Después de casi 2 años en la Coctelera, este blog se muda a su propio dominio. Me he sentido muy a gusto aquí pero es momento de comenzar otra etapa, con más libertad y un diseño propio.
Espero que me sigáis leyendo por allí y por favor, decidme qué os parece y haced todas las sugerencias que queráis.
El pasado 12 de octubre, con motivo de la fiesta de la Hispanidad, los españoles residentes en Japón fuimos invitados a la embajada de España (situada en la zona de Roppongi) para celebrarlo. El año anterior no había podido ir porque tenía que trabajar pero, esta vez, tenía la mañana libre y pude pasarme un rato.
A la fiesta la verdad es que la gente iba más que "peripuesta" y resultaba extraño ver tantas caras japonesas entre españoles, conversaciones en castellano, patas de jamón y platos de paella. Se supone que es un punto de encuentro para los que estamos fuera de nuestro país aunque en realidad se convierte en una competición de algunas personas por mostrar el mejor traje y conocer a más y más personas (ya sabéis, hacer contactos y esas cosas). Además en la mesa del jamón y la paella había bastante cola. Si es que la comida española, sigue siendo de las mejores: jamón, quesos, paella, carne, fideuá...
Y hasta habían instalado una máquina para hacer churros y una gran sartén para freírlos:
Y entre tanta comida, no faltaba Micko, nuestro particular tuno:
Y aquí un grupo de españoles disfrutando de las bebidas y los manjares (y en la segunda foto, yo misma, jajajaja):
Y para terminar, una panorámica general de los asistentes a la fiesta (trajes y vestidos por doquier...):
Creo que casi todo el que tiene un blog sobre Japón ha hablado de Tsukiji, el mercado de pescado de Tokyo, por lo tanto, no creo que esta entrada sea muy original. Sin embargo, no puedo dejar de hablar de él porque cuando lo visité (en agosto del año pasado cuando Dani vino a verme) quedé fascinada. A Dani y a mí siempre nos habían gustado mucho las lonjas y, sobre todo él quería visitar la de Tokyo por ser la más famosa. No habíamos ido antes ni en nuestro primer viaje a Japón ni en su anterior visita por el tremendo madrugón que hay que darse para poder ver alguna subasta de atún. Nosotros llegamos a las 6:07 de la mañana, bastante tarde para lo que recomiendan las guías (que aconsejan llegar allí a eso de las 5 de la mañana) pero es que antes no teníamos tren desde mi casa. De hecho, cuando llegamos, ya prácticamente estaba acabada. A pesar de todo, pudimos ver una.
La verdad es que este mercado se ha convertido en algo totalmente turístico y a esas intempestivas horas, había bastantes extranjeros caminando entre los pescados y sacando fotos. Lo cierto es que el suelo de la zona del atún estaba cubierto por grandes atunes rojos y se podía andar entre ellos:
El comprador, coge su mercancía y la lleva en su carrito motorizado, de los que está llena toda la zona y a veces se convierte en un verdadero peligro:
Y en la siguiente foto podéis ver el tamaño de algunos de estos bonitos:
Muchos de los compradores tienen unas herramientas de metal con las que prueban el pescado crudo (y congelado). Cogen un pequeño trozo y después lo escupen. Pero además hay filetes de muestra de cada uno de los ejemplares:
Como he dicho antes, tuvimos la suerte de ver una subasta. En ella, el vendedor va gritando (su sonido se me asemejaba al de un pato) y los compradores levantan ligeramente la mano y con eso queda todo apalabrado. Era bastante impresionante y para muestra, este vídeo:
Aunque no se entendiera nada, me encantó esta venta y es una visita que realmente recomiendo. Tiene algo cautivador y ver la forma en que se entienden, la viveza del pescado y la mezcla de colores naturales, producen una atmósfera muy especial.
El resto de la lonja está llena de puestos de diferentes tamaños y con distintas variedades de pescados y mariscos.
Los pasillos entre un puesto y otro son muy estrechos y el suelo está cubierto de agua, restos de pescado y sangre por lo que, si lo visitáis, os sugiero que llevéis un buen calzado y no unas simples sandalias como yo (era verano) que además se me rompieron así que acabé de agüilla sucia hasta casi el corvejón.
En algunos de esos puestos se puede ver como cortan el atún recién comprado. Podéis verlo en una foto y un vídeo:
En esta zona de puestos también observamos como destripaban y cortaban anguilas ¡en vivo!
El caos se complementa con la caótica circulación por todas partes de unos extraños vehículos que llevan el motor delante cubierto por con un cilindro y con espacio detrás para transportar la carga. Circulan a gran velocidad y sin parecer respetar ningún código de tráfico. También pasaban camiones, bicicletas así como diferentes vehículos.
