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RELACIONES INTERPERSONALES EN LA EMPRESA

LENGUAJE TRANSPARENTE

6 Enero 2008

BUENAS PRÁCTICAS

BUENAS PRÁCTICAS

¡Más vale un kilo de práctica, que una tonelada de teoría! Podemos pesar kilos y kilos de conocimiento (estratégico mucho mejor); lo podemos empaquetar, etiquetar, y finalmente exponerlo.

Conferencias magistrales de quienes se autodenominan gurús, libros, cursos; un inmenso escaparate del conocimiento (de salón); poco rentable, excepto para sus adeptos, focalizado al negocio de la venta de humo.

Un kilo de acción, de trabajo a pie de calle; dando la cara y ejemplificando la teoría abstracta en un comportamiento humano y profesional coherente, transparente.

Los que tenemos que emigrar ONLINE, ofrecemos nuestras ideas y enfoque profesional, allá donde nos entiendan, nos valoren, y podamos desarrollarnos compartiendo conocimiento alternativo.

Ocho mil doscientos directores de recursos humanos, asociados a AEDIPE, la asociación de dirección de personal más importante en el ámbito de los recursos humanos, en nuestro país, ha publicado en su boletín "Informar personas" una noticia (made in Almería) en la sección "causas solidarias".

¿Qué puede interesarle a ocho mil doscientos directores de recursos humanos, la mayoría de grandes empresas, nacionales e internacionales: una tesis doctoral, un diagnóstico (semicientífico) de algún lumbrera intelectual? ¿Qué puede ser interesante para aportarles información práctica?

La inteligencia de quién ha seleccionado, una pequeña noticia de Almería, sabe que puede servir para la transformación profesional, en un continuo crecimiento hacia la excelencia, de muchos asociados de tan importante organización profesional.

Un kilo de práctica, además de aportar mejoras, donde se realice; sirve de ejemplo de cómo ponerse a trabajar, en lo cotidiano de las circunstancias que la realidad nos plantea.

Desde el cerro de las pedrizas, en La Chanca, donde se encuentra actualmente la sede de la asociación de vecinos "La Traiña", envié un email con información sobre el proyecto que coordino, en colaboración con el magnífico equipo humano de esta asociación.

¡Cuanta alegría, saber que una BUENA PRACTICA: "Servicio para la integración sociolaboral y la mediación laboral de personas inmigrantes", que estoy coordinando, la han conocido ocho mil doscientos expertos en gestión de personas!

El Colegio de Economistas de Almería y la asociación de empresarios de hostelería han sabido valorar, y apostar por un proyecto CHANQUEÑO.

Para quienes se preguntan sobre qué hacer para afrontar el futuro en los próximos años en nuestra tierra, puede servir de reflexión que quizás necesitamos más BUENAS PRÁCTICAS; en todos, y a todos los niveles, y menos TEÓRIA ENLATADA.

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17 Abril 2007

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2 Abril 2007

libro lenguaje transparente

Abrir ventanas

Conversaba con el director de recursos humanos de una organización, sobre la mejora del rendimiento organizacional, de cómo generar una cultura de empresa cuyo norte fuese la EXCELENCIA EMPRESARIAL.

Con cuanta facilidad y creo que inconscientemente, cerraba puertas y ventanas, a lo largo de la conversación. A cada propuesta de mejora, respondía con un "pero".

Me gusta abrir ventanas, que entre la luz en los despachos. ¡No hay nada más saludable para la buena gestión de las empresas!

Se jactaba de viajar mucho, de mirar por las ventanas de los aviones, de conocer otros países. Admiraba los sistemas innovadores de gestión empresarial de países como: Alemania, Holanda, Japón,

etc. Me comentaba, muy orgulloso de sus experiencias viajeras, que en estos países la creatividad empresarial es un concepto asumido. Las ventanas de los aviones, desde mi humilde punto de vista, nos hace perder la perspectiva de nuestra realidad. A cada pensamiento conformista, abramos una ventana a la iniciativa propia, a la responsabilidad personal y profesional que todos debemos ejercer. ¡Abramos ventanas a la innovación organizacional, a la utilización de todo tipo de herramientas que nos ayuden a mejorar nuestra eficacia profesional.

¿Cómo puede ser, que con tanta luz, con tanta claridad, en esta provincia de Almería, se cierren tantas ventanas y puertas a aquellos que creemos y apostamos por la innovación en la organización del trabajo, para ser más competitivos y eficientes en los mercados

internacionales?

Es lamentable que profesionales jóvenes, que viajan y hablan varios idiomas, tengan una actitud apática y de precaución ante cualquier posibilidad de cambio estratégico, aunque sea para mejor.

Se conforman con ser buenos profesionales y no les interesa ser EXCELENTES. Ralentizan su evolución profesional, cerrando muchas ventanas, perjudicando enormemente la generación de ventaja competitiva.

-Ahora, no es el momento- me decía este director de recursos humanos. Y yo le insistía, que ahora es cuando hay que utilizar todas las herramientas, que se ha demostrado funcionan en empresas excelentes. A cada ventana que me cerraba yo abría otra con mejores vistas, para intentar transformar su actitud miedosa.

¡Cuánto nos gusta abrir una ventana para deleitarnos y ver innovaciones tecnológicas! Y qué pronto la cerramos ante cualquier innovación de las ciencias del trabajo. La sociedad del conocimiento requiere de mentes abiertas que sepan valorar y se atrevan a poner en marcha mecanismos para la optimización de la gestión de personas en la empresa.

(Ideal 08.05.2005).

Ahora

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, dice el refrán. Y yo lo suscribo. AHORA es el mejor momento para actuar, para planificar, para gestionar, para afrontar todo tipo de problemas que se nos presentan en todos los ámbitos. Sin embargo, observamos que dejamos para mañana, para otra ocasión, cuestiones que no siendo urgentes, sí son importantes.

Demoramos en el tiempo, decisiones que llegado el momento, son difíciles de resolver.

Ahora bien, es muy importante reconocer que tenemos un problema, que hay que resolver hoy; puede ser leve, moderado o grave, pero hay que afrontarlo AHORA. Normalmente no le prestamos atención, ni le damos importancia a los conflictos leves. Pensamos que se resolverán con el paso del tiempo, que se irán diluyendo en el olvido. El tiempo lo cura todo,

(nos decimos). Lo cierto es que con el paso del tiempo empeoran muchas cuestiones, que en su momento no se les prestó la atención necesaria. La prevención, gestión y solución de conflictos, en todos los ámbitos, es muy rentable. Más rentable cuanto antes se acepte la

realidad del conflicto y se aborde con el interés y el entusiasmo que requiere. ¿Quién no ha tenido la experiencia de ver como crece un conflicto interpersonal?

En el ámbito laboral surgen muchas discrepancias, recelos, roces; unos verbales, en el contexto de una conversación entre compañeros de trabajo; otros corporales, en la comunicación no verbal.

