EL PODER DE LA RUBIA
Se veía venir, Rajoy no ha tenido huevos para enfrentarse a los fundamentalistas del PP. Gallardón tenía la cruz pública puesta desde aquel “fatídico día para los de centro”, aquel día en que perdieron, sin darse cuenta, las elecciones generales y el osado Gallardón se atrevió a decir que era momento para reflexionar y que algo se habría hecho mal desde su partido. Ese discurso, tan alejado del que por entonces se estilaba (cargado de rabia y acusaciones y de menosprecio hacia los ciudadanos que con nuestro voto habíamos decidido echarlos del poder), y me imagino que otras muchas cosas más pusieron a Gallardón en la picota.
Bueno, la verdad es que no me hace falta imaginar mucho… reconozco tener simpatía por este político con cara de ser “el primero de la clase”, aunque no comparta su orientación. Su inteligencia y moderación destacan demasiado en un partido en el que el fantasma de Ansar planea con sábana, bola y cadena.
No voy a entrar en el análisis político, para eso están los periódicos… pero la exclusión de Gallardón, perdón la humillación pública a la que se ha sometido a un político que atesora para su partido 4 mayorías absolutas en Madrid debería hacer reflexionar al votante del PP… al menos a ese votante que no tiene demasiado claro su voto…. ése que al final es el que decide. Ayer, en Málaga “la rubia”, se lo pasó en grande tirándose por un tobogán, con esa media sonrisa que esgrimen las personas que siempre ocultan algo, celebraba la derrota (nótese ni siquiera celebraba su victoria) de su oponente. Su argumento era que se había premiado la disciplina… claro, es que ahora a pensar diferente se le denomina indisciplina….
En el PSOE debe estar frotándose las manos porque ayer ganó muchos votos, los de muchos moderados indecisos. Ayer el PP se quitó la careta y presentó su verdadero proyecto, un PP gobernado por Acebes, Zaplana, Ana Botella, Esperancita, la Iglesia y sus legionarios de Cristo. Y un Rajoy débil, indeciso que debió ponerle las cosas claras a Gallardón hace mucho tiempo.
Gallardón ayer se volvió a ganar mis simpatías, al dar la cara y asumir su derrota. Nunca he entendido qué hace semejante cabeza en el PP... tal vez por nostalgia, no debemos olvidar que su padre fue uno de los fundadores de Alianza Popular... Tal vez sea el momento de replantearse su orientación política y escorarla un pelín a la izquierda, tampoco demasiado.


theo dijo
Yo sólo espero que no acabe en ese engendro de partido de Rosa Díez, porque ya sería un auténtico suicidio político... Gallardón está tan en el centro, que puede muy fácilmente moverse hacia el centro izquierda sin muchas estridencias, aunque quizá no lo haga por principios... Una lástima por él, la verdad, pero, como bien has dicho, una alegría para un PSOE que no tenía muchas, porque ahora el PP se ha quitado la máscara y nos enseña su verdadero rostro: el olor a rancio, a sacristía nacionalcatólica, el patrioterismo casposo, la persecución y aniquilación del disidente, el neoliberalismo más salvaje de manos de Pizarro... Muchos indecisos deberían ver claro lo que hay... Y mientras, la señora condesa de Murillo, grande de España, sonríe por la defenestración de su colega, porque, como Stalin,
"cada ejecución es una dicha
para el recio pecho del oseta"
Besos, guapísima!
17 Enero 2008 | 10:39 AM