Categoría: Vivencias personales
14 Abril 2008
Sadō (y no, no es lo que estáis pensando algunos de mente enferma) es la palabra japonesa para la ceremonia del té. A mí, como muchos ya sabéis, el té me apasiona, me encanta. En España bebía muchísimo té (especialmente verde) aunque cometía el sacrilegio de tomarlo con azúcar, algo que, por supuesto, ahora no hago. Pero es que además me llamaba la atención todo lo que rodeaba el mundo del té en Japón, donde tradicionalmente beber té se convierte en todo un ritual que tiene relación con la arquitectura, la jardinería, la ropa, la cerámica, la caligrafía e incluso la cerámica. Servir una taza de té forma parte de un complejo ritual que los japoneses han desarrollado durante siglos. Y esto es el sadō, literalmente "camino del té". Como digo involucra muchas otras artes. Por ejemplo, el bol (茶わん chawan) donde se bebe el té, es una verdadera obra de arte de cerámica (aunque a la vista parece algo pobre, pero ahí radica su belleza, en su sencillez, en sus sombras, en su irregularidad única) y a veces alguno llega a valer millones. La habitación donde se celebra la ceremonia tiene un espacio, llamado tokonoma, donde se coloca una caligrafía y un arreglo floral. El maestro de té deberá elegirlos cuidadosamente según los invitados y la época del año.
A mí todo esto que he explicado más arriba me atraía muchísimo y cuando ya sabía que me venía a vivir a Japón, decidí que era algo que quería aprender. Sin embargo, ya llevaba en Tokyo 1 año y 9 meses y aún no había cumplido este sueño ¿por qué? Primero porque, aunque hay muchísimos lugares donde estudiar, yo no sabía dónde buscar. Clases de artes marciales o incluso de caligrafía son muy populares y hay información también en inglés pero de esto, no encontraba nada, al menos nada en un idioma comprensible para mí (el japonés escrito es aún muy difícil). Y segundo, es que las clases son para japoneses y por tanto, todo en japonés, lo que me imponía cierto respeto.
Sin embargo, hace unos dos meses una estudiante me habló de un centro cultural donde se ofrecen todo tipo de clases (y cuando digo todo tipo es todo tipo, hay todos los cursos, clases y enseñanzas que podamos imaginar) y también había diferentes cursos de ceremonia del té.
En el sadō hay muchas escuelas o tipos diferentes. Las dos más conocidas son Omote Senke (senke significa 'escuela') y Ura Senke. Sin embargo, yo sólo podía asistir a clases los domingos y ese día, el estilo que se aprende se llama Edo Senke, menos conocido pero muy interesante, creo, porque es propio de Tokio.
Fui a preguntar por las clases con una amiga japonesa que me ayudó a enterarme un poquillo de las condiciones y demás. Yo tenía miedo de que hubiera algún problema por el hecho de ser extranjera pero a ellos más les preocupaba por mí que por ellos. Así que me ofrecieron ir a la primera clase sólo como oyente, a lo que ellos llaman una 見学 kengaku ('sólo mirar'). Y a esta fue a la clase a la que fui el domingo por primera vez.
¿Y qué tal? Me encantó, no me defraudó nada aunque no entendí bastantes cosillas (por el idioma) y me di cuenta de lo difícil qué es. Ahora entiendo a algunos estudiantes míos que decían que llevaban aprendiendo sadō más de 20 años y aún no lo dominaban. Cada movimiento, cada gesto, cada paso, cada colocación de un objeto, está absolutamente estudiado y controlado. El primer día éramos tres chicas nuevas y ya en la clase había más chicas (y algún chico) que ya llevan más tiempo estudiando y que enseñan las cosas básicas junto a las profesoras. La clase es en una habitación típica japonesa. Como llegué bastante pronto (la primera) pude hacer una foto furtivamente (porque no creo que esté bien hacerla) de esa clase:

Es un aula que parece formada por dos. puesto que es bastante grande y tiene dos tokonoma. En la parte izquierda (no se ve) hay un gran ventanal desde el que hay vistas de Shinjuku (es el cuarto piso, aunque el edificio tiene como 50, je, je). Al fondo veis a una de las profesoras haciendo preparativos.
Este primer día empezamos recibiendo un tazón de matcha de la profesora con su correspondiente dulce. Después estuvimos practicando algunas cosas, sobre todo como manejar uno de los pañuelos (luego os pongo foto y os explico más) que no es nada fácil. Hay que saber como doblarlo y todo tiene un proceso. También como limpiar el bol, como guardarlo en el obi, etc. También aprendimos un poquito cómo entrar en el salón de té, qué pasos dar y cómo sentarse y levantarse. Creo que sabéis que durante la ceremonia del té siempre hay que estar sentado en 正座 seiza que es con las rodillas dobladas y el culo sobre los talones, apoyando el cuerpo, por tanto, en los gemelos. Muchos japoneses ahora no aguantan mucho tiempo pero a mí no me cuesta mucho trabajo, la verdad. Puedo estar mucho tiempo así sentada. Esto de los pasitos y caminar es también bastante difícil, porque cambia el pie con el que se sale, por ejemplo, según donde esté la pared o dónde se sitúen los invitados.
Aunque, como digo, la clase para mí era sólo para mirar, la verdad es que pude practicar bastante y me di cuenta de lo torpe que soy. Después de las dos horas, salí encantada y extasiada. La verdad es que me pareció precioso y aún tengo más ganas de aprender pero sé que no será fácil y tendré que practicar mucho. Así que decidí matricularme. Las clases creo que no son nada caras. Son dos domingos al mes (el segundo y el cuarto) durante dos horas. Tres meses de clases, es decir 6 días (12 horas) cuesta 15750 yenes. A eso le tengo que sumar 5250 de matrícula o inscripción (por ser la primera vez que entro en este centro cultural) y 3780 de gastos de clase. En total 24 780 yenes. Si hacemos una división (entre 12 horas de clase), pagando todo ese dinero, me sale la hora a 2065 yenes, unos 12 euros.
Sin embargo, aún tuve que pagar más dinero para comprar los utensilios que se necesitan para seguir las clases. Aquí veis el conjunto:

