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iriadevila

Categoría: diseño de información

3 Marzo 2006

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA TECNOLOGÍA: INFLUENCIAS EN LAS INSTITUCIONES DE LA SOCIEDAD

Los medios de comunicación se han valido desde un principio de la tecnología para hacer valer su sentido informativo. La tecnología hace que la comunicación de masas crezca cada día más, desde el punto de vista de que las fronteras van siendo eliminadas, las personas pueden acceder cada vez de una forma más rápida y accesible a la información, aunque quizás no de forma más veraz.
La tecnología y la comunicación han dado lugar a la aparición de la comunicación de masas, un tipo de comunicación que lleva información a grandes grupos de gente, a través de los medios masivos.
La tecnología hace a los medios de comunicación e introduce en ellos un aspecto de universalidad. Con los avances de este conjunto de técnicas, la información fluye sin límites por todo el mundo. Internet ha supuesto la caída de muros entre las culturas del mundo y ha servido para acercarlas; acercarlas hasta un punto peligroso porque en muchos casos las identidades culturales aún no acaban de entenderse o de respetarse.
Esta evolución ha supuesto para las organizaciones e instituciones de todo el mundo un vuelco en su comunicación interna. Lo que es privado hoy, mañana puede ser franqueado por cualquier ínter nauta.
La tecnología supone para los medios de comunicación su vía “revolucionaria”, su capacidad decisoria, su poder de movilización y adaptación de las masas. Esta postura es compartida por la Escuela de Francfort, que se plantea inicialmente el potencial revolucionario de los nuevos medios de comunicación. Así explica Miquel Rodrigo Alsina la visión de esta Escuela sobre el papel de la tecnología en la comunicación:

“El cine podría ser el instrumento perfecto para permitir la participación de las masas en los procesos culturales. La radio se habría de convertir en el medio de información por excelencia. Sus características tecnológicas le permitían llevar todos los acontecimientos históricos a todas las casas. La fotografía también podía ser un instrumento revolucionario al acercar la realidad histórica a la realidad cotidiana de cada receptor. (…) Parece inevitable que cada vez que aparece un nuevo medio de comunicación se plantee su potencial revolucionario, al menos en el sentido de propiciar un cambio social en alguna dirección. (…) Pero una cosa es el potencial comunicativo de un medio y otra distinta es el uso social que el sistema social potencia. (…) Las posibilidades revolucionarias de los medios se confrontaron con la realidad política de su utilización, que los va a convertir en máquinas de manipulación política. La tecnología informativa se va a convertir en un agente de control social, en un freno al cambio social.”

Las instituciones de la sociedad se ven modificadas por la comunicación de masas, la cual se convierte en un instrumento de legitimación de nuevos significados, de estabilización de los ya existentes o de alteración de lo anteriormente construido.
La tecnología informativa ha tenido sus más y sus menos a lo largo de la historia. No se debe calificar como algo bueno o malo para la sociedad puesto que su utilidad social dependerá en gran parte del poder que las dirija o las controle. Así, podemos decir, por citar una de las grandes “intervenciones” tecnológicas, que la telegrafía sin hilos supuso un importante elemento tecnológico cuando el hundimiento del Titanic, ya que de no ser por ello, el resto del mundo tardaría semanas en enterarse de la tragedia ocurrida; sin embargo la utilización nazi (y en general en casi cualquier proceso bélico) de los medios de comunicación de masas (radio, cine, prensa…) ha tenido un carácter asimilatorio de la ciudadanía, que lejos está del carácter informativo que primaba en el primer ejemplo.
De este modo podemos concluir que la tecnología supone para la comunicación de masas un soporte “natural” que modifica las sociedades en las que aparece, cambiando dentro de ellas hábitos, valores e instituciones.

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3 Marzo 2006

COMUNICACIÓN INTERCULTURAL Y MEDIOS MASIVOS: EL DECLIVE DE LA COMUNICACIÓN EN LA SOCIEDAD.

¿Qué pasa con la comunicación?
Después de todo… y precisamente ahora, cuando tenemos en nuestras manos la oportunidad de frenar un conflicto entre vecinos, nos olvidamos de lo que significa y de lo que podríamos lograr con ella. Un problema: la malversación o tergiversación de la información por los medios de comunicación.

