3) ¡Qué calor, por la gran puta!
.
6)
¿Qué putas tomaste Julieta? (Romeo, año 1595).
9) ¡Vamos, Mónica! ¿qué te pasa?
(a Barack Obama, 2008)
12) ¡Por la gran puta Rene,
hoy, en nuestros días, el SHAMAN es una persona que se preocupa por lo que esta sucediendo con la gente, la economía, la educación, la politica, la cultura, los derechos de las personas y la vida diaria
3) ¡Qué calor, por la gran puta!
.
6)
¿Qué putas tomaste Julieta? (Romeo, año 1595).
9) ¡Vamos, Mónica! ¿qué te pasa?
12) ¡Por la gran puta Rene,
Para que puedas "bajarte" algunos 
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política social,
pues, dale un "click" AQUI
¿Mauricio Funes o Rodrigo Avila? Ni preguntar, mis preferencias electorales estan del lado de Mauricio, sin discusión, un asunto de clases sociales, intereses, preferencias e ideología.
Pero... eso no me limita para tratar de elaborar un análisis de sus posibilidades considerando las variables estructurales y coyunturales que determinan, unas mas, otras menos, la definición y el desenlace electoral.

Estructuralmente, la derecha exitosamente, la ha embarrado. Tenemos un país con claros desbalances en la distribución de los ingresos, a pesar de que "somos mas ricos" ahora que el año pasado (un pequeñísimo error de cálculo estadístico nos ofrecía un país con 7 millones y al final solo somos 5.8 millones de habitantes), debido a la distribución del PIB per capita.
Eso tambien nos lleva a constituirnos en un país de renta media, aunque medio mundo en El Salvador, esté muriendo de hambre, literalmente. Esos resultados y clasificación, alejan a la cooperación internacional, "no necesitamos ayuda del exterior", "estamos en la ruta del desarrollo mundial". ja, ja. JA, JA.
La izquierda tiene poco que ver en el nivel estructural. Se le puede achacar que no ha sido suficiente oposición para limitar las políticas y actos legislativos y ejecuctivos de la derecha. Que no ha sido capaz de detener a la derecha.
La derecha esta en desventaja a nivel estructural. No menos le pasa a nivel coyuntural: un candidato que es el producto de un proceso eleccionario interno que fracturó al partido, quiza el peor candidato escogido, y saliendo tarde a la campaña electoral. Mal por donde se vea. Otras variables implican análisis de montos de dinero para invertir, tipo de campaña. No son menos importantes pero aun no estamos en el calor de la campaña. Oficialmente ni siquiera estamos en campaña.
El FMLN (finalmente!!) asumió que para ganar una elección necesita un candidato elegible, que este no era Facundo ni Schafick. Y que a pesar de haberse equivocado en 2004 cuando un grupo interno propuso a Mauricio, hoy recapacita y lo lleva. Ese lance del 2004 costó una fuerte fractura al interior del partido. Gente valiosa salió del partido, por voluntad propia. Hoy Mauricio se convierte en el líder e ídolo de los mas recalcitrantes del partido, no sin dolor.
En todo caso, un saldo positivo para la izquierda, Mauricio, el FMLN y los sectores que deseamos el cambio. Hago la separación por aquello de los matices. La izquierda no es solo el FMLN, Mauricio no es FMLN, ni estos son los únicos que desean el cambio. Matices nada más.
¿Que pasa a nivel de intenciones de voto? Bueno, en parte en los datos se refleja el análisis anterior, y en parte hace necesario revisar la campaña (contenidos, estilo, modalidades, fondos invertidos, medios usados, etc).
En noviembre del 2007, la diferencia entre Funes y ARENA (aun no había candidato) era de solo tres puntos. Eso cambió radicalmente en las siguientes encuestas, ampliándose cada vez mas la distancia entre Funes y la derecha. Aun en Abril, cuando ya habían elegido a Rodrigo Avila, solo la Encuesta Mitofsky, pagada por TCS presentó a ARENA sobre Funes en febrero de 2008.

La siguiente encuesta fue de CID Gallup y de nuevo Funes sobre ARENA.
Los mass media comenzaron entonces, una campaña de difusión del asunto de las FARC, el involucramiento de Ramiro (lider agazapado del FMLN a quien se acusa de establecer contactos con las FARC y ¿sirios? para negociar armas). Esa campaña casi ha desaparecido hoy, pero... parece haber logrado resultados, si creemos en los resultados de las últimas dos encuestas, en junio y julio 2008.
La UCA, presenta en mayo de 2008 a Funes sobre Avila (Avila fué electo el
11 de abril de 2008 como candidato de la derecha), por un total de 14 puntos porcentuales. Todo apuntaba a una confrontación desigual a favor de Mauricio.
La siguiente encuesta es la de CIOPS-UTEC, que presenta a Funes con 18 puntos sobre Avila. Una tendencia consistente en el crecimiento de Funes. Los medios de comunicación de la derecha lo entienden, y en las noticias comienza a aparecer de forma permanente, en los anuncios, en las noticias, en las entrevistas, Rodrigo Avila. La pinza se completa con las noticias y acusaciones al FMLN en torno al asunto de las FARC, las computadoras, Ramiro y la venta de armas.
Los anuncios de televisión presentan al "policía" vestido de traje, con un discurso mas refinado, y dirigiéndose a la población en su lenguaje, popular sin ser vulgar, tratandoles de "vos" y no de "tú", ni de "usted". Ofrece compromisos sociales, y expone que los va a firmar. El policiía no aparece nunca como policía, ni armado, ni en acciones de frente a la delincuencia, ese es un tema rehuído, sabemos que hay fracaso en la gestión de seguridad pública, por tanto ellos no abordan el tema.
Estos mismos medios dan un trato desigual a Funes, nunca aparece en anuncios ni en noticias.
Este puede ser el talon de Aquiles de la izquierda en esta campaña.
La encuesta Mitofsky de junio de 2008 presenta un fuerte "bajón" en las preferencias por Funes, no es tan importante debido a que esta empresa es pagada por los medios de la derecha. Así que se puede aducir que esa reducción en las preferencias electorales es amañada.
Luego LPG datos, fines de julio de 2008, presenta a ambos candidatos a la baja, pero en
similares proporciones a la Mitosky ¿casualidad?, ¿conspiración? ¿resultado de una estrategia? Un poco de profundidad en el análisis también hace notar que si entre ambos candidatos sumaban un porcentaje de 77% del electorado a inicios de junio; en finales de julio se suma entre ambos apenas el 55%.