Y ahora voy a intentar explicar un poquito, qué es cada cosa:
1) Chafukusa. Es el pañuelo con el que estuve practicando. Tiene dos caras porque es importante la diferencia y sirve de referencia para dobleces y demás. Fue lo más caro de todo. No es muy grande (unos 20 cms. calculo) y cuesta 5600 yenes (un poco más de 30 euros):


2) Kofukusa. Es otro pañuelo y la verdad es que aún no sé para qué sirve. Os iré informando.

3) Kaesi (los papeles) y Youji. Esos papelitos es lo único que no me compré porque ya tenía. Sirven para colocar los dulces encima, como una especie de servilletas. El utensilio de metal, aún ni idea

4) Sensu o abanico. Se ve en la primera foto que os he puesto de conjunto. Este abanico se pone (cerrado) en horizontal delante de las piernas para marcar la separación entre el estudiante y el maestro.
La verdad es que estoy muy muy contenta de poder, al fin, aprender ceremonia del té. Y como además es todo en japonés pues, de paso, espero poder mejorar un poco mi comprensión oral del japonés porque ya el otro día hubo alguna situación divertida. Menos mal que se aprender mirando e imitando. Espero seguir contándoos como progreso. La próxima clase será el 27 de abril. Este tipo de cosas y aprendizaje son las que me llenan y me hacen salir sonriendo y un poquito más feliz.
Y cuando aprenda un poquillo, quedáis todos invitados a una mini ceremonia de té.
Saludos teteros a tod@s
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24 Febrero 2008
El pasado 12 de octubre, con motivo de la fiesta de la Hispanidad, los españoles residentes en Japón fuimos invitados a la embajada de España (situada en la zona de Roppongi) para celebrarlo. El año anterior no había podido ir porque tenía que trabajar pero, esta vez, tenía la mañana libre y pude pasarme un rato.
A la fiesta la verdad es que la gente iba más que "peripuesta" y resultaba extraño ver tantas caras japonesas entre españoles, conversaciones en castellano, patas de jamón y platos de paella. Se supone que es un punto de encuentro para los que estamos fuera de nuestro país aunque en realidad se convierte en una competición de algunas personas por mostrar el mejor traje y conocer a más y más personas (ya sabéis, hacer contactos y esas cosas). Además en la mesa del jamón y la paella había bastante cola. Si es que la comida española, sigue siendo de las mejores: jamón, quesos, paella, carne, fideuá...





Y hasta habían instalado una máquina para hacer churros y una gran sartén para freírlos:

Y entre tanta comida, no faltaba Micko, nuestro particular tuno:

Y aquí un grupo de españoles disfrutando de las bebidas y los manjares (y en la segunda foto, yo misma, jajajaja):


Y para terminar, una panorámica general de los asistentes a la fiesta (trajes y vestidos por doquier...):

Saludos (no muy animados últimamente) para tod@s
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27 Enero 2008
De vez en cuando abandono mi vida "monjil" y salgo un poco por Tokyo, alguna de esas veces acompañada de alguno de mis estudiantes. Así, he ido a un restaurante español, a uno de nabe (olla japonesa donde comíamos lo mismo de lo que se alimentan los luchadores de sumo), un italiano, uno de sabu-sabu (carne y verduras que cada comensal hace al gusto sobre una olla con agua hirviendo) o un brasileño. La oferta gastronómica en Tokyo es inmensa. Uno de los que más me gustó fue el brasileño donde los camareros pasaban por las mesas con grandes pinchos de carne de diferentes tipos y además los camareros eran bastante guapetes:

Muchas veces, tras la opípara comida disfrutamos del ocio que ofrece la ciudad, por ejemplo en el karaoke, el billar y, la última vez, en una sala de bolos. Aquí me veis con mi amiga y estudiante Meo en una bolera de Shinjuku. Las bolas me parecieron muy graciosas porque parecían de baloncesto. Lo que llevamos en las manos son toallitas húmedas que nos dieron después de jugar para poder limpiarnos tras haber tocado las bolas. Comodidad japonesa:

