Logo de La Coctelera

Lost in Tokyo

Relato de mis experiencias en una nueva etapa de mi vida: la independencia y en Tokyo (por eso, ando algo perdida).

24 Febrero 2008

España en Japón

El pasado 12 de octubre, con motivo de la fiesta de la Hispanidad, los españoles residentes en Japón fuimos invitados a la embajada de España (situada en la zona de Roppongi) para celebrarlo. El año anterior no había podido ir porque tenía que trabajar pero, esta vez, tenía la mañana libre y pude pasarme un rato.

A la fiesta la verdad es que la gente iba más que "peripuesta" y resultaba extraño ver tantas caras japonesas entre españoles, conversaciones en castellano, patas de jamón y platos de paella. Se supone que es un punto de encuentro para los que estamos fuera de nuestro país aunque en realidad se convierte en una competición de algunas personas por mostrar el mejor traje y conocer a más y más personas (ya sabéis, hacer contactos y esas cosas). Además en la mesa del jamón y la paella había bastante cola. Si es que la comida española, sigue siendo de las mejores: jamón, quesos, paella, carne, fideuá...

Y hasta habían instalado una máquina para hacer churros y una gran sartén para freírlos:

Y entre tanta comida, no faltaba Micko, nuestro particular tuno:

Y aquí un grupo de españoles disfrutando de las bebidas y los manjares (y en la segunda foto, yo misma, jajajaja):

Y para terminar, una panorámica general de los asistentes a la fiesta (trajes y vestidos por doquier...):

Saludos (no muy animados últimamente) para tod@s

----------

Ver este mismo post en el nuevo blog. Comentarios allí

servido por irukina 28 comentarios compártelo favorito

19 Febrero 2008

El mayor mercado de pescado del mundo

Creo que casi todo el que tiene un blog sobre Japón ha hablado de Tsukiji, el mercado de pescado de Tokyo, por lo tanto, no creo que esta entrada sea muy original. Sin embargo, no puedo dejar de hablar de él porque cuando lo visité (en agosto del año pasado cuando Dani vino a verme) quedé fascinada. A Dani y a mí siempre nos habían gustado mucho las lonjas y, sobre todo él quería visitar la de Tokyo por ser la más famosa. No habíamos ido antes ni en nuestro primer viaje a Japón ni en su anterior visita por el tremendo madrugón que hay que darse para poder ver alguna subasta de atún. Nosotros llegamos a las 6:07 de la mañana, bastante tarde para lo que recomiendan las guías (que aconsejan llegar allí a eso de las 5 de la mañana) pero es que antes no teníamos tren desde mi casa. De hecho, cuando llegamos, ya prácticamente estaba acabada. A pesar de todo, pudimos ver una.

La verdad es que este mercado se ha convertido en algo totalmente turístico y a esas intempestivas horas, había bastantes extranjeros caminando entre los pescados y sacando fotos. Lo cierto es que el suelo de la zona del atún estaba cubierto por grandes atunes rojos y se podía andar entre ellos:

El comprador, coge su mercancía y la lleva en su carrito motorizado, de los que está llena toda la zona y a veces se convierte en un verdadero peligro:

Y en la siguiente foto podéis ver el tamaño de algunos de estos bonitos:

Muchos de los compradores tienen unas herramientas de metal con las que prueban el pescado crudo (y congelado). Cogen un pequeño trozo y después lo escupen. Pero además hay filetes de muestra de cada uno de los ejemplares:

Como he dicho antes, tuvimos la suerte de ver una subasta. En ella, el vendedor va gritando (su sonido se me asemejaba al de un pato) y los compradores levantan ligeramente la mano y con eso queda todo apalabrado. Era bastante impresionante y para muestra, este vídeo:

Aunque no se entendiera nada, me encantó esta venta y es una visita que realmente recomiendo. Tiene algo cautivador y ver la forma en que se entienden, la viveza del pescado y la mezcla de colores naturales, producen una atmósfera muy especial.

