Mario, panita, ha desarrollado algunas ideas y reflexiones acerca de la conceptualización acerca de Meso América, o como el dice, Mesoamérica.
Valga, pués para no pedir permiso al Mario para publicarlo, la excusa de la importancia de la reflexión y no dejarla guardada en el "baúl de las ideas".
“Una necesaria reflexión conceptual.”
El uso de conceptos y términos culturales lleva implícita una connotación histórica, política e ideológica, sin embargo los y las ciudadanas (los pueblos) son quienes determinan la utilidad, transformación o resemantización de los términos.
Esto obviamente se gesta desde ópticas conscientes o inconscientes, por lo tanto el hacer uso preciso y con conocimiento de causa (actitud científica) viabiliza la comprensión y asimilación de términos que son muy intrincados y además polémicos en el ámbito de la teorización, sistematización e investigación de la cultura. Esto es aún más polémico cuando se trata de términos o conceptos que hacen relación e identificación a prácticas culturales de nuestra historia prehispánica.
Homogenización Cultural = Desprecio a la diversidad.
Mesos: Centro. Palabra de origen griego Mesos (Mesos) que utilizaron para designar a la variedad de culturas de una parte de Centro América y México.
Lo geográfico-cultural aplicado a lo que llaman los antropólogos, sociólogos, historiadores y arqueólogos “Mesoamérica” es el conjunto de civilizaciones indígenas que poblaron desde el Valle de Anáhuac, zona central y meridional de México, hasta la Península y Golfo de Nicoya en Costa Rica.
Estos pueblos tuvieron una diversidad cultural en ámbitos como: lingüística, concepciones de mundo, desarrollo histórico, cosmovisión, artes, arquitectura, infraestructurales, sistemas de gobiernos y tantas otras expresiones culturales. Mesoamérica no comprende en su totalidad a todo el territorio de lo que actualmente se conoce como México, y el resto de Centroamérica; más bien, en el caso de países como Nicaragua y Costa Rica, lo que se denomina como Mesoamérica está ubicado en el área cercana al Océano Pacífico y, en el caso de Honduras, no hay presencia total en la zona norte de la costa atlántica.
El término de Mesoamérica no ha sido debatido lo suficiente por parte de los movimientos sociales que reivindican el valor de identidad de los pueblos originarios; de igual forma la sociedad en su conjunto no ha profundizado en el tema, más bien ha retomado o consume el término a partir del uso que se le da a través de campañas gubernamentales de la región o políticas internacionales de turismo y revistas light donde se presentan a estos pueblos como estampas cargadas de un folkclorismo a ultranza, publicitarias de lo bello y salvaje, donde sacan partida turística a la pobreza, a la marginación social y económica de los pueblos indígenas de esta región.
En ese sentido, el término de Mesoamérica ha estado suscrito a proyectos turísticos y a espacios académicos donde se debate cómo denominar a las diferentes culturas que florecieron, y cuya presencia aún persiste en la región. Referirnos a Mesoamérica es entrar en un terreno pantanoso e intrincado en el que muchos historiadores, antropólogos y demás científicos sociales disienten con el tema, éstos no se han puesto de acuerdo o no han podido resolver tal dilema de lo que hoy se considera Mesoamérica.
Mesoamérica, como término, es el disfraz que esconde los intereses colonialistas expansionistas que ven el cúmulo de culturas exóticas de un mundo desconocido, y a quienes esgrimen el término les asalta un mar de preguntas sobre cómo es posible que estos pueblos clasificados “en la etapa del salvajismo”–como lo indica Lewis Henry Morgan– fueran capaces de alcanzar, por sí mismas, un alto desarrollo científico, político, artístico y cultural.
A todas estas posiciones sobre pueblos que emigraron del antiguo continente y "culturizaron" a nuestros pueblos prehispánicos la antropología cultural las denomina como difusionismo. En tal sentido, Mesoamérica, para los difusionistas es el cúmulo de culturas que fueron habitadas e influenciadas por pueblos tales como los asiáticos, hindúes, egipcios y especialmente arios, (nórdicos) y ellos nos heredaron y legaron todo el bagaje cultural que dio fundamento a las culturas prehispánicas.
Así los difusionistas, se inventaron el nombre de Mesoamérica y lo asignaron a los pueblos que habitaron dicha región, ellos sostienen (los difusionistas) que “en el mundo hubo una cultura madre que se extendió por todo el globo terrestre, y que Mesoamérica es un cúmulo de culturas pertenecientes a una Súper Área Cultural”, según Luis Vásquez León. Esta concepción además de racista, discrimina a los demás pueblos que estaban y están fuera de dicha “Súper Región”, y por esa misma razón los determina como pueblos salvajes – no civilizados. Es un error encasillar a los pueblos que habitan determinadas zonas geográficas dentro de una clasificación de Áreas Culturales y Súper Áreas Culturales, ya que todo pueblo es poseedor de un bagaje cultural y no necesita que se les clasifique en inferior o superior.
En ese sentido el concepto de Mesoamérica ha sido bastamente cuestionado por la comunidad científica del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, INAH, que trabaja en la antropología, sociología, historia, etnología, psicología social, y demás disciplinas; igualmente ha sido motivo de debate en el Seminario de Historia y Filosofía de la Antropología Mexicana, en el simposio “Mesoamérica, una polémica científica, un dilema histórico” señalamos éstos entre otros espacios de reflexión. El concepto de Mesoamérica es un dilema muy restringido y evoca una limitante de carácter geográfico, político, histórico y cultural, el cual está reducido al conjunto de un área cultural.
El término Mesoamérica fue propuesto, desde un punto de vista antropológico, por Eduard Seler y definido con mayor precisión, en 1943, por el alemán Paul Kirchhoff para designar un área cultural de la llamada América Nuclear, que constituyó el centro de la civilización en la época prehispánica.
Kirchhoff, quien fue un profesor en México en las áreas de antropología, especuló mucho sobre el origen de las culturas que habitaron a lo que denominó Mesoamérica, en sus planteamientos consideró a ésta como una “Súper Área Cultural” en la cual las culturas mesoamericanas tenían un origen cultural asiático o hindú, como ya antes se ha mencionado líneas arriba.
Algunos criterios fundamentales que sostienen los difusionistas acerca del porqué denominan a dicha área bajo el nombre de Mesoamérica son la agricultura, centrada en el cultivo del maíz, y la domesticación de animales que configuraban la base de su economía y dieta alimenticia.
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