Eso da como resultado que, de acuerdo a esa última encuesta, hay un 22% de votantes que antes tenían preferencia por alguno de los polos y ahora estan indecisos o que han migrado hacia otros partidos. O sea, mas gente esta ahora indecisa de votar.
A eso se suman los que ya estaban indecisos, total un 34% de los votantes no votaran o no saben si lo harán, eso puede ser debido a que los partidos no le representan o que saben que su partido no tiene oportunidad de ganar.
Si fuera lo último, las alianzas serían fundamentales. Los partidos pequeños suman, en el conjunto, apenas 2.4% de los votantes, no significan nada estadísticamente, a menos que el análisis anterior fuera cierto y una alianza potenciara un nuevo caudal de votos, migrando desde los indecisos.
El análisis es un asunto de perspectivas, de manejo de información y de ideología. Perspectivas solamente. ¿Qué hacer?
1o. Si yo creyera de forma absoluta en los datos presentados por las encuestas y su tendencia, diría que si las acciones coyunturales se siguen manejando como hasta ahora, la derecha va a remontar a nuestro candidato, a menos que se efectuen acciones de inversión en medios de comunicación y se desarrolle una estrategia de acercamiento casa por casa. Incluso, la estrategia de inversión en mass media, puede ser desarrollada de forma escalonada, pero no hay que esperar mucho tiempo. Toda mi maquinaria electoral ya estaría en la calle , desde ayer.
2o Si yo considerase que los datos de las encuestas no son ciertos, y que "la liebre" Funes sigue arriba en las encuestas por casi 20 puntos, sigo tal cual hasta ahora y me corro el riesgo de no darme cuenta que "la tortuga" Avila avanza.
3o Si yo pensase que los datos tienen algo pequeño de cierto, y que Avila ha remontado una diferencia grande, y que se va acercando, revisaría mi campaña, analizaría lo que esta haciendo Avila y haría los cambios mas sensatos. Todo eso lo haría igual si yo tuviese una pequeña duda de que los datos de las encuestas no son falsos.
Las tendencias son ciertas si todo lo que influye sigue igual. Si algo cambia, la tendencia cambiará. El monitoreo al competidor es importante.
El triunfalismo es equivocado. "La Gloria es un veneno que hay que tomar a pequeñas dosis", eso lo dijo Honoré de Balzac. Por poquitos pué. Y no hay que creersela, sino hasta que esta acostada a la par de uno. En septiembre estaremos analizando otros datos,
ojala que mis temores sean como llovizna lomera.
HUgo Chavez, Presidente Bolivariano de Venezuela, no deja de ser noticia.
Recuerdo la "pateada" que le dió Zapatero (jaaa, que chistoso, el zapatero pateando, jaja), en la cumbre iberoamericana. Bueno, como pasa con los amigos, por afiliación actitudinal o por conveniencia comercial, Hugo y Juan se volvieron a reunir, quiza a instancias de Chepe Luis.
Bueno, El Juan recibio al Hugo en el palacio de Marivent, en la isla paradiíaca de Mallorca. ¿por qué ahí y no en la Moncloa?, ¿Hay algún significado diplomático en esto? Solo puedo imaginar que era la gana de Juan de decirle "Yo soy el Rey y tu vienes a mí", o tal vez, evitar que en Madrid, los madrileños le gritaran alguna pendejada a Chavez.
No sé, pero no me sonó a una casualidad ese hecho. Huguito llegó una hora tarde a la reunón. Quizá para decirle al Rey, "vengo a la hora que quiero", o tal vez porque el avión se atrasó. ¿No viaja en su avión presidencial?
Como es algo loquito el Hugo, se bajó del carro, e hizo el intento de subirse nuevamente al mismo ante la mirada de baboso que puso el Rey. Solo por molestarlo. Imagino que al Rey, con su actitud y costumbre Real, esas pendejadas de "plebeyo" le deben caer nada en gracia. Hasta a mí, "ex plebeyo", me da risa. Ja.
Después se abrazaron y se cagaron de la risa, imagino el dialogo:
Rey: Vaya, hasta que se te antojó venir
Hugo: Si ombé, y es que la cagamos el otro día. Con todo el mundo mirándonos.
R: la cagaste vos, con esa tu forma tan tonta de darte a ver en las camaras.
H: Y vos que no aguantaste la gana de gritarme frente a todos, hoy hasta en camisetas me andan llevando. Me debes los derechos de la frasecita...
R: A proposito, te voy a regalar una camiseta de esas...
H: No jodás, ya te cagaste en mí de nuevo, frente a las camaras... Bueno, te la recibo... Esta tu isla parece Cuba.
R: Tu madre!
H: ¿por que no... vamos a la playa?
Después Hugo, con joda, le ponía la mano en el hombro al Rey y él, se cagaba de la risa, se tiraba un pedito, mandíbula batiente.
Luego, vino el tema... Hugo a aguantar al Rey y el Rey a la visconversa.
Hablemos de negocios:
H: ¿Cuanto petroléo necesitas?
R: 200,000 barriles diarios
H: dejame hacer cuentas.... a $130, por 200,000 igual a $260,000,000 dólares por día.(disculpen, no quiero hacer cuentas del negocio por año, porque tengo la impresión que no me van alcanzar los ceros... bueno yo tampoco aguanté la curiosidad $94,900,000,000, lease noventa y cuatro mil novecientos millones de dólares anuales, eso es veinticuatro veces las remesas anuales de El Salvador!! )
Luego Hugo dijo que el Rey era un buen amigo, y lo invito a visitar Venezuela.
Los amigos son amigos por afilciación actitudinal o... por conveniencia comercial.
Tomado de El País, julio 18, 08. Este lo tomó de Babelia y esta de Gatopardo...bueno, ahitá.
Hace 25 años una bala calibre 22 le rompió el pecho al obispo Óscar Arnulfo Romero. Fue el inicio de la guerra civil en El Salvador y del calvario para Atilio Ramírez, el juez al que por azar le tocó llevar la investigación del crimen. Después de años de un exilio forzado y pobre, de manejar un taxi, de recuerdos de noches con mariachis y de un regreso triunfal al mismo país que lo sacó a tiros, Ramírez cuenta su historia por primera vez.
Hacía ya meses que al juez Atilio Ramírez Amaya le entraba aquella fiebre nocturna. Todos los días, aún con los últimos destellos solares, la frente se le llenaba de sudor y empezaban los temblores. Años después, en el exilio, un psiquiatra le ofrecería la certeza del diagnóstico que él mismo había intuido: miedo. Miedo a la noche y sus muertos.No era el único enfermo de miedo. Corría marzo de 1980 y la guerra civil asomaba ya su cabeza desangrada a la vuelta de la esquina. Dos meses antes, el procurador general de la República, Mario Zamora, había sido asesinado por encapuchados que penetraron hasta su casa y le dispararon a sangre fría ante la presencia impotente de sus familiares. Sólo en ese año morirían 11.903 civiles de los cerca de 4,5 millones de salvadoreños que habitaban el país en la década de 1980.