El resto de la lonja está llena de puestos de diferentes tamaños y con distintas variedades de pescados y mariscos.

Los pasillos entre un puesto y otro son muy estrechos y el suelo está cubierto de agua, restos de pescado y sangre por lo que, si lo visitáis, os sugiero que llevéis un buen calzado y no unas simples sandalias como yo (era verano) que además se me rompieron así que acabé de agüilla sucia hasta casi el corvejón.

En algunos de esos puestos se puede ver como cortan el atún recién comprado. Podéis verlo en una foto y un vídeo:

En esta zona de puestos también observamos como destripaban y cortaban anguilas ¡en vivo!

El caos se complementa con la caótica circulación por todas partes de unos extraños vehículos que llevan el motor delante cubierto por con un cilindro y con espacio detrás para transportar la carga. Circulan a gran velocidad y sin parecer respetar ningún código de tráfico. También pasaban camiones, bicicletas así como diferentes vehículos.

En la entrada de Tsukiji hay numerosos puestos para comer sushi y sashimi pero ¡preparaos para las largas colas!

En resumen, no por típica es menos interesante esta visita. Realmente es muy muy recomendable pero para disfrutar bien hay que llegar antes de las cinco y media de la mañana. Si visitáis Tokyo, no dejéis de reservar un día en vuestra ruta para ver esta impresionante lonja.

Podéis ver más fotos en este album de mi flickr.

Saludos a tod@s y gracias por vuestros comentarios

-----------

Ver este mismo post en el nuevo blog. Comentarios allí

servido por irukina 14 comentarios compártelo favorito

14 Febrero 2008

Una nueva forma de ciclismo

Poco antes de Navidad, al salir de la estación de Mukogauka-Yuen (la siguiente estación a la que vivo) me sorprendió la siguente imagen:

¿Se puede ver esto en otros lugares del mundo? Aquí hay una verdadera fiebre por los animales de compañía en los que invierten dinero de una forma casi enfermiza: ropa, delicatessen, disfraces, sesiones de peluqaiería, masajes... Y ahora parece que ¡hasta bicis para perros!. No quiero decir que los japoneses son raros pero... esto, muy normal no es ¿no? Eso sí, le va a salir una mascota totalmente en forma:

Y aquí un breve vídeo de las habilidades ciclísticas del chucho:

-----------
Perdonad por haber tardado un poquito en actualizar (rompiendo así mi propósito de año nuevo de actualizar mucho más a menudo) pero he estado fuera de Tokyo realizando un pequeño viaje del que ya os escribié algunos posts.

Saludos y gracias a tod@s por comentar.

----------

Ver este mismo post en el nuevo blog. Comentarios allí

servido por irukina 10 comentarios compártelo favorito

4 Febrero 2008

Y la nieve sepultó Tokyo (ya no puedo usar sólo la palabra "cubrir")

Si la semana pasada dediqué un post a mi primera nevada en Tokyo, tengo que volver a tocar el tema porque ayer domingo tres de febrero volvió a nevar, y esta vez de forma muchíiiisimo más copiosa. La verdad es que ha sido una nevada de campeonato. Así que salí de casa dispuesta a tomar más fotos y esta vez han sido mucho más invernales que las anteriores, ya que en algunas zonas se acumularon más de 7 centímetros de nieve.

Cerca de mi casa la nieve hacía peligrosas las calles y los esforzados dependientes la quitaban con palas y, por ello, se acumulaba en los laterales. Hoy os pongo algunas fotos cercanas a mi casa y así de paso conocéis un poco como es la zona donde vivo:

Y un detalle de los carámbanos que formó la nieve en algunos lugares:

Para hacer más fotos fui a un parque bastante bonito que está cerca de mi casa y al que también había ido para poder ver las hojas rojas del momiji o arce rojo japonés (sobre ello ya os mostré fotos en un post que podéis comparar con éste):

