaron el problema de la mano de obra mediante la esclavitud de africanos. El negro africano, además, se veía mejor capacitado físicamente para el trabajo arduo en climas tropicales que el europeo. Esto no quiere decir que los esclavos no murieran como moscas con las inhumanidades del trabajo esclavo: de hecho, los africanos eran explotados hasta el agotamiento, teniendo una esperanza de vida bajísima (que en muchos casos, no pasaba de ser más que un par de años) y siendo el crecimiento demográfico de la población esclava negativo. El flujo de esclavos, por tanto precisaba de ser constante. Pero, como decían los piadosos hacendados de la época, África resultaba ser una buena madre.
Esto convertía al tráfico de esclavos en un excelente negocio, donde la inversión tenía casi siempre un seguro retorno. Si bien fueron portugueses y españoles quienes inauguran el tráfico del Atlántico, Francia e Inglaterra pronto se convierten en las principales potencias esclavistas, con sus propias posesiones en el Caribe, establecidas hacia fines del siglo XVII y con una burguesía mercantil más desarrollada capaz de tomar a su cargo esta tarea de manera más eficiente[4]. Pero Inglaterra llevaba, de lejos, ventaja a cualquier otra potencia en el terreno del tráfico esclavista y del comercio atlántico. Esto, por una serie de ventajas como ser la existencia de un sistema financiero estable y una banca nacional, así como de un sistema estatal eficiente en cuanto a las finanzas, supervisado rígidamente por un parlamento que ya desde mediados del siglo XVII, tras una serie de revoluciones, estaba en manos de la burguesía; además, contaba con un poderío naval y con una clase mercantil vibrante, que se expandía y re invertía las ganacias, y generaba un importante sector crediticio[5]. Después de la revolución de 1688, Inglaterra gozará de un período de estabilidad política, con un Estado fuerte que respaldará en todo a los monopolios mercantilistas, a la sombra del cual se desarrollará el tráfico esclavista y, con él, se acrecentará meteóricamente la acumulación capitalista en ese país. Francia, en cambio, si bien de la mano del absolutismo pudo desarrollar en un comienzo un sistema monopolista eficaz, que estimuló la formación de una burguesía mercantil vigorosa, la cual catapultó, a su vez, el desarrollo capitalista en Francia, hacia mediados del siglo XVIII padecía de un sistema financiero desastroso y de una monarquía en bancarrota, que no ayudaron a darle ventaja por sobre sus rivales ingleses –la revolución estallaría en 1789, con la nueva burguesía (incluídos importantes sectores mercantes) a la cabeza, mientras Inglaterra, cuya burguesía ya se había hecho del poder hacía un siglo, seguía sacando ventaja[6].
Inglaterra pasó a convertirse rápidamente en la principal potencia esclavista: durante el siglo XVIII el 42% de los esclavos fueron traficados por barcos ingleses, y si nos concentramos en el período exclusivamente entre 1791 a 1807 (años de agitación social en Francia), la proporción del tráfico esclavista correspondiente a los capitalistas ingleses aumenta a un 52%. En términos numéricos, esto significa que entre 1791 y 1800 cerca de 400.000 esclavos fueron traficados por Inglaterra, y desde 1690 hasta 1807, la cifra es de casi tres millones de esclavos[7].
Así nació el llamado "Circuito Atlántico", mediante el cual las potencias europeas proveían a África de manufacturas (armas, herramientas, textiles, licores, etc.)[8], África proveía de esclavos, los esclavos eran explotados inmisericordemente en las plantaciones y la producción de éstas era llevada de vuelta a la metrópolis en Europa, donde enriquecía a la burguesía mercantilista y proveía de materias primas a la naciente industria europea, cuya producción era destinada a los mercados de las colonias y de África, empezando el circuito nuevamente. Este circuito, en el que se victimizó a los esclavos hasta extremos insospechados, sin lugar a dudas no hubiera sido posible sin la complacencia y participación activa de algunos reyes africanos, que se enriquecieron enormemente a costa de este tráfico[9]. Pero enriquecerse no es lo mismo que acumular capital. Y es evidente que el circuito acumuló capital en Europa, que de la mano de las demandas de sus manufacturas, entró de lleno al proceso de acumulación de capital que permitió durante el siglo XVIII la revolución industrial. Mientras tanto, África permanecía en el estancamiento, exportando aquella mano de obra que podría haber seguido desarrollando las sociedades africanas.