El hecho de trabajar en una gran empresa, de ostentar un cargo directivo, de vivir un buen momento económico en la actividad que desarrollamos, no significa que siempre va a ser así. Aquellos pequeños detalles, con los compañeros, con los jefes, con los clientes, que no afrontamos, tarde o temprano, saldrán y nos costará mucho adaptarnos a esa nueva realidad. Las creencias nos limitan y nos acomodan en las circunstancias actuales. Todo está bien y así seguirá, (Pensamos). Anticipémonos cambiando nuestra mentalidad, de la pasividad hacia la proactividad, y afrontemos las adversidades diarias y cotidianas.

No tenemos derecho a quejarnos de aquellos problemas que, todos sabemos, por mucho que queramos disimularlo, surgieron hace meses, años, y no quisimos resolver.

La vida, queramos o no queramos, es un continuo resolver y afrontar situaciones; unas leves (fáciles) y otras graves (difíciles) de solucionar. Actuemos AHORA, previniendo el empeoramiento y aumento del conflicto, para así evitar un posible enquistamiento del mismo.

(La Voz de Almería, 24.09.2005)

Pudiendo, y no

En tres palabras, nuestros grandes humoristas "Cruz y raya", sintetizan la esencia de la filosofía de la pasividad. Una cultura laboral que lamentablemente tiene muchos seguidores, en todas las categorías profesionales y en todos los niveles jerárquicos de las empresas.

Y es que no es lo mismo "poder" que "querer. Son muchas las acciones en el ámbito laboral que pueden mejorar el rendimiento del trabajo, que pueden optimizar la calidad de las relaciones humanas en la empresa, etc. La mayoría de estas acciones podemos realizarlas generando un beneficio organizativo, donde todos nos beneficiamos.

¿Qué nos impide actuar coherentemente en la empresa? ¿ Qué nos cuesta ser amables, comprensivos con nuestros compañeros de trabajo? Son muchas las acciones que no necesitan inversiones económicas, que lo único que necesitan es una actitud proactiva de

querer mejorar nuestro entorno laboral.

"No es por no ir, si hay que ir se va, pero ir para nada". Esta frase, desarrolla y ejemplifica el sentir de miles de trabajadores, tanto de los equipos directivos como del resto de la organización. Me comentaba un directivo de una organización pública, que el nivel de conflictividad interpersonal, en el seno de dicha organización, era muy elevado; aunque también proponía "no hacer nada", dejar las cosas como estaban. Ante esta argumentación, desde el punto de vista de un pasivo compulsivo, uno comprende por qué estamos perdiendo

competitividad, según nos dicen las Cámaras de Comercio. Esta cultura corporativa del escaqueo, de la pasividad, del mimetismo estratégico, la asumen como normal, muchos jóvenes que se incorporan en las empresas. Parece como si antes de empezar a trabajar, llevaran la lección aprendida. Quizás alguien aconseje, ante la inestabilidad en el empleo, y con la estrategia de pasar desapercibido y mantenerse años en el anonimato laboral y en la acomodación personal; ejercer un comportamiento "corporativamente correcto".

La cuestión está en si es rentable para las empresas y para el desarrollo profesional de los equipos directivos y demás trabajadores, permitir que se establezca y se afiance una cultura corporativa de "Poder y no querer".

La mala educación, en un momento determinado, es muy rentable para las organizaciones. A mí personalmente, me interesan mucho los corporativamente incorrectos. Los espontáneos que expresan a través de un lenguaje mal hablado, la insatisfacción en el trabajo, la frustración profesional. Este tipo de lenguaje tiene una característica muy importante para poder diagnosticar la salud organizacional, el clima laboral, el rendimiento gerencial: la transparencia y la coherencia de quien no está contento con su entorno laboral y lo manifiesta sinceramente, dejando a un lado la hipocresía social en la empresa, de "todo está bien".

Debemos comprometernos, cada uno en el lugar que ocupa en la organización, en generar una cultura proactiva donde "Queriendo y haciendo" sea la esencia de una filosofía corporativa activa.

(Ideal 05.02.200)

Sonrisas corporativas

No me extraña que perdamos competitividad con respecto a otros países europeos. Dejando a un lado las cuestiones macroeconómicas, y parándonos a observar y analizar, la cotidianeidad del mundo laboral; las sutilezas que influyen enormemente en la rentabilidad de las organizaciones; topamos con demasiadas caras serias, enfadadas, cabreadas.

Es necesario invertir mucha más energía para mantener una cara seria, que relajar las tensiones musculares faciales. ¡Cuanta rentabilidad aporta una simple sonrisa!

Debemos distinguir la máscara "sonrisita", de la auténtica alegría de trabajar que aflora en nuestro rostro, y de manera especial, en nuestros ojos. Cuando una persona trabaja con entusiasmo, sabiendo lo que aporta con su trabajo y sintiéndose valorada en el buen desempeño de sus funciones, es feliz, y esa felicidad irradia desde dentro hacia fuera.

Desde hace años, muchas empresas, sabedoras, del beneficio que aporta la sonrisa; invierten en crear ambientes saludables, alegres y enriquecedores para todos.

¿Por qué, en algunos establecimientos, nos sentimos cómodos, tranquilos, sin prisas, confiados en las manos que nos atienden? Una simple sonrisa, genera una excelente empatía, que nos acerca a consumidores y servidores.

El asesoramiento estratégico, orientado a incrementar el beneficio de las empresas, aumentando y manteniendo la calidad de vida laboral; profundiza intencionadamente en cada uno de los rostros que aparecen en la escena organizacional. La imagen corporativa, de cualquier empresa, del sector que sea, puede benefi ciarse o perjudicarse muchísimo, por un rostro triste, serio, desmotivado.

Con los datos que tenemos, parece que va en aumento, el número de ROSTROS PÁLIDOS, en detrimento de la cuenta de resultados de muchas empresas, y lamentablemente de la pérdida de calidad de vida laboral. Chirrían demasiados dientes, en el actual panorama laboral de nuestro país.

A mí, me interesa mucho conocer a "Los rostros pálidos", a todos los miembros de la organización, que no se sienten comprometidos con la misión de la empresa, ni se identifican con la visión de los directivos. El acercamiento empático, sincero, transparente, hacia un rostro pálido, genera, desde mi punto de vista, una cultura corporativa orientada a la consecución de objetivos.

Cuantos más "rostros pálidos", transformen sus percepciones con respecto a la empresa y crezca en ellos la automotivación, la tribu de los "rostros alegres", aumentará, y los departamentos de contabilidad cuantificarán sus beneficios.

Las malas caras, no sólo venden menos, también generan conflictividad y recelos dentro de la empresa. Invirtamos, en generar SONRISAS CORPORATIVAS que, como un virus, infecten toda la organización y transmitan al conjunto de la sociedad una excelente

imagen corporativa.