Cerca de esta última foto había un reloj, así que... ¿queréis saber a qué hora hice las fotos (hora japonesa, en España ¡a restar 8!)?:

Para que veáis la profundidad de la capa de nieve, una imagen de mis huellas recién hechas y otra de mis pies después sobre la blanca superficie:

En este parque existe un museo de casas al aire libre llamado "Nihon Minkaen" que ya he visitado dos veces pero del que aún no he escrito. Es realmente interesante pues son casas reales allí trasladadas desde todas las regiones de Japón (y de diferentes épocas). Como ya había ido dos veces, aunque las imágenes hubieran sido bonitas, no entré (hacía mucho frío y hay que pagar dinero) pero hice algunas fotos desde la entrada:

Cuando salí de este parque, pese a mis zapatillas que yo creía impermeables, mis pies bailaban en un charco de agua. Al llegar a casa, me cambié de calzado y descubrí un pequeño estanque en el interior de mi calzado. Ya podéis imaginar el color (y temperatura) de mis pies. Pero lejos de arredrarme, cogí el tren y me fui a Shinjuku (porque además tenía que hacer algunas compras) donde hice más fotos. Creo que no es algo habitual ver Shinjuku con esta cantidad de nieve. Las tomas son de la llamada "Southern Terrace", donde está el Takashimaya o el Kinokuniya y desde donde hay una excelente vista de la famosa torre de NTT Docomo. Aquí os cuelgo algunas:

En la siguiente podéis ver una buena acumulación de nieve en el centro, algo increíble si tenemos en cuenta que es un lugar que atraviesan MILES de personas cada día. La nevada fue simplemente impresionante:

Y como última foto, una de las vías con un tren de mi línea (Odakyu) alejándose:

Bueno, pues como hice muchísimas fotos y no quería colapsaros con todas, los que tengáis más interés podéis ver muchas más (sobre todo del parque) en este álbum.

Gracias a tod@s por leerme.

---------

Ver este mismo post en el nuevo blog. Comentarios allí

servido por irukina 27 comentarios compártelo favorito

31 Enero 2008

Y la nieve cubrió Tokyo

Hola tod@s:

La semana pasada hacía muchísimo frío en Tokyo, un frío de esos que cortan la cara. En todas las previsiones meteorológicas anunciaban nieve desde el domingo pero, pasaban los días, y parecía que la nieve no acababa de llegar. Y, cuando parecía que ya habían disminuido las posibilidades de precipitaciones níveas, de repente, me despierto el miércoles por la mañana, descorro las cortinas y... esto es lo que veo a través de las ventanas de mi terraza:

¡Estaba cayendo una copiosa nevada!, aunque no había cuajado demasiado. Pese a que me moría de sueño y me daba bastante pereza abandonar el calorcito de mi futón (los que me conocéis personalmente ya sabéis lo dormilona que soy y como la cama suele atraparme entre sus sábanas), mis ansias de ver Tokyo bajo la nieve superaron esta pereza. No entraba a trabajar hasta las 15:00 y más o menos eran las 10. Como me apetecía ver nieve en alguna zona tradicional o antigua de Tokyo, decidí ir al templo Meiji Jingu, un templo sintoísta (muy famoso) situado en pleno corazón de Harajuku (zona conocida por el famoso cosplay, ya sabéis, las chicas y chicos vestidos como sus personajes de manga o antiguas muñecas peponas como ya pudisteis leer en algunos posts).

