El Boeing 747 que voló con aceite de coco

Tubular Bells siempre se recordará como un momento en la historia de la música que cautivó el corazón y la imaginación de mucha gente. Esa obra de Mike Oldfield, sirvió en 1973 de piedra angular para crear el Imperio Richard Branson. Ese que ayer volvió a sorprendernos haciendo malabares con un coco y esas nueces recogidas de la Amazonia que han ayudado a mantener en el cielo las 155 toneladas que pesa un Boeing 747. Se trata del primer vuelo comercial del mundo cuyo carburante procedía en parte de energías renovables. Un jumbo Boeing 747 de la empresa británica Virgin Atlantic que voló entre Londres y Amsterdam con uno de sus depósitos lleno de una mezcla biodiésel, que contenía entre otros aceite de babassú y de coco.
"Hoy celebramos un avance vital para toda la industria de la aviación", dijo el fundador de Virgin Richard Branson a los periodistas en el hangar de Heathrow antes de la salida del vuelo.

No obstante, el multimillonario británico dijo que era poco probable que las nueces o las palmeras de babasu desempeñaran un papel clave mientras las aerolíneas se cambian a las fuentes renovables para recortar la emisión de gases de efecto invernadero de la industria. "No queríamos usar biodiésel como aceite de maíz que compite con fuentes de alimentación básica", dijo Branson, añadiendo que creía la fuente de energía más probable de la industria eran algas producidas en lugares como plantas de tratamiento de basuras.
El biodiésel, que actualmente se produce de cultivos como granos, aceites vegetales y azúcar, es considerado un modo de reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero y reducir su dependencia de los combustibles fósiles.

No obstante, preocupa que la expansión de los cultivos para energía haya elevado los precios de los alimentos, y algunos científicos han cuestionado los beneficios del denominado biodiésel de primera generación.
Muchos científicos creen que el biodiésel de segunda generación, que podrían hacerse de productos como deshechos municipales, proverán más beneficios ambientales sin competir con cultivos para alimentación.
Este vuelo no transportaba pasajeros y solo uno de sus cuatro motores estaba cargado con ese peculiar combustible ecológico, por lo que solo el 20% de la energía consumida procedía del biodiésel. Branson dijo que las pruebas habían demostrado que era posible volar hasta con un biodiésel en el 40 por ciento de los depósitos.
Uno de los problemas del uso de estos biocombustibles en aviación, es que tienen más posibilidades de congelarse a elevadas altitudes.
Paul Charles, portavoz de Virgin Atlantic, señaló que “es evidente que las emisiones de dióxido de carbono son menores que con el combustible convencional”, y por este motivo consideran que se trata de un hito para el transporte ecológico.
Sin embargo, este tipo de apuestas siguen sin convencer a otros sectores, en especial a los ecologistas. Kenneth Richter, de Amigos de la Tierra, afirmó que "no son más que una distracción sobre las verdaderas soluciones al cambio climático, ya que recientes investigaciones científicas revelan que los biocombustibles logran una reducción muy pequeña de las emisiones". Por su parte, Doug Parr, de Greenpeace, dijo que “se trata de un lavado de imagen de altos vuelos y la única forma de limitar las emisiones es reducir el tráfico aéreo”.





tierra-natural dijo
Esperemos que este tipo de energías de momento alternativas dejen de serlo y sustituyan al escaso y contaminante tipo de combustible actual.
Hace algunos días(1 de marzo) salía del puerto de Valencia el Earthrace, un barco trimarán dispuesto a dar la vuelta al mundo en unos 70 días propulsado por soja.
Este tipo de "excentricidades" como les llaman algunos, pueden dar lugar a un futuro más limpio de contaminación, especialmente en lsa ciudades, donde se hace evidente el exceso de contaminación con ese alo verde que envuelve a ciudades como Madrid, que lástima.
Un Saludo!
1 Abril 2008 | 11:32 AM