(Ideal 11.12.2005).

¿Café solo para todos?

Cuando un grupo de compañeros de trabajo llegan a una cafetería, en la hora del café, observamos, la gran variedad de gustos y preferencias que cada uno tiene. Hay quien lo toma solo y con azúcar, solo con sacarina, cortado con leche caliente, manchada templada, descafeinado con agua, etc.

Que fácil sería para el camarero que todos pidieran lo mismo, que tuvieran el mismo gusto, el mismo parecer, la misma opinión, total, un grupo homogéneo, alineado, donde el "SÍ BWUANA", sea la frase predominante en la comunicación verbal con los superiores.

¿Café solo para todos? "Sí bwuana", ¿Se sienten ustedes comprometidos con la misión de la empresa? "Sí bwuana", ¿Tienen claro los objetivos a alcanzar? También.

Esta expresión tan sumisa, forma parte del léxico hipócrita al que se ven sometidos muchos trabajadores por una nula o mala comunicación ascendente (de cualquier categoría profesional hacia la dirección de la empresa); por unas pésimas relaciones interpersonales

laborales con los superiores, por una cultura de empresa basada en el control, en la desconfianza hacia los empleados; por un estilo de liderazgo autoritario.

Cada ser humano es un mundo, solemos decir, una diversidad de pareceres, de gustos, de contradicciones, donde el cambio forma parte de la propia existencia. La suma de tantas opiniones, comportamientos, complica enormemente la gestión de los equipos de trabajo. (Aquí se viene a trabajar "y punto", a quien no le interese ya sabe donde está la puerta). Esta frase describe con total nitidez la cultura organizacional basada en "ordeno y mando", de muchas empresas, lamentablemente para perjuicio de las mismas.

Está muy de moda la comunicación virtual, así nos evitamos vernos la cara, y sobre todo, dar la cara, a quien le corresponde, que lógicamente es a los responsables de la dirección de personal, a los jefes de área, a los coordinadores, a todos los que deben comunicar lo que hay que hacer en la jornada laboral.

- ¿Un cafelito? Pregunta el jefecillo -(aquí hay gato encerrado) - piensa el currito-. Si observáramos los gestos faciales de cada uno, nos percataríamos de la desconfianza que impregna la breve conversación. Preferimos la comunicación virtual, donde los gestos corporales, las emociones, no las percibe el otro. Cometen un grave error aquellas empresas que deciden desarrollar, únicamente, la estrategia comunicativa organizacional con el intranet, dejando en un segundo plano el contacto cercano, cara a cara, de miembros de

distintos departamentos.

Las empresas necesitan generar una cultura basada en el compromiso con la organización, en la colaboración entre compañeros de trabajo, en el apoyo mutuo, en el entusiasmo descendente, y en el reconocimiento ascendente a los directivos.

Es cierto, que los problemas del trabajo no debemos llevárnoslos a casa, ni viceversa; ahora bien, compartir de una forma natural las circunstancias que vivimos en los distintos ámbitos de la vida, es muy saludable para uno mismo y para los demás, los problemas empequeñecen al sentirnos comprendidos. Además ¿Hay alguien en esta sociedad, tan compleja, que no tenga circunstancias parecidas?

(La Voz de Almería 16.07.2005).

Cara a cara

Que expresión tan sencilla y a la vez esclarecedora del sentir de un técnico de informática, con quien conversaba sobre la mejora de la organización del trabajo en la empresa que trabaja.

Me decía que no estaba acostumbrado e incluso le sorprendía, que un profesional de los recursos humanos le hablara tan francamente "cara a cara". Yo le comentaba, que la aportación de sus conocimientos a la empresa son de gran valor, que valoraba su intencionalidad de colaborar conmigo en la mejora de la empresa. Los dos coincidíamos que hoy es necesario avanzar hacia la EXCELENCIA PROFESIONAL, hacia la calidad organizacional; y también coincidíamos, que para que esto ocurra es necesaria la colaboración y el compromiso de todos los miembros de la empresa.

La empresa había contratado mis servicios profesionales para generar una cultura corporativa basada en la transparencia, el trabajo en equipo, la confianza mutua, el aprendizaje transformativo, etc.

La empresa abría una ventana para que el aire se renovara, para que las ideas y la participación de todos los trabajadores generaran ventaja competitiva.

Después de entrevistar abiertamente a distintos trabajadores, podía hacer un diagnóstico de la salud organizativa de dicha empresa.

El diagnóstico, como el de muchas empresas, era desorganización, apatía, acomodación, etc.

El técnico informático permitió que me acercara a él, quizá percibió en mí, un deseo de ayudar a todos (trabajadores y empresa) para que unos no perdieran el empleo y la empresa sobreviviera los momentos de crisis que atravesaba. También percibió mi transparencia, mi auténtica intencionalidad (mejorar la calidad de vida laboral y la calidad del servicio o producto); él sabía que era posible conseguir ambos retos si todos participaban con entusiasmo.

La indagación dinámica, es un método que consiste en entrevistas con distintos trabajadores y directivos de la empresa, para saber cual es el clima emocional de la misma. Lo difícil de este método, es pasar de la teoría a la acción. Abrir ventanas es abrirnos a los sentimientos

de aquellas personas a las que nos acercamos. Este compartir emociones de enfado, ira, tristeza, me afecta; pero ese sentimiento negativo lo transformo en ilusión de mejoras posibles y lo transmito a todos los que entrevisto.

Aún, muchos profesionales de recursos humanos, muestran muchas caras, dependiendo del momento, del lugar y de la persona con la que conversan. Esa falta de claridad, es detectada rápidamente por el trabajador, quien muestra otra careta, que lamentablemente no es la suya, generándose la hipocresía laboral de "aquí no pasa nada".

A mí no me preocupan las distintas caretas que se utilizan en las empresas, lo grave son las consecuencias nefastas que suponen para el rendimiento organizacional.

Les puedo asegurar, que el acercamiento sincero, auténtico, genera más beneficio, incrementándose la salud laboral y empresarial.

(Ideal 24.04.2005).

Transformación

A ti que te encuentras sólo, tenso, desorientado, preocupado, en una época de cambios continuos, te sugiero que te adaptes a la nueva realidad económica, social y empresarial.

Empresario, directivo, trabajador, no te preocupes del mañana, pues sabemos que todo será cambio, transformación continua.

Lo único que hay que hacer es permanecer abiertos y descubrir la realidad presente en nuestra sociedad, en la empresa, en el puesto de trabajo y adaptarnos con una nueva actitud mental y con una nueva conducta en nuestra organización.

