TAMBIEN LLOVIA LEVEMENTE...
No,nunca hay que reirse de nadie y eso yo lo sabia,que se puede reir con ellos,eso si.Y aquella mañana de Otoño,que las niñas de mi clase ibamos de excursión,con el coadjutor de esta parroquia,solo pensabamos en un dia perfecto,cuidadas por el,que vestia sótana y sandalias ,de pescador,que nos daba en la sacristia clases de canto,con voz aguda y clara,casi divina,como la de esos coros de castrados de la cápilla sixtina.Era el P. Javier,con sus gafillas a lo Lennon,su pelo ensortijado,rubio y terriblemente tímido,que se ponia colorado con cuálquier broma nuestra,sanisima y que en esas sálidas campestres portaba un altavoz de aquellos de forma de embudo,manuales(sonaban bien...)y con nuestras móchilas y en medida fila india,entonabamos eso de "vamos a contar mentiras..."que él iniciaba.
Nos dirigiamos a una fuente nátural,atajando por empinados cerros y comenzó a llóver levemente,por lo que esos caminos se hicieron resbaladizos,cuando una chica,en la subia,cae rodando loma abajo y dos o tres,en eso de que en el resbalón de otro nos sale la carcajada,la manifestamos y el grupo en géneral la sigue,pero he aquí la mano de Dios,TAN JUSTA,que en ese mismo segundo notamos que fallan nuestros pies,nuestro equilibrio y nos caemos,igual ,abriendose nuestros cestos y perdiendose las naranjas,hacia el precipicio ,y ahora otras carcajadas resuenan en los ecos de las montañas...y nuestra humillación es la misma que la de la niña que cayó un poquitin antes.Lo dí por bien empleado,EN MI CASO.
