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9 Septiembre 2006

Teoría y praxis. La recuperación de un debate crucial (1)

Si hay un tópico desatendido por la filosofía jurídica, más que como un asunto marginal o asociado a la grilla de los programas de sociología del derecho o historia del derecho, es la distinción entre nómos y physis (ley y naturaleza). Esta dicotomía es, por un lado, el nudo del debate sobre el derecho natural clásico pagano, pero por otro lado, importa una superación en la tradición filosófica que marca una etapa de madurez del genio griego.
Los asuntos cosmológicos encuentran un límite en el dilema del movimiento planteado por la Escuela Eleática. Al ser impensable la materia como generadora del cambio, sin un agente externo que lo produzca, va a tardar en concebirse una respuesta posible a este problema, desde las concepciones de algunos cosmólogos que asociarán causa material y eficiente. Pero la cesura de Parménides y sus discípulos, al vedar la vía del no ser para el conocimiento -demostrando de esa manera la imposibilidad lógica del movimiento- dejó al examen de la naturaleza en un estancamiento radical. La reducción al absurdo de la tesis de la incognoscibilidad del no ser es, sin embargo, tarea de la sofística, al punto de concebir al lógos como un instrumento de la acción política contingente y al pensamiento, como una misión inútil o superflua.
Logicismo y relativismo o escepticismo.
Sócrates, además de diferenciarse del ideal del sabio, a partir de la concepción de la filosofía como búsqueda (y no como saber) va a marcar una ruptura con la cosmología a partir de la consideración de la heterogeneidad de lo real en el plano de los asuntos antropológicos. El resultado de ello va a ser la indagación del ser moral a partir del descubrimiento de la propia interioridad y su relación con el orden de la vida civil, una proto-epistemología del universo moral del hombre, la respuesta positiva al interrogante sobre el conocimiento de la virtud como condición para la vida buena. Platón (foto arriba), a partir de las enseñanzas de Sócrates, construye una epistemología que permite incorporar al orden de lo moral en la agenda del conocimiento (argumento de la línea dividida en segmentos y su relación con la comparación entre el sol y la idea del bien, así como con la alegoría de la caverna) rompiendo el dualismo rígido del parmenidismo al considerar la franja de lo opinable (lo que es y no es) como una realidad asociada a un tipo de conocer particular (conjetura, tratándose de las imágenes; creencia, tratándose del mundo empírico) y por lo tanto, digna de ser considerada un saber. Esta polifonía epistemológica, asimismo, socava las bases sobre las cuales se asentaba la tesis relativista de la sofística -basada en el sensualismo como criterio del conocimiento- con la teoría de las ideas.
Sócrates y después Platón van a ser los representantes de la crítica al debate entre ley y naturaleza planteado por la sofística. La base de esta crítica es esta epistemología positiva. El debate entre naturaleza y ley será el objeto de los próximos artículos.
Daro Esquivel

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Sobre mí

Mi nombre es Daro Esquivel. Me dedico al ejercicio de la abogacía en Corrientes, Argentina. No sólo ejerzo la profesión, sino que además soy profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste (Jefe de Trabajos prácticos de la Cátedra de Filosofía del Derecho del Dr. Meabe). Concebí este blog como un espacio de debate sobre Derecho, pero también sobre música, cine y otros intereses. Sean bienvenidos. Creative Commons License
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