Formémonos, asistamos a seminarios, cursos master, pero ante todo prestemos atención a lo que pensamos, sentimos y experimentamos con respecto a nuestra empresa, y preguntémonos:

¿Cómo puedo cambiar para mejorar como empresario, directivo y trabajador? ¿Qué debo hacer para optimizar mis recursos personales y profesionales? ¿Debo evolucionar hacia una cultura empresarial basada en la sinceridad, la transparencia, la integridad, la empatía y las relaciones humanas?

Sé que tienes miedo, mucho miedo, el que todos tenemos al fracaso y al rechazo, pero sé que tiene los recursos suficientes para superar ese obstáculo y avanzar paso a paso hacia la meta que te has propuesto "la transformación personal y profesional" en la era del cambio y de la innovación.

Te animo a que des el primer paso, y no temas perder el control de tu empresa o de tu puesto de directivo por cambiar hacia un liderazgo afiliativo, democrático, empático, basado en las relaciones personales. No hay otro camino para mejorar la rentabilidad de tu empresa que transformarte en empresario, directivo y trabajador que pienses y sientas y unas lo económico y lo humano.

Mañana cuando te levantes mírate al espejo y piensa ¡he cambiado! Serás más eficiente, más productivo y te sentirás seguro de ti y de tu empresa. ¡Transfórmate!

(La Voz de Almería 27.11.2004)

Dar y recibir

Vivimos en una sociedad que fomenta el individualismo, el éxito personal y profesional. Todos queremos triunfar, alcanzar nuestros objetivos, nuestras metas; y para ello invertimos todas nuestras energías.

Una cosa es la ficción y otra la cruda realidad; muchos ejecutivos han pretendido alcanzar resultados notables en su empresa, sin contar con la participación y colaboración de los demás miembros de su equipo. Una cosa es tener un equipo de trabajo "que no funciona"

y otra es saber y querer trabajar en equipo.

"Lobos esteparios" se les llama a estos ejecutivos que al final la triste realidad los ha dejado solos; sin familia, sin trabajo y sin amistades. Somos seres sociales, necesitamos a los demás para evolucionar como seres humanos en todas las facetas de nuestra vida y lógicamente en el ámbito laboral, en la empresa, tenemos que relacionarnos y trabajar en equipo.

No olvidemos que detrás de grandes éxitos profesionales hay un equipo de trabajo, integrado por un número de trabajadores y directivos, que con la aportación de cada uno de ellos han conseguido un objetivo común. Si los miembros del equipo se conocen bien y se comunican entre sí de manera sincera, trabajaran juntos sin problemas.

Debemos aprender a trabajar en equipo potenciando las siguientes habilidades:

I. Cooperativismo. Debemos potenciar la libertad de opinión, la solidaridad, y la toma de decisiones de forma democrática.

II. Empatía. Ser capaces de ponernos en el lugar de cada compañero.

III. Deseo de superación. Debemos asumir parte de la responsabilidad y molestarnos en corregir nuestros fallos cuando surgen problemas.

IV. Respeto. Debemos respetar a cada uno de los miembros, escuchando sus sugerencias.

V. Participación. Cada miembro debe exponer sus ideas con claridad.

La primera base del trabajo en equipo es la confianza. La confianza se desarrolla a través de la comunicación sincera y de la cooperación. El apoyo mutuo es la traducción de la confianza y de la comunicación espontánea. Un equipo de dirección exige una profunda compenetración durante un largo periodo de tiempo.

Si mejoramos nuestro rendimiento profesional y lo compartimos con el resto de compañeros de equipo el éxito del proyecto está garantizado, siendo el beneficio obtenido para todos los

componentes.

A todos nos gusta que nos pongan medallas, pero la mejor condecoración es el reconocimiento de los demás compañeros de trabajo. Dejemos la individualidad y trabajemos en equipo con entusiasmo e ilusión.

(Ideal 17.04.2005

El compadre

Nada peor para crear, desarrollar y mantener, una cultura de excelencia empresarial, como contar con un grupo de compadres en la empresa.

El compadre, es muy servicial, comprometido con los intereses de su RED SOCIAL, sus amigos, fi eles y leales, dispuestos a lo que haga falta para defender su código de honor y sus intereses personales.

No se les ocurra tener un mal gesto, una palabra inadecuada, delante de un miembro del colectivo COMPADRES SIN FRONTERAS, son una piña. Tienen muy asumida y experimentada, una estrategia en el ámbito laboral. Su lema es "unidos sin trabajar", y lo aplican con éxito rotundo, no dan un palo al agua, aunque sí muchas palmaditas a la espalda.

Para detectarlos, existen muchas técnicas, una de ellas es la indagación dinámica. Las manos y brazos de estos personajes, cogen un cierto vicio en el movimiento al saludar a otro de su red. Su sonrisa, no es natural, fuerzan el gesto facial; intentan representar una escena bucólica en un ambiente de intensa frustración profesional. Para cerciorarse que están delante de uno de ellos, intenten mantener una conversación seria sobre asuntos de importancia para el buen funcionamiento de la empresa, para la mejora de la organización del trabajo, etc. Comprobaran que reaccionan de dos maneras: huyen rápidamente, objetando cualquier excusa, o bien cambian la temática de la conversación hacia temas deportivos, de anécdotas graciosas al calor de una cañita....

Afortunadamente está muy estudiada por las ciencias sociales, y concretamente por la sociología y la psicología del trabajo, la dinámica y funcionamiento de la organización informal en el seno de las empresas. Aunque debemos reconocer, que necesitaríamos el asesoramiento de un antropólogo social, para entender los orígenes de este gremio de pasivos compulsivos en el ámbito laboral.

-¡Compadre! Que bien vivimos sin estrés laboral, sin síndrome del quemado, con lo eficaz y rentable que es no complicarse la vida, para eso están otros.- Lo más triste, cuando uno escucha conversaciones de esta índole, es el sufrimiento y desgaste laboral que sufren muchos profesionales y trabajadores, que comprometidos con sus obligaciones

laborales, asumen sus responsabilidades y siendo proactivos realizan su trabajo y el de algún "pasivo compulsivo".

Podemos aumentar el rendimiento empresarial y mejorar nuestra satisfación laboral, si entre todos incrementamos el colectivo de COMPROMETIDOS SIN FRONTERAS, y disminuimos el número de compadres en todos los niveles de la empresa. El consejo de alministración de la empresa, debe prestar mucha atención al estilo de liderazgo y de gestión de los directivos, evitando la creación de una cultura corporativa del COMPADREO , que tanto daña al buen funcionamiento de la empresa, con la correspondiente pérdida de competitividad.

Día a día

Minuto a minuto, a cada instante, en todo momento, podemos mejorar; gestionar mejor nuestras responsabilidades profesionales, en beneficio de la empresa y de todos sus colaboradores.

Si observamos, a dos empresas del mismo sector, con características similares; podemos preguntarnos ¿Por qué una es excelente y tiene tan buena reputación corporativa, y la otra es

mediocre?

