Ventana de Opinión.

Rescatados del olvido
Tomás Martín
Diario Palentino 19 de Febrero de 2008
De madrugada, en el silencio de la noche, como al parecer fueron los «paseos y sacas» a que fueron sometidas, y con el eco de lo vivido horas antes en el salón de actos de la Fundación Díaz Caneja donde se les rindió homenaje, he terminado de leer ¡Queríamos matarlos!, el libro escrito por el catedrático de Historia Contemporánea de la E.U. de la Universidad de Valladolid, Pablo García Colmenares, que recoge la tragedia que sufrieron las casi quinientas víctimas de la represión franquista antes de que fueran ejecutadas y sepultadas en el antiguo cementerio de «La Carcavilla». He llegado a la última página de las 64 de que consta el libro, que concluye con la relación nominal de las víctimas mortales, con el corazón encogido, la rabia contenida y el ánimo hecho jirones. Me he dejado caer sobre el sofá con la mirada perdida en un horizonte de sentimientos que se entremezclan con distintas sensaciones tras el aldabonazo provocado en mi conciencia por la lectura del libro. Aquí y ahora, siete décadas después de la fratricida e injusta guerra, tras treinta años de democracia me pregunto a qué sociedad pertenezco, de qué colectivo formo parte, colectivo que ha sido incapaz hasta hoy de reconocer y reparar la memoria de quienes perdieron la vida o estuvieron a punto de perderla por el mero hecho de pensar de manera diferente. Los de la otra orilla, que también pensaban y sentían, vieron reparada y restaurada la suya durante el largo discurrir de la dictadura mientras el miedo perdurable, la resignación y el silencio se adueñaban de la vida de los perdedores y de sus familias. Las atrocidades que toda guerra lleva consigo nada tienen que ver con la administración de la victoria por parte de los vencedores una vez concluida aquella. Pero desgraciadamente los trágicos efectos de la contienda se alargaron hasta mediados los años cuarenta del pasado siglo.
¿Por qué ha tenido que pasar tanto tiempo para que se haga efectivo el reconocimiento a las víctimas del franquismo? ¿A qué ha sido debida tanta insensibilidad? ¿Es que el miedo inoculado por el franquismo anida aún en nuestra mente? Comprendo el sentir de las familias, la larga espera, las lágrimas que afloraron de sus ojos... En las paredes de la Díaz Caneja, donde se celebró en días pasados la Semana de la Memoria Histórica, ha quedado grabada para siempre a modo de epitafio, con el cincel de la emoción y en letras invisibles pero indelebles a un tiempo, la siguiente frase: «Historia y memoria de las víctimas de la represión franquista enterradas en la ciudad de Palencia (1936-1945)», como reza en el subtítulo del libro de García Colmenares.
No se trata de abrir viejas heridas, como sostienen algunos. Se trata de restañar las que aún permanecen abiertas. No vale utilizar el espíritu de la Transición para hacer borrón y cuenta nueva de un largo y negro periodo de nuestra historia, hoy felizmente superado. La reconciliación no será definitiva mientras en campos y cunetas queden restos de aquellos españoles muertos por defender sus ideales y a un Gobierno democrático legalmente constituido. En aras de alcanzar la democracia, la Transición estuvo plagada de renuncias. Una de ellas fue la del reconocimiento y reparación en aquel entonces de los represaliados de la República. ¿No resultaba oportuno políticamente? ¿Fue un tributo más que hubo que pagar para que futuras generaciones vivieran asentadas en un régimen democrático sin nuevos sobresaltos como el vivido el 23 de febrero de 1981? La historia lo dirá. Si así fue, doble es el motivo para que, a pesar de sus lagunas, la conocida como Ley de la Memoria Histórica haga justicia a tantos hombres y mujeres que perdieron o arriesgaron la vida en defensa de la libertad.
http://tomasmartin.wordpress.com
”












Rosana dijo
Ley de la Memoria Histórica haga justicia a tantos hombres y mujeres que perdieron o arriesgaron la vida en defensa de la libertad.
Asi sea Jose , por tu pueblo y por los tantos que ha sufrido estas injusticias
19 Febrero 2008 | 05:20 PM