The Crüe is back
Cuando hablamos de sexo, drogas y Rock n' roll, Mötley Crüe son los campeones de liga. Arquetipos del tipo duro, casado con playmates, a punto de matarse a él mismo y a otros, consumidor de todas las drogas conocidas por el hombre. Así es cada miembro de la banda.
Una especie de híbridro entre Kiss y los New York Dolls con una puesta en escena digna de Alice Cooper (con decapitaciones de maniquís y demás parafernalia). Usaban tanta laca que fueron probablemente los mayores culpables de la creación de la etiqueta Hair metal.
Vince Neil (voz) mató en accidente de coche a su copiloto (el batería de Hanoi Rocks), Tommy Lee (batería) se casó con Pamela Anderson y grabaron videos caseros que no incluían el bautizo de sus hijos, Nikki Sixx (bajo) estuvo clinicamente muerto durante varios minutos por sobredosis de heroína -hasta que le inyectaron adrenalina directamente al corazón. De ahí su tema Kickstart my Heart-. Quizá sólo se salve el misterioso Mick Mars (guitarra), que bastante tiene con su enfermedad, espondilitis anquilosante, que terminó por hacer inevitable el trasplante de su cadera por una de plástico en 2004.
Superando salidas de miembros, regresos, disoluciones de la banda, fracasos comerciales, experimentos sonoros en los 90, Mötley Crüe han vuelto con la formación original y con la misma fuerza que tuvieron en su época dorada. Eso sí, rehabilitados y repasados quirujicamente (en el caso de Neil y Mars). Pero lo mejor es que han vuelto para hacer lo que mejor saben hacer: la música que les llevó al exito.
"Saints of Los Angeles" es su nuevo single y el nuevo disco (el primero con la formación original desde hace 11 años y 19 después de su último trabajo 100% Crüe: Dr. Feelgood) verá la luz en junio. A disfrutar mientras duren.


