Manadas de lobos han matado más de 200 cabezas de ganado en Vizcaya en dos años
Manadas de lobos han matado más de 200 cabezas de ganado en Vizcaya en dos años
Las manadas de lobos que merodean en los montes de nuestro territorio en busca de presas para alimentarse han concedido en los últimos meses un cierto respiro a los ganaderos vizcaínos. Casi la mitad de los 81 ataques contabilizados en los últimos dos años y medio tuvieron lugar en el verano de 2004. Un periodo especialmente crítico, ya que los baserritarras sufrieron en apenas 90 días un gran número de bajas en sus cabañas (55 cabezas) -mayoritariamente ovejas- por las matanzas causadas por estas alimañas.
Sin embargo, el departamento foral de Agricultura, lejos de bajar la guardia, ha decidido extremar las medidas de seguridad ante una amenaza 'latente': más de 2.000 lobos 'procedentes de otras comunidades autónomas limítrofes', especialmente de Castilla y León, podrían 'saltar' 'en cualquier momento' al País Vasco. Agustín Sarria, director de Montes y Espacios Naturales de la Diputación, admite que 'el problema seguirá existiendo' por la 'proximidad' de estos predadores, cuya población, tanto en España como en el resto de Europa, está en plena expansión y 'crece a un ritmo vertiginoso', según los expertos.
Para tranquilizar a los ganaderos, la Administración foral intensificará la vigilancia e intentará 'cerrar' sus dos principales vías de penetración con el fin de evitar las escabechinas en las explotaciones: los montes de Gorbea, cuando acceden desde Álava, y los de Las Encartaciones, si lo hacen desde Burgos y Cantabria.
Es lo que ocurrió en 2004 cuando degollaron 52 ovejas, 34 corderos, diez cabras y un cabrito. Ese mismo año, explica Sarria, otros veintiocho animales 'desaparecieron' fruto de los estragos de estas alimañas. Los rebaños de los ganaderos de Carranza y Arcentales se llevaron la peor parte al sufrir casi la mitad de los ataques (23). Los lobos escogieron los parajes de Bernales, Pando, El Arco, Las Calluelas, Pico Miguel, Peña Cerquilla, La Poza, Los Cantos, Llanomonte, Pico La Bandera, Ilsos Ribacoba, La Cerca, El Manzanal, Los Pozos y Las Bárcenas.
Al año siguiente, todos los ataques, salvo dos acaecidos en el monte Belandia de Orduña, volvieron a impactar en el corazón de Las Encartaciones. Dieciséis de las 18 matanzas tuvieron lugar en Carranza. El lobo invadió en esta ocasión nuevas áreas -Montañán, Aldeacueva, Las Torcas, Cezura y El Raigal-, si bien el número de ejemplares muertos se redujo de 97 a 55. Amplió en sus cacerías el abanico de víctimas al matar, además de ovejas y corderos, carneros, potros y terneros. Salvo 'unos golpes esporádicos registrados en enero', los lobos actuaron como siempre en primavera y verano, coincidiendo con la época en que los rebaños pastan sin vigilancia en los prados y quedan, por tanto, indefensos.
El descenso de ataques se ha agudizado de forma especial durante este ejercicio. De momento, el saldo de víctimas incluye once ejemplares: siete ovejas, dos terneros, un cordero y una cabra. No obstante, el campo de actuación ha cambiado por completo. Carranza (el barrio de El Portillo) ha recibido en una sola ocasión la visita de los predadores. Un informe foral constata que han dirigido la mirada hacia el Gorbea, concretamente a los montes de Zeanuri y Orozko. Pero la Diputación no quiere caer en el exceso de confianza. 'Tenemos muchos lobos cerca de nosotros. Hay que controlar a esos 2.000 ejemplares que están al acecho en Castilla y León. No podemos abandonar las tareas de seguimiento', advierte Sarria.