En la entrada de Tsukiji hay numerosos puestos para comer sushi y sashimi pero ¡preparaos para las largas colas!
En resumen, no por típica es menos interesante esta visita. Realmente es muy muy recomendable pero para disfrutar bien hay que llegar antes de las cinco y media de la mañana. Si visitáis Tokyo, no dejéis de reservar un día en vuestra ruta para ver esta impresionante lonja.
Si la semana pasada dediqué un post a mi primera nevada en Tokyo, tengo que volver a tocar el tema porque ayer domingo tres de febrero volvió a nevar, y esta vez de forma muchíiiisimo más copiosa. La verdad es que ha sido una nevada de campeonato. Así que salí de casa dispuesta a tomar más fotos y esta vez han sido mucho más invernales que las anteriores, ya que en algunas zonas se acumularon más de 7 centímetros de nieve.
Cerca de mi casa la nieve hacía peligrosas las calles y los esforzados dependientes la quitaban con palas y, por ello, se acumulaba en los laterales. Hoy os pongo algunas fotos cercanas a mi casa y así de paso conocéis un poco como es la zona donde vivo:
Y un detalle de los carámbanos que formó la nieve en algunos lugares:
Para hacer más fotos fui a un parque bastante bonito que está cerca de mi casa y al que también había ido para poder ver las hojas rojas del momiji o arce rojo japonés (sobre ello ya os mostré fotos en un post que podéis comparar con éste):
Cerca de esta última foto había un reloj, así que... ¿queréis saber a qué hora hice las fotos (hora japonesa, en España ¡a restar 8!)?:
Para que veáis la profundidad de la capa de nieve, una imagen de mis huellas recién hechas y otra de mis pies después sobre la blanca superficie:
En este parque existe un museo de casas al aire libre llamado "Nihon Minkaen" que ya he visitado dos veces pero del que aún no he escrito. Es realmente interesante pues son casas reales allí trasladadas desde todas las regiones de Japón (y de diferentes épocas). Como ya había ido dos veces, aunque las imágenes hubieran sido bonitas, no entré (hacía mucho frío y hay que pagar dinero) pero hice algunas fotos desde la entrada:
Cuando salí de este parque, pese a mis zapatillas que yo creía impermeables, mis pies bailaban en un charco de agua. Al llegar a casa, me cambié de calzado y descubrí un pequeño estanque en el interior de mi calzado. Ya podéis imaginar el color (y temperatura) de mis pies. Pero lejos de arredrarme, cogí el tren y me fui a Shinjuku (porque además tenía que hacer algunas compras) donde hice más fotos. Creo que no es algo habitual ver Shinjuku con esta cantidad de nieve. Las tomas son de la llamada "Southern Terrace", donde está el Takashimaya o el Kinokuniya y desde donde hay una excelente vista de la famosa torre de NTT Docomo. Aquí os cuelgo algunas:
En la siguiente podéis ver una buena acumulación de nieve en el centro, algo increíble si tenemos en cuenta que es un lugar que atraviesan MILES de personas cada día. La nevada fue simplemente impresionante:
Y como última foto, una de las vías con un tren de mi línea (Odakyu) alejándose:
Bueno, pues como hice muchísimas fotos y no quería colapsaros con todas, los que tengáis más interés podéis ver muchas más (sobre todo del parque) en este álbum.
La semana pasada hacía muchísimo frío en Tokyo, un frío de esos que cortan la cara. En todas las previsiones meteorológicas anunciaban nieve desde el domingo pero, pasaban los días, y parecía que la nieve no acababa de llegar. Y, cuando parecía que ya habían disminuido las posibilidades de precipitaciones níveas, de repente, me despierto el miércoles por la mañana, descorro las cortinas y... esto es lo que veo a través de las ventanas de mi terraza:
¡Estaba cayendo una copiosa nevada!, aunque no había cuajado demasiado. Pese a que me moría de sueño y me daba bastante pereza abandonar el calorcito de mi futón (los que me conocéis personalmente ya sabéis lo dormilona que soy y como la cama suele atraparme entre sus sábanas), mis ansias de ver Tokyo bajo la nieve superaron esta pereza. No entraba a trabajar hasta las 15:00 y más o menos eran las 10. Como me apetecía ver nieve en alguna zona tradicional o antigua de Tokyo, decidí ir al templo Meiji Jingu, un templo sintoísta (muy famoso) situado en pleno corazón de Harajuku (zona conocida por el famoso cosplay, ya sabéis, las chicas y chicos vestidos como sus personajes de manga o antiguas muñecas peponas como ya pudisteis leer en algunos posts).