El signo trágico de la guerra fría apenas anunciaba la barbarie que esperaba agazapada en la historia. Desde el 15 de octubre de 1979, El Salvador estaba gobernado por una junta militar, que llegó al poder luego de dar un golpe de estado al general Carlos Humberto Romero, quien a su vez había asumido la presidencia por obra y gracia de un descarado fraude electoral el 20 de febrero de 1977.
Era tiempo de ver, oír y callar; y en medio de todo aquel silencio había una sola voz, una que incendiaba el país cada domingo. Se trataba de un cura de pueblo que había escalado vertiginosamente en la jerarquía eclesiástica. Su nombre era Óscar Arnulfo Romero Galdámez y había sido nombrado arzobispo el 22 de febrero de 1977, en medio de un ambiente de fraude y golpe. Monseñor Romero hizo de la homilía dominical un oasis donde no llegaba la censura del Estado, una cartelera con voz donde colgar los nombres de los asesinados y desaparecidos.
El incipiente movimiento guerrillero comenzaba a cobrar fuerza y, como respuesta de la extrema derecha, aparecieron "Los Escuadrones de la Muerte", liderados por el mayor Roberto D'Aubuisson, un militar formado en la Escuela de Las Américas. El país entero era un territorio de "caza de brujas", brujas comunistas y brujas burguesas. El nuevo arzobispo tuvo que aprender a vivir en el vértice del conflicto. Apenas 18 días después de su nombramiento como arzobispo, cuerpos paramilitares acribillaron a un íntimo amigo suyo: el padre Rutilio Grande. Casi tres meses después, un grupo guerrillero secuestró y asesinó al canciller de la república, Mauricio Borgonovo. Como respuesta, "LosEscuadrones" le dedicaron una ráfaga de metralleta al sacerdote Alfonso Navarro Oviedo.Romero celebró las misas fúnebres de todos ellos.
En aquella hora de sospecha general, de desconfianza como norma de Estado, el arzobispo era visto por los sectores de derecha como un obispo "rojo". El mismo D'Aubuisson lo acusó públicamente de ser "manipulado" por la izquierda y las amenazas le acompañaron hasta el día de su muerte. Sin embargo, para muchos, la gota que derramó el vaso fue la homilía del domingo 23 de marzo de 1980, cuando desde el púlpito de la catedral metropolitana exhortó a los efectivos de los cuerpos de seguridad a desobedecer las órdenes de sus oficiales.
"Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la guardia nacional, de la policía, de los cuarteles: Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: No Matar. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios... Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla... En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, ¡les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión!". Esas palabras, pronunciadas con ritmo pausado y timbre agudo, quedarían grabadas para siempre en la memoria de El Salvador.
Al día siguiente, en las páginas de los dos principales periódicos del país se publicaba, en gran tamaño, una esquela en la que se anunciaba que el arzobispo Romero tendría la deferencia de celebrar una misa en honor del primer aniversario de la muerte de Sara Meardi de Pinto, madre de uno de los periodistas "rebeldes" de la época, en la capilla del hospital La Divina Providencia. El aviso fue clave en la ubicación del "blanco".
Aquel lunes 24, cuando pasaban veinte minutos de las seis de la tarde, el juez Atilio Ramírez Amaya impartía su cátedra de criminología. Justo en ese momento, no muy lejos de la Universidad Nacional, un Volkswagen rojo entraba en el hospital La Divina Providencia y se estacionaba en la entrada de la capilla, a 31 metros del altar donde el arzobispo consagraba el pan. "Que este cuerpo inmolado y esta sangre sacrificada por los hombres nos alimente también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor...". Casi inmediatamente después de terminar la frase, de la ventanilla trasera del Volkswagen asomó la punta de un rifle de alta precisión. En cuestión de segundos, el arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, caía al piso con la aorta rota por una bala fragmentaria calibre 22. Desde que ese proyectil alcanzó su objetivo, la suerte de El Salvador estaba echada. El país se precipitaba hacia el horror, irremediablemente.
Diez minutos después del disparo, Atilio Ramírez, juez cuarto de lo penal, ya estaba enterado del asesinato y la Universidad Nacional era un hormiguero, en parte también por el baño de balas que el campus acababa de recibir desde un carro en movimiento. Las "fumigadas", como las llamaban los estudiantes, se habían convertido en un hecho casi cotidiano.
Fue en realidad el azar el que puso a Atilio en el camino del asesinato más importante de toda la guerra fría en El Salvador. Los jueces trabajaban por turnos y justo ese 24 de marzo él estaba en servicio. Como buen conocedor de los procedimientos, sabía que no había manera de librarse del caso, tarde o temprano, luego de rebotar en un par de juzgados, llegaría a sus manos. Así que decidió aligerar las cosas asumiendo desde el principio la conducción de las investigaciones.
Fue él quien, junto con el equipo de médicos, guardó en una bolsa plástica los fragmentos del proyectil extraídos del cuerpo de monseñor Romero y fue él el único que examinó palmo a palmo la escena en busca de casquillos. No hubo un solo agente para custodiar la escena del crimen, no se recogió una sola evidencia ni se custodió la autopsia. De hecho, no hubo un reporte policial el día del homicidio.
El martes, mientras el resto de los salvadoreños apenas terminaban de salir del asombro, para el juez fue un día de trámites legales, de "ordenar papeles", como él lo describe. Un día largo y encendido. Por la noche la fiebre atacaba de nuevo y Atilio Ramírez sudaba a chorros mientras miraba la televisión con su mujer, cuando escuchó su sentencia de muerte a las ocho de la noche. El coronel Adolfo Majano, presidente de la Junta de Gobierno, se pronunció en cadena nacional sobre el asesinato del arzobispo. El militar aseguró que la Interpol le había comunicado tener los nombres de los sospechosos del crimen y que éstos le serían entregados al juez para que girara las órdenes de captura.
"Ya me jodieron", le dijo a su mujer, mientras la fiebre lo hacía temblar. La supuesta lista de la Interpol nunca llegó a sus manos; lo único que no tardó en aparecer fueron las llamadas a su casa. La primera fue el miércoles en la mañana y la recibió su hija de 12 años. "¿Cuál es tu color favorito?", preguntaba la voz detrás del auricular. "Es que de ese color le vamos a mandar el ataúd a tu papá cuando lo matemos", explicaba luego. Las llamadas se repitieron durante todo el día, al menos cinco veces. Del dicho al hecho hubo sólo 24 horas.