¿Qué es comunicarse, qué es comunicación? Una de sus muchas definiciones podría ser la que se acerca desde una perspectiva simbólica, la cual enfoca la comunicación no sólo como un proceso meramente relacional, sino como un transcurso entre dos o más personas en el que se comparte información intencionadamente, es decir, que varios actores tienen la finalidad de entenderse y conocerse mediante la transmisión de un símbolo que les ayuda a expresarse y a interpretarse respectivamente.
Esta perspectiva sirve para introducir el concepto de comunicación de masas, una comunicación interpersonal, institucional y recientemente comercial al mismo tiempo; un tipo de comunicación que se basa en el intercambio de información entre muchas personas a través de distintos medios y soportes. Y es debido a esto, que la ciencia que la estudia ha recibido en nuestro país el nombre de “teorías de la información”.
Me parece especialmente interesante hacer hincapié en este tipo de teorías dada la importantísima influencia que la comunicación masiva, o comunicación mediada, según otros autores, tiene hoy en día en nuestras vidas, tal y como hago referencia en las primeras líneas. Esta importancia crece en una progresión directamente proporcional a la evolución de la tecnología inmersa en los medios de comunicación. La comunicación de masas rompe fronteras con esta evolución y se ve desbordada al mismo tiempo por ella, ya que esto hace prácticamente imposible un estudio completo de su desarrollo.

