Malestar entre los ganaderos por la desestimación de expedientes de indemnización por daños del lobo
21/09/2006
Malestar entre los ganaderos por la desestimación de expedientes de indemnización por daños del lobo
Coag denuncia «la cicatería» de la Junta de Castilla y León y afirma que los perjudicados «están indefensos y no son responsables de los ataques del cánido»
J. A. GARCÍA
La desestimación por parte del Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León de diversas solicitudes de ayudas e indemnizaciones presentadas por los ganaderos de ovino y vacuno afectados por muertes y daños ocasionados por los cánidos -que los ganaderos achacan al lobo en buena parte de los casos- ha vuelto a soliviantar los ánimos del sector.
La Unión de Campesinos Coag-Zamora califica «de cicatería» la posición de la Junta, y señala que «el ganadero se encuentra totalmente indefenso porque no es el responsable de que, en ciertos ataques de lobos, las únicas pruebas y evidencias con las que se encuentra son los restos del animal diseminados por el monte».
El responsable de Medio Ambiente de la organización sindical, José Manuel Soto, expresó ayer que «si hay que acudir a la vía patrimonial ¿para qué acudir a los seguros?». Considera la desestimación de las reclamaciones «como el empeño de la Junta de Castilla y León por demostrar que el lobo no hace daño». En este sentido afirma que «son muchos los daños que no se reclaman y, cuando el perjudicado acuden a buscar la indemnización encuentra siempre las dificultades. Hay dinero para gestiones, estudios y cantinelas, y la realidad es que el ganadero sufre en el campo mientras en los despachos lo pasan muy bien».
Coag-Zamora expone en un comunicado que «las especiales condiciones del medio en que el ganadero sale a pastar, y a pesar de la presencia permanente de personas y perros con el rebaño, deriva en que muchos de los ataques desaparezcan, casi en su integridad, los restos de los animales muertos, razón que esgrimen los agentes de medio ambiente para no certificar el siniestro como ataque de lobo».
Recalca la organización agraria que «la situación del ganadero es de una indefensión total, porque soporta los daños que la existencia del lobo supone, sin ser responsable de su existencia, y de la mayoría de los daños y perjuicios que de los ataques se derivan no es justamente compensado».
Desde este prisma Coag-Zamora manifiesta que «la Junta no debe ser tan cicatera en el reconocimiento de aquellos ataques donde se constata la presencia del lobo, porque no es la picaresca la forma de actuación de la inmensa mayoría de los ganaderos, sino el de intentar resarcirse mínimamente de unos daños que realmente soporta».
Soto considera estas resoluciones negativas «como una forma suave de no pagar los daños, de forma que el dinero se queda en burocracia y papeleos, donde no importan los gastos».
El responsable de Coag manifiesta que «si la Junta de Castilla y León quiere presumir de lobos, ciervos y otra fauna lo primero que tiene que hacer es responsabilizarse e indemnizar los daños. Ahora mismo esto es un territorio comanche y lo más ridículo es el dinero que se dedica a pagar los daños».
Unión de Campesinos considera que «no es la política de seguros la solución al problema del lobo, porque deriva la responsabilidad de los daños hacia el ganadero, obligándole a la suscripción de una póliza, y porque además requiere un largo y farragoso procedimiento administrativo que, como se demuestra en algunos casos, acaba con el no reconocimiento de la indemnización por falta de pruebas».
Críticas por la falta de medidas para paliar los ataques de los buitresEl sindicato agrario de Coag-Zamora también hace alusión a los ataques que los buitres están perpetrando a los ganados «sin que la Administración regional parezca darle la más mínima importancia» al no haber adoptado «ningún tipo de medida».
Coag señala que «son varios los ganaderos de las comarcas de Sayago y de Sanabria-Carballeda que se han han denunciado ante la organización sindical «lo que parece generalizado en toda Castilla y León: los continuos ataques de los buitres a los animales de ovino, caprino e incluso al ganado débil o menor de vacuno, provocándoles la muerte en la mayoría de los casos, o daños físicos irreparables si son avistados previamente por el ganadero».
Coag denuncia que «la Administración regional, conocedora de esta circunstancia, parece no mostrarle credibilidad suficiente, toda vez que no somos conocedores de medidas paliativas mediante el establecimiento de comederos para dichas aves, ante la falta de animales por el efecto de las encefalopatías, ni medida de indemnización alguna para con el ganadero afectado».
http://213.0.95.34/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1657&pIdSeccion=5&pIdNoticia=169806&rand=1158812593231