El jueves 27, antes de regresar a su casa, el juez telefoneó a su secretaria para que ésta le
comunicara al asistente del tribunal que era urgente que se entrevistaran en persona, que
lo esperaría en su casa. A las diez y quince minutos, dos hombres jóvenes llamaban a la
puerta, identificándose como delegados del asistente.
Pero las amenazas habían afilado la desconfianza de Atilio Ramírez. "Mejor sentate por si pasa algo", le dijo a su mujer antes de calzarse al cinto el revólver Colt y cargar su vieja escopeta Mosberg. Se asomó desde su cuarto para ver cómo la empleada abría la puerta y dejaba entrar a los dos hombres. Vestían traje completo y uno de ellos llevaba un portafolio negro.
"Siéntense que ahorita los atiendo", dijo, con la escopeta oculta tras la puerta. Pero antes de terminar la frase, uno de los visitantes abrió el maletín y extrajo un arma de lujo, deuso militar. Se trataba de una de las nuevas mini subametralladoras Ingram, de fabricación israelí. Seguramente el matador no contaba con la Mosberg ni con el temple del juez. En unos segundos la casa se había convertido en un campo de batalla. "Mierda, nos van a matar como mataron a Mario Zamora", pensaba. Luego del primer intercambio de disparos, los dos hombres de traje salieron apresurados de la casa y dispararon desde afuera. En medio de las balas se escucharon otros pasos en el techo. Los dos visitantes no estaban solos. Ramírez apenas alcanzó a tirar un colchón sobre su hija y a alargar el revólver a su esposa. "¡Tirá a las ventanas, estos hijos de puta se nos quieren meter en la casa!". De pronto, los pasos cesaron y el fuego también. En los siguientes diez minutos, en medio del más profundo silencio, lo único que se movía era el cuerpo de María, la empleada doméstica, que yacía en el piso con tres impactos de bala 9 mm en las caderas.
Fuera, dos patrullas de la Policía Nacional encendían los motores y se retiraban a toda marcha. En la casa quedaban los agujeros de bala, la sangre de María, un insoportable olor a miedo y un hombre que tiritaba de la fiebre.
Esa noche, la familia Ramírez se trasladó a la casa de un amigo. Nadie indagó sobre este caso nunca, no hubo investigadores en la casa, no se le dio protección especial al juez, no hubo levantamiento de evidencia y, de nuevo, no existió ningún reporte policial que documentara el hecho. Al día siguiente, cuando Atilio Ramírez le pidió protección especial al presidente de la Corte Suprema de Justicia, éste lo miró con sarcasmo. "No invente fantasmas, Atilio". Para el domingo 29, el juez se había exiliado en Costa Rica. Todo había ocurrido en menos de una semana. Nadie nunca retomó el caso en El Salvador.
Atilio dejaba tras de sí un El Salvador donde ya todo era posible y esto quedó trágicamente claro justo un día después de su partida. Durante el sepelio de monseñor Romero, unas 50.000 personas se agolparon en la plaza central para darle un último adiós al arzobispo que había sido voz de los sin voz. Apenas había terminado la homilía cuando, a través de una de las ventanas superiores del Palacio Nacional, una mano misteriosa dejó caer una bomba de humo sobre la multitud y tras el humo, los disparos. De entre los dolientes no tardaron en aparecer elementos de los comandos urbanos guerrilleros que respondieron al fuego. El sepelio de quien había denunciado la violencia fue, pues, una lluvia de balas que dejó como saldo 35 personas muertas y 185 heridos de gravedad. Más tarde, el obispo irlandés Eamon Casey, quien había ayudado a cargar el féretro de Romero, declaraba a la prensa internacional: "Hay algo vil en este país, vil, pero muy vil".
La juventud de Atilio Ramírez había sido dispersa y sus noches fueron largas y bohemias. Los recorridos nocturnos se sucedían entre carcajadas y la parranda se alargaba desde la Plaza del Trovador hasta la 5ª Avenida, calles obligatorias para el ejército de alegres que preferían pasar la madrugada entre copas y putas. Eran tiempos de mariachi y tríos, de mujeres y alcohol, mucho alcohol. "En esos tiempos ?recuerda Atilio? se podía amanecer hasta con tres mujeres en la cama y uno no tenía que preocuparse por nada". Entre los frecuentes compañeros de juerga estuvo alguna vez uno de los reyes de la madrugada salvadoreña, el poeta Roque Dalton, y Atilio se hizo muy popular entre todos los trovadores nocturnos de la zona. Eran buenos tiempos.
Una vez en Costa Rica, se descubrió solo, el sistema de justicia salvadoreño no le brindó protección legal y sólo accedió a concederle dos meses de permiso con goce de sueldo.Con la universidad fue lo mismo, pese a ser miembro del Consejo Superior Universitario el único respaldo fue, también, un permiso de dos meses. Entre los dos salarios juntaba 240 dólares mensuales que le ayudaron a comprar un microbús.
Los primeros dos meses pasaron rápido, entre infructuosas solicitudes de trabajo y el creciente rechazo de sus amigos. "Los amigos que hubieran podido darme trabajo en Costa Rica se me comenzaban a esconder y llegué un día al Ilanud (Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente) y les dije: 'No me hagan más desgraciado de lo que ya soy. Vengo por verlos a ustedes no a pedirles nada'", relata. La solución a su desempleo llegó más bien de otro grupo de amigos.
Atilio no era el único exiliado salvadoreño en Costa Rica. Una vez terminada la guerra, la Comisión de la Verdad describió el año de 1980 así: "La instauración de la violencia de manera sistemática, el terror y la desconfianza en la población civil fueron los rasgos esenciales de este período"1 . Ya no eran buenos tiempos para los trovadores ni para las prostitutas; el estado de sitio nocturno les había echado a perder el negocio y muchos se regaron por toda Centroamérica, Costa Rica incluido. Fue en la Plaza de La Esmeralda, lugar de marcha nocturna en pleno San José, donde Atilio reencontró amigos dispuestos a recibirlo. Allí estaban, como en los viejos tiempos, "el Avispón", "el Sepulcro", "la Ardilla", "la Hormiga", "Tachuela", cantantes y músicos de los tríos que una vez amenizaron sus noches de juerga. El juez necesitaba amigos y ellos necesitaban de los servicios del juez, es decir, de un taxista con un vehículo lo suficientemente grande como para transportar arpas y guitarrones. Así se hizo la vida, desde junio hasta octubre de aquel año oscuro de 1980. Uno de los juristas más preparados de la época había pasado, en pocos meses, de Juez Cuarto de lo Penal a conductor de un taxi pirata. "No viví esos días como un desdichado, trabajo es trabajo", recuerda.
