La isla devorada por los crustáceos

Mírenlos bien, estos crustáceos marinos, son en parte los causantes de la desaparición de la isla japonesa de Hoboro.
Allí los llaman nanatsuba-kotsubumushi y son isópodos, es decir, parientes de esos simpáticos bichos bolita de color gris (Armadillidium vulgare) que de pequeño solía empujar con mis dedos para ver como se convertian en pelotillas.

En 1928, la isla tenía 120 metros de largo, y en su punto más alto crecía la vegetación, elevándose 21,9 metros sobre el nivel del mar. Actualmente, el pico más alto ha desaparecido casi por completo, conservandose únicamente un pico rocoso desprovisto de vegetación y de unos 6 metros de altura. De manera que la mayor parte de la isla queda casi sumergida por la marea.
Este tipo de erosión biológica no es exclusiva de los nanatsuba-kotsubumushi, así algunos crustáceos introducidos en España son capaces de favorecer con sus túneles de cría, el derrumbe de terraplenes y cortados fluviales y han sido capaces de echar abajo la infraestructura de muros, diques y puentes en sus países de origen, tal es el caso del cangrejo rojo americano y el mas recientemente introducido cangrejo chino, especies alóctonas y en ocasiones invasoras de nuestros ríos.




Angel L. Valero dijo
Dios, y me quejo de las termitas.....
10 Noviembre 2007 | 09:27 PM