Sin embargo, ya desde el tren tomé algunas fotografías pues era mi primera nevada en Tokyo y la verdad es que el paisaje era bastante diferente a pesar de que la nieve no cubría todo:

A la entrada del parque Yoyogi (en Yoyogi-Koen es donde está este templo) aún no había cuajado tanto la nieve pero en ese momento nevaba intensamente y ya comenzaba a acumularse más:

Ya sabéis (sobre todo si me leéis asiduamente) que todos los templos sintoístas están precedidos de un torii, esa especie de arco cuadrado, generalmente de madera. El de Meiji Jingu es muy grande y está en mitad de un camino del parque y lo he visto muchas veces, sin embargo, contemplarlo bajo la nieve, lo hacía diferente ante mis ojos:

Y hasta las lámparas del camino parecían diluirse entre los copos que no cesaban de caer intensamente (y ya de paso calarme, pues aunque llevaba gorro y manoplas, no tenía paraguas y poco a poco, el agua iba llegando a mis pies, manos y pelo):

Y a la entrada del propio recinto del templo hay otro torii que, a lo lejos, apenas se veía por la lluvia de nieve:

Y otros edificios del templo, que me parecían aún más japoneses ajo el manto blanco (realmente salir de la cama, mereció la pena pese al frío y el sueño):

Entre la entrada de Meiji Jingu y el pabellón principal (donde los fieles rezan) hay un patio cuadrado, donde varios trabajadores del templo se afanaban en quitar la nieve por medio de palas y una carretilla. De este modo el camino quedaba limpio y seguro pero, a los lados, la nieve seguía acumulándose:

En estos dos vídeos podéis ver a los esforzados curritos quitando la nieve, esos sí de una ordenada y organizada forma nipona. Y después como la colocan en la carretilla, donde se observa la cantidad de nieve que se acumuló en poco tiempo. En amos vídeos se aprecia claramente la intensidad de la nevada del momento:

Las dos siguientes fotos están tomadas desde la zona donde se reza y los fieles dan las famosas palmadas. Las personas que están orando, tenían delante esta perspectiva:

Y una última toma desde un ángulo original:

---------------

Ya sabéis que ahora podéis ver todas mis fotos en Flickr. Éstas están en la carpeta "Nieve sobre Tokyo". Podéis ver más que las que he colgado en este artículo y allí se pueden ampliar y verlas en grande (con la lupa que está en la esquina superior izquierda). Si os gustan os las podéis descargar. Asimismo, en el margen derecho de este blog tenéis una muestra aleatoria de todas mis fotos; podéis pinchar sobre ellas y verlas en grande. ¡Espero que os gusten!

Muchas gracias a tod@s
----------------

Y como colofón final quiero desear FELIZ CUMPLEAÑOS a mi papi, cuyo cumpleaños es mañana 1 de febrero. Papá, te quiero mucho. Espero que pases un día estupendo y siento no poder felicitarte en persona y darte unos cuantos besos
.
-----------

Ver este mismo post en el nuevo blog. Comentarios allí

servido por irukina 15 comentarios compártelo favorito

27 Enero 2008

Ocio en Tokyo

De vez en cuando abandono mi vida "monjil" y salgo un poco por Tokyo, alguna de esas veces acompañada de alguno de mis estudiantes. Así, he ido a un restaurante español, a uno de nabe (olla japonesa donde comíamos lo mismo de lo que se alimentan los luchadores de sumo), un italiano, uno de sabu-sabu (carne y verduras que cada comensal hace al gusto sobre una olla con agua hirviendo) o un brasileño. La oferta gastronómica en Tokyo es inmensa. Uno de los que más me gustó fue el brasileño donde los camareros pasaban por las mesas con grandes pinchos de carne de diferentes tipos y además los camareros eran bastante guapetes:

Muchas veces, tras la opípara comida disfrutamos del ocio que ofrece la ciudad, por ejemplo en el karaoke, el billar y, la última vez, en una sala de bolos. Aquí me veis con mi amiga y estudiante Meo en una bolera de Shinjuku. Las bolas me parecieron muy graciosas porque parecían de baloncesto. Lo que llevamos en las manos son toallitas húmedas que nos dieron después de jugar para poder limpiarnos tras haber tocado las bolas. Comodidad japonesa:

Además, a cada uno nos dieron impresos nuestros resultados:

Es algo interesante y permite poder comporar los resultados con los de futuras partidas. Si es que estos japos son muy listos y lo tienen todo previsto.