"Al exportar esclavos, los Estados africanos exportaban su propio capital sin ninguna posibilidad de retorno en intereses o en la expansión de su sistema económico. (...) Los traficantes de África, sin lugar a dudas, recibieron pagos por los esclavos que vendieron; pero la naturaleza de su pago fue, estrictamente hablando, improductiva (...) Desde un punto de vista económico, en breve, el esclavismo europeo puede ser correctamente visto como (...) el intercambio (...) de bienes de consumo por la materia prima del trabajo esclavo"[10]
Pero, para comprender la enorme complejidad del proceso que llevó a la abolición del tráfico esclavista, así como del tráfico mismo, es necesario comprender que el mero tráfico de esclavos no constituye sino una mínima parte de una sistema económico mucho más amplio, que incluía la producción de manufacturas, el comercio con tres continentes y la prodigiosa producción de las plantaciones en el Caribe.
[3] En el caso de la colonia de St. Domingue, los franceses intentaron solucionar el problema de la mano de obra con un sistema de trabajo temporal en condiciones de servidumbre, en el cual, luego de un cierto tiempo (tres a cuatro años) el engagé –como eran llamados estos siervos- adquiría la libertad. Ciertamente, se trató de prolongar, por parte del terrateniente lo más posible el plazo de servidumbre del engagé –particularmente, mediante el endeudamiento. Pero la alternativa de mano de obra permanentemente esclava, proveniente de África y por tanto libre de la clase de consideraciones morales a las que la servidumbre o esclavitud de un crisitano europeo podría despertar, desplazó definitivamente el uso de estas formas de provisionamiento de mano de obra en servidumbre. Lo notable, es que se trabajaron alternativas que no fructificaron por cuestiones circunstanciales y porque la necesidad de mano de obra era mayor que los siervos disponibles en Europa. Tentativas semejantes fueron desarrolladas por españoles y británicos también. Al contrario de lo que se quiere hacer creer a veces, no hubo nada de natural o lógico en que los africanos hayan terminado siendo esclavos, sino que una serie de circunstancias económico-sociales determinaron tal desenlace de los acontecimientos (ver "Haiti in the World Economy", Alex Dupuy, pp.18-20, Westview Press, 1989)
[4] Durante el siglo XVII, Francia carecía de una burguesía mercantil importante y tuvo que depender de las compañías navieras holandesas para desarrollar el comercio y la importación de esclavos. Recién en 1664 comienza a desarrollar su propia fuerza mercantil, pero para el siglo XVIII ésta ya estaba plenamente desarrollada, como el resto de su clase burguesa que se desarrolló durante ese siglo y el previo a un ritmo vertiginoso. Dupuy, op.cit. p.12
[5] "Making the Black Atlantic", James Walvin, pp.156-161, Ed. Cassell, 2000.
[6] CLR James, op.cit., p.46
[7] http://www.bbc.co.uk/history/british/abolition/
[8] En un comienzo, los europeos cambiaban caballos por esclavos (hacia 1550 los portugueses cambiaban un caballo por cinco esclavos); el desarrollo progresivo de la industria fue desplazando a los caballos del circuito, el cual terminó basándose fundamentalmente en las manufacturas. Esto es la prueba de que, mientras Europa se desarrollaba, África, por la naturaleza misma del intercambio, quedaba rezagada.
[9] Es mérito de Basil Davidson el analizar en profundidad, en un libro pionero, escrito en 1961 ("Black Mother", luego renombrado "The African Slave Trade") el impacto de la esclavitud y del tráfico atlántico en las sociedades africanas y del rol de ciertos líderes africanos en esta execrable actividad. Los medios para hacerse de esclavos usados por los europeos consistieron en incursiones esclavistas dirigidas por reucidas bandas de europeos, el estímulo del conflicto inter-tribal como medio para obtener prisioneros de guerra como esclavos y, por último, por alianzas comerciales con ciertos líderes africanos. Las dos últimas opciones, requirieron del consentimiento, y en ocasiones, de la participación activa de ciertos líderes o reyes africanos (pp.100-101). Muchas veces, mediante la estimulación de conflicto, muchos líderes fueron arrastrados al circuito esclavista. El impacto que esta participación tuvo fue notable en estimular estructuras políticas autocráticas en África y en desarrollar la dependencia que llevará al desarrollo posterior del colonialismo.
