Categoría: Psicologia y Motivacion
30 Julio 2007
Psicología
Psic. Joseph Chakkal Abajian / josephchakkal@hotmail.com
Que ingenuos, prepotentes somos. Nos etiquetamos de orgullosos, de soberbios, mujeriegos, irresponsables, perezosos, poco expresivos, adictos al trabajo, fuerte de carácter, poco apasionados, etc. y durante años exhibimos -precisamente- esas mismas conductas programadas, en vez de deslastrarnos de esquemas incapacitantes del pasado. Lo paradójico es que no somos nada de eso, pero actuamos como tales. Es decir, “somos lo que pensamos”. Tal convicción hace que “tu apodo favorezca tu conducta”. Así funciona. Lo que tú crees determina tu proceder. Influyen más tus creencias, que tus capacidades. Si crees que puedes, y aplicas una estrategia inteligente en forma constante, lograrás tus objetivos!.. Pero, si crees que no puedes, ese será precisamente el resultado (no podrás), aunque lo reintentes. La convicción “mueve montañas”. Es decisiva. A veces, la creencia es tan (o más) importante que la misma realidad. Lo que hoy es un sueño en la mente de alguien, mañana será una realidad a la vista de todos. Gracias precisamente a que “alguien creyó en un sueño por el cual luchó”, mientras la mayoría le ridiculizaba. Así comienza la mayoría de las grandes obras.
El problema surge cuando los pensamientos y membretes son negativos, en vez de positivos. Cuando reciclamos membretes peyorativos o limitadores en nuestra mente. Cuando tenemos una autoimagen negativa, nos convertimos en nuestros enemigos, al descalificarnos, nuestra mente no diferencia la fantasía de la realidad. Podemos hipnotizar a un sujeto haciéndole creer que “está en medio del Polo Norte” y en cuestión de segundos o pocos minutos temblará de frío, aun cuando permanece en una oficina a temperatura ambiente. ¿Por qué si la realidad es distinta, el sujeto reacciona de esa manera? ¿Es inapropiada su conducta o está respondiendo a sus pensamientos? ¿Por qué no influye más la temperatura ambiente, si esa es la realidad? ¿Por qué tiembla de frío, cuando no hay frío? ¿Qué sucede? ¿Por qué el cuerpo reacciona ante los pensamientos, más que a la realidad?
Si usted se considera poco expresivo, triste, poco afectuoso, eso será lo único que exhibirá. Y no porque no pueda hacerlo diferente, sino porque está convencido de esa fatalidad y de que nada se puede hacer al respecto. Es falso. Sí puede modificarse su actitud... si usted quiere. Pero tiene que concebir tal posibilidad en su mente, primero. Luego vendrán los cambios conductuales. “Dime cómo te ves a ti mismo, y te diré cómo te comportas”. Las etiquetas negativas sólo perpetúan más de lo mismo. Como una profecía que se cumple, una vez anunciada. Pero, vean esta contradicción, maridos o esposas que no dialogan en casa, son perfectos comunicadores en el trabajo. Su oratoria es impecable en el medio laboral, y pobre en el hogar. Intercambian ideas con sus amistades, pero “se desinflan” ante sus seres queridos. ¿Cómo es eso? ¿Puede catalogarse de “impotencia” aquella dificultad sexual que sólo ocurre con la esposa, y no con la amante? ¿Cuando mostramos un desempeño distinto, según la ocasión, podemos calificarnos con un mismo distintivo? Si así fuese, nos comportaríamos igual en todas las circunstancias. Pero, de hecho, generalmente la realidad es otra. Alguien poco comunicativo, sencillamente lo sería con todas las personas, y no con algunas, nada más. Lo paradójico es compartir abiertamente con mis compañeros de trabajo... y “silenciarme” en casa, con mis seres queridos. ¿Qué implica esto? ¿Dificultad de comunicación o silenciamiento selectivo?