La verdad es que Tokyo ofrece todo un mundo de diversión y, de vez en cuando, intento disfrutarlo.

Saludos para tod@s

---------
Ver este mismo post en el nuevo blog. Comentarios allí

servido por irukina 14 comentarios compártelo favorito

22 Enero 2008

Una isla de cuento

En septiembre del año pasado disfrutamos de varios puentes en Japón. A principios de mes aproveché uno de ellos para visitar Hokkaido, como ya pudisteis leer en tres post consecutivos de este blog (Hokkaido primera parte. Sapporo, Hokkaido segunda parte. Asahiyama y Furano y Hokkaido tercera parte. El lago Toya y el volcán Usu).

En el siguiente puente de ese mes realicé otro de mis viajes pero en esta ocasión acompañada de una amiga japonesa, Kayo. Esta vez, la organización corrió de su cuenta y debo reconocer que lo hizo muy bien y nos salió muy económico. El viaje fue a una isla increíble llamada Yakushima, situada al sur de Kyushuu (una de las cuatro islas principales de Japón). Para llegar allí debíamos coger un avión hasta Kagoshima (en Kyushuu) y después un barco.

El día de inicio del viaje Kayo y yo quedamos en el aeropuerto de Haneda pero ella llego súper justa (a menos de media hora de la salida del vuelo) y además nos equivocamos de sala de embarque, así que cuando por fin embarcamos éramos las últimas.

En el avión de JAL observó algunos detalles en los que no había reparado la anterior vez cuando viajé a Hokkaido. Por ejemplo, cuando el avión está abandonando la zona de aparcamiento, observo desde la ventanilla del avión, entre sorprendida y divertida, que tres trabajadores del aeropuerto (tal vez mecánicos) nos despiden moviendo la mano en señal de adiós y, por último, ejecutan una perfecta y coordinada reverencia. También me fijo en que las azafatas hacen siempre reverencias en el pasillo del avión.

Este primer día de viaje resulta ser el de los medios de transporte, lo que llega a ser un poco agotador pero es que, aunque Japón no es muy grande, al ser tan extendido (es un país "a lo largo") a veces moverse de un extremo a otro requiere mucho tiempo (aunque los medios de transporte son excelentes). Para llegar al aeropuerto de Haneda tuve que coger, desde mi casa, dos trenes. A continuación el avión a Kagoshima y una vez en Kagoshima, nos vemos obligadas a coger dos autobuses. Uno desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad y otro, desde allí otro hasta la zona del puerto.

En el puerto tenemos que viajar en un ferry supuestamente rápido pero aún así tarda más de dos horas desde Kagoshima hasta Yakushima. Desde el barco se puede observar la montaña más alta de Kyushuu. El interior del barco es similar al de un avión aunque más ancho:

Cuando, por fin, pisamos Yakushima, tengo la sensación de volver al verano tokyota pues una bofetada de calor húmedo nos saluda pegajosamente. Es realmente una isla tropical de naturaleza generosa donde la palabra sequía debe de haber desaparecido de su vocabulario. Aquí llueve más de 300 días al año y, por eso, nos hemos venido preparadas con nuestras ropas impermeables. Sin embargo, al llegar no llueve y un tímido sol aparece de vez en cuando entre las nubes. Desde el puerto vamos caminando hasta la zona del minshuku (pensión de estilo tradicional regentada por una familia) y disfrutamos ya de las primeras vistas verdes y exuberantes de esta isla. Por el camino, nos cruzamos con varios cangrejos que, dada la humedad del lugar, no deben de diferenciar bien entre el mar la tierra:

El minshuku resulta ser un lugar encantador y nuestra habitación es completamente de madera, hasta el baño:

La habitación está a pie de calle y tenemos una puerta corredera que da al puro campo y que nos ofrece esta magnífica vista:

Estamos al lado de un río y desde fuera hice más fotos:

