¿Por qué cada vez más libros para adultos son en realidad libros para niños?
Janice Harayda lanza el grito al cielo en su reseña de Mr. Pip, de Lloyd Jones, una de las novelas nominadas para el Booker Prize.
Resulta que Janice Harayda trabajó como editora de libros de texto, y al leer la obra de Lloyd Jones se dio cuenta de que el nivel de dificultad del texto estaba bastante abajo del de muchos textos que editaba para alumnos de ESO. Así que recurrió a una opción del corrector de texto del Word que le permite calcular estadísticas de legibilidad.
El procedimiento: con base en trechos del libro, se calcula el grado de dificultad de un texto y se indica a que año escolar corresponde. En su blog describe el método y que páginas del libro utilizó para llegar a la conclusión de que esta obra, nominada para el Booker Prize, en realidad es más adecuada para niños de 8 años que para adultos.
Para libros como este, Janice utiliza la expresión dumbed-down books. Se me ocurren unos cuantos éxitos editoriales que corresponden a esta descripción, pero lo dejo por aquí, que mi trabajo no es la crítica de libros.
Aquí Janice Harayda explica sus razones para desaprobar la nominación de este libro para un premio tan importante como el Booker. De todo lo que dice, lo que me parece más relevante es que un bajo grado de literacia conduce al simplismo y a la falta de claridad.
Ya en 1946,George Orwell identificó el problema, comentando el bajo nivel del debate político de su época, pero aprovechando la oportunidad para zarandear también a periodistas y ensayistas:
Un hombre puede darse a la bebida porque se considera un fracasado, y fracasar entonces más porque se ha dado a la bebida. Algo parecido está ocurriendo con la lengua inglesa. Se torna fea e inexacta porque nuestros pensamientos rayan en la estupidez, pero el desaliño de nuestro lenguaje nos facilita caer en esos pensamientos estúpidos