[10] Davidson, op.cit. p.274
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18 Abril 2008
Tenía 89 años y continuaba su militancia comunista
Muere "Rosario la Dinamitera"
20:00h. del Jueves, 17 de abril.
Memoria PCM / laRepublica.es
Muere Rosario Sánchez, "La Dinamitera". Se fué calladamente, con humildad y discreción, como llevó su vida de militante y su vida personal. Rosario, la dinamitera que defendía la libertad en Somosierra contra el fascismo reaccionario; joven, delgada pero recia mujer del pueblo dispuesta a perder su propia vida por preservar las conquistas sociales y políticas que les iba proporcionando la República a los ciudadanos y ciudadanas españoles.
Rosario será enterrada el viernes, día 18 de abril, a las 15 horas en el Cementerio Civil.
A su nombre quedarán unidos para siempre otros, como los de "Campesino", en cuya brigada operaba cuando quedó herida para siempre, Antonio Aparicio, Hernández, Lister o el de la immensa Matilde Landa. Fue precisamente esta, coincidiendo con ella en Ventas en el año 39, por las presiones realizadas desde su "oficina de penadas" en el interior de la misma, permitió la conmutación de su pepa (pena de muerte) por muchos años de reclusión. Matilde se suicidaría en Palma tiempo después. Años apartada de la gris España de Franco y recluida en numerosos penales, como bien la describió otra compañera imprescindible, Tomasa Cuevas, presa también como ella, en su trabajo de testimonios Carcel de Mujeres. Recuperada la libertad, se hizo vendedora de tabaco en la plaza de Cibeles y su tesón, que nunca la abandonó, y llegó a regentar un estanco en Vallecas, hasta que llegó la hora de la jubilación. A partir de entonces, convertida en memoria viva, participó en cuantas actividades recuperadoras de aquellos años y reparadoras para sus protagonistas.
Rosario, nació en Villarejo de Salvanés y murío en Madrid el 17 de abril, sabiendo que su lucha siempre fue útil. Tenía 89 años y mantenía su militancia comunista



ROSARIO, DINAMITERA
Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.
Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.
Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.
Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.
¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!
Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.
Miguel Hernández, hacia 1937
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17 Abril 2008

Colofón, ( I I ):
Este 25 de marzo se celebró el bicentenario de la abolición del tráfico atlántico de esclavos por parte del legislativo de Inglaterra. Como todo acto oficial, se celebró con toda la pompa que tan destacada ocasión amerita. El primer ministro británico, Tony Blair, ha aprobado un presupuesto de £20 millones para conmemorar la fecha. Hubo galas, fracs y ternos punta en blanco, champaña a granel, besos, sonrisas, palmaditas en la espalda. Muchas fotografías para la prensa. Luego vendrán los discursos, donde se elogiará, por supuesto, el espíritu benevolente de Inglaterra, que pletórica de humanismo y guiada por los excelsos ideales de la cristiandad, terminó con el tráfico humano, por motu propio, por obra de unos cuantos filántropos desinteresados. Un minuto de silencio. Unas cuantas lágrimas de cocodrilo. Blair ha expresado arrepentimiento por el rol de Inglaterra en el brutal tráfico, como ya lo ha hecho un par de veces, y dijo que el rol de Inglaterra en la esclavitud es cosa del pasado (aunque las riquezas y las miserias derivadas de éste no lo sean), dando a entender que esta potencia purgó sus culpas mediante el decreto de William Wilbeforce del 25 de marzo de 1807, según el cual se abolió el tráfico de esclavos, más no así la esclavitud.
Y por ventura que se han "arrepentido" de la esclavitud, aunque aún los políticos ingleses parecieran carecer de la estatura moral para pedir públicamente perdón (ni siquiera mencionemos las reparaciones o un análisis serio de la verdadera dimensión que tuvo la esclavitud en la historia de Europa). Pareciera ser que los ingleses han tardado un poquito más que lo que tardaron los alemanes en reconocer las abominaciones del nazismo, aunque, comparativamente, la esclavitud haya tenido un impacto mucho mayor, causado mucha más miseria y muertes en total –sin que jamás se haya reparado a sus víctimas, quienes aún sufren las consecuencias sociales y materiales del holocausto africano. Pero bueno, más vale tarde que nunca se dirá.