Como aún era pronto para cenar, decidimos dar una vuelta por los alrededores, una zona supuestamente algo más urbana pero que, sin embrago, a mí me parece selvática llena de telarañas, hojas de árboles de tamaños imposibles y flores exóticas y tropicales:

Como en esta isla el sol y la lluvia se alternan con tal facilidad que parecen dos amantes traviesos, es fácil observar arco iris como el que tuvimos la suerte de ver y fotografiar en este improvisado paseo:

Poco a poco empezaba a anochecer y nos dirigimos a nuestro alojamiento donde teníamos incluida la cena. Cuando llegamos al comedor había solo un par de platitos pero la señora empieza a traer comida y más comida hasta que toda la mesa queda inundada de alimentos, la mayoría especialidades del lugar, como una especie de pescado frito volador (tenía alas, de verdad, podéis verlo en la foto):

Además podíamos repetir de arroz y de té verde cuantas veces quisiéramos.

A la mañana siguiente también pudimos disfrutar del desayuno con algunas especialidades del lugar. El menú incluía un huevo crudo (algo habitual en Japón) pero yo aún no puedo comerlo así, de modo que la señora me lo cocinó amablemente en el microondas:

El atractivo principal de Yakushima son sus bosques y, en especial, una parte donde se encuentra un árbol milenario que aseguran tiene más de 7000 años. Sin embargo, la excursión hasta este lugar dura más de 14 horas y no contábamos con tanto tiempo así que fuimos a visitar otro bosque de cedros de unos 300 años y subimos también a una pequeña montaña que ofrecía vistas de la isla.

Para llegar al inicio de la excursión había que coger un autobús que subía por una empinada carretera y ofrecía desde su ventanilla increíbles paisajes en altitud del lugar:

El bosque de la excursión no puede definirse de otro modo que no sea "de cuento". Es un bosque de árboles con formas imposibles, raíces que la vista no alcanza y cantidades ingentes de musgo como para hacer un belén de miles de kilómetros cuadrados.

Árboles (algunos de varios cientos metros de altura):

Raíces (algunas completamente cubiertas de musgo):

Musgo

Y además de los árboles con raíces endiabladas y cubiertas de musgo, a lo largo de la excursión, hemos visto varios ciervos y, dado el contexto, estaba convencida de que, detrás, aparecería un príncipe con su arco:

Pero, ilusa de mí, aquí lo único que aparecía (¡y de forma traicionera!) era la lluvia. Y es que hemos tenido sol, lluvia, sol, lluvia, otra vez sol, en un ciclo un poco desesperante. Casi toda la primera parte de la excursión ha sido bajo la lluvia. Al principio estaba bastante despejado y nos las prometíamos muy felices pero, unos monos nos dieron mal agüero. Me explico. Unos diez minutos después de haber empezado la excursión, llegamos a una explanada de rocas y allí, de repente, dos monos se estaban despiojando:

Y acto seguido (no habían pasado ni 20 segundos) se abrió el cielo y empezó a diluviar. Aquí es donde descubrí que no me había gastado el dinero en balde. Así que estrené mi chubasquero de Northface y unos pantalones impermeables, lo que me daba un aspecto ciertamente lamentable. Aquí, varias fotos de mí, en diferentes momentos de la excursión y con diferentes indumentarias según lloviera, saliera el sol, diluviara...

Pero esta isla es de clima tropical (aunque, increíblemente, según he leído, parece que nieva en invierno a veces, así que, en realidad, el clima me tiene un poco desconcertada) por lo que, aunque mi piel y pelo se mantenían a salvo de la lluvia gracias a las prendas impermeables, mi cuerpo producía su propia lluvia de sudor. Era un abriguillo fino pero se sudaba mucho por dentro.