Hay que despojarse de esos mitos. Nada de apodos. Nada de adjudicarnos membretes negativos, porque impiden la evolución, el crecimiento y la adaptación. No digas ni te justifiques repetidamente diciendo “yo soy así, soy orgulloso, fuerte de carácter, callado, etc.”.
Primero, porque eso es falso. No hay nada genético en ti, que así lo ratifique. Has aprendido esas conductas, no te pertenecen biológicamente, ni las has heredado. Las copiaste de algún ser querido, como también has copiado algunos puntos de vista.
Somos seres vivos en constante aprendizaje, repetimos o modificamos nuestro proceder, dependiendo de nuestras necesidades. Aunque no siempre nos favorecemos a nosotros mismos. A veces nos perjudicamos con esos términos peyorativos.
Sin etiquetas
Hazte un gran favor, decreta dentro de ti que jamás etiquetarás a nadie, ni menos a ti. Al principio cuesta la modificación de hábitos y programaciones mentales, pero una vez iniciado el nuevo comportamiento, se convertirá en nuevo hábito, al poco tiempo. Nada de juicios negativos contra ti. Deshecha esos términos. Te sentirás mejor, y comprobarás que el daño emocional tenía su asiento en tu propia mente. Por lo tanto, la fuente de bienestar también reside ahí, en la nueva programación mental. Haz una lista escrita de tus cualidades. Pórtala en tu bolsillo, revísala a diario, al menos durante 20 días consecutivos. Observa los cambios en tu actitud y proceder. Nada ha sido al azar. Tiene su explicación. Utiliza estos recursos a tu favor. Puedes cambiar, no te encasilles.
ppmt2007.-
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2 Abril 2007
Arnoldo Claret Véliz
arclave@yahoo.com
La escritura es una actividad que cumple diversas funciones. Por ejemplo, llevar un diario personal en el que vaciemos todas nuestras vivencias diarias, nos permite liberar tensiones, desahogarnos. Está comprobado su carácter terapéutico. Otro aspecto que se desprende del análisis de cómo escribimos, es lo que se conoce como Grafología. Mediante este método podemos conocer detalles relevantes del carácter de una persona y hasta comportamientos íntimos y arraigados.
En los países desarrollados, existen departamentos dirigidos a analizar la manera de escribir de los empleados potenciales, con la finalidad de identificar la ética y honestidad de los mismos, su carácter proactivo, espíritu emprendedor, capacidad para relacionarse, entre otros.
Los organismos de seguridad, también poseen unidades destinadas a determinar o esclarecer aspectos del carácter que llevan a los individuos a delinquir. Usted no se sorprenda, pero son inimaginables los aprendizajes que podemos extraer sobre cualquier ser humano, mediante el análisis de su firma.
Cuando por ejemplo, una letra es ascendente, esto nos muestra un rasgo del carácter positivo. Si por el contrario, la escritura es descendente, refleja cierta negatividad o depresión momentánea. Las redondeces de las palabras escritas, nos hablan de personas muy sensuales. Al escribirse con mucho espacio de separación entre las frases, eso es un síntoma o deseo de aislamiento o de establecer límites en nuestras interacciones con otras personas. Si medimos los ángulos de altura de los trazos de la letra m, su equilibrio entre ellos o sus grados de variación, será un indicador de qué nivel de dedicación, le estamos ofreciendo a nuestras relaciones familiares y sociales.
Hasta las inclinaciones homicidas, así como los atributos o cualidades de un líder se pueden determinar mediante la grafología. De igual manera, otros aspectos como el carácter apasionado de un sujeto o la disposición de éste para mentir.
El sentido o la veracidad del resultado de esta técnica de la grafología, viene dado porque nuestros trazos al escribir, reflejan los impulsos de nuestro corazón. Por eso, al plasmar nuestras letras, no podemos mentir. De igual forma, es importante destacar que nuestra escritura es un reflejo de nuestro estado emocional pasajero. Podemos mantener algunos rasgos, pero la proyección será variable en el tiempo, dependiendo de nuestro estado anímico.
