Rosita...ULTIMO CAPITULO; ESCENA FINAL; ACTO REFINITIVO!!!!!!
Rosita . final del todo.pal carles, el tono , el molino y el taboada.. que paice les ha molao.Y pal futre sabina.
...Allí estaban dos negros a los que se les veían las pulgas gordas corriendo por las rastas. Conocían al Chunguín.Nada más verle se les hirió el orgullo, y les subían algunos gestos violentos a la cara, y a los brazos también un poco.Sabio como siempre, el Chunguín rápidamente que había traído el dinero .Pero no tan rápido como para que yo no notase ya mi mierda escurriéndose pantorrilla abajo.
Empecé a sospechar que el Chunguín me había traído allí solamente porque conocía mi afición al pugilismo.
Fuera como fuese, el Chunguín amansó a los negros. El ambiente se distendió por la habitación, y se nos invitó a sentarnos.El único mobiliario consistía en una cama de hierro oxidado con un colchón amarillento encima, sobre el que se recostaba una pálida y drogada puta.Mi primo Chunguín conocía a la chica:
"Pedro, esta es Rosita; Rosita, este es mi primo..."
Como el Senor , que está en los Cielos , es un cachondo, quiso que ese día yo besara en aquel colchón a Rosita, allí con los negros, las pulgas, las ratas, el Chunguín y la heroína; y así la chica se acercó a mis mejillas, y se preseentó siguiendo la costumbre ibérica de besarle a uno dos veces.
Una vez todos presentados, me senté en el hueco de la cama que quedaba libre, junto a Rosita.
Ahora el ambiente era realmente distendido.
LÖos cinco estábamos allí sentados muy juntitos, como hermanos.Ya no quedaba rastro de la tensión del primer momento, y Rosita me tocaba un muslo, muy relajada.
Mientras los negros hacían negocios con Chunguín y se aclaraban antiguas deudas, preparaban alguna droga en un artilugio hecho de probetas y cacharros, mitad pipa árabe, mitad cafetera.
Comenzaron una ronda de aspirar aquello qque llamabban base.Cuando la puta hubo chupado, me pasó la base, al a que había que soplar como a una gaita, y hacía burbujitas.
Cumplí con mi turno religiosamente, y la boca quedó insensible, y después mi conciencia.
La conversación de mis amigos se convertía lentamente en una sucesiós de ecos, las palabras llegaban pausadas a mis oídos, y así me fui metiendo dentro de mi persona.Mi cuerpo seguía allí sin conciencia, y Rosita estaba cada vez más pegada a él.Sólo el Senor, en su vasta memoria conoce lo que a mi no me gustaría haber recordado...
boina

oscar dijo
Un documento perfecto de la degradacion de la juventud y de los valores ibericos que muy azarosamente nos intento inculcar Don Francisco...
En fin......brutal.....como la vida misma.....
21 Noviembre 2006 | 06:42 PM