Hace tiempo, la gente que en su día plasmaba sus artículos en Vora Sequia, dieron su apoyo y se alegraron de la victoria del Señor Veiga en las elecciones al candidato socialista para la alcaldía. Pero como el tiempo y el trabajo son los únicos y verdaderos jueces de nuestros actos, los que hoy hacemos posible el día a día de nuestro querido Blog y, visto lo visto, leido lo leido y esperando lo inesperado, tan solo nos preguntamos ¿Dónde coño estás Veiga?¿Qué clase de oposición estás ejerciendo?¿Por qué callas a aquellos de tu partido que realmente si están haciendo oposición?. Pueden gustar más o menos, caer mejor o peor, pero si hoy en día tuviesemos que dar nombres sobre gente que lucha y gente que hace oposición, gente que no se quedó en estado de hibernación cuando perdieron las pasadas elecciones tan solo se nos ocurren un par de ellos. Por esa gente y para que sigan luchando por sus ideales y hagan de la política de Torrent una oposición luchadora... ya que es de esa manera como consiguen dar significado a la palabra democracia.

Unos ratoncitos, jugando sin cuidado en un prado, despertaron a un león que dormía plácidamente al pie de un árbol. La fiera, levantándose de pronto, atrapó entre sus garras al más atrevido de la pandilla.
El ratoncillo, preso de terror, prometió al león que si le perdonaba la vida la emplearía en servirlo; y aunque esta promesa lo hizo reír, el león terminó por soltarlo.
Tiempo después, la fiera cayó en las redes que un cazador le había tendido y como, a pesar de su fuerza, no podía librarse, atronó la selva con sus furiosos rugidos.
El ratoncillo, al oírlo, acudió presuroso y rompió las redes con sus afilados dientes. De esta manera el pequeño exprisionero cumplió su promesa, y salvó la vida del rey de los animales.
El león meditó seriamente en el favor que acababa de recibir y prometió ser en adelante más generoso.

En los cambios de fortuna, los poderosos
necesitan la ayuda de los débiles.