Lo trascendente de la grafología, además de los análisis y hallazgos que nos puede brindar, consiste en cómo podemos aprovecharla para nuestro crecimiento interior y profesional. Por ejemplo, cuando se dé cuenta de que está escribiendo descendiente, coordine su mano para cambiar el sentido y plasme su escritura de manera ascendente. Se percatará que le empieza a cambiar su estado anímico y si está muy negativo empezará a sentirse más optimista. Si desea avivar la pasión en las relaciones con su pareja, dele una forma más redonda a sus letras. Si se siente un poco aislado, trate de no dejar tanto espacio entre las palabras al escribir.
Hasta nuestro carácter negociador se muestra en la escritura. Observe y constatará, cuando está tras cualquier negocio, como sin proponérselo, algunas de sus letras como la g o la t, adquieren la forma de número ocho, que es el número del dinero.
Así que empiece a utilizar la grafología para su evolución y cuando le interese conocer de sobremanera la personalidad de alguien muy especial, por razones de negocios, asociaciones, para establecer una pareja, ingénieselas para conseguir su firma y verá en el análisis que le haga un experto, lo que aquella persona, no es capaz de revelarle o decirle con honestidad.
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17 Marzo 2007
| Emprender y Triunfar
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Amancio E. Ojeda Saavedra
amancio@alianzasdeaprendizaje.com
En una oportunidad, a Miguel A. Cornejo le escuché hablar sobre lo que era “Atreverse”, y hubo 5 frases de las que él dijo, que me hicieron clic, y que preferí adaptarlas con la palabra “Emprender”, y éste fue el resultado.
Emprender es la búsqueda del bien, dejando una estela de generosidad a nuestro paso.
Emprender es lanzarse a triunfar con tal perseverancia hasta llegar a la cima.
Emprender es soñar con los ojos abiertos y luchar hasta convertir nuestras fantasías en realidad.
Emprender es trabajar incansablemente para alcanzar las recompensas que deseamos.
Emprender es hacer uso de nuestra propia libertad, asumiendo dignamente las consecuencias.
Emprender es cumplir una misión, apostando nuestra existencia por servir a nuestros ideales, luchando día a día por lograr un mundo más humano y maravilloso.
Luego de leer esa adaptación, entendí que para poder distinguir a una persona triunfadora, debía preguntarle cómo se relaciona con las proposiciones anteriores, y cómo concibe el triunfar, y si logro captar que sinceramente está convencido con lo que hace, sería para mí una persona de triunfo.
Ser exitoso no forzosamente es ser un triunfador
Existe la tendencia de relacionar el Éxito con el Triunfo, y siento que debe ser al contrario, primero triunfo y luego soy exitoso. Hay miles de historias de personajes que son reconocidos como exitosos, y finalmente se nota que llevan una vida infeliz, llegando a los extremos de quitarse la vida, vivir profundas depresiones, con adicciones al alcohol y las drogas, etc. Esto ocurre, porque encontraron el Éxito antes del Triunfo.
El emprendedor logra trazar un boceto lo adecuadamente claro para saber cuál es el camino, pero lo suficientemente incompleto para comprender que siempre podrá llegar más lejos.
Un emprendedor debe ser un triunfador, porque tiene una razón para vivir, amar, aprender, soñar y dar. |
ppmt2007.-
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25 Febrero 2007
Perdonar es la sincera decisión de exonerar a la persona que le ha herido a usted de toda obligación incurrida cuando cometió el hecho. Es liberar a la persona que le debe de su obligación. Es un regalo que nos damos a nosotros mismos para liberarnos de algo que nos tiene atrapados. Si no perdonamos estaremos atados a las ofensas o situaciones vividas. Por ejemplo podemos pasar muchos años llenos de rencor por algo que nos hicieron o dijeron cuándo estábamos pequeños y hoy somos adultos. Cuando perdonamos soltamos a la persona que nos hizo daño y dejamos ir lo que nos dijo o hizo.
