Justicia Histórica ( I )
La victoria en las urnas el pasado 14 de marzo de 2.004, del Partido Socialista Obrero Español, abrió unas expectativas esperanzadoras en un sector importante de la población española con algunas de las propuesta que este partido propugnaba para su actuación de gobierno, alguna de ellas relacionadas con la guerra civil, entre ellas, la Ley para los llamados “Niños de la Guerra” y la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica.
Pasados los años, el balance que se puede hacer de estos dos proyectos – algunos, argüirán positivo, otros no tanto -no es muy satisfactorio. La primera de estas leyes arbitra medidas que se han plasmado en la Ley 3/2005, de 18 de marzo, por la que se reconoce una prestación económica a los ciudadanos de origen español desplazados al extranjero, durante su minoría de edad, como consecuencia de la Guerra Civil, y que desarrollaron la mayor parte de su vida fuera del territorio nacional (BOE del 21 de marzo). La Exposición de Motivos de la Ley se refiere al deseo de la sociedad española de “compensar, siquiera sea en parte, las carencias de un grupo de ciudadanos que vieron truncadas sus perspectivas personales y profesionales” como consecuencia de la Guerra Civil. La Ley prevé una prestación económica, consistente en elevar la prestación o las rentas que vinieran recibiendo los “Niños” hasta equipararlas a la pensión no contributiva que perciben los pensionistas españoles. Asimismo, prevé la Ley la cobertura de la asistencia sanitaria en aquellos países en los que queden excluidos de ella o en los que, teniendo derecho a ella, su contenido y alcance se consideren insuficientes.
Según los datos de que dispongo, unos 30.000 niños fueron expatriados durante el transcurso de la guerra, siendo los más numerosos acogidos en Francia, Inglaterra, Bélgica y la Unión Soviética. Otros pequeños grupos fueron a Suiza, Holanda y Dinamarca, mientras que, Suecia y Noruega mantuvieron colonias en Francia. 451 de estos niños, salieron para México.
A la Unión Soviética marcharon un total de 2.895 niños (1.676 varones y 1.197 mujeres) de edades comprendidas entre los 13 y 15 años. Marcharon solos o con hermanos, la mayoría de ellos huérfanos. Durante la II guerra mundial sufrieron diversos traslados y 300 de estos niños murieron a causa de la guerra. 700 niños lucharon en el Ejército Rojo, 80 de los cuales sobreviven. En el Parque de la Victoria, en Moscú, en 2.003 se levantó un monumento a los españoles que lucharon en la Gran Guerra Patria, siendo los únicos extranjeros que poseen uno. Entre 1.956 y 57, el gobierno franquista autorizó el regreso de muchos de estos “Niños”.
Según datos de la Dirección General de Emigración se destinaron un total de 262.243,82 euros para la nómina del primer trimestre de 2.007 de las pensiones de 200 “Niños de la Guerra” residentes en Rusia. Además, también ha destinado 3.509 euros a pagar atrasos acumulados en estas pensiones.
Las pensiones de los ‘Niños de la Guerra’ son compatibles con las pensiones asistenciales. Así, de estos 200 beneficiarios, 190 son también beneficiarios de pensión asistencial. De los diez restantes, a 9 de ellos se les ha denegado y uno de ellos no la solicitó. La nómina del primer trimestre de 2007 para pagar estas ayudas a los beneficiarios en Rusia asciende a 60.345,32 euros.
Cabe destacar que al ser compatibles ambas prestaciones, los beneficiarios por lo que en 2007 por la destinada a ‘Niños de la Guerra’ podrán cobrar hasta 6.586, 40 euros anuales y por la asistencial en Rusia hasta 2.416,76 euros anuales.
De las 200 personas que reciben la pensión destinada a los ‘Niños de la Guerra’, un total de 81 residen fuera de Moscú.
Desconozco cuál puede ser la situación de otros de estos “Niños” pero, como pasa en todo, habrá quién reciba algún tipo de pensión y otros no, habrá quién esté satisfecho y otros no, unos pensarán que es ajustada y otros escasa,, pero lo cierto es que, por mucho que sea esta pensión, no habrá cantidad que sea suficiente para paliar los sufrimientos y penas que han padecido todos estos ”Niños” a lo largo de su azarosa vida.
La otra Ley, la de La Memoria Histórica, ha pasado por diversas vicisitudes que han imposibilitado, hasta la fecha, su aprobación. Principalmente, por el Partido Popular que se opone frontalmente a ella, y aunque recientemente el PSOE e Izquierda Unida han llegado a un acuerdo para desbloquear el proyecto de esta Ley, al acordar que se incluya en la misma, “la ilegitimidad de los tribunales y los procesos judiciales llevados a cabo por motivos ideológico durante la Guerra Civil y el franquismo”. Aunque esto suponga un paso importante, aún no se ha llegado a eliminar todas las dificultades pues existen colectivos que aún no se consideran conformes ya que entienden, por ejemplo, la diferencia semántica entre “ilegitimidad” e “ilegalidad”, así como que el actual proyecto se queda corto y no incluye la condena al franquismo, la reparación a las víctimas o la exhumación de los restos de miles de republicanos aún enterrados en fosas comunes. Como en el caso de la anterior Ley, nada podrá resarcir a las víctimas y a sus deudos de los sufrimientos y el dolor que han pasado durante sus vidas, pero si se consigue alcanzar un acuerdo satisfactorio para todos, ya se habrá conseguido algo.
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Marta dijo
Pepe, que post más completo y que bien traido, sobre todo en un momento en el que algunos consideran que la Ley de la Memoria Histórica es aumentar la crispación o remover viejas heridas.
Yo pienso, creo que como tu, que como no se puede vivir es sin memoria histórica, sin pasado y sin hacer justicia con las personas que sufrieron, de manera tan injusta, una guerra ilejítima e ilegal (las dos cosas) provocada por un general visionario que no restetó la legalidad vigente. Los que lucharon por mantener al gobierno legal y lejítimo y sufrieron la represión posterior se merecen que les respetemos y que su memoria no caiga en el olvido.
Mis felicitaciones por el post
Un abrazo
24 Abril 2007 | 06:42 PM