Por supuesto, no se habló en los discursos oficiales de las rebeliones de esclavos, del cimarronaje, de la Revolución Haitiana. Menos se hablará de las condiciones sociales y económicas que permitieron a Inglaterra abolir la esclavitud, manteniendo su supremacía económica intacta.
Como siempre, se invisibilizó el rol de las masas en lucha. Que no se oiga nada de esclavos alzados por favor. La sombra de los parlamentarios obscurece siempre el tosco rostro del esclavo rebelde. La tinta con que se firmó un decreto ahoga la sangre vertida por miles de cimarrones que conquistaron con sus venas abiertas el derecho a la libertad.
Muy poco, en concreto, se habló del tráfico humano actual, de los miles de seres humanos que hoy, en pleno siglo XXI siguen siendo vendidos, forzados a trabajar y traficados de distintas maneras, al amparo de un sistema perverso, el sistema capitalista, cuyo único objeto es maximizar las ganancias de unos pocos a costa del padecimiento de los muchos.
Lo más notable, como siempre, no ha sido lo que se dijo, sino lo que no se dijo. Esos silencios que gritan desde lo más hondo del alma. Lo importante no será quienes hablen, sino que la voz sofocada de aquellos que no pueden hablar, pero cuyo clamor se hace sentir ocasionalmente como estallido por las fracturas del sistema. Y el caso es que, si los de arriba no hablan, a los de abajo les toca entonces sacar su propia voz, buscar su propia historia. Pues en esa historia reposan siempre las claves para el futuro.
LA ESCLAVITUD: CIMIENTO DE LA MODERNIDAD
"El tráfico de esclavos es la única rama del comercio que presenta perspectivas de ganancia. La necesidad de esclavos de las colonias es tan grande, que siempre serán recibidos con agrado" (Chaurand Fréres, Nantes, 1782)[2]
El tráfico humano, la esclavitud, es un fenómeno que no es nada nuevo. En casi todos los rincones del mundo, desde tiempos inmemoriales, ha existido. Todas las civilizaciones de la antigüedad se sustentaron en la esclavitud. Blancos, negros, amarillos, todos a su momento padecieron de esta abominación de la historia humana. En la Edad Media, los vikingos alcanzaron notoriedad con sus incursiones esclavistas en tierras eslavas y en las islas del mar de Irlanda, y las ciudades-Estado italianas florecieron al calor del comercio de esclavos. No fue sino hasta entrado el siglo XIII que el esclavizar a otros cristianos fue mal visto en Europa.
Paralelamente, los árabes participaron desde el temprano medievo en el tráfico de esclavos desde el Africa subshariana. Con el desarrollo de la navegación en el siglo XV, y con el consecuente impulso a conquistar el mundo que desarrollaron los imperios de España y Portugal, Europa por primera vez entraba en contacto directo con el África subsahriana (los reinos en el Congo, Guinea, Benin, Angola –áreas geográficas mucho más amplias y no tan demarcadas, como las actualmente comprendidas por los países de tales denominaciones). Entonces, poca gente habría tenido la clarividencia para adelantar la inmensa tragedia que habría de desencadenarse durante los siguientes cuatro siglos. Con la incorporación de las potencias europeas al tráfico esclavista, operó una transformación cuantitativa de tal magnitud en éste, que se convirtió en un cambio verdaderamente cualitativo en cómo se desarrolló el esclavismo hasta ese entonces. Efectivamente, el tráfico de esclavos había sido una realidad antes de la llegada de los europeos a las costas de Guinea; pero este tráfico había sido de carácter marginal, uno entre muchos de los artículos del comercio que habían unido a África con el resto del mundo. Durante los siguientes cuatro siglos, la escala de este tráfico se incrementó exponencialmente, con lo que la importancia relativa de éste asumió dimensiones gigantescas que terminaron por desplazar, casi por completo, a otros artículos de comercio africano: África, desde entonces, quedaría reducida a la monoproducción de mano de obra esclavizada. No es necesario ser adivino para imaginar los nefastos efectos que esto acarrearía.