Nuestra excursión era por ese bosque del que ya os he mostrado algunas imágenes hasta un monte más o menos elevado. Por el camino, también tuvimos que atravesar algunos riachuelos:

Después de unas tres horas de subida, con un último tramo muy empinado lleno de raíces gigantes y barro pues había caído una intensa lluvia, llegamos a la cima que resulta ser sólo una piedra grande en la que apenas cabemos las personas que allí estamos. Las vistas desde el peñasco son increíbles aunque vemos como se acerca peligrosamente una gran nube. Me sorprende también la virulencia que deben tener por aquí las tormentas puesto que muchos árboles aparecen partidos por rayos (incluso durante la subida oímos varios truenos que atemorizan nuestros pasos):

En ese alto me siento a disfrutar un poco del sol y cuando me subo el pantalón (o más bien los pantalones, pues llevaba los de chándal y encima los pantalones impermeables) descubro con horror que, sobre mi pierna, hay un bicho asqueroso que resulta ser una repugnante sanguijuela que, encima, me ha pegado un buen bocado (y más tarde me atacaría otra pero sin llegar a morderme). Supongo que estos bichitos no disfrutan a menudo de sangre fresca de gaijin.

Desde aquí, y tras el desagradable incidente, emprendemos el regreso pasando por alguna de las zonas de estas fotos:

Y después de la dura excursión volvimos al minshuku donde nos esperaba una opípara cena en la que nos pusieron un total de nueve platos (incluyendo entre éstos el arroz y la sopa de miso). En la primera foto podéis ver ocho de estos platos y en la segunda, el último plato que nos sirvieron cuando yo creía que ya no podía comer más:

Ya, por la noche, dispuestas a dormir y con los músculos doloridos por la caminata, descubrimos que en la habitación había un visitante inesperado:

A la mañana siguiente (tercer y último día de viaje) teníamos pensado visitar un parque en el que se podrían observar distintos tipos de vegetación propios de la isla. Ya que no teníamos tiempo para visitar más zonas de Yakushima, nos pareció que acercarnos a este parque sería buena idea. Sin embargo, no fue fácil. No sabíamos muy bien si había autobuses o a qué hora pasaban y nos vimos (otra vez, como ya me pasó en Hokkaido pero esta vez bajo un calor pegajoso y chicloso) caminando por una carretera y con las pesadas mochilas a cuestas. Eso sí, la vegetación era muy atractiva ya que, como ya he dicho, esta isla disfruta de una generosa frondosidad. Seguimos caminando sin encontrar ninguna parada de autobús (para, al menos, poder consultar los horarios) ni tampoco pasaba ningún taxi. Después de caminar un buen rato (os aseguro que se me hizo eterno) llegamos a una parada de autobús. Según la información allí escrita, el bus debería pasar a las 10:00 y en ese momento eran menos diez. Sin embargo, se retrasó bastante y no llegó hasta pasadas y cuarto. Aquí se nos ve en esa carretera medio devorada por la vegetación que todo quiere invadirla y con cara de cansancio y calor:

Y toda esta espera y camino bajo el calor húmedo isleño para... pues para ser devorada y mordida en ese parque por decenas de mosquitos amantes de mi sangre extranjera. Bueno, en realidad, de cualquiera. A la entrada del parque regalaban pai pais para espantar los numerosos mosquitos que por allí volaban. Pero, además, la señora que vendía las entradas, al ver mi piel blanca de gaijin, debía saber que atraía más a estos voraces insectos y me colgó en el pantalón un utensilio que soltaba humo y supuestamente los espantaba. Era un armatoste metálico del que salía un humo y olía de forma parecida al incienso. Aquí podéis verlo un poco:

Además de todo esto, la amable señora (o con miedo a una demanda de una furiosa gaijin devorada por los incestos) me echó por todo el cuerpo loción repelente de mosquitos. Aun así, a los tres minutos, miré mi cuerpo y observé, entre alarmada y sorprendida, que varios mosquitos estaban sobre mis piernas y tenía ya varias picaduras. Por eso, y dado que tenía demasiada carne expuesta a su gula (iba en pantalones cortos y camiseta de tirantes) desafié el calor y la humedad y me subí los calcetines (a lo Steve Urkel), me puse una camiseta de manga larga y me coloqué un pañuelo al cuello. En la siguiente foto os dejo que os rías de mis ridículas pintas pero que ilustran muy bien todo lo que os estoy contando:

Aún así, se dieron un buen festín a mi costa y, dicho sea de paso, también un poco a la de mi amiga.