Todo ese tiempo su mujer siguió viviendo en El Salvador, amparada en la escasa seguridad que le proporcionaba su pasaporte europeo. No fue sino hasta el final de su exilio en Costa Rica cuando Atilio decidió compartir con ella su nueva profesión. "Es que me daba pena", confiesa.
Cuando Félix Ulloa, rector de la Universidad Nacional de El Salvador, se enteró de que Atilio vivía como taxista decidió mover sus influencias para abrirle una plaza de maestro en la universidad de Nicaragua. Era principios de octubre de 1980 y ya no había nada que perder, así que un día Atilio tomó su microbús, sus escasos ahorros y enfiló para Nicaragua. "Al llegar a Managua yo sabía que tenía trabajo, pero no sabía donde vivir, entonces lo que hice fue preguntar dónde quedaba el punto en el que se reúnen los tríos y los mariachis. Y me dijeron que en la Plaza Justo Santos. La cosa es que llegué a la plaza esa y me bajé. Al ratito me gritaron '¡Atilio!'. Era 'Tripa', un cantante."
La cátedra que le esperaba en la universidad de Managua no era precisamente el tipo de magisterio que se imaginaba. Lejos de los libros de jurisprudencia lo esperaba una cátedra de español, que luego de un año se transformó en curso de literatura latinoamericana. La revolución sandinista acababa, hacía apenas un año, de destronar el régimen de los Somoza y necesitaba de todas las manos que fueran posibles. En Atilio, los sandinistas encontraron a un voluntario infaltable. Fue miembro activo del Comité de la Defensa del Sandinismo (CDS) de su cuadra, el primero en apuntarse a las jornadas de alfabetización en las zonas rurales e incluso se le llegó a comisionar un "estudio sociológico" de algunas comunidades de la selva nicaragüense. Finalmente, a mediados de 1982, obtuvo una cátedra de derecho.
Fueron cinco años los que vivió en Nicaragua, cinco años que recuerda con ternura, casi con añoranza. Partió hacia México en 1985 para estudiar una maestría en criminología. Todo ese tiempo vivió en casa de la única persona que le ofreció techo desde su llegada, un mariachi salvadoreño.
"Bueno, puedo intentar, aunque de entrada le digo que a Atilio no le gusta la prensa, lo más probable es que diga que no". Ese fue el pronóstico más optimista que encontré en la búsqueda de la entrevista con Atilio Ramírez Amaya y venía de María Julia Hernández, la actual directora de la oficina de tutela legal del arzobispado de San Salvador, una mujer que, durante 25 años, ha tocado todas las puertas legales para reabrir el caso Romero en El Salvador. Salí de su oficina con un sabor a fracaso. A la mañana siguiente, María Julia llamaba a mi celular: "Dice Atilio que puede atenderte mañana en la tarde".Las oficinas donde funciona actualmente el bufete del ex juez tienen una dirección casi imposible, en medio de la maraña de calles de la capital salvadoreña: "Siga recto en laAvenida Juan Pablo II, pase la Asamblea Legislativa y donde vea una reparación de llantas cruza a la derecha". Comparte oficinas con un colega, y "modesto" sería un calificativo un tanto pobre para definir su despacho. Su secretaria me confunde con un cliente y cuando Atilio nota el error endurece el rostro. "Aaah, vos sos. Pasá adelante".
Es principios de marzo y el calor hace que el local parezca más chico. Su oficina es un maremoto de papeles superpuestos y en el escritorio no hay un solo lugar vacío donde el interlocutor pueda apoyar los codos.
El juez es ahora un hombre viejo y a primera vista parece mimetizarse con su actual despacho de abogado y notario. Sus maneras deambulan entre la más elocuente cortesía y la puteada sincera, que suele aparecer sobre todo cuando habla de los detractores de Romero. "Los hijos de puta ahora mejor se quedan callados, o hasta le hacen homenajes, pero antes lo atacaban cada vez que podían", grita a través de un rostro fruncido. De hecho, decidió concederme la entrevista porque yo no representaba a ninguno de los medios tradicionales del país, a los que mira con una mezcla de resentimiento y desconfianza.
Asegura que no es amigo de dar declaraciones a la prensa, pero, cuando al fin se decide, la memoria abre las compuertas de par en par y las anécdotas salen apresuradas, una tras otra, y los años se suceden y los días aparecen. Días que nunca se perdieron, días que nunca ha dejado de recordar. Por ejemplo, la noche en la que, mientras servía al sandinismo en un pueblo perdido de la selva nicaragüense, vio miles de loras y guaras comiendo naranjas. Se ríe ahora del día que lo hizo sentir "desdichado", cuando, estando aún en Costa Rica, decidió agregar algunos centavos extras a su trabajo de taxista, trabajando de jornalero en la temporada de corta de café. Arrancó granos durante más de dos horas, hasta que el caporal notó su acento salvadoreño y lo sacó sin pagarle lo cortado. "Es que no nos querían en ningún lado", recuerda entre risas.
Recuerda también que un día ya olvidado de 1983 recibió en Managua la llamada de un familiar exiliado en Costa Rica. Le decía que había un "gringo" al que le urgía entrevistarse con él. Al llegar al encuentro, el hombre se identificó como agente de la CIA, asegura Atilio, y tenía una petición especial: que a través de una declaración jurada implicara al ex capitán Eduardo Ávila en el asesinato de monseñor Romero. Ávila era uno de los lugartenientes del mayor Roberto D'Aubuisson. "¡A mí no me gusta que me agarren de pendejo, ustedes bien saben quiénes fueron!", fue lo único que obtuvo el estadounidense como respuesta, según recuerda Atilio.
Su última anécdota en el exilio también está relacionada con un hombre del círculo íntimo de D'Aubuisson. Era 1989 y había dejado Nicaragua hacía cuatro años para estudiar una maestría en criminología en la UNAM, México, cuando un viejo amigo se acordó de él: Roberto Angulo. Para ese año, ARENA, el partido fundado por Roberto D'Aubuisson, había ganado su primera elección presidencial y Angulo era presidente de la Asamblea Legislativa, miembro de la cúpula del partido ARENA y cuñado de D'Aubuisson.
En la versión de Atilio, el "amigo" le llamó a México para ir directo al grano: "Quiero que regresés al país como magistrado de la Corte Suprema de Justicia". En la versión de Angulo todo ocurrió más lento. Simplemente en una de sus visitas diplomáticas al Distrito Federal se encontró con un antiguo compañero de la Asociación de Alcohólicos Anónimos, al que recordaba con cariño y pensó en la posibilidad de "ayudarlo".