[2] Citado en "The Slave Trade (the History of the Atlantic Slave Trade 1440-1870)", Hugh Thomas, p.486 Ed. Papermac, 1997.
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16 Abril 2008
Colofón, ( I ):
De forma rápida y muy superficialmente, -ya que nos resulta completamente imposible el poder imaginar el cúmulo de horrorres por los que tuvieron que transitar los millones de seres humanos africanos sometidos a la esclavitud para beneficio del hombre blanco occidental-, he realizado un repaso a esta infame historia de la esclavitud y ha llegado ya el momento de poner fin a la misma, pero como colofón quisiera incluir una serie de posts que tienen como base un artículo de opinión obra de José Antonio Gutierrez D. realizado en el momento de conmemorarse el segundo centenario de la abolición de la esclavitud por parte del Parlamento Británico.
A partir de este instante serán sus palabras las que nos den las claves de este comercio humano y sus consecuencias actuales, y mi único cometido será el ser transmisor de las mismas. Leamos, pues, lo mucho y acertado que tiene que decirnos:
Aún Buscando el Camino a Congo...
by José Antonio Gutiérrez D. Monday, Mar 26 2007, 12:42am
international / history / feature
Reflexiones sobre el Bicentenario de la abolición del tráfico esclavista en Inglaterra
El siguiente artículo tiene por intención, a la luz de los 200 años de la abolición del tráfico esclavista en el parlamento británico, analizar cuál fue el rol y el impacto de la esclavitud, así como cuáles fueron las causas que determinaron su abolición.
Las tésis centrales son que la esclavitud fue un aspecto primordial del desarrollo capitalista; que los esclavos rebeldes jugaron un rol crítico en el término del tráfico humano; que en un momento, la clase capitalista industrializada no requiere más de la esclavitud y el libre mercado desplaza al antiguo capitalismo monopólico; que la abolición de la esclavitud hizo que las potencias imperialistas se centraran en el colonialismo en su relacion con África; que la esclavitud es aún una realidad y que la lógica del capitalismo es obtener el máximo de ganancia posible donde sea que se pueda oprimir a un sector vulnerable de la sociedad.
AÚN BUSCANDO EL CAMINO A CONGO...
"Tanta miseria concentrada en tan reducido espacio, es más de lo que la mente humana hubiera jamás concebido"
(William Wilbeforce, 12 de Mayo de 1788, se refiere a los barcos esclavistas durante el primer debate sobre la abolición del tráfico esclavista en el Parlamento Británico)
"Si en ningún lugar de la tierra se concentraba mayor miseria que en un barco esclavista, en ningún lugar del planeta una superficie rendía tanta riqueza en relación a su dimensión como en la colonia de San Domingo" (CLR James, 1938)[1]
[1] "The Black Jacobins", CLR James, p.37, Ed. Penguin Books, 2001.
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16 Abril 2008
RELACION DE REPUBLICANOS EJECUTADOS POR LA REPRESION FRANQUISTA, ENTRE ABRIL DE 1939 Y LA PRIMAVERA DE 1945
EJECUTADO EN SALAMANCA:
Gázquez Soler, Antonio
(De 30 años, de profesión torero y
viajante, natural de Lorca y vecino de Madrid, fusilado en la capital charra el 04/03/1937 "por sentencia de consejo de Guerra"). Datos extraídos del libro "Esta Pesadilla salvaje" de Santiago López y Severiano García. Salamanca 2007.
2 PILOTOS MURCIANOS FALLECIDOS
Lugar: Ágreda (Soria)
Fecha: entre el 21 y el 23 de agosto de 1936
Tripulantes de un bombardero republicano. Se ignora si fallecieron como consecuencia de un derribo o por accidente del aparato. Su muerte aparece consignada en el registro civil de dicha población con fecha 24-08-36, apareciendo como "desconocidos" aunque de origen murciano. Se agradecerá cualquier información sobre su identidad.
Rogamos a los familiares de las víctimas murcianas del Holocausto nazi y franquista, que contacten con la asociación con el objeto de establecer un vínculo que permita sostener el Recuerdo de forma colectiva.
CORREO ELECTRÓNICO: murcia1939@yahoo.es
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