QUÉ SUPONE LA COMUNICACIÓN PARA NOSOTROS: LA COM DE MASAS E INTERCULTURAL

Para definir lo que la comunicación de masas supone para nosotros, podemos acercarnos a lo que opinan distintas teorías o apartados de la comunicación sobre el fenómeno masivo. Una de las más importantes desde mi punto de vista es la comunicación intercultural:
La correlación entre cualquier proceso comunicativo es clara, por eso ni la comunicación mediada puede dejar de tener en cuenta a la comunicación interpersonal, ni la comunicación interpersonal puede estudiarse sin tener en cuenta el contexto cultural y la comunicación de masas. Un ejemplo claro de esto lo tendríamos en que muchas de las imágenes e ideas que tenemos sobre culturas remotas han sido suministradas por los medios de comunicación (donde yace un importante problema, a mi modo de ver). La comunicación intercultural es un “ámbito privilegiado para resaltar las relaciones entre la comunicación interpersonal y la mediada”. La comunicación intercultural, así como la interpersonal y la mediada, une la comunicación y la cultura.
La comunicación intercultural me servirá para exponer un problema social que nos viene absorbiendo sobre todo desde la comercialización y politización de los medios de comunicación de masas; y es que nos encontramos frente a una clara “guerra cultural” creada por la influencia que ejercen sobre nosotros. Crean nuestra identidad cultural y casi se pude decir que la enfrentan contra las diferentes a la nuestra. Y es que, tal y como recoge Miquel Rodrigo Alsina en una de sus obras sobre este concepto, “la identidad cultural no es un concepto pacífico”, en absoluto. Los medios de comunicación usan esta identidad políticamente, lo que trae consecuencias bastante nefastas, tal y como podemos observar en la actualidad con la polémica que se ha generado entre oriente y occidente, o más bien, entre musulmanes radicales y países occidentales.
Los medios de comunicación actúan como un proceso socializador: Los niños reciben experiencias por los medios, lo que influye en su desarrollo personal, del mismo modo que en la interacción con otras personas y el entorno. De este modo, se crean las identidades personales y culturales de una sociedad. Se proponen modelos de identidad tanto intraculturales como extraculturales. Y es aquí donde empieza el “problema”; en la interpretación, o mejor dicho, en la plasmación de la información que acerca de ellas se da. El tratamiento de la información internacional por parte de los medios es, en la mayoría de los casos, etnocéntrica. El “otro” se convierte en algo abstracto, en un estereotipo cualificado por una de sus características más sobresalientes que ni siquiera comparten la mayoría de los integrantes de un grupo. Es así como cada día hablamos de “los musulmanes”, “los americanos”, “los comunistas”… y una larga lista que no vale la pena ponerse a enumerar.
Los medios de comunicación se ven perjudicados por la rapidez con la que deben operar; rapidez que paradójicamente demanda el mercado que al fin y al cabo se ve perjudicado por la misma. Así, dividen la sociedad en términos lo más simples posibles, de modo que las noticias puedan ser accesibles a casi cualquier ciudadano; pero se acaban dejando datos por el camino. Se emplean estereotipos; el periodista no dispone del tiempo que debiera para una “autorreflexión y autocrítica sobre el propio discurso” para evaluar la incidencia de lo que va a decir o hacer (¡o dibujar!) en la sociedad, no sólo a la que aparentemente se dirige.
Los cambios culturales y sociales a los que nos vemos sometidos se explican bajo el término de identidad cultural. Éste, puede servirnos para afianzar nuestras relaciones con esos desconocidos; esos Otros que pueden ser presentados de forma humanizada y personalizada, entre los que no sólo destaquen las diferencias con nosotros sino también las semejanzas; o un término que puede separarnos, fragmentarnos culturalmente por no saber integrar cultura y comunicación, la comunicación interpersonal y la comunicación de masas.
Nos comunicamos, pues, entre culturas. Una especie de culturas estereotipadas creadas por los medios de comunicación que en la mayoría de los casos nos representan de cara al exterior. Pero, ¿qué grado de “culpabilidad” se puede decir que tienen los medios masivos en esto?, ¿cuál es el papel que desempeñan en la comunicación de masas y en la configuración de nuestra sociedad pluricultural? Para dar respuesta a estas preguntas vale la pena sumergirse en perspectivas interpretativas o críticas como las que ofrecen La escuela de Palo Alto y el interaccionismo simbólico y la Escuela de Francfort o la economía política, respectivamente:
Como señala Montero (1994:51): Desde la perspectiva interpretativa, “la comunicación de masas puede establecer nuevos significados, estabilizar los ya existentes o, por el contrario, alterar el contenido. Los medios de comunicación pueden ejercer una labor constante de definición de los universos simbólicos y de reforzamiento de la distribución social de conocimiento. En definitiva, se convierten en un instrumento de legitimación y, a su vez, de modificación de las instituciones en la sociedad”.
Para el interaccionismo simbólico, la sociedad puede ser entendida como un sistema de significados compartidos; un producto de la interacción comunicativa. Las realidades sociales son construcciones de significado que han sido establecidas por la participación de las personas en la interacción simbólica que se produce en la sociedad. Así, las interpretaciones individuales y colectivas pasan a ser socialmente convenidas e individualmente internalizadas. Una realidad social al ser compartida por un grupo social pasa a ser patrimonio del sentido común de dicho grupo.
La Escuela de Francfort plantea un problema de manipulación protagonizado por los medios de comunicación. Hablan de una manipulación masiva y de una cultura de masas que constituye una vulgarización nefasta de la cultura. La industria de la cultura (propuesta por Adorno y Horkheimer) supone para ellos la imposición de determinadas representaciones colectivas, que son la ideología fundamental de las sociedades avanzadas. La pseudocultura y la unidimensionalidad son, desde su punto de vista, grandes lacras de la sociedad que contribuyen a la absorción crítica del ciudadano.
La economía política, por su parte, hace una reflexión sobre el papel de los medios de comunicación de masas a partir de las coordenadas económicas. Centra su búsqueda en la red de intereses económicos que determinan el funcionamiento de los medios de comunicación y también se plantea cómo construyen una ideología a partir de sus discursos y cómo esto incide en la sociedad. Creen que la historia de la investigación de la comunicación de masas es la historia de los intereses capitalistas en el uso de los medios de comunicación de masas. Hablan de la creación de una serie de valores por parte de la clase dominante de camino a su perpetuación en el poder; por un lado, dentro de su propia sociedad y, por otro, fuera de la propia sociedad con fines imperialistas (imperialismo cultural).

CONCLUSIÓN
¿Cuál es la conclusión? Entre unas perspectivas más críticas que otras, lo que podemos sacar en claro, o por lo menos, lo que yo, es que nuestros días se ven ampliamente manipulados por la información uniformizada que recibimos a través de los medios, revisada por los grupos más poderosos del planeta que no hacen demasiado caso de las culturas que componen todo nuestro mundo, sino que avanzan alentados por la posibilidad del imperialismo cultural que tantos conflictos nos ocasiona, tal y como podemos comprobar hoy por hoy.

¿Qué ha pasado con la comunicación en nuestra sociedad? ¿A dónde ha ido a parar ese fin último de intercambio de información y de interés por conocer a los demás que encierra la comunicación? No sé, lo habremos dejado escapar… ¡el diálogo se nos ha escapado!

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Sobre mí

Me llamo Iria y vivo en Pontevedra (menos los fines de semana!). Estudio Publicidad y Relaciones Públicas; me encantan los idiomas, los temas de actualidad y todo lo que tenga que ver con los temas nacionales y culturales. mi dirección es iriadevila(arroba)wanadoo(punto)es

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