Sin embargo, ya desde el tren tomé algunas fotografías pues era mi primera nevada en Tokyo y la verdad es que el paisaje era bastante diferente a pesar de que la nieve no cubría todo:
A la entrada del parque Yoyogi (en Yoyogi-Koen es donde está este templo) aún no había cuajado tanto la nieve pero en ese momento nevaba intensamente y ya comenzaba a acumularse más:
Ya sabéis (sobre todo si me leéis asiduamente) que todos los templos sintoístas están precedidos de un torii, esa especie de arco cuadrado, generalmente de madera. El de Meiji Jingu es muy grande y está en mitad de un camino del parque y lo he visto muchas veces, sin embargo, contemplarlo bajo la nieve, lo hacía diferente ante mis ojos:
Y hasta las lámparas del camino parecían diluirse entre los copos que no cesaban de caer intensamente (y ya de paso calarme, pues aunque llevaba gorro y manoplas, no tenía paraguas y poco a poco, el agua iba llegando a mis pies, manos y pelo):
Y a la entrada del propio recinto del templo hay otro torii que, a lo lejos, apenas se veía por la lluvia de nieve:
Y otros edificios del templo, que me parecían aún más japoneses ajo el manto blanco (realmente salir de la cama, mereció la pena pese al frío y el sueño):
Entre la entrada de Meiji Jingu y el pabellón principal (donde los fieles rezan) hay un patio cuadrado, donde varios trabajadores del templo se afanaban en quitar la nieve por medio de palas y una carretilla. De este modo el camino quedaba limpio y seguro pero, a los lados, la nieve seguía acumulándose:
En estos dos vídeos podéis ver a los esforzados curritos quitando la nieve, esos sí de una ordenada y organizada forma nipona. Y después como la colocan en la carretilla, donde se observa la cantidad de nieve que se acumuló en poco tiempo. En amos vídeos se aprecia claramente la intensidad de la nevada del momento:
Las dos siguientes fotos están tomadas desde la zona donde se reza y los fieles dan las famosas palmadas. Las personas que están orando, tenían delante esta perspectiva:
Y una última toma desde un ángulo original:
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Ya sabéis que ahora podéis ver todas mis fotos en Flickr. Éstas están en la carpeta "Nieve sobre Tokyo". Podéis ver más que las que he colgado en este artículo y allí se pueden ampliar y verlas en grande (con la lupa que está en la esquina superior izquierda). Si os gustan os las podéis descargar. Asimismo, en el margen derecho de este blog tenéis una muestra aleatoria de todas mis fotos; podéis pinchar sobre ellas y verlas en grande. ¡Espero que os gusten!
Muchas gracias a tod@s
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Y como colofón final quiero desear FELIZ CUMPLEAÑOS a mi papi, cuyo cumpleaños es mañana 1 de febrero. Papá, te quiero mucho. Espero que pases un día estupendo y siento no poder felicitarte en persona y darte unos cuantos besos
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De vez en cuando abandono mi vida "monjil" y salgo un poco por Tokyo, alguna de esas veces acompañada de alguno de mis estudiantes. Así, he ido a un restaurante español, a uno de nabe (olla japonesa donde comíamos lo mismo de lo que se alimentan los luchadores de sumo), un italiano, uno de sabu-sabu (carne y verduras que cada comensal hace al gusto sobre una olla con agua hirviendo) o un brasileño. La oferta gastronómica en Tokyo es inmensa. Uno de los que más me gustó fue el brasileño donde los camareros pasaban por las mesas con grandes pinchos de carne de diferentes tipos y además los camareros eran bastante guapetes:
Muchas veces, tras la opípara comida disfrutamos del ocio que ofrece la ciudad, por ejemplo en el karaoke, el billar y, la última vez, en una sala de bolos. Aquí me veis con mi amiga y estudiante Meo en una bolera de Shinjuku. Las bolas me parecieron muy graciosas porque parecían de baloncesto. Lo que llevamos en las manos son toallitas húmedas que nos dieron después de jugar para poder limpiarnos tras haber tocado las bolas. Comodidad japonesa:
Además, a cada uno nos dieron impresos nuestros resultados:
Es algo interesante y permite poder comporar los resultados con los de futuras partidas. Si es que estos japos son muy listos y lo tienen todo previsto.
La verdad es que Tokyo ofrece todo un mundo de diversión y, de vez en cuando, intento disfrutarlo.