Muchos de los problemas que las personas vivimos es por falta de perdón, pues esto genera enojo, amargura, resentimientos, hostilidad. Contrario a lo que se cree, la falta de perdón le hace daño a la persona que no perdona y no al que ofende. La falta de perdón esclaviza y la persona vive pendiente de lo que le hicieron. Por el contrario el ofensor probablemente ni se acuerde de lo que dijo o hizo o probablemente ni cuenta se halla dado de que ofendió, caemos en un círculo en donde nos negamos a perdonar por esperar a que nos pidan perdón dejando y depositando en los otros nuestro crecimiento personal.
“El que no perdona siempre pierde”
El perdonar no significa que se borran los recuerdos que nos lastiman, es abandonar mi orgullo y desatarme de esos sentimientos que me enferman. No es dejar que me hagan y me digan lo que sea, por el contrario es aprender a poner límites y tomar la decisión de que yo no puedo evitar que los demás me hagan daño pero sí puedo evitar que eso me afecte. Debemos interiorizar que contrario a lo que nos han enseñado “ojo por ojo diente por diente”, la falta de perdón nos esclaviza. Perdonar muchas veces puede dolernos pues es más fácil echarle la culpa a los demás en lugar de decidir perdonar. Constantemente oímos frases como: “por qué tengo que perdonarlo si ellos fueron los que me hirieron, “yo no pido perdón hasta que me lo pidan”, “yo no tengo que perdonar porque yo no hice nada”, “si lo perdono es decirle que no importa lo que hizo”. Sin embargo, entendamos que perdonar es librarnos de las cargas que llevamos y lograr tener paz nosotros mismos.
Perdonar...
...es dar vuelta a la llave, abrir la puerta de la celda y dejar el prisionero libre.
...es escribir en grande “nadie me debe nada”.
...es bajar el mazo en un tribunal y pronunciar “inocente”.
...es echar toda la basura y suciedad, dejando la casa limpia y fresca
¿Por qué debemos perdonar?
Para ser libre del resentimiento y la amargura (agobio, disgusto, pena, tristeza, dolor, enojo, sufrimiento,
Para alcanzar mi estabilidad emocional (sentimientos de inferioridad, límites, autoestima).
Para evitar enfermedades psicosomáticas. Si yo no hablo mi cuerpo habla, se enferma.
Para encontrarme y amarme( tener seguridad, paz, amor, gozo.
Para no contaminar a otros.
¿A quién debemos perdonar?
A mí mismo
A Dios
A mis padres
A mi pareja
A mis hijos
A toda aquella persona que me hizo daño.
Algunos consejos para perdonar:
1- Interiorice que el perdón no es justificar a los demás ni permitir que me hieran.
2- Es reconocer que yo soy el responsable de mi crecimiento personal y que no puedo evitar que me hieran pero sí que eso me afecte.
3- Decida perdonar.
4- Para perdonar no necesita decírselo a la persona ni reclamarle. Recuerde que lo que usted busca es liberarse usted.
5- Busque un lugar donde esté sólo y haga este ejercicio:
Reconozca y confiese que tiene resentimientos y confróntelos:
- Recordándolos
- Identificando lo que siento
- Escríbalos
- Diga el nombre de la persona en voz alta y reclámele
- Decida perdonar: tomo la decisión de perdonar a…. por lo que me hizo o dijo.
- Decir “Te Perdono”. Tomar la decisión de perdonar y decir te perdono….
- Dígale te dejo libre, te perdono.
- Si la persona es todavía parte de su vida acéptela y no trate de cambiarla
6-Rechace esa(s) herida(s) del pasado, y heridas futuras:
- Cuidando nuestro ser interior.
- Rechazando comentarios referidos a nuestra herida.
- No acumule tensiones, sobre esa(s) persona(s).
- Cada vez que se acuerde de la herida: diga yo decido perdonar.
7-Reconocer que todos fallamos y que hemos necesitado que nos perdonen
8-El perdón es un proceso: cada vez que recuerde el daño que le hicieron diga: yo decido perdonar.
9-Hacer una auto evaluación constante para detectar heridas y repetir el proceso.
Laura Álvarez
MSc. Psicología Clínica
lalvarez@saborysalud.com
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