En cuanto al parque, era interesante. No muy grande pero con enormes árboles tropicales. Algunos adquirían formas realmente curiosas y se doblaban sobre si mismos hasta no parecer un sólo árbol sino varios:

Pero esta visita de 10 minutos (más hubiera supuesto un desangramiento, estoy segura) me costó:

  • Una agotadora marcha por la carretera cargada con la mochila bajo un sol abrasador
  • 270 yenes del autobús para ese último tramo que hicimos motorizadas
  • 200 yenes de la entrada al parque
  • Varias (conté más de 20) picaduras de mosquitos desnutridos antes de nuestra llegada (después, tal vez, murieron de indigestión)
  • 1000 yenes del taxi que cogimos para volver a la zona del puerto (al que llamamos desde el parque) para emprender el regreso.
  • Un susto porque el taxista nos dijo, espero que en broma, que en ese jardín había mosquitos de la malaria puesto que eran árboles tropicales. Qué chistoso el hombre, ¿no?

Y tras el banquete de los mosquitos, volvimos tranquilamente a Tokyo repitiendo el mareo de medios de transportes del primer día.

Aunque, como siempre, he puesto bastantes fotos, de este viaje hay muchísimas más y (lo creáis o no) me he cortado un poco. Así que, ahora como se permite integrar Flickr (uno de los mejores programas de fotos de Internet) en el blog, podéis ver en el módulo de la derecha todas las fotos y además en tamaño grande. Sólo tenéis que pinchar en ese módulo y ¡disfrutar!

Por cierto,s e me olvidaba, esta isla fue elegida por la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

Muchas gracias a tod@s por leerme y comentarme.

-------

Ver este mismo post en el nuevo blog. Comentarios allí

servido por irukina 22 comentarios compártelo favorito

18 Enero 2008

Un día en el acuario

Durante mis vacaciones de este verano, Dani y yo, fuimos a un acuario. En Tokyo hay muchos acuarios pues los japoneses son bastante aficionados a ellos y, como a mí también me gusta mucho el mundo marítimo, decidimos visitar uno que me habían recomendado llamado Kasai Rinkai (en está página tenéis más información de este acuario y sus alrededores, un interesante parque junto al mar con noria y todo):

La zona donde está situado es bastante tranquila, cerca del mar y rodeado de zonas verdes.

La entrada al acuario es a través de una interesante cúpula de cristal:

Por dentro el acuario es bastante amplio y con grandes cristaleras que permiten observar bien los peces. Si estáis de visita por Tokyo, especialmente con niños, y queréis visitar un acuario, creo que este es bastante interesante y podéis ver algunos peces tropicales como estos:

También algunos peces grandes que nos llamaron también la atención:

Otro de los puntos de atracción eran las medusas:

Y por primera vez en mi vida vi ¡caballitos de mar!:

Uno de los puntos que más atracción congregaban era la zona de los pingüinos:

En un apartado de la piscina estaban los pingüinos recién nacidos:

Si venís a Tokyo con niños y estáis ya cansados de templos o luces de neón, os recomiendo esta visita, no tan típica o nipona como otras pero muy interesante también.

--------

Ver este mismo post en el nuevo blog. Comentarios allí

servido por irukina 11 comentarios compártelo favorito


Sobre mí

28 años. Profesora de español en Tokyo. A veces perdida, a veces me encuentro. En cualquier caso, viviendo y descubriendo nuevas cosas cada día. Pero seguiré contandoos mis experiencias en este raro y peculiar país.

Número de visitas

Mis fotos en Flickr (Pinchad en ellas)

www.flickr.com
Irukina fotos Más fotos de Irukina

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera