Grandilocuencia.
A veces uno queda anonadado con ciertas circunstancias. Sobre todo con aquellas que acontecieron a nuestras espaldas. (Dada la época)
Y que nos une con un presente atípico, aquel que trascenderá décadas dada su atemporalidad.
Este es el vivo ejemplo de esa maniobra, la osadía entre creación/invención.
Norman Mc.Laren narra esta historia de un modo no ortodoxo, en uno de los visuales más brillantes de la historia.
A partir de sus recortes y diseños sonoros, abrió la vertiente hacia nuevas formas de creación, para luego ser absorbidas por artistas de diversas disciplinas (tanto visuales como sonoras).
Presentado en 1952 por el National Film Board of Canada, (para quien supo crear sus vanguardistas episodios), hoy cautiva tanto como ayer… y seguramente mañana...



locaporlaluna dijo
Al parecer hemos estado leyendo el diario y lo visual se ha subido al podio de los sentidos. A posteriori, las palabras fluyen intentando, sólo intentando, reflejar lo que no se puede, la emoción desencadenada por una imagen. Alégrome, estimado Señor Futuro que se dé una vuelta por este cóctel sacándonos de la ignorancia y acercándonos a los creativos, para que tomen un café virtual con nosotros. De paso, le dejo un beso y una gran sonrisa Lucia
4 Octubre 2006 | 04:15 AM