La noticia de que uno de los candidatos de ARENA para la Suprema Corte era el juez que había sido exiliado por llevar el caso de Romero, pronto encendió la polémica. Los jesuitas, a través de su universidad en El Salvador, aseguraron que era una maniobra para "lavar la cara de ARENA". Angulo lo descarta: "Yo ni siquiera tuve en cuenta que él había llevado el caso de monseñor Romero. Simplemente varias personas lo consideramos idóneo", explica. El hecho es que Atilio fue electo como magistrado de la máxima corte en 1989 y permaneció en el puesto durante cinco años. Había salido como un perseguido y regresaba por la puerta ancha, la más ancha. Tres años después, gobierno y guerrilla firmaban la paz y el FMLN pasó de ejército insurgente a partido político.
El asesinato de monseñor Romero nunca volvió a encontrar, en El Salvador, un juez que lo juzgara. El caso siguió creciendo en el archivo de los tribunales, engordando, sumando folios y polvo, declaraciones inútiles y desidia. En la actualidad, el expediente suma 11 carpetas gruesas y más de 2.000 páginas que no han arrojado ninguna conclusión.
En 1993, la Asamblea Legislativa, con el mayor número de escaños ocupados por diputados de ARENA, aprobó la Ley de Amnistía General que perdona, sin más, todos los crímenes que se cometieron antes de la firma de la paz. De nada han valido las protestas de grupos pro derechos humanos que piden derogar la ley. Más aún, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió al ex presidente Francisco Flores que derogara la amnistía. Nada.
Y es que la Ley de Amnistía en El Salvador parece no ser negociable. El FMLN algunos otros grupos de izquierda mencionan el tema con timidez, quizá recordando, en varias curules de la Asamblea Legislativa, están sentados algunos de sus diputados señalados por la Comisión de la Verdad como violadores de derechos humanos.
Desde 1989 hasta la fecha, el país está gobernado por el partido fundado por Roberto D'Aubuisson. Cuando se les ha planteado a los presidentes reabrir el caso de Romero, uno tras otro han hablado de "perdón y olvido" y de "no reabrir heridas del pasado". El actual presidente, Antonio Saca, ha recordado incluso que en su infancia fue monaguillo de Romero, pero asegura que fue electo "para gobernar hacia el futuro, no hacia el pasado". De hecho, el recién pasado martes 12 de abril, algunos partidos de oposición presentaron una petición oficial en la Asamblea Legislativa para que se derogara la Ley de Amnistía General. La respuesta de Saca fue contundente: "Derogar la Amnistía es como abrir una herida, ponerle limón y sal a la herida y (por lo tanto) no es el mejor camino para reconciliar a la sociedad". Pese a que D'Aubuisson murió de cáncer en 1992, antes de que se firmara la paz, el asunto de su participación en el asesinato aún sigue siendo uno de los temas más espinosos del país.
La Comisión de la Verdad, resultado de los acuerdos de paz, se formó para esclarecer "graves hechos de violencia ocurridos desde 1980" y fue presidida por el ex mandatario colombiano Belisario Betancur. En su informe final, titulado "De la Locura a la Esperanza", la comisión determinó: "El mayor D'Aubuisson dio la orden de matar al arzobispo". Más adelante menciona: "El fallido intento de asesinato contra Atilio Ramírez Amaya fue una acción deliberada para desestimular el esclarecimiento de los hechos". Al no tener facultades vinculantes, el informe quedó en eso. Un simple informe.
Días después de publicado el texto, ARENA respondió con un comunicado oficial: "Lamentamos las acusaciones temerarias vertidas en contra de nuestro fundador y máximo líder, basadas en injurias...". El tema ha sido material de los más encendidos debates, entre quienes insisten en señalar a D'Aubuisson como asesino y quienes ven en la figura de Romero a un "promotor del odio de clases".
Desde su regreso a El Salvador, Atilio Ramírez Amaya había preferido mantenerse al margen de este debate y había escuchado en silencio. Hasta que llegó el año 2004, en el que dos eventos pusieron a Romero, de nuevo, en el centro del debate. Ese año, en Ciudad del Vaticano, el cardenal Joseph Ratzinger desentrampó el proceso de beatificación del arzobispo asesinado, luego de estudiar, durante cinco años, cada una de sus palabras y decidir que su mensaje no contrariaba ninguno de los preceptos de la Comisión para la Doctrina de la Fe, oficina heredera del Santo Oficio. Lejos del Vaticano, en Fresno, California, ocurría otro hecho, quizá más trascendente, al menos para Atilio.
Segundos después del asesinato de monseñor Romero, el Volkswagen rojo que conducía al tirador salió despacio del hospital La Divina Providencia, según ha relatado el mismo chofer, Amado Garay, quien recuerda que luego de algunas vueltas por la capital condujo al francotirador hacia uno de los barrios más exclusivos del país, donde aguardaba un ex militar y mano derecha de D'Aubuisson: el capitán Álvaro Saravia.
Saravia había vivido en Estados Unidos al menos desde 1987 y se había dedicado a la venta de autos usados hasta que una ley del siglo XVIII lo tomó por sorpresa. En 2003, el Centro para la Justicia y la Responsabilidad y la prestigiosa firma de abogados Heller Ehrman White & McAuliffe, decidieron representar, de forma gratuita, a un familiar de Óscar Romero y demandaron al capitán vende-autos. Para ello desenterraron la Ley Federal de Demandas Civiles para Extranjeros, aprobada en 1789. Esta disposición fue descubierta en los archivos legales de Estados Unidos por los abogados de una familia paraguaya, cuyo hijo había sido asesinado por la policía. Fue en 1976, cuando los familiares de este joven se encontraron al ex jefe de la policía uruguaya, mientras paseaba en Manhattan, y lo demandaron. Este caso abrió un precedente para otros como el del arzobispo salvadoreño.
A mediados de 2004, Atilio Ramírez Amaya fue invitado a participar del caso en calidad de testigo. Cuando se le pregunta la razón por la que decidió enfrentar a sus fantasmas en aquella corte ajena, no vacila ni un segundo: "Es que después de todo, esto yo se lo debía a monseñor". Así, se preparó todo para que el 25 de agosto rindiera declaración.
La fiebre nocturna, que había desaparecido en el exilio, lo estaba esperando en Fresno, regresó la noche antes del juicio, acompañada de sombras que se movían sospechosamente en cada rincón del hotel. "Es que el miedo no se olvida", dice Atilio.
