Desde la tierra independiente. Cronica de un vendedor miope.
Hoy es 15 de septiembre. Un día particularmente especial todos los años. Especial porque las ventas en mi negocio serán las mejores que cualquier otro día que en todo el año. Ni en navidad u otra fiesta la gente sale de su casa y llena las principales calles de nuestro país.
Me prepare de acuerdo a la ocasión, mi misión para aquella larga jornada era vender la mayor cantidad de hot dog que pudiera, ya que eso vendo como plato fuerte en el negocio. Tenía ingredientes como para una semana normal.
A plena mañana me instale en mi lugar de siempre, eran ya pasadas de las 7 de la mañana, al fondo alcanzaba a ver que el desfile estaba por comenzar, las calles parecían todavía desoladas, como si el pueblo salvadoreño se hubiese puesto de acuerdo para descansar un poco mas de lo cotidiano.
El fiesta empezó. El motivo era conmemorar los más de 184 años de independencia. Poco a poco avanzaba la mañana. Eran cada vez más los salvadoreños que admiraban el espectáculo que cada centro educativo había preparado. Yo mientras tanto estaba feliz de la vida, vendía como loco.
El mediodía llego, era extraño por que el calor era casi insoportable, no hacía falta el que se quejara por el clima, sin embargo casi todos estaban alegres, ya que la mayoría de ellos aprovecharon la fecha para compartir esos momentos en la familia. Como extrañaba yo a la mía. Frente a mis ojos pasaban padres e hijos juntos, que envidia me daba verlos felices.
Mis hijos quienes son los únicos que reconozco como mi familia, tuvieron que buscar mejores oportunidades en otro país. Ellos son ya, de la larga lista de salvadoreños ilegales en Estados Unidos. A veces duermen solo 5 horas diarias y realizan solo actividades físicas. Aprecio mucho lo que ellos hacen, y es que yo ya soy de avanzada edad, no tengo las habilidades de antes. Insisto, que falta me hacen.
Ellos si son verdaderos salvadoreños. Mucho más que yo. Me da tanta lastima como los salvadoreños no nos damos cuenta lo que tenemos. Que podemos ser felices con lo poco que poseemos. Si dejáramos tanto de criticarnos y de no hacer nada por nadie, y nos viéramos no como vecinos en una misma tierra, sino como hermanos bajo un mismo hogar, viviríamos mucho mejor.
La fiesta ha acabado. Las calles están sucias como casi siempre. Los salvadoreños han vuelto ha su vida normal, no sin antes haber hecho una pausa sobre lo andado hasta el día de hoy, y reflexionar sobre que tan cerca estamos por alcanzar esa verdadera independencia de la que cada vez nos alejamos mas.
Será el futuro el que agradecerá a esos próceres de esta nueva generación quienes que con su sangre escribirán libertad, libertad, libertad.
valeria dijo
exacto!!!!! si dejaramos ya de fijarnos en las demas personas y dejarlas de criticar el salvador seria un pais mucho mejor!!! y seriamos LIBRES de hacer, decir, y vestir lo q quisieramos y NADIE nos diria NADA
6 Diciembre 2005 | 04:56 AM