Nada nuevo hay bajo el sol, ni nada se construye en dos días. Se necesita tiempo y sobre todo intencionalidad, para crear una sólida imagen corporativa. La intención de querer ser mejores, de conseguir ser reconocidos como empresa excelente, por la calidad de los productos o servicios, por el respeto al medio ambiente, por su apuesta firme y decidida por la "acción social" interna y externa.

La ilusión, de generar cambios positivos, con la que cada día debemos levantarnos; es condición sine qua non para aportar ventaja competitiva a nuestras acciones en la empresa.

Los seres humanos, somos torpes, pero no tontos; sabemos cuando hemos actuado incorrectamente; sentimos, aunque intentamos enmascararlo, que no hemos aportado ni el cincuenta y cinco por ciento de nuestro rendimiento. Por ello, es muy importante la reflexión al finalizar la jornada laboral. Podemos preguntarnos ¿He cumplido con mi aportación a la colectividad? ¿Tiene sentido la labor que he desempeñado en mi puesto de trabajo?

No perdamos el sentimiento de aportación; cada acción, cada comportamiento, está interrelacionado con la estructura y el funcionamiento de la empresa, con la buena o mala imagen de la misma.

Parece que estoy filosofando, pero si quieren aprender filosofía nada mejor que levantarse temprano e ir a la lonja del pescado. Así, comprenderán fácilmente, lo que cuesta pescar un pez; la valentía de aquellas personas que en alta mar y en condiciones difíciles desarrollan su trabajo con alegría, y el orgullo de sentirse pescadores.

Día a día, avanzamos o retrocedemos en el logro de nuestras pequeñas metas cotidianas. Nos aventuramos a dar la cara en la resolución de los problemas que la vida laboral nos plantea o nos escondemos tras la sonrisa hipócrita, de cartón piedra, que tan de moda se ha puesto en el ámbito de las relaciones interpersonales en las empresas.

Cada cual, es libre y responsable, a la hora de elegir como actuar. Ser o no ser, e ahí la cuestión. Estar comprometido con el trabajo que uno desempeña y con el apoyo a los compañeros de trabajo que lo necesiten o sentirse un número en el organigrama de su empresa.

(Ideal 19.06.2005).

Un poquito de por favor

¡Váyase señor cuesta, váyase! Lo sentimos y lo oímos en nuestro parloteo mental. Es lo que le diríamos a ese jefe, compañero de trabajo, ante su mala educación, ante su prepotencia insostenible e incomprensible.

¿Por qué actuará así? ¿Acaso no existe más vocabulario en el castellano, para comunicar una orden, que las palabras cuyo significado son nuestros órganos sexuales?

¡Váyase señor cuesta, váyase! O aprenda a comunicar con educación, utilizando el rico vocabulario de nuestra lengua, mirando a los ojos con comprensión y gesticulando con naturalidad, transmitiendo al subordinado confianza, respeto, comprensión y motivación.

¡Aquí no hay quien viva! Me comentan muchos directivos, profesionales y trabajadores, los cuales se quejan de la mala educación, de las órdenes que insultan y amenazan.

La falta de tacto de muchos jefes, mandos intermedios, coordinadores... cuestan un ojo de la cara a los empresarios: desmotivación, incomunicación y desconfianza son torpedos dirigidos a la línea de flotación del negocio.

¿Tanto cuesta desprendernos de nuestros egos? "Aquí mando yo", "Lo digo yo y punto" y acercarnos a los demás con empatía, con seguridad, sabiendo que nadie es tonto y que todas las personas saben cual es su cometido y su responsabilidad en su puesto de trabajo.

Es fácil mandar y dar órdenes, lo difícil es que los subordinados hagan lo que tienen que hacer y además lo hagan queriendo, con entusiasmo, motivados y aportando lo mejor de ellos en la labor que estén desarrollando en ese momento.

¡Cuánto arrogante y grosero abunda en el mundo de la empresa! Si supieran los empresarios el gran coste que supone para sus empresas la mala educación de sus directivos, mandos intermedios y algún trabajador, cambiarían hacia una cultura de empresa basada en la buena comunicación: con sinceridad, respeto, empáticamente... y se unirían a los que expresamos claramente y con educación ¡Váyase señor cuesta, váyase!

(Ideal 12.12.200

Divide y perderás

A lo largo de la historia de la humanidad, y como estrategia en las llamadas artes de la guerra, siempre se ha utilizado el lema "divide y vencerás". Por lo visto, para derrotar a los adversarios es una estrategia excelente; debilitar las fuerzas enemigas dividiendo y si es posible enfrentando a miembros del mismo grupo.

Sabemos que el mundo de los negocios, de las empresas, lo caracteriza la competitividad feroz y en muchas ocasiones, desleal. Parece como si todo vale en pos de mantener posiciones en los mercados. Existe incluso el espionaje industrial y por ello muchas compañías invierten mucho dinero en evitarlo con estrictas normas de seguridad.

Puede que esta cultura de la competitividad, que muchos directivos viven y transmiten en el seno de las organizaciones, no sea la estrategia más adecuada para crear una misión compartida.

El equipo directivo, y en concreto los responsables de los departamentos de recursos humanos, es responsable de utilizar como herramienta de gestión corporativa, el lema "UNE Y VENCERÁS".

Deben transformar las artes de la guerra, en las artes para la paz; sembrando de esta manera la semilla de la prevención de posibles conflictos.

Hoy día, está muy estudiado y demostrado, que el trabajo en equipo, la motivación de todos los trabajadores, el buen clima laboral, son requisitos sine qua non para el buen funcionamiento de las empresas, y ello se consigue con la cultura del compromiso de todos los miembros de la empresa.

La cultura de "LA UNIÓN", de la colaboración interdepartamental, de la buena convivencia laboral; hace surgir en el seno de la empresa el espíritu de equipo, el entusiasmo y la automotivación de los trabajadores, una proactividad colectiva. ¡Qué importante es el estilo de liderazgo de los directivos! ¿Es posible crear una cultura de empresa basada en, "unir en la diversidad", con un estilo de dirección autoritario? Si el estilo de liderazgo afiliativo, democrático, es el que más y mejor genera una cultura de compromiso, de identificación colectiva con la misión de la empresa, ¿Por qué no es el más utilizado por los equipos directivos? ¿Acaso da miedo perder parcelas de poder, a que el personal manifieste sus

quejas y críticas a la dirección?

Lamentablemente, son muchos los directivos, que en pos de la productividad y la rentabilidad empresarial, siguen utilizando unas obsoletas y contraproducentes herramientas de gestión corporativa.

