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Lost in Tokyo

Relato de mis experiencias en una nueva etapa de mi vida: la independencia y en Tokyo (por eso, ando algo perdida).

Categoría: Té

14 Abril 2008

Sadō (茶道): cumpliendo un sueño

Sadō (y no, no es lo que estáis pensando algunos de mente enferma) es la palabra japonesa para la ceremonia del té. A mí, como muchos ya sabéis, el té me apasiona, me encanta. En España bebía muchísimo té (especialmente verde) aunque cometía el sacrilegio de tomarlo con azúcar, algo que, por supuesto, ahora no hago. Pero es que además me llamaba la atención todo lo que rodeaba el mundo del té en Japón, donde tradicionalmente beber té se convierte en todo un ritual que tiene relación con la arquitectura, la jardinería, la ropa, la cerámica, la caligrafía e incluso la cerámica. Servir una taza de té forma parte de un complejo ritual que los japoneses han desarrollado durante siglos. Y esto es el sadō, literalmente "camino del té". Como digo involucra muchas otras artes. Por ejemplo, el bol (茶わん chawan) donde se bebe el té, es una verdadera obra de arte de cerámica (aunque a la vista parece algo pobre, pero ahí radica su belleza, en su sencillez, en sus sombras, en su irregularidad única) y a veces alguno llega a valer millones. La habitación donde se celebra la ceremonia tiene un espacio, llamado tokonoma, donde se coloca una caligrafía y un arreglo floral. El maestro de té deberá elegirlos cuidadosamente según los invitados y la época del año.

A mí todo esto que he explicado más arriba me atraía muchísimo y cuando ya sabía que me venía a vivir a Japón, decidí que era algo que quería aprender. Sin embargo, ya llevaba en Tokyo 1 año y 9 meses y aún no había cumplido este sueño ¿por qué? Primero porque, aunque hay muchísimos lugares donde estudiar, yo no sabía dónde buscar. Clases de artes marciales o incluso de caligrafía son muy populares y hay información también en inglés pero de esto, no encontraba nada, al menos nada en un idioma comprensible para mí (el japonés escrito es aún muy difícil). Y segundo, es que las clases son para japoneses y por tanto, todo en japonés, lo que me imponía cierto respeto.

Sin embargo, hace unos dos meses una estudiante me habló de un centro cultural donde se ofrecen todo tipo de clases (y cuando digo todo tipo es todo tipo, hay todos los cursos, clases y enseñanzas que podamos imaginar) y también había diferentes cursos de ceremonia del té.

En el sadō hay muchas escuelas o tipos diferentes. Las dos más conocidas son Omote Senke (senke significa 'escuela') y Ura Senke. Sin embargo, yo sólo podía asistir a clases los domingos y ese día, el estilo que se aprende se llama Edo Senke, menos conocido pero muy interesante, creo, porque es propio de Tokio.

Fui a preguntar por las clases con una amiga japonesa que me ayudó a enterarme un poquillo de las condiciones y demás. Yo tenía miedo de que hubiera algún problema por el hecho de ser extranjera pero a ellos más les preocupaba por mí que por ellos. Así que me ofrecieron ir a la primera clase sólo como oyente, a lo que ellos llaman una 見学 kengaku ('sólo mirar'). Y a esta fue a la clase a la que fui el domingo por primera vez.

¿Y qué tal? Me encantó, no me defraudó nada aunque no entendí bastantes cosillas (por el idioma) y me di cuenta de lo difícil qué es. Ahora entiendo a algunos estudiantes míos que decían que llevaban aprendiendo sadō más de 20 años y aún no lo dominaban. Cada movimiento, cada gesto, cada paso, cada colocación de un objeto, está absolutamente estudiado y controlado. El primer día éramos tres chicas nuevas y ya en la clase había más chicas (y algún chico) que ya llevan más tiempo estudiando y que enseñan las cosas básicas junto a las profesoras. La clase es en una habitación típica japonesa. Como llegué bastante pronto (la primera) pude hacer una foto furtivamente (porque no creo que esté bien hacerla) de esa clase:

Es un aula que parece formada por dos. puesto que es bastante grande y tiene dos tokonoma. En la parte izquierda (no se ve) hay un gran ventanal desde el que hay vistas de Shinjuku (es el cuarto piso, aunque el edificio tiene como 50, je, je). Al fondo veis a una de las profesoras haciendo preparativos.