Ese día Atilio Ramírez Amaya subió al estrado e hizo lo que había estado esperando durante 24 años: se presentó en una corte para cerrar su último juicio como Juez Cuarto de lo Penal. Atilio contó su historia a pausas, ante el juez estadounidense Oliver Wanger, y días después el capitán Álvaro Saravia fue condenado a pagar 10 millones de dólares a los familiares de Romero. Las fiebres del juez no han vuelto desde que, 25 años más tarde, pudo al fin proceder con el caso más importante de su carrera. Lo hizo en otra corte, en otro país y con otro juez
Nos encontramos en el continente mas joven del planeta, y apenas estamos cerrando el siglo XV. Al genoves se le ha ocurrido que llegar a las indias es mas facil por este lado, y ha conseguido el favor de Isabel y Fernando, quienes le han apoyado, no en un afan cientifico, sino en una idea capitalista de reducción de tiempos en las operaciones comerciales. 
Taylor y Fayol debieran aprender de estos monarcas con amplia vision globalizadora.
El rey guanahaní ha recibido en las playas de su isla al navegante sudoroso, canoso, aguardientoso, y apestoso.
Lo ha recibido con los brazos abiertos, con cariño, lo ha admirado por el color de su piel. Lo ha tenido por semi dios. Le ha dado de comer a él, y a la retahíla de ladrones que le acompañan.
!Que grande el rey indigena!!!, que portentoso, amable rey. El navegante saca unos espejitos y los muestra al Rey, quien asombrado va a su palacio y trae varias preseas de oro y jade, mascaras de plata y las cambia por los espejitos y unas cuentas de vidrio de colores verde, purpura y azules.
El navegante manda a traer dos botellas de vino y las entrega al Rey; este envia a traer una coraza de oro puro con adornos de diamantina. Ambos se abrazan.
El rey dice:
Tay tinekti tija? Niknequi niqa, nikneki nikuni tay tiqpia, ne tzulun ma ticheni tak yejquini?
Esto quiere decir: ¿De donde llegas oh navegante blanco y grande, de ojos azules y maravilloso?
Colon responde: Arza!!, vengo de la Gran España, Imperio Europeo!!!
El Rey pregunta:
¿Nekji Pakpoarte ni?, ¿Yulucut ni vik sa? (¿Tienes pasaporte?, ¿te dieron una visa?)
Colon: No, no tengo una visa ni pasaporte, no es necesario!!!
El Rey:
Tumawak tutatanoy, et crementis q lis tutatatnoy!! (entonces hijoputa, vaya a la mierda hijoputa!!)
Nit yuluj vik sa, teniti viksa Jalak!!! (si usted me pide visa, yo tambien le pido su pasaporte para venir a esta tierra!!!
Abrir la lap top de Raul Reyes (RR) ha sido como abrir una caja de sorpresas, una cosa, por aqui, otra por Ecuador, otra por Venezuela, otra por Piedad, otra por Correa, otra por Hugo, en fín, una y otra y otra... hasta que se saca la sorpresa de Ramiro. 
¿Quien es Ramiro?
Ramiro - José Luis Merino- es uno de los miembros del FMLN con mayor poder, sin tener que estar en los medios de comunicación permanentemente. Es diputado del Parlamento Centroamericano por el FMLN, dicen que... maneja varios negocios del partido y que ademas es socio mayoritario en el relleno sanitario donde se bota la basura de Sonsonate.
Otros negocios municipales son atribuidos tambien a sus gestiones, pero nada es cierto... mejor dicho, nada es probado, así que ni mencionamos.
Ramiro es parte del equipo organizador del aparato militar creado a finales de los setentas por el PC, que ingresó a la guerra al último, con su equipo militar, despues de la FPL, el ERP y la RN.
¿Que dice la lap top bendita de RR?
Los periódicos El País (España), El Tiempo (Colombia) el Wall Street Journal (New York) y ultimamente El Comercio (Lima, Perú) han comenzado a sacar trapitos al sol. También uno de los periódicos mas desprestigiados de El Salvador, El Diario de Hoy (dije mas desprestigiado, no menos vendido) esta empezando a publicar informaciones de la laptop, eso debido a que aparece la informacion de que Ramio sirvió de enlace para la compra de armamento de las FARC.
Entre los varios descubrimientos (?) de la computadora, están:
- Hugo Chavez dió apoyo logístico, material y económico a las FARC que recibieron de Venezuela 300 millones de dólares.
- que tras una reunión sostenida entre Hugo Chávez e Iván Marquez, miembro del secretariado de las FARC, se concretó "el suministro puntual de armamento a cambio del entrenamiento prestado por las FARC a miembros del Partido Comunista y otros grupos afines al chavismo en sus campamentos en suelo venezolano".
- que las FARC han creado una red de células de apoyo en el exterior cuyo eje es la Coordinadora Continental Bolivariana: "las FARC han diseñado una estrategia que incluye desde grupos legales a células clandestinas, pasando por la creación de nuevas guerrillas".
- que "un análisis de más de 100 de los documentos por parte de The Wall Street Journal sugiere que los lazos de Venezuela con las FARC son mucho más amplios y profundos, de lo que se pensaba''. Esos documentos muestran que "Venezuela está ayudando activamente a armar a los rebeldes, posiblemente con lanzagranadas y misiles tierra aire''
- El Tiempo señala que las FARC mantienen contactos con 400 grupos en 7 países de la región para expandirse: "Perú y Brasil les sirven de cantera de milicianos, armas y coca; Ecuador, de bastión financiero y de refugio; y Venezuela, Costa Rica y México, de lavandería de narcodólares y apoyo ideológico".
- El País, dice que "Los documentos de los ordenadores dan cuenta de otras vías de aprovisionamiento. Una de ellas es la lograda a través de un personaje llamado Ramiro, del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Fuentes de la antigua guerrilla salvadoreña, hoy convertida en el segundo partido del país, aseguraron ayer a EL PAÍS que Ramiro es Luis Merino, miembro del Partido Comunista y actualmente diputado en el Parlamento Centroamericano.Ramiro les puso en contacto con dos traficantes australianos, que se reunieron el 5 de septiembre de 2007 con el jefe guerrillero Iván Márquez en Venezuela y le ofrecieron fusiles AK y Dragonov, lanzagranadas y misiles a buen precio".
Todo lo anterior a la derecha le cae como anillo en trompa de cuche... disculpeme señor cuche.
Todo lo anterior puede ponerse en duda. ¿Pueden haberse fabricado todos los archivos? Sí, se puede.
¿Puede tratarse de una serie de documentos creados por los gringos para manchar a Chavez y Correa? Sí, desde luego. No sería raro.
¿Puede intentarse vincular al FMLN? Sí, también.