Habría que contabilizar y exponer a las juntas de administración las grandes pérdidas que ocasiona dividir al personal, enfrentarlo, enemistarlo, generando desconfianza entre todos los trabajadores, creando la cultura de la competitividad interna. Tanto dividen, que aumenta el absentismo en sus dos vertientes: presencial y de baja por enfermedad; se incrementa la conflictividad interpersonal e interdepartamental, generando un pésimo clima laboral que redunda en un mal servicio a los clientes y en productos de poca calidad.

Deberíamos hacer una pequeña reflexión y preguntarnos ¿No es más saludable y beneficioso para todos, compartir un proyecto común al servicio de la sociedad, uniéndonos en las dificultades de la vida laboral?

(Ideal 16.10.2005).

El cuenta cuentos

¡Qué mérito tienen, aquellas personas que se dedican a ilusionar a los niños contándoles un cuento! Muchos colegios y asociaciones, tienen la saludable e inteligente idea de contratar los servicios profesionales de un cuenta cuentos, como una actividad especial.

Hay cuentos universales, gravados en nuestra mente: Caperucita roja, blanca nieves y los siete enanitos, pulgarcito, la cenicienta, etc.

El cuenta cuentos "de verdad", nos ilusiona y nos transmite unos valores, que nos sirven como guía de nuestros comportamientos.

En esta época que nos ha tocado vivir, calificada como "de pérdida de valores", es necesario invertir en la contratación de muchos "cuenta cuentos" para las organizaciones de todo tipo:

Públicas, privadas, pequeñas, grandes...

Para el Presidente de la Asociación Española de Directivos, es necesaria una mayor formación en ética y valores, para mejorar la eficacia de los directivos y de las empresas en las que trabajan.

Volviendo a la magnifica actividad de "cuenta cuentos", me gustaría, en defensa de tan noble profesión, diferenciarla de aquellos "que viven del cuento", ya me entienden, quienes nos cuentan un cuento para y por sus intereses personales y profesionales.

Quienes viven del cuento o de la "picaresca, perjudican enormemente el buen funcionamiento de las empresas. El dilema está en distinguir al verdadero "cuenta cuentos", de quien "vive del cuento".

¿Creen ustedes, que las modernas técnicas de selección de personal los detectan? ¿Los podemos encontrar en todos los niveles de la empresa?

Está claro que superan los test psicotécnicos y que desde cualquier posición en la empresa llegan a puestos de dirección, y todo gracias al cuento.

Un cuento que muchos conocemos es el siguiente: Erase una vez un joven ilusionado en mejorar y cambiar la sociedad, se manifestaba donde y cuando podía, para reivindicar sus Ideales de cambios y mejoras. Acabó los estudios y comenzó a trabajar con mucha ilusión, buscando un puesto relevante. Pasados los años, aquel joven rebelde, sentado cómodamente en un buen sillón de piel, con vistas al centro de la ciudad; le decía a un joven profesional con ganas de cambiar y mejorar la gestión de los recursos humanos en su empresa "Ahora no es el momento".

¿Quizás, él supo contar tales cuentos, en momentos y a las personas apropiadas hasta llegar al sillón?

Hacen falta muchos "cuenta cuentos" en las empresas, pero ¡por favor! Que sean auténticos profesionales y no vividores.

¡Cuantas pérdidas causan a las empresas, con el cuento de "todo está bien".

(Ideal 22.05.2005).

Donde manda marinero manda patrón

No pretendo contradecir el refranero, pero sí quiero profundizar en la esencia de mandar, en destacar a quien de verdad manda. Mandar, como bien sabemos, mandamos todos, en distintos momentos, en distintas circunstancias; somos propensos a ordenar, dirigir, exigir...

¿Puede un simple marinero, mandar en alguien o en algo? Podemos asegurar que sí. Un marinero puede y debe mandar sobre sí mismo; sobre sus responsabilidades, sus valores y compromisos laborales. Luego si cada marinero manda sobre sus actos en el ámbito de sus funciones profesionales ¿ En quién manda el patrón? La respuesta es muy sencilla, el patrón manda en sí mismo.

Una vez, ha conseguido conocerse y aprender el verdadero sentido y esencia del "ordeno y mando", puede el patrón navegar en alta mar, con la confianza y la seguridad de contar con una tripulación comprometida con el objetivo de la empresa.

Cualquier observación, sugerencia, asesoramiento, por parte de uno de los marineros que componen el equipo, es tan importante, que más de un naufragio han evitado. ¿Escucha el patrón, la opinión de un simple marinero?, ¿Puede navegar en solitario el patrón, con dos ojos, dos oídos y un cerebro limitado? No vamos a discutir que el timón lo dirige el patrón, pero en alta mar, cuando aparece la marejada, surgen muchos problemas que pueden suponer, en la soledad del patrón, que el barco navegue a la deriva.

Si en un barco, cada miembro de la tripulación, manda en su parcela de responsabilidades, con la libertad de poder comunicar al patrón cualquier sugerencia, proponer cambios para mejorar el buen desempeño de su trabajo, tengan ustedes la certeza de que en esa embarcación hay un buen patrón que manda de verdad.

Un estilo de liderazgo basado en la integridad, la coherencia, los valores democráticos, garantiza el éxito de un equipo de trabajo comprometido con los objetivos de la empresa.

El rendimiento del patrón será mayor cuanto más implicados estén los marineros en la buena navegación del barco en el que todos mandan. No pretendamos mejorar el rendimiento organizacional, si no mejoramos el rendimiento individual de cada miembro de la tripulación.

Conversaba un día con el patrón de la embarcación pesquera Mar de Alborán, sobre qué estilo de dirección utilizaba, y no dudó un ápice en asegurar que él delegaba en cada miembro de la tripulación, confiando totalmente en el buen hacer de cada uno de ellos, sabiendo que en los momentos de dificultad, el equipo es el que responde. José Salmerón me dijo "no hay embarcación grande para la mar", y yo digo "no hay empresa grande en el mar". Lo que sí existe, son grandes equipos de trabajo que garantizan dar el cien por cien en los momentos de marejada.

(La Voz de Almería 01.06.2005).

Mensajes sutiles

La vorágine del mundo de la empresa, da lugar, en muchas ocasiones, a que no prestemos atención a las palabras, gestos, comportamientos, de los miembros de nuestro equipo de trabajo.

Los directivos, están concentrados en la buena marcha del negocio; los jefes de personal, desbordados con tanta gestión documental; los coordinadores, de que cada trabajador este en su puesto y todo funcione correctamente.

Las palabras se las lleva el viento, solemos decir, pero si hay unos oídos que las escuchen, quedaran en nuestra mente y si reflexionamos un momento con atención el mensaje de las mismas, y observamos la mirada de quien las emite, podríamos detectar el pesimismo, el

desinterés, de miembros de nuestro equipo. ¡ Cuan importante es la conversación ¡ Yo diría ¡ Qué rentable es escuchar, prestar atención ¡

¿ Quién se baja de la inercia laboral ? Hay tantos asuntos que resolver, tantas cuestiones prioritarias, que lo importante no es abordado como debiéramos.