Este primer día empezamos recibiendo un tazón de matcha de la profesora con su correspondiente dulce. Después estuvimos practicando algunas cosas, sobre todo como manejar uno de los pañuelos (luego os pongo foto y os explico más) que no es nada fácil. Hay que saber como doblarlo y todo tiene un proceso. También como limpiar el bol, como guardarlo en el obi, etc. También aprendimos un poquito cómo entrar en el salón de té, qué pasos dar y cómo sentarse y levantarse. Creo que sabéis que durante la ceremonia del té siempre hay que estar sentado en 正座 seiza que es con las rodillas dobladas y el culo sobre los talones, apoyando el cuerpo, por tanto, en los gemelos. Muchos japoneses ahora no aguantan mucho tiempo pero a mí no me cuesta mucho trabajo, la verdad. Puedo estar mucho tiempo así sentada. Esto de los pasitos y caminar es también bastante difícil, porque cambia el pie con el que se sale, por ejemplo, según donde esté la pared o dónde se sitúen los invitados.

Aunque, como digo, la clase para mí era sólo para mirar, la verdad es que pude practicar bastante y me di cuenta de lo torpe que soy. Después de las dos horas, salí encantada y extasiada. La verdad es que me pareció precioso y aún tengo más ganas de aprender pero sé que no será fácil y tendré que practicar mucho. Así que decidí matricularme. Las clases creo que no son nada caras. Son dos domingos al mes (el segundo y el cuarto) durante dos horas. Tres meses de clases, es decir 6 días (12 horas) cuesta 15750 yenes. A eso le tengo que sumar 5250 de matrícula o inscripción (por ser la primera vez que entro en este centro cultural) y 3780 de gastos de clase. En total 24 780 yenes. Si hacemos una división (entre 12 horas de clase), pagando todo ese dinero, me sale la hora a 2065 yenes, unos 12 euros.

Sin embargo, aún tuve que pagar más dinero para comprar los utensilios que se necesitan para seguir las clases. Aquí veis el conjunto:

Y ahora voy a intentar explicar un poquito, qué es cada cosa:

1) Chafukusa. Es el pañuelo con el que estuve practicando. Tiene dos caras porque es importante la diferencia y sirve de referencia para dobleces y demás. Fue lo más caro de todo. No es muy grande (unos 20 cms. calculo) y cuesta 5600 yenes (un poco más de 30 euros):

2) Kofukusa. Es otro pañuelo y la verdad es que aún no sé para qué sirve. Os iré informando.

3) Kaesi (los papeles) y Youji. Esos papelitos es lo único que no me compré porque ya tenía. Sirven para colocar los dulces encima, como una especie de servilletas. El utensilio de metal, aún ni idea

4) Sensu o abanico. Se ve en la primera foto que os he puesto de conjunto. Este abanico se pone (cerrado) en horizontal delante de las piernas para marcar la separación entre el estudiante y el maestro.

La verdad es que estoy muy muy contenta de poder, al fin, aprender ceremonia del té. Y como además es todo en japonés pues, de paso, espero poder mejorar un poco mi comprensión oral del japonés porque ya el otro día hubo alguna situación divertida. Menos mal que se aprender mirando e imitando. Espero seguir contándoos como progreso. La próxima clase será el 27 de abril. Este tipo de cosas y aprendizaje son las que me llenan y me hacen salir sonriendo y un poquito más feliz.

Y cuando aprenda un poquillo, quedáis todos invitados a una mini ceremonia de té.

Saludos teteros a tod@s

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Sobre mí

28 años. Profesora de español en Tokyo. A veces perdida, a veces me encuentro. En cualquier caso, viviendo y descubriendo nuevas cosas cada día. Pero seguiré contandoos mis experiencias en este raro y peculiar país.

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