Además, a cada uno nos dieron impresos nuestros resultados:

Es algo interesante y permite poder comporar los resultados con los de futuras partidas. Si es que estos japos son muy listos y lo tienen todo previsto.
La verdad es que Tokyo ofrece todo un mundo de diversión y, de vez en cuando, intento disfrutarlo.
Saludos para tod@s
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22 Enero 2008
En septiembre del año pasado disfrutamos de varios puentes en Japón. A principios de mes aproveché uno de ellos para visitar Hokkaido, como ya pudisteis leer en tres post consecutivos de este blog (Hokkaido primera parte. Sapporo, Hokkaido segunda parte. Asahiyama y Furano y Hokkaido tercera parte. El lago Toya y el volcán Usu).
En el siguiente puente de ese mes realicé otro de mis viajes pero en esta ocasión acompañada de una amiga japonesa, Kayo. Esta vez, la organización corrió de su cuenta y debo reconocer que lo hizo muy bien y nos salió muy económico. El viaje fue a una isla increíble llamada Yakushima, situada al sur de Kyushuu (una de las cuatro islas principales de Japón). Para llegar allí debíamos coger un avión hasta Kagoshima (en Kyushuu) y después un barco.
El día de inicio del viaje Kayo y yo quedamos en el aeropuerto de Haneda pero ella llego súper justa (a menos de media hora de la salida del vuelo) y además nos equivocamos de sala de embarque, así que cuando por fin embarcamos éramos las últimas.
En el avión de JAL observó algunos detalles en los que no había reparado la anterior vez cuando viajé a Hokkaido. Por ejemplo, cuando el avión está abandonando la zona de aparcamiento, observo desde la ventanilla del avión, entre sorprendida y divertida, que tres trabajadores del aeropuerto (tal vez mecánicos) nos despiden moviendo la mano en señal de adiós y, por último, ejecutan una perfecta y coordinada reverencia. También me fijo en que las azafatas hacen siempre reverencias en el pasillo del avión.
Este primer día de viaje resulta ser el de los medios de transporte, lo que llega a ser un poco agotador pero es que, aunque Japón no es muy grande, al ser tan extendido (es un país "a lo largo") a veces moverse de un extremo a otro requiere mucho tiempo (aunque los medios de transporte son excelentes). Para llegar al aeropuerto de Haneda tuve que coger, desde mi casa, dos trenes. A continuación el avión a Kagoshima y una vez en Kagoshima, nos vemos obligadas a coger dos autobuses. Uno desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad y otro, desde allí otro hasta la zona del puerto.
En el puerto tenemos que viajar en un ferry supuestamente rápido pero aún así tarda más de dos horas desde Kagoshima hasta Yakushima. Desde el barco se puede observar la montaña más alta de Kyushuu. El interior del barco es similar al de un avión aunque más ancho:


Cuando, por fin, pisamos Yakushima, tengo la sensación de volver al verano tokyota pues una bofetada de calor húmedo nos saluda pegajosamente. Es realmente una isla tropical de naturaleza generosa donde la palabra sequía debe de haber desaparecido de su vocabulario. Aquí llueve más de 300 días al año y, por eso, nos hemos venido preparadas con nuestras ropas impermeables. Sin embargo, al llegar no llueve y un tímido sol aparece de vez en cuando entre las nubes. Desde el puerto vamos caminando hasta la zona del minshuku (pensión de estilo tradicional regentada por una familia) y disfrutamos ya de las primeras vistas verdes y exuberantes de esta isla. Por el camino, nos cruzamos con varios cangrejos que, dada la humedad del lugar, no deben de diferenciar bien entre el mar la tierra:

El minshuku resulta ser un lugar encantador y nuestra habitación es completamente de madera, hasta el baño:

La habitación está a pie de calle y tenemos una puerta corredera que da al puro campo y que nos ofrece esta magnífica vista:

Estamos al lado de un río y desde fuera hice más fotos:

Como aún era pronto para cenar, decidimos dar una vuelta por los alrededores, una zona supuestamente algo más urbana pero que, sin embrago, a mí me parece selvática llena de telarañas, hojas de árboles de tamaños imposibles y flores exóticas y tropicales:


Como en esta isla el sol y la lluvia se alternan con tal facilidad que parecen dos amantes traviesos, es fácil observar arco iris como el que tuvimos la suerte de ver y fotografiar en este improvisado paseo:

Poco a poco empezaba a anochecer y nos dirigimos a nuestro alojamiento donde teníamos incluida la cena. Cuando llegamos al comedor había solo un par de platitos pero la señora empieza a traer comida y más comida hasta que toda la mesa queda inundada de alimentos, la mayoría especialidades del lugar, como una especie de pescado frito volador (tenía alas, de verdad, podéis verlo en la foto):