Todo puede ponerse en duda, todo, todito.
Se puede argumentar " que esto es una conspiración de la derecha salvadoreña, con la derecha internacional, y que los oligarcas junto con los militares tratan de manchar el nombre del FMLn en esta epoca electoral, porque saben que el FMLN va a ganar".
También, otro reaccion puede ser:
"Se descarta cualquier vinculación de Merino con la guerrilla colombiana y que quedaba en manos de la cúpula del partido realizar aalgún tipo de demanda al gobierno colombiano por la información vertida".
Hoy por hoy, la noticia da dolor de cabeza a Mauricio y a Ramiro. Y al FMLN. Hará falta "una aspirina del tamaño del sol".
¿Tendrá efecto en la actual campaña electoral, la que oficialmente debe comenzar tres meses antes de la eleccion de marzo de 2009?
Es muy posible. Dependerá del manejo que la izquierda haga del lío. Pero mas dependerá del manejo que ARENA haga del asunto.
¿Un negocio mas de Ramiro o una jugada estratégica de la derecha?, ¿Qué pasará si la Interpol detecta la veracidad de la información? Probablemente nada. Probablemente el caos.

Ingrid nació en 1961, ahora con 47 años, ¿o quizá 41? - Los últimos seis no pueden llamarse vida -.
Amarrada, esclavizada, esposada, indignamente de la forma más inhumana. Quien la ha secuestrado es un movimiento ¿de izquierda? Las FARC EP, son hoy por hoy, la guerrilla mas antigua de toda América.
Sus orígenes se encuentran en el PCC, Partido Comunista Colombiano, y se remontan a 1953. Su jefe actual es Tirofijo, o Manuel Marulanda. Su nombre legal es Pedro Antonio Marín. Se considera de la línea marxista – leninista.
Vivió varios años en París donde su padre se desempeñaba como embajador ante
Regresó a Colombia en 1989 después del asesinato del líder liberal y candidato presidencial Luis Carlos Galán de quien su madre Yolanda había sido colaboradora y amiga. Se divorció en 1990 y se unió al Partido Liberal recibiendo un cargo en el Ministerio de Hacienda durante el gobierno de César Gaviria.
En 1994 fue elegida representante a la cámara, con la mayor votación del Partido Liberal, donde se destacó por sus denuncias en contra de la corrupción. Junto con los parlamentarios María Paulina Espinosa, Guillermo Martínez Guerra y Carlos Alonso Lucio, formaron un bloque que se conoció como «Los cuatro mosqueteros» y que hizo importantes denuncias de corrupción. Ingrid se convierte así, en una de las mujeres con mayor coraje, bravura, valentía y sedienta de justicia. Sin temor a nada.
Ingrid inicialmente apoyó al presidente liberal Ernesto Samper, pero más tarde sería una de sus más fuertes contradictoras al destaparse el escándalo del proceso 8.000, que revelaba la filtración de dineros de las mafias del narcotráfico del Cartel de Cali en la financiación de la campaña política que llevó a Samper a la presidencia.
Durante esta época y junto con su grupo político realizó una huelga de hambre en el Congreso de
Ingrid Betancourt continuaría denunciando en el congreso los vínculos entre la clase política y los narcotraficantes, razón por la cual recibió en 1996 varias amenazas de muerte por lo que toma la decisión de enviar a sus hijos fuera del país a vivir con su padre. La clase política y la clase “guerrillera”, han estado y siguen de cerca sus lazos con el narcotráfico. Aun cuando algunos dirigentes guerrilleros han dicho que ellos no comercian droga, solo reciben dinero de los narcos. ¿Sólo?
Ingrid, igualmente se enfrentó a sus copartidarios cuando en marzo de 1997, en medio de una convención del liberalismo gritó "En el Partido Liberal hay intereses mafiosos" y continuó “Desde hace muchos años el Partido Liberal viene teniendo unas relaciones vergonzosas con los delincuentes del país". Íngrid fue abucheada y sacada del recinto.
Para las elecciones de 1998 dejó el Partido Liberal y fundó el Partido Verde Oxígeno, afín a los partidos verdes europeos aunque su principal bandera fue la lucha contra la corrupción.
En 1998 llega al Senado de
Durante su gestión como parlamentaria lideró el referendo contra la corrupción con el objetivo de realizar una Reforma Política anticlientelista.
Sin embargo esta posibilidad se frustró después de que más de 500 mil firmas fueran anuladas por
Íngrid se casó por segunda vez con el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte. Durante este período escribe el libro
El libro fue un "bestseller” en Francia mientras que en Colombia fue muy criticado ¿y cómo?
El ex presidente Samper demandó la publicación del libro en Francia por considerar que presentaba acusaciones sin fundamento en su contra buscando que el libro fuera retirado del mercado. Un tribunal de París resolvió que el libro incluyera la nota de protesta de Samper pero no prohibió su publicación.
En las elecciones regionales de 1999 el Partido Verde Oxígeno obtiene su mayor logro con la alcaldía del municipio de San Vicente del Caguán en Caquetá, parte de
Durante su carrera política, Íngrid despertaría el interés en la opinión pública por su lenguaje directo e irreverente denunciando la corrupción de los grandes caciques políticos del país, y por su forma simbólica de hacer política, desligada de la clase política tradicional, además de la huelga de hambre que realizó en el Congreso, también son recordados los episodios en los que repartió condones en las calles argumentando que "la corrupción es el sida de la política en Colombia" y Viagra para "parar a los corruptos", así como el momento en que daba a conocer su programa montada en una Chiva y cuando inició su campaña a la presidencia dándole tres besos a la estatua del libertador Simón Bolívar en
Ella es Ingrid. Las FARC son ¿comunistas? Frei Betto dice que “la izquierda actúa por principios”. ¿Cuál es el principio para mantener a una mujer justa y luchadora contra el sistema, amarrada como perro durante 6 años?, ¿cómo se puede mantener en cautiverio a esa misma mujer valiente, que ahora sufre leischmaniasis y hepatitis b? Ingrid es un trofeo para las FARC.
Quizá las FARC no son comunistas, ni de izquierda, ni de nada. Solo un grupo de bandoleros, terroristas, injustos, inhumanos que dan un trato de animal a una mujer, socavando así la dignidad de ella. Todos los izquierdistas sabemos que la dignidad de cualquier persona es intocable. Aun la del peor enemigo. Por el hecho de ser humano. ¿Ingrid era la enemiga?
Ingrid trató de escapar en varias ocasiones. Eso le ocasionó el racionamiento de comida. Ese es el mejor estilo de
Tengo la esperanza de que Ingrid Betancourt saldrá viva. Cobardes.