Durante mis vacaciones de este verano, Dani y yo, fuimos a un acuario. En Tokyo hay muchos acuarios pues los japoneses son bastante aficionados a ellos y, como a mí también me gusta mucho el mundo marítimo, decidimos visitar uno que me habían recomendado llamado Kasai Rinkai (en está página tenéis más información de este acuario y sus alrededores, un interesante parque junto al mar con noria y todo):
La zona donde está situado es bastante tranquila, cerca del mar y rodeado de zonas verdes.
La entrada al acuario es a través de una interesante cúpula de cristal:
Por dentro el acuario es bastante amplio y con grandes cristaleras que permiten observar bien los peces. Si estáis de visita por Tokyo, especialmente con niños, y queréis visitar un acuario, creo que este es bastante interesante y podéis ver algunos peces tropicales como estos:
También algunos peces grandes que nos llamaron también la atención:
Otro de los puntos de atracción eran las medusas:
Y por primera vez en mi vida vi ¡caballitos de mar!:
Uno de los puntos que más atracción congregaban era la zona de los pingüinos:
En un apartado de la piscina estaban los pingüinos recién nacidos:
Si venís a Tokyo con niños y estáis ya cansados de templos o luces de neón, os recomiendo esta visita, no tan típica o nipona como otras pero muy interesante también.
Comienza un nuevo año y espero que sea mejor que el anterior. Os quiero desear a todos un feliz 2008 y daros una vez más las gracias por todas vuestras lecturas y comentarios.
Puede que el artículo de hoy no os resulte interesante a muchos de los que me leéis habitualmente pues se aleja de la temática nipona que caracteriza el blog. Quiero por ello disculparme y prometeros que, en breve, nuevos paisajes tokyotas, viajes por mundos lejanos y anécdotas varias ocuparán este espacio. Pero hoy permitidme que narre y os muestre un poco mis vivencias en las navidades españolas.
Este año han sido unas navidades bastante diferentes por motivos personales lo que en algunos momentos me afectó psicológicamente. Pero también ha tenido muchas cosas positivas y no me refiero sólo al jamón, el lomo, los langostinos... (humm, paro que estoy otra vez en Japón y aquí no hay esas delicatessen).
Por ejemplo, mis padres se habían mudado de casa y me he encontrado un hogar nuevo, moderno y acogedor. La decoración de la casa les ha quedado preciosa y aquí os quiero ofrecer una pequeña muestra:
Y el dormitorio de mis padres. ¿Notáis algo?
Pues si, el diseño japonés ha llegado a mi casa. ¿Casualidad o influencia?
Además me he reencontrado no sólo con mi familia sino con muchos amigos y, de hecho, apenas he tenido tiempo de quedar con todo el mundo. En la siguiente foto os quiero presentar a dos de las mejores: Myriam (la de la izquierda) y Vir (la de la derecha). Aquí estamos en un VIPS compartiendo sándwiches y confidencias:
Gracias a ellas además he salido esta nochevieja, en la que, por primera vez, no he ido con Dani, algo extraño y diferente pero supongo que la vida sigue. Aquí os pongo otras dos fotitos personales. En la primera me podéis ver con el vestido de Nochevieja y en la segunda ya en la fiesta con ellas dos:
Fue una fiesta divertida en la que a cada persona le entregaban una pegatina con un nombre y había que buscar a la persona que llevara el nombre que correspondía a ese haciendo parejas. Por ejemplo, yo era Sally y tenía que buscar a Harry.
Estos días, por supuesto, he podido disfrutar de la excelente comida de mi madre aunque, por desgracia, varios días he estado malita y con el estómago descompuesto. Sin embargo, cuando he estado bien he comido cosas tan deliciosas como solomillo con foie acompañado de reducción de Pedro Jiménez y mermelada de frambuesa (en la foto), pularda rellena, mejillones al vapor, merluza rellena y otras exquisiteces dignas de los mejores restaurantes pero que yo he podido comer en mi casa gracias a mi madre, excelente (y es verdad, no es porque sea mi madre) cocinera:
Estos días son también los de las visitas familiares pero la mía es tan pequeña que se ha reducido a la de mis primos. Aquí una foto de toda la family junta: mis padres, mi primo Javier, su mujer Monia y yo:
Y con esto, acaba el breve resumen de mi estancia por las Españas: buena comida, reencuentro con amigos, salidas nocturnas, suciedad en el metro y mucha morriña. Siento el autobombo de este post y prometo volver al mundo nipón en breve.
28 años. Profesora de español en Tokyo. A veces perdida, a veces me encuentro. En cualquier caso, viviendo y descubriendo nuevas cosas cada día. Pero seguiré contandoos mis experiencias en este raro y peculiar país.