La Pascua en mi infancia
Cuando era pequeña, disfrutaba a tope la semana santa. Para mi no tenía ningún sentido religioso (igual que ahora), lo único que el jueves y el viernes santo no podíamos comer carne, una costumbre que con los años hemos ido perdiendo un poco.
Para mi era una de las mejores fiestas de todas, ya que en el colegio nos daban muchos días de vacaciones. Esos días los pasaba con mi familia en mi chalet y junto con mis primos, amigas y mi hermana realizábamos actividades típicas de Pascua como: Jugar a la cuerda, volar la cometa o catxirulo si teníamos suerte y hacía viento, irnos por ahí a comer la mona, y no podía faltar la paella que hacía mi padre para toda la familia.
Pero lo que más me gustaba sin duda era irme a comer la mona. Antes de irnos cada uno nos metíamos en una bolsa o mochila, la mona, refrescos y todo tipo de chucherías, patatas fritas, fritos, etc... y después nos íbamos por el campo a buscar un buen árbol. Si había suerte, encontrábamos un árbol grande al que nos podíamos subir y ahí merendábamos, eso si, haciendo equilibrismos para poder colgar las mochilas en las ramas y apoyar la coca-cola o fanta en algún sitio para que no se cayera. Si el árbol no era muy bueno para subirse, nos sentábamos debajo, que aunque se estaba más cómodo, siempre resultaba más divertido estar arriba.
Una vez nos terminábamos la mona, era tradición esclafar el huevo (duro, por supuesto) en la cabeza de quien tú quisieras y había que tener cuidado al hacerlo, porque si le dabas por el lado equivocado dolía bastante.
Y así celebraba yo la Pascua, al aire libre y entrando en casa solo para lo necesario. Me lo pasaba genial.

















aereon dijo
En mi casa tampoco se comia carne, cosa que tambien hemos olvidado. Pero yo lo de las monas lo he conocido hará un par de años, porque aqui en Madrid no se suele hacer.
Un beso Mary
22 Marzo 2008 | 08:12 PM