¿ Quién se atreve a decir "estoy desmotivado" ? Nos enteramos tarde, cuando el directivo, coordinador, trabajador, presenta la baja laboral; cuando baja el rendimiento de la empresa; cuando los productos o servicios, no se elaboran o prestan, con la calidad que el mercado exige.

En muchas ocasiones, los problemas personales o familiares, son la causa de la desmotivación, pero la mayoría de los casos tienen su origen en unas malas relaciones con los compañeros, en una pésima organización del trabajo, en una cultura empresarial poco saludable.

Una persona desmotivada, puede contaminar al resto del equipo, al comunicarse con los demás transmitirá todas sus tensiones, quejas, etc. La dirección de la empresa, con el apoyo del departamento de recursos humanos, debe adoptar unos compromisos para mejorar las necesidades de todos los empleados:

I. Promover el reconocimiento positivo de los trabajadores.

II. Favorecer la cooperación, el trabajo en grupo.

III. Mejorar el ambiente de trabajo.

IV. Potenciar las relaciones entre superiores y empleados.

Prestemos atención a los mensajes sutiles de quienes nos acompañan en nuestro viaje profesional.

(Ideal 19.12.2004).

El inconsciente competitivo

No es lo mismo ser competitivo, que parecerlo. Nos dicen los sociólogos que vivimos en la sociedad de la apariencia, donde no importa lo que uno es, sino lo que "aparenta ser".

Como estrategia inicial, aparentar, es rentable; el problema surge cuando hay que demostrar la calidad de los productos, la excelencia de los servicios, la realidad tangible y palpable.

A muchos directivos, les gustaría permanecer en una burbuja acogedora, donde la vida pasa sin sobresaltos; donde la continuidad de la gestión empresarial, es el referente para la estrategia gerencial; donde la "cultura de la acomodación", impregne hasta el ultimo rincón del INCONSCIENTE CORPORATIVO.

El inconsciente colectivo de un país, de una región, de una provincia, traspasa todo tipo de estructuras organizativas. Un país con una cultura excesivamente burocrática, poco emprendedora, y tendente a la pasividad creativa, impregna, lamentablemente la cultura corporativa de cualquier tipo de organización.

Para ser competitivas y poder afrontar sin prejuicios, ni temores, los cambios que se avecinan a todos los niveles: económicos, de los mercados, sociales; las empresas deben estar dirigidas por excelentes equipos directivos.

Un estilo de dirección gerencial, cuya misión es la excelencia, en todos los sectores de la organización, utiliza como herramientas estratégicas: la coherencia y la transparencia; generando una cultura de compromiso laboral.

Nada mejor, para comprometer a todos los miembros de la empresa, como el ejemplo diario del equipo directivo; predicar con el ejemplo genera una auténtica CREDIBILIDAD, a los planteamientos de visión y misión gerencial.

La organización informal de las empresas, es una enorme fuente de información objetiva sobre el INCONSCIENTE COMPETITIVO. Como bien sabemos, la cultura de cada empresa es única, un mundo de relaciones interpersonales, que cohabitan un espacio corporativo al que solemos llamar "vida laboral".

Las nuevas técnicas y métodos para mejorar la organización del trabajo, y con ello, la productividad y el rendimiento de las empresas, profundizan en el sutil entramado de las relaciones humanas en la empresa. La dirección de la empresa, con el apoyo del departamento de personal, debe crear continuamente unas relaciones humanas saludables; con intencionalidad y un egoísmo (saludable) de generar compromiso sincero con los objetivos de la organización.

Es preocupante, que en muchas empresas, habite un conformismo gerencial, generador de una cultura y un inconsciente corporativo acomodado.

(Ideal 22.01.2006).

El bueno, el feo, el malo.....

Recuerdo en la niñez cuando representábamos el papel de algún personaje del "oeste americano". Nuestra imaginación, nos situaba en un escenario con pistolas, indios, caballos, etc.

Crecemos y desarrollamos la " imaginación escénica". Todos nos sentimos directores del rodaje y etiquetamos a cada compañero de trabajo con un personaje de la escena. Cuando varios compañeros coinciden en la etiqueta de otro, podemos asegurar que el papel lo tiene garantizado durante bastante tiempo.

Y nos preguntamos ¿ Qué papel es el mejor? ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene ser el feo de la película? ¿Será mejor ser el listo, el malo, etc?

Pasado un tiempo de la asignación del papel a representar, hay quien se lo cree de verdad, y lo asume en su vida laboral y personal.

Ustedes conocerán a más de un listo. El personaje del listo es uno de los más cotizados en el mundo empresarial; aunque causen estragos en muchas empresas por su pésima actuación. El listo, quiere todo para él, se cree dueño y señor del escenario, mofándose del feo,

aprovechándose del bueno, sintiéndose superior ante el tonto.

La dirección de la empresa y el departamento de recursos humanos, no debe permitir que dichos papeles lleguen a ser verdaderas categorías dentro de la organización formal de la empresa.

Si la empresa, utilizara como herramienta estratégica de gestión, el asesoramiento y apoyo de un ASESOR PERSONAL de recursos humanos, cambiarían y mejorarían el reparto de tanto personaje discriminado, consiguiendo una integración real de todos los miembros de la

empresa.

No es serio, ni rentable, ver en muchas empresas, como algún listo machaca la autoestima de un compañero, a quién le dio el papel de bueno, tonto...

A mí personalmente me interesa trabajar con tontos, feos, malos, ya que me aportan mucha información real de los listos de la película.

Me acerco con la intención de ayudar a personas que trabajan y aportan mucho a la empresa. Cuando inicio una conversación, mi objetivo es mejorar el rendimiento y desarrollo personal de un ser humano con el que comparto unos momentos de colaboración y comprensión mutuos. En muchas ocasiones, son los listos, los que tras su larga soledad y frustración necesitan hablar sinceramente de sus inquietudes, miedos, prejuicios, etc.

Esta atención personalizada a miembros de una organización, es un gran recurso para prevenir, gestionar y solucionar los conflictos interpersonales en la empresa; optimizando el rendimiento laboral y empresarial.

(La Voz de Almería 09.04.2005)

"El mandao"

No lo confundamos con el recadero, el corre ve y dile, el chaquetero, el cuenta cuentos, el listillo, etc. Son muchos los personajes que aparecen en la escena cotidiana del mundo laboral.

Y digo mundo laboral, porque lamentablemente, para perjuicio de todos, dividimos nuestra vida en dos: la personal y la laboral.

Defiendo la tesis, que aunque haya que buscar y encontrar un equilibrio entre lo personal y lo profesional; deberíamos ser más consecuentes y aceptar nuestras responsabilidades, tanto laborales como personales.

Esta división de "nuestras dos vidas", da lugar a la aparición de muchos personajes contradictorios. Así, el que dice ser el dueño de su familia y de su casa, puede ser el mandao de su superior; el cuenta cuentos "en la empresa" puede ser el vividor de su historial personal; el chaquetero en lo laboral, puede ser un enemigo y desleal en lo personal; el recadero en la empresa, puede ser el exigente e incompetente en lo personal; el corre ve y dile en la empresa, puede ser un solitario en lo personal.

Es preocupante la enorme cantidad de "mandaos" que hay en el ámbito de las empresas. Si nos situamos mentalmente en la esencia del "mandao", observamos rápidamente que es un personaje que carece de cualquier tipo de autoridad y lógicamente no quiere ningún tipo de responsabilidades laborales.

"Yo soy un mandao", con esta expresión, el personaje se exime de cualquier tipo iniciativa que pueda redundar en beneficio de todos: sus compañeros de trabajo y el buen funcionamiento y rendimiento de la organización en la que trabaja.

No hay nada que tema más "el mandao" como la palabra "proactivo", parece como si fuese alérgico a esta expresión. "En mi casa mando yo, pero aquí soy un mandao y punto". Y es que la mente de este personaje tan común, solo piensa, en la palabra "escaqueo".

"El mandao", perjudica enormemente a otros compañeros de trabajo, ya que sus obligaciones laborales las traslada a los demás, creando una sobrecarga a trabajadores comprometidos con su profesión y con la empresa en la que trabajan, que con el paso del

tiempo pueden sufrir un desgaste físico y psicológico por estrés laboral.

Lo más grave para las organizaciones, es tener en su equipo de dirección a un grupo de mandaos. Como he comentado en otros artículos, la Dirección de la Empresa es la responsable de crear una cultura empresarial transparente que genere compromiso y colaboración entre todos los miembros que la componen. Se imaginan cuantos gerentes, directores, jefes de personal, coordinadores, etc; se consideran, se sienten, y se autoproclaman unos mandaos.

(Ideal 20.11.2005).

Asalto al cerebro

No teman ustedes, no vamos a asaltar el "statu quo" de nadie, tan solo vamos a intentar despertar el entusiasmo en algunos adormecidos cerebros. El exceso de racionalismo, acartona los pensamientos creativos que pueden surgir en el seno de una organización.

El miedo se apodera de nosotros ante la posibilidad de dejar brotar libremente todo tipo de "IDEAS" de nuestra gran fábrica de ilusiones. Nuestro cuerpo pierde elasticidad, y agarrotado hasta la médula, anula la posibilidad de un pensamiento creativo.

No estamos acostumbrados a preguntarnos libremente sobre cualquier asunto, con el fin de encontrar posibles soluciones a los problemas y situaciones que se nos plantean. La cultura de "la acomodación", que lamentablemente está asentada en muchas empresas (en todos los niveles jerárquicos de las mismas), impide que puedan aflorar nuevas visiones que redunden en una mejor organización del trabajo, y con ello en una optimización de la empresa.

Esa gran máquina, que es nuestro cerebro, está formada por dos hemisferios. Por lo visto el hemisferio izquierdo es analítico y el hemisferio derecho intuitivo. Nos empeñamos en crear estructuras rígidas, dogmáticas, en las empresas. Los departamentos de Recursos Humanos, quieren controlar a todo el personal, como si de máquinas se tratara.

Para ser competitivos, nos dicen los gurús empresariales, hay que ser flexibles, adaptables a los cambios continuos, a la ambigüedad emergente. Y yo me pregunto ¿Qué es ser flexible? ¿Aporta flexibilidad el pensamiento analítico? Las empresas competitivas, con visión de futuro, están formadas por equipos directivos que asaltan con asiduidad sus cerebritos y además atacan con naturalidad y buena intención los cerebritos de todos los miembros de la organización.

Ideas, muchas ideas, es lo que necesitamos, en estos tiempos de apertura de mercados, de competencia feroz, de globalización económica. Dejemos a un lado, los prejuicios y los complejos directivos, y superando el síndrome del "directivo analítico" abramos ventanas a todo tipo de propuestas, de ideas creativas, que puedan aumentar el entusiasmo organizacional, incrementando la competitividad corporativa.

Como bien sabemos, el inicio de grandes empresas fue una idea; también observamos que lo que sirvió en un determinado momento, no aporta flexibilidad en la actualidad. El liderazgo democrático, genera una cultura organizacional basada en la colaboración, en la comunicación fluida y transparente que posibilita la afloración de muchas propuestas constructivas en beneficio de todos.

Por mucho que nos empecinemos en mantener estructuras rígidas en las empresas, están siendo los propios mercados (Dinámicos, cambiantes y muy flexibles), los que están poniendo en su sitio, a muchas empresas que en su día fueron competitivas.

(Ideal 08.01.2006).

Los acomodados

Me gusta leer libros de antropología y me llama mucho la atención, la descripción de las distintas tribus existentes en la actualidad.

Dentro de las tribus urbanas, de las que somos miembros de alguna de ellas, vamos a analizar y sacar a la luz, a una de las que más perjudican a nuestra sociedad.

Es, desde mi punto de vista, la más peligrosa para nuestra economía; debilita nuestra competitividad , disminuyendo la cultura emprendedora.

Debe preocuparnos, el gran número de acomodados que existe en nuestra provincia; y la larga lista de candidatos que no paran de apuntarse a ella.

¿Podremos competir con éxito en el futuro, con esta lacra social? ¿Quiénes son los responsables de generar la cultura de la pasividad?

Ultimamente escuchamos con mucha frecuencia la palabra "EMPRENDEDORES". La tribu de los emprendedores, quiere afrontar el futuro con entusiasmo, creatividad, proactividad, aportando todas sus energías en sus proyectos laborales y empresariales, con la intención de mejorar la calidad de vida de toda la sociedad.

¿Dónde están los acomodados? Esta tribu, como t

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RELACIONES INTERPERSONALES EN LA EMPRESA

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COACH EMPRESARIAL. CONFERENCIANTE SOBRE TEMAS DE MANAGEMENT Y RECURSOS HUMANOS. CONSULTOR, Y DOCENTE VIRTUAL (CURSOS ON-LINE VIRTUALES PORTAL "IMENTES.COM"). COLABORADOR DE REVISTAS Y PORTALES DE TEMÁTICA MANAGEMENT Y RRHH: "LEARNING REVIEW", "FACTORHUMA", "GESTIOPOLIS", ETC COLABORADOR DE LA FUNDACIÓN PARA LA MOTIVACIÓN DE LOS RECURSOS HUMANOS (FACTORHUMA.ORG). COLABORADOR DE AEDIPE (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE DIRECCIÓN DE PERSONAL). AUTOR DEL LIBRO "LENGUAJE TRANSPARENTE. RELACIONES INTERPERSONALES EN LA EMPRESA".

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