Además podíamos repetir de arroz y de té verde cuantas veces quisiéramos.
A la mañana siguiente también pudimos disfrutar del desayuno con algunas especialidades del lugar. El menú incluía un huevo crudo (algo habitual en Japón) pero yo aún no puedo comerlo así, de modo que la señora me lo cocinó amablemente en el microondas:

El atractivo principal de Yakushima son sus bosques y, en especial, una parte donde se encuentra un árbol milenario que aseguran tiene más de 7000 años. Sin embargo, la excursión hasta este lugar dura más de 14 horas y no contábamos con tanto tiempo así que fuimos a visitar otro bosque de cedros de unos 300 años y subimos también a una pequeña montaña que ofrecía vistas de la isla.
Para llegar al inicio de la excursión había que coger un autobús que subía por una empinada carretera y ofrecía desde su ventanilla increíbles paisajes en altitud del lugar:

El bosque de la excursión no puede definirse de otro modo que no sea "de cuento". Es un bosque de árboles con formas imposibles, raíces que la vista no alcanza y cantidades ingentes de musgo como para hacer un belén de miles de kilómetros cuadrados.
Árboles (algunos de varios cientos metros de altura):





Raíces (algunas completamente cubiertas de musgo):







Musgo





Y además de los árboles con raíces endiabladas y cubiertas de musgo, a lo largo de la excursión, hemos visto varios ciervos y, dado el contexto, estaba convencida de que, detrás, aparecería un príncipe con su arco:

Pero, ilusa de mí, aquí lo único que aparecía (¡y de forma traicionera!) era la lluvia. Y es que hemos tenido sol, lluvia, sol, lluvia, otra vez sol, en un ciclo un poco desesperante. Casi toda la primera parte de la excursión ha sido bajo la lluvia. Al principio estaba bastante despejado y nos las prometíamos muy felices pero, unos monos nos dieron mal agüero. Me explico. Unos diez minutos después de haber empezado la excursión, llegamos a una explanada de rocas y allí, de repente, dos monos se estaban despiojando:

Y acto seguido (no habían pasado ni 20 segundos) se abrió el cielo y empezó a diluviar. Aquí es donde descubrí que no me había gastado el dinero en balde. Así que estrené mi chubasquero de Northface y unos pantalones impermeables, lo que me daba un aspecto ciertamente lamentable. Aquí, varias fotos de mí, en diferentes momentos de la excursión y con diferentes indumentarias según lloviera, saliera el sol, diluviara...




Pero esta isla es de clima tropical (aunque, increíblemente, según he leído, parece que nieva en invierno a veces, así que, en realidad, el clima me tiene un poco desconcertada) por lo que, aunque mi piel y pelo se mantenían a salvo de la lluvia gracias a las prendas impermeables, mi cuerpo producía su propia lluvia de sudor. Era un abriguillo fino pero se sudaba mucho por dentro.
Nuestra excursión era por ese bosque del que ya os he mostrado algunas imágenes hasta un monte más o menos elevado. Por el camino, también tuvimos que atravesar algunos riachuelos:





Después de unas tres horas de subida, con un último tramo muy empinado lleno de raíces gigantes y barro pues había caído una intensa lluvia, llegamos a la cima que resulta ser sólo una piedra grande en la que apenas cabemos las personas que allí estamos. Las vistas desde el peñasco son increíbles aunque vemos como se acerca peligrosamente una gran nube. Me sorprende también la virulencia que deben tener por aquí las tormentas puesto que muchos árboles aparecen partidos por rayos (incluso durante la subida oímos varios truenos que atemorizan nuestros pasos):



En ese alto me siento a disfrutar un poco del sol y cuando me subo el pantalón (o más bien los pantalones, pues llevaba los de chándal y encima los pantalones impermeables) descubro con horror que, sobre mi pierna, hay un bicho asqueroso que resulta ser una repugnante sanguijuela que, encima, me ha pegado un buen bocado (y más tarde me atacaría otra pero sin llegar a morderme). Supongo que estos bichitos no disfrutan a menudo de sangre fresca de gaijin.
Desde aquí, y tras el desagradable incidente, emprendemos el regreso pasando por alguna de las zonas de estas fotos:



Y después de la dura excursión volvimos al minshuku donde nos esperaba una opípara cena en la que nos pusieron un total de nueve platos (incluyendo entre éstos el arroz y la sopa de miso). En la primera foto podéis ver ocho de estos platos y en la segunda, el último plato que nos sirvieron cuando yo creía que ya no podía comer más:


Ya, por la noche, dispuestas a dormir y con los músculos doloridos por la caminata, descubrimos que en la habitación había un visitante inesperado:

A la mañana siguiente (tercer y último día de viaje) teníamos pensado visitar un parque en el que se podrían observar distintos tipos de vegetación propios de la isla. Ya que no teníamos tiempo para visitar más zonas de Yakushima, nos pareció que acercarnos a este parque sería buena idea. Sin embargo, no fue fácil. No sabíamos muy bien si había autobuses o a qué hora pasaban y nos vimos (otra vez, como ya me pasó en Hokkaido pero esta vez bajo un calor pegajoso y chicloso) caminando por una carretera y con las pesadas mochilas a cuestas. Eso sí, la vegetación era muy atractiva ya que, como ya he dicho, esta isla disfruta de una generosa frondosidad. Seguimos caminando sin encontrar ninguna parada de autobús (para, al menos, poder consultar los horarios) ni tampoco pasaba ningún taxi. Después de caminar un buen rato (os aseguro que se me hizo eterno) llegamos a una parada de autobús. Según la información allí escrita, el bus debería pasar a las 10:00 y en ese momento eran menos diez. Sin embargo, se retrasó bastante y no llegó hasta pasadas y cuarto. Aquí se nos ve en esa carretera medio devorada por la vegetación que todo quiere invadirla y con cara de cansancio y calor:

Y toda esta espera y camino bajo el calor húmedo isleño para... pues para ser devorada y mordida en ese parque por decenas de mosquitos amantes de mi sangre extranjera. Bueno, en realidad, de cualquiera. A la entrada del parque regalaban pai pais para espantar los numerosos mosquitos que por allí volaban. Pero, además, la señora que vendía las entradas, al ver mi piel blanca de gaijin, debía saber que atraía más a estos voraces insectos y me colgó en el pantalón un utensilio que soltaba humo y supuestamente los espantaba. Era un armatoste metálico del que salía un humo y olía de forma parecida al incienso. Aquí podéis verlo un poco:

Además de todo esto, la amable señora (o con miedo a una demanda de una furiosa gaijin devorada por los incestos) me echó por todo el cuerpo loción repelente de mosquitos. Aun así, a los tres minutos, miré mi cuerpo y observé, entre alarmada y sorprendida, que varios mosquitos estaban sobre mis piernas y tenía ya varias picaduras. Por eso, y dado que tenía demasiada carne expuesta a su gula (iba en pantalones cortos y camiseta de tirantes) desafié el calor y la humedad y me subí los calcetines (a lo Steve Urkel), me puse una camiseta de manga larga y me coloqué un pañuelo al cuello. En la siguiente foto os dejo que os rías de mis ridículas pintas pero que ilustran muy bien todo lo que os estoy contando:

Aún así, se dieron un buen festín a mi costa y, dicho sea de paso, también un poco a la de mi amiga.
En cuanto al parque, era interesante. No muy grande pero con enormes árboles tropicales. Algunos adquirían formas realmente curiosas y se doblaban sobre si mismos hasta no parecer un sólo árbol sino varios:



Pero esta visita de 10 minutos (más hubiera supuesto un desangramiento, estoy segura) me costó:
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Una agotadora marcha por la carretera cargada con la mochila bajo un sol abrasador
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270 yenes del autobús para ese último tramo que hicimos motorizadas
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200 yenes de la entrada al parque
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Varias (conté más de 20) picaduras de mosquitos desnutridos antes de nuestra llegada (después, tal vez, murieron de indigestión)
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1000 yenes del taxi que cogimos para volver a la zona del puerto (al que llamamos desde el parque) para emprender el regreso.
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Un susto porque el taxista nos dijo, espero que en broma, que en ese jardín había mosquitos de la malaria puesto que eran árboles tropicales. Qué chistoso el hombre, ¿no?
Y tras el banquete de los mosquitos, volvimos tranquilamente a Tokyo repitiendo el mareo de medios de transportes del primer día.
Aunque, como siempre, he puesto bastantes fotos, de este viaje hay muchísimas más y (lo creáis o no) me he cortado un poco. Así que, ahora como se permite integrar Flickr (uno de los mejores programas de fotos de Internet) en el blog, podéis ver en el módulo de la derecha todas las fotos y además en tamaño grande. Sólo tenéis que pinchar en ese módulo y ¡disfrutar!
Por cierto,s e me olvidaba, esta isla fue elegida por la UNESCO como patrimonio de la humanidad.
Muchas gracias a tod@s por leerme y comentarme.
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15 Enero 2008
Hola a tod@s:
Comienza un nuevo año y espero que sea mejor que el anterior. Os quiero desear a todos un feliz 2008 y daros una vez más las gracias por todas vuestras lecturas y comentarios.
Puede que el artículo de hoy no os resulte interesante a muchos de los que me leéis habitualmente pues se aleja de la temática nipona que caracteriza el blog. Quiero por ello disculparme y prometeros que, en breve, nuevos paisajes tokyotas, viajes por mundos lejanos y anécdotas varias ocuparán este espacio. Pero hoy permitidme que narre y os muestre un poco mis vivencias en las navidades españolas.
Este año han sido unas navidades bastante diferentes por motivos personales lo que en algunos momentos me afectó psicológicamente. Pero también ha tenido muchas cosas positivas y no me refiero sólo al jamón, el lomo, los langostinos... (humm, paro que estoy otra vez en Japón y aquí no hay esas delicatessen).
Por ejemplo, mis padres se habían mudado de casa y me he encontrado un hogar nuevo, moderno y acogedor. La decoración de la casa les ha quedado preciosa y aquí os quiero ofrecer una pequeña muestra:




Y el dormitorio de mis padres. ¿Notáis algo?

Pues si, el diseño japonés ha llegado a mi casa. ¿Casualidad o influencia?
Además me he reencontrado no sólo con mi familia sino con muchos amigos y, de hecho, apenas he tenido tiempo de quedar con todo el mundo. En la siguiente foto os quiero presentar a dos de las mejores: Myriam (la de la izquierda) y Vir (la de la derecha). Aquí estamos en un VIPS compartiendo sándwiches y confidencias:

Gracias a ellas además he salido esta nochevieja, en la que, por primera vez, no he ido con Dani, algo extraño y diferente pero supongo que la vida sigue. Aquí os pongo otras dos fotitos personales. En la primera me podéis ver con el vestido de Nochevieja y en la segunda ya en la fiesta con ellas dos:


Fue una fiesta divertida en la que a cada persona le entregaban una pegatina con un nombre y había que buscar a la persona que llevara el nombre que correspondía a ese haciendo parejas. Por ejemplo, yo era Sally y tenía que buscar a Harry.
Estos días, por supuesto, he podido disfrutar de la excelente comida de mi madre aunque, por desgracia, varios días he estado malita y con el estómago descompuesto. Sin embargo, cuando he estado bien he comido cosas tan deliciosas como solomillo con foie acompañado de reducción de Pedro Jiménez y mermelada de frambuesa (en la foto), pularda rellena, mejillones al vapor, merluza rellena y otras exquisiteces dignas de los mejores restaurantes pero que yo he podido comer en mi casa gracias a mi madre, excelente (y es verdad, no es porque sea mi madre) cocinera:

Estos días son también los de las visitas familiares pero la mía es tan pequeña que se ha reducido a la de mis primos. Aquí una foto de toda la family junta: mis padres, mi primo Javier, su mujer Monia y yo:

Y con esto, acaba el breve resumen de mi estancia por las Españas: buena comida, reencuentro con amigos, salidas nocturnas, suciedad en el metro y mucha morriña. Siento el autobombo de este post y prometo volver al mundo nipón en breve.
Gracias a tod@s y de nuevo FELIZ AÑO
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11 Diciembre 2007
Hola a tod@s:
Hoy voy a hablaros de algo bastante típico y que seguro que habéis visto en muchos otros blogs. Por lo tanto, siento lo tópico del tema pero, para mí, tratar de esto supone la constatación de la evolución de mis gustos gastronómicos. Bueno, pues voy a escribir sobre los kaiten sushi, esos bares de sushi con una barra giratoria donde podemos elegir cada uno de los platos de este tipo de comida.
A mí, cuando llegué a Japón no me gustaban nada ni el sushi ni el sashimi. Luego empecé a comerlo pero no me entusiasmaba demasiado y más tarde empecé a apreciarlo pero de forma moderada. Y ahí me había quedado. Sin embargo, hacer un par de semanas fui con mis compañeros Pau y Javi a uno de estos locales en Shibuya, una tienda de sushi muy barata que Javi conocía. Estaba repleta de gente puesto que era muy barata, cada plato de sushi costaba 100 yenes, a diferencia de otros lugares de este tipo donde cambia el precio del sushi según el pescado:

El caso es que empecé a comer algunos de estos platos y ¡me encantó este sushi! Estaba delicioso, hasta tal punto que comí ¡7 platos! De ahí el título de este post "La evolución del gusto" ya que he pasado de no poder comer nada de pescado crudo a gustarme mucho.
Para los que no conozcáis este tipo de locales, os cuento que hay una barra giratoria con las diferentes variedades de sushi. Uno mismo puede servirse lo que desee y luego nos cobran según el número de platos. Aquí todos son del mismo color (mismo precio) pero en algunos otros, cambia el color del plato según el precio. Detalles de este kaiten sushi:


Comí sushi de salmón, de atún, calamar, tamagoyaki (tortilla dulce) y gambas (como la de esta foto):

Con lo que aún no puedo es con el nori (un tipo de alga), así que siempre lo quito del ramen y, por supuesto, no tomo sushi con él.
Esta tienda a la que fuimos era muy muy popular y estaba llenísima (además era sábado) por lo que había una cola de unas 50 personas esperando. Sin embargo, la espera fue rápida porque en este tipo de locales suele haber un tiempo limitado para comer, en este caso de 20 minutos. Es lógico que haya tanta gente porque es sushi de buena calidad y a un precio excelente:

いただきます! (ITADAKIMASU)
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3 Diciembre 2007
El otro día nos entrevistaron en Radio Exterior de España en el programa Hora Asia a varios blogueros de Japón. El programa se emitió ayer domingo 2 de diciembre.
Os cuelgo el audio entero cuyos entrevistados somos:
1) Javi con el blog Motomachicake.
2) Irukina (es decir, yo) con mi blog Lost in Tokyo
3) Jose con el blog Un gato Nipón
4) Flapy (David) con el blog Perdido por los Japones
Por tanto, la segunda entrevista es la mía. No me ha gustado mucho como he salido, creo que hablo demasiado rápido (y un poco desorganizada), algo que creo que es lo que me pasa cuando estoy nerviosa. Menos mal que me parece (espero) que en la clases ya no tengo ese sentimiento y además estoy bastante pediente para controlarlo y no hablar embalada.
No es la primera vez que me hacen una entrevista en la radio debido a mi blog. Las dos anteriores fueron en la Cadena Ser pero, desafortunadamente, no tengo audio de ellos. En esta ocasión, el equipo de REE de España nos ha proporcionado el audio a todos los entrevistados. Podéis escucharnos pinchando en el reproductor de aquí debajo. ¡Espero que os guste más que a mí!, je, je.
10 Octubre 2007
Este es el segundo viaje que he hecho sola por Japón, tras el de Toba e Ise. Sin embargo. ha sido el primero después de mi crisis (más información para los curiosos aquí) por lo que, en algunos momentos, ha sido bastante duro y la soledad me ha invadido.
Este viaje ha sido medio improvisado por lo que apenas lo pude preparar mucho. Hokkaido es la isla del norte de Japón y los medios de transporte no abundan por lo que lo más cómodo es alquilar un coche, pero como aún no he convalidado mi carné de conducir, he tenido que depender de transportes varios con la pérdida de tiempo que esto supone. Además he disfrutado de poco tiempo, tan sólo tres días, así que el recorrido por la isla no ha sido demasiado extenso.
Salí de Tokyo un domingo muy muy temprano puesto que el avión despegaba a la intempestiva hora de las seis y media de la madrugada. Al ser un vuelo local bastaba con estar quince minutos antes de la salida del vuelo y la verdad es que todo funciona muy bien. El check-in se hace metiendo un simple número en una máquina que allí mismo imprime la tarjeta de embarque:

Y aquí mi avión de la JAL:

Había conseguido una reserva en lo que llaman "J-class" que me habían explicado que era más cómoda y tan sólo me costaba 2000 yenes más, realmente muy poco. Y efectivamente, los asientos eran bastante anchos, espaciosos y cómodos. Además me dieron no sólo bebida (que es lo que dan en los vuelos domésticos) sino también un pequeño dulce muy japonés:



Desde el avión (que salía del aeropuerto de Haneda, cerca de la bahía de Tokyo), durante el despegue, pude ver el Monte Fuji:

Al cabo de unas dos horas aterricé en la ciudad principal de Hokkaido, Sapporo, que para los occidentales no es tan interesante pero que era mi centro de operaciones para moverme desde allí a otras zonas. Sin embargo, ese primer día, domingo, no había podido organizar nada por lo que lo dediqué a la visita de la ciudad. Sapporo es una ciudad que tuvo muchísima importancia durante la restauración Meiji, la época de modernización de Japón tras siglo y medio de aislamiento. Por eso, se encuentran numerosos edificios de influencia occidental en una curiosa mezcolanza que despierta la admiración de los japoneses pero no tanto de los occidentales.
Una de las principales atracciones es el "edificio del reloj" pero primeramente me confundí y, debido a ese nombre, creí que se trataba de una torre que desde la misma estación pude ver. Por eso, visité esa torre bastante moderna y con un gran reloj digital que no me pareció demasiado interesante aunque era bonito ver el contraste con el jardín delantero:

Pero resulta que me había equivocado y la anterior torre es realidad una antena de la cadena de televisión Fuji. Tras caminar un poquillo y despistarme con el mapa, llegué a la verdadera torre del reloj, uno de los atractivos más importantes de la ciudad y que congrega a su alrededor a cientos de nipones cámara en ristre y que no paran de prorrumpir en exclamaciones de admiración:

En realidad, este edificio fue creado para albergar las aulas de la Escuela de Agricultura impulsada por un americano (rector de la Universidad de Agricultura de Massachuttes) a instancias del gobierno japonés inmerso en ese proceso de modernización del que os he hablado. Sapporo, a finales del siglo XIX, estaba creciendo enormemente desde una pequeña aldea y, dada la geografía de la isla, el establecimiento de estos estudios era muy importante. En cuanto al reloj, fue instalado unos años después por otro americano y rápidamente se convirtió en la atracción de la ciudad.
En su interior podemos observar una maqueta del edificio entero. Además, han explotado lo del reloj y han instalado una maquina que reproduce el repique de campanas de varios relojes famosos del mundo:


También había una pequeña tienda de souvenir donde vendían muchísimos modelos diferentes de relojes.
En el piso superior se podía ver el mecanismo del reloj así como algunos recambios del mismo:

El siguiente punto de atracción turística en Sapporo es el edificio del antiguo Gobierno prefectural de Hokkaido. De nuevo, lo más interesante es que es uno de los pocos edificios de Japón con un estilo arquitectónico americano del siglo XIX de ladrillos rojos, que recuerda a muchos de las edificaciones que se pueden ver, por ejemplo, en Boston. Aunque está diseñado siguiendo ese estilo norteamericano, para su construcción se emplearon sólo elementos locales:


Aunque para ojos occidentales (siempre ávidos de buscar templos, jardines zen y naturaleza) no es muy interesante, sin embargo, merece la pena visitar el interior puesto que explica la historia de Sapporo, describe su evolución, muestra imágenes de los habitantes nativos (los ainu) así como de la fauna y la flora, explica con maquetas la modernización de la ciudad y la colonización de la isla de Hokkaido a partir de 1860, etc. Pero lo más interesante para mi fue la explicación de la reivindicación de los llamados "territorios del Norte" que están en disputa con Rusia ya que argumentan que según el tratado de Postdam deberían formar parte del territorio japonés. Sin embargo, muchos japoneses fueron expulsados de la isla y no pudieron volver a su tierra hasta sesenta años después del fin de la guerra. Hice una fotografía de uno de los textos que lo explica más detalladamente por si alguien está interesado y le apetece leerlo:

En la entrada del edificio una figura de la isla con un contador de días, indica cuánto falta hasta la próxima celebración del G8 que se celebrará en la zona del lago Toyako, lugar que visitaría en mi último día en Hokkaido:

Desde aquí me dirigí al jardín botánico de la Facultad de Agricultura, otro de los puntos de visita recomendado en mi guía. En ella sugerían visitarlo si no se tenía tiempo de recorrer la isla completa (como era mi caso) puesto que ofrece una muestra de vegetación de todo Hokkaido. Sin embargo, no me pareció muy interesante ni diferente a tantos otros parques de Japón. Además, en este jardín (recordad que estaba sola y con mi crisis personal aún a cuestas) sufrí un grave bajón. De pronto, me sentí terriblemente sola. Apenas había nadie en todo el parque y las pocas personas con las que me crucé eran felices parejitas. Sentí que me encontraba lejísimos de cualquier persona conocida, pues los más cercanos estaban a cientos de kilómetros (en Tokyo) y mi familia y otros amigos, como siempre, a miles. Aún así, os muestro las fotos más interesantes que obtuve:





Había zonas para sentarse donde los asientos eran troncos y me llamó especialmente la atención que, alrededor (y por la madera), habían crecido cientos de níscalos:

Lo más interesante era el invernadero donde había algunas flores curiosas y llamativas:

Tras el bajón del parque no tenía nada claro que hacer. Tenía un folleto donde se informaba de un parque de casas ainu (la etnia nativa de Hokkaido) y tradicionales de la zona pero se tardaba una hora y media y no me encontraba muy animada. Después de pensar un ratillo, decidí dirigirme a la zona comercial y fue una buena decisión porque en el camino me encontré con esa manifestación del orgullo gay del que ya os he hablado.
A eso de las dos, busqué un restaurante de ramen puesto que el de Sapporo es bastante famoso y tomé uno que, aun no estando malo, no me pareció tan espectacular como me habían dicho:

Por la tarde decidí ir a visitar la fábrica de cerveza Sapporo puesto que la arquitectura también era interesante y porque esta conocida marca japonesa de cerveza lleva el nombre de la ciudad. Sin embargo, llegar hasta allí se convirtió en una odisea. Aunque tenía un mapa informativo donde me indicaban donde estaba la parada del autobús que llegaba hasta allí, no la encontraba por ninguna parte. Por ello (tras varias vueltas cual pato mareado y con cara de guiri tonta extraviada) pregunté a un conductor de otro autobús que fue verdaderamente maleducado conmigo y le medio insulté en español porque, desde luego, no tenía mi ánimo para aguantar gente grosera. Al final otro conductor (más simpático) me indicó la parada correcta pero en realidad no lo era y tuve que bajarme antes de llegar porque si no pasaba de largo. Finalmente me encontré caminando por una zona bastante desértica y deprimente (sí, si, todo para mi estado de ánimo, je, je) hasta, por fin, llegar al lugar deseado (y con el consiguiente cansancio de piernas):


En el interior podemos aprender como es la maquinara para preparar la cerveza. Además, hay algunos carteles antiguos de cerveza:



Pero lo que más me gustó, sin duda, fue una serie de pósters de publicidad de la cerveza donde se ve claramente la evolución de la propia historia de Japón: primero una imagen clásica oriental, mas tarde la modernidad de los años 20, la vuelta a los valores tradicionales y más nacionalistas antes de la Segunda Guerra Mundial y de nuevo la occidentalización a partir de los años 60:


Y tras mi primera agotadora jornada en Hokkaido, fui a mi hotel (bastante agradable pero muy solita) a dormir y prepararme para la excursión del día siguiente que sería mucho mucho más interesante (¡ya lo veréis! ¡no os lo perdáis!). Así que CONTINUARÁ....
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Este finde también he estado de viaje pero esta vez muy al sur de Japón. Sin embargo, esta semana no ha sido nada buena y estoy más de bajón. La anterior estaba mejor. Hay algo que no acabo de entender y me hace estar mal. Pero el viaje ha sido increíble: ya veréis que fotos.